lunes, 29 de septiembre de 2014

DEPABLO I MARTÍ: «Siento la necesidad de contar lo que me repatea y mosquea».

Leí con vértigo y un mueca en los labios esta novela de singular título: La increíble y formidable aventura de un escritor que no quería serlo (El desván de la memoria, 2014). Primera novela de Depablo i Martí que nació en Valladolid en 1980 y dice odiar el otoño, el invierno, el frío, la niebla, la nieve y ser fan de la escritura de Bukowski, Galdós y Montalbán.  Un libro de Kiko Amat le hizo saber que quería ser escritor. Actualmente es proletario y años atrás, librero. Quedaba entrevistarle y he aquí la entrevista aunque, con su permiso, recomiendo leer la novela mucho más desenfadada.

No sé si esta es una novela fantasmagórica o una antinovela en un sueño que se pega a los ojos y se lee con las vísceras acordándose de Bukowski y Montalbán.

Yo tampoco sé muy bien qué es en realidad. Espero que una novela que entretenga y haga pasar un buen rato al que quiera leerla. He de reconocer que cuando empecé a escribir, Bukowski era mi referente. No sólo quería escribir como él, también, atrevido yo, quería contar lo que contaba él.  Pero a quién iba a engañar: jamás he vivido en una pensión rodeado de olvidados, ni he apostado a los caballos, ni he escrito borracho, ni he sido cartero, ni vagabundo, ni buen poeta.

Una historia peliaguda para los futuros traductores, muy nuestra hasta el punto de que los personajes ven por televisión algo tan castizo como futbol o toros…  el mismísimo Juancar se da un par de vueltas por aquí.

Sí. Juancar como figura de la españolidad. Al menos, el significado que tiene para mí esa palabra, Juancar lo representa perfectamente. Y aquí, prefiero morderme la lengua.
Me gusta el fútbol. Soy culé. Muy culé, y no pude evitar escribir sobre ello. Montalbán fue la escusa perfecta siendo un barcelonista como era.
Puede parecer raro leyendo ‘La increíble y formidable…’ pero escribo lo que veo, y los toros  se siguen emitiendo por la tele: aunque parezca increíble, aún hay gente que disfruta viendo una corrida.

Una novela escrita por Depablo con un Depablo como protagonista ¿es un ejercicio de sabia ironía con algo de odio y desencanto (no en vano aparecen manifestantes reivindicativos en la Plaza Mayor) mientras se bebe y fuma mucho?

No sé si se capta el tono revolucionario que pretendía dar a la novela. Creo que no del todo. Soy zurdo. Extremo zurdo, y siento la necesidad de contar lo que me repatea y mosquea. Esto tarde o temprano tendrá que reventar. No podemos seguir engañados, explotados, parados, desahuciados, apaleados… Yo aún sigo empleando la palabra proletario en lugar de empleado. Para que después me llamen desfasado o casposo. El mundo no sólo está jodido, también, como dijo Galeano, al revés.

Destaco el tono narrativo, claro guiño a las novelas de Montalbán, con Bukowski -otro al también he mencionado-, aunque imagino que como al protagonista de esta ‘increíble y formidable aventura’ buscará su propio estilo, su pluma propia más allá del alter ego.

Trabajo día a día para encontrarlo. Aunque no me quito del todo las influencias del escritor que esté leyendo en ese momento. Y si es bueno ni te cuento.
Si esta es una novela de personajes, qué decir de la banda sonora que la acompaña a golpe de párrafo y capítulo.

La música ha sido parte muy importante de mi juventud. Ahora escucho menos, pero en mi adolescencia me formó, me hizo pensar y actuar. No sólo tiene el poder de amansar a las fieras, puede transformar a los mansos en peligrosos guerreros.  Forma parte de la vida. La novela, incluso siendo surrealista, no deja de ser una parte de la vida de Depablo.

Algunas frases que me han abierto las pupilas más allá de lo que ya las tenía mientras leía las peripecias de Depablo, por si quiere comentar algo, son: ‘La mala suerte me perseguía como el dinero a un banquero.’ ‘Debió de sentir algo por dentro, eso que los maricas e ignorantes llaman felicidad’. ‘Canciones machaconas que no sirven ni como forma de tortura’. ‘Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos’.

Pues que ahí están.  Sinceramente no sé qué decir. A mí me parecen buenas. Los banqueros son ricos. La felicidad no existe. Las discotecas son minisguantánamos. Y los medios de comunicación se empeñan en decir a quién debemos temer y a quién amar. Todo muy claro. Jejeje.

Aunque creo que mi frase favorita es esta sobre la amistad: ‘La amistad es una institución capitalista’. ¿Qué pensarán los lectores de ‘La increíble y formidable…’ que quieran hacerse amigos de Depablo por las redes sociales tras leer: ‘Amigo es una palabra vacía. Plana. Anodina. Mal entendida y peor utilizada’.

Las redes sociales son el ejemplo perfecto de lo que es hoy en día la palabra amistad.
Muchas gracias.
Muchas gracias a ti, Depablo, y mucha suerte.


Por Ginés J. Vera

lunes, 22 de septiembre de 2014

MONTSE FOLCH: «El 14% de las muertes por cánceres gastrointestinales se evitaría con el consumo diario de 600 gr de frutas y verduras por persona al día».

Entrevisto a la Dra. Montse Folch tras leer con sumo interés su libro ‘Frutoterapia’. Es autora de diversos libros sobre nutrición y dietética, entre ellos ‘El método de la Dra. Folch’, ‘La enzima mediterránea’ y ‘¿Qué comemos hoy?’. Folch es licenciada en Medicina y Cirugía y máster en Nutrición y Dietética por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona, es miembro del cuerpo facultativo del prestigioso Centro Médico Teknon de Barcelona desde 1996 y forma parte del equipo del centro Vila Rovira, especializado en estética y antiaging.

El hecho de agrupar en su libro ‘Frutoterapia’ las frutas de colores ¿facilita el conocimiento de las propiedades y beneficios de aquellas?

Sí. Los distintos colores de las frutas indican que poseen diferentes sustancias protectoras y saludables para nuestro organismo.
Los alimentos que de forma natural son ricos en antioxidantes son principalmente las frutas y verduras frescas. Cuanto más coloreadas mejor. Todas las frutas y verduras contienen sustancias bioactivas, beneficiosas para nuestra salud. Según su color, podemos clasificarlas en:
-Frutas Rojas (licopeno, antocianinas): antioxidante (contra el daño celular) y salud cardiovascular.
-Frutas Verdes (clorofila-isocianatos): aumentan la hemoglobina y contra el cáncer de mama.
-Frutas Naranjas y Amarillas (betacarotenos): contra enfermedades cardiacas y protectoras de la piel, mucosas y vista.
-Frutas Moradas y Púrpuras (antocianinas): protegen el cerebro.

Uno de los objetivos fijados por la OMS para una alimentación saludable es “5 al día” donde promociona la ración mínima de consumo diario de frutas y verduras, háblenos de la importancia de comer cinco piezas de frutas o verduras al día.

Existe consenso en la comunidad de expertos en nutrición parar asegurar que se deben consumir a diario cinco raciones de verduras y frutas al día para asegurar el aporte nutritivo de fibra, vitaminas, minerales, oligoelementos, siendo además saludables por no aportar grasas saturadas ni colesterol.
Según la OMS, una ingesta escasa de frutas y verduras actúa como factor etiológico en un 19% de los cánceres gastrointestinales y un 31% de los casos de cardiopatía isquémica.
Este es el motivo de la proliferación de campañas a favor de incluir un mayor número de verduras, hortalizas y frutas frescas en la dieta, así como educar a los niños para que adopten buenos hábitos y se acostumbren a comer fruta.
La OMS, recomienda como objetivo de salud pública el consumo diario de 600 gr de frutas y verduras por persona al día. El cumplimiento de esta recomendación, evitará el 14% de las muertes por cánceres gastrointestinales, el 11% de las muertes por enfermedades cardiovasculares y el 9% de las muertes por infarto.
Con lo cual, creo que son cifras que debemos tener presentes; e incluir frutas y verduras a nuestra salud y vida.

El apartado de verdades y mitos en torno a las frutas es uno de mis favoritos, ya que cada vez más gente recurre a dietas y regímenes un poco a ciegas, aún existen falsas creencias o desinformación sobre lo saludable de las frutas.

Existe muchísima desinformación, falsas creencias, mitos, dietas milagro,… que ponen en peligro nuestra vida y salud. Debemos ir con mucho cuidado. No todo lo que se dice es cierto, o dicho de otra manera, no todo lo que se cuenta es del todo verdad.
El consumo de fruta como hábito, tiene de por sí un efecto beneficioso para la salud. Si, además, aprovechamos los principios activos de determinadas frutas parar mejorar nuestro bienestar en circunstancias determinadas (enfermedades, baja forma física, necesidad de aumentar nuestra energía, etc.), estaremos disfrutando de la frutoterapia.

¿Algunos hábitos saludables incluidos en Frutoterapia frente al envejecimiento para comentarnos brevemente?

La alimentación sana es aquella que proporciona la energía necesaria a nuestro organismo para desarrollar sus funciones vitales y que además nos permite asumir esfuerzos excepcionales (nos ayuda a curarnos cuando nos ponemos enfermos; a realizar un esfuerzo físico importante si practicamos deporte; a estudiar intensamente en épocas de exámenes,…).
Un aporte de energía nos ayudará también a tener un peso saludable, envejecer mejor y más lentamente, a mantener una mente activa y buen humor.
Los alimentos nos proporcionan un conjunto de elementos fundamentales para nuestro organismo que se dividen en dos grupos: macronutrientes y micronutrientes.
Los macronutrientes son aquellos que debemos consumir en mayor cantidad: hidratos de carbono, grasas y proteínas. Los micronutrientes son sustancias químicas que, aunque ingeridas en cantidades muy pequeñas, son fundamentales para determinados procesos biológicos de nuestro organismo: las vitaminas, los minerales y los oligoelementos (presentes  mayoritariamente en las frutas, hortalizas  y  verduras frescas). Éstas nos ayudan a combatir los radicales libres, nos protegen de las radiaciones solares, refuerzan el sistema inmune, evitan el daño de las células (antioxidantes),… Por todo ello, al incluirlas en nuestra alimentación diaria, nos ayudan a vivir más y mejor, y envejecemos más lentamente.
Además poseen principios bioactivos que nos pueden proteger delante de infinidad de enfermedades. Éstas, aportan al organismo alivio a determinadas enfermedades y molestias.
La frutoterapia carece de efectos secundarios y tiene una rápida asimilación por el organismo. Sin embargo, no debemos olvidar que la fruta aporta hidratos de carbono y azúcar, por lo que debe ser consumida con moderación por personas diabéticas o con sobrepeso.

Muchas gracias, Dra. Folch y mucha suerte.

lunes, 15 de septiembre de 2014

ALEJANDRA DÍAZ-ORTIZ: «El fenómeno Grey me llamó mucho la atención. Me pareció una especie de Corin Tellado pero con palabrotas».

Alejandra Díaz Ortiz, de la que he leído con verdadero placer mucho (no sé si decir todo) de lo que ha publicado en España, ha gestado recientemente un tercer libro de microrrelatos con el título No hay tres sin dos, tras el éxito de sus  ‘Cuentos Chinos’ (2009) y ‘Pizca de Sal’ (2012), y su novela, ‘Julia’ en 2013. Agradecido y deseando poder tenerla de gira en Valencia bien pronto, os dejo esta entrevista, otro pequeño gran lujo.

Este No hay tres sin dos viene de la mano de sus hermanos Cuentos chinos y Pizca de sal, ¿cómo ha sido el parto? ¿Era un hijo brevemente esperado?

De los tres «partos» quizá éste ha sido el más sosegado. El más sereno. No obstante, ha sido el que más trabajo nos ha dado a mi editor y a mí.  Es curioso, pero mientras que con los otros dos tenía muy claro lo que quería contar, con No hay tres sin dos, tuve muchas dudas.

¿Por qué dos partes, y no tres, en este libro? Estos dos movimientos musicales, ¿nos invitan a escuchar la palabra escrita?

Lo has pillado, Ginés. La musicalidad de las palabras. La banda sonora que en cada página ponga el lector. Incluso, el ritmo del silencio a través de cada punto y coma.

Hiperbreves, microficciones y prosa poética, no me decido entre estos tres registros para hablar de su libro en dos palabras.

Te aseguro que es involuntario, pero bien advirtió Aute: soy caótica cuando de escribir se trata. Tan solo me propongo dar voz a los diferentes estados de ánimo por los que vamos pasando a cada momento. No siempre estamos expansivos, a veces estamos parcos. Otras tantas, desparramamos locuaces. Y hay momentos en que tan solo basta una sola palabra o, por lo contrario, nos urge un discurso completo.

Comparten triángulo amoroso la economía del lenguaje, el doble sentido y la complicidad a tres manos: autora, lector y texto… o viceversa.

Sobre todo de la complicidad. Yo no soy nadie sin la mirada del lector. Y sin el sentido, doble, triple y hasta orgiástico, que el lector quiera hacer de mis historias.

¿Se puede decir de los personajes de estas historias eso de que: cualquier parecido con la realidad (no) es pura coincidencia?

Pues sí.  Estoy segura de que casi todos los mortales hemos pasado por alguna historia de amor que nos ha hecho felizmente desgraciados. ¿Quién no echa de menos a aquel amor eterno que apenas duro un suspiro? ¿Quién no ha mentido en nombre del amor? Bueno, supongo que habrá alguien que no haya mentido. Pero yo no le conozco.

‘No hay respuestas que esperar porque no hay preguntas que hacer’, leo en el relato Dos parcelas y un solar.

Qué triste, ¿no, Ginés? Pero es la realidad de muchas parejas, sobre todo, las perfectas. Esas historias en las que ya está todo tan asumido, que hasta amarse forma parte de la rutina. Como cuando alguien me dijo una vez: «Si estoy contigo es porque te quiero, ¿para que necesitas que te lo diga?» Pues mira, sí, yo soy de las personas que necesitan escucharlo cada día y de todas las formas posibles. Me horrorizo cuando alguien presume: «Nos conocemos tanto que no nos hace falta ni hablar».

Me ha gustado especialmente una de las citas que encabeza un relato, la del poeta  Oliveiro Girondo, sobre los libros, los relojes y los salchichones.

Gran poeta argentino que precisa muy bien cómo debe ser un libro. “Un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón”. Por fortuna, he tenido la suerte de caer en el catálogo de Trama editorial y del editor Manuel Ortuño, que es un experto relojero. No es fácil dar con tu «pareja ideal» en ese sentido, y yo he tenido la gran suerte de encontrarla. Lo que también nos permite divertirnos cuando vamos, de librería en librería, a tratar de vender nuestros «salchichones».

‘A veces, sin darnos cuenta, podemos llegar a ser personas felices.’ Da que pensar, ¿no le parece?

¿No te ha pasado que a veces te levantas de la cama completamente feliz sin tener la menor idea de la razón?

Guiños con nombres propios a Sarkosy o Grey (el del libro de sexo ficción), y veladamente a Bowie y a un Arturo Pérez-Vargas.

Un poco de actualidad no viene mal. El fenómeno Grey me llamó mucho la atención. Traté de leer los tres libros, pero confieso que me quedé a la mitad del tercero. Me pareció una especie de Corin Tellado pero con palabrotas. ¿Y qué decir del montón de comentarios que escuchaba a mí alrededor, de las amigas o en el metro o en la peluquería? Eso me llevó a hacer una reflexión sobre su éxito mundial. ¿Tan mal sexo tenemos en casa?
En cuanto a Bowie, icono en mi juventud, me inspiró el cuento tras ver su último video. Despojado de cualquier tipo de vanidad, nos muestra en primer plano el paso del tiempo, mientras con nostalgia −casi en un susurro− nos pregunta: ¿Dónde estamos ahora? (Where are we now?) Una pregunta muy dura para responder un domingo cualquiera.

Un pequeño gran lujo en la contraportada: John Hemingway.

Cierto, un lujazo. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a estar tan cerca de un Nobel? A dos generaciones nada más. La historia fue así: John, que es nieto del célebre Ernest Hemingway, y yo somos amigos virtuales desde hace un par de años. Él también escribe y hace crítica literaria, pero vive en Canadá. Nos seguimos a través de las redes. Un día me escribió para decirme que quería traducir unos de mis cuentos. Precisamente el que citaste más arriba, el de las dos parcelas y un solar. «¡Por supuesto que sí! –le dije–. Y ya que estás con ello, ¿podrías leer algunos de los cuentos que estoy preparando para el nuevo libro?». Generoso, accedió. Y así fue cómo surgió lo de la contraportada. La verdad es que cada uno de mis «niños» ha escogido un buen padrino.

El arte de no aburrir ¿es no contarlo todo?


¡Por supuesto! La imaginación al poder. Quizá por eso no soy muy partidaria de las playas nudistas ni de las películas porno. Prefiero el arte del erotismo o un buen juego de palabras que, casi siempre, te remitirán a momentos llenos de placer.

Muchas gracias, de verdad, Alejandra, y mucha suerte.

Por Ginés J. Vera.

lunes, 8 de septiembre de 2014

RAQUEL SÁNCHEZ SILVA: «No tengo intención de trabajar lo autobiográfico más allá de los detalles».

Entrevisté antes del vacacional mes de agosto a la escritora extremeña Raquel Sánchez Silva. Curiosamente en su ciudad natal, Plasencia, estuve años atrás, un caluroso agosto. Pero no nos desviemos. A Sánchez Silva seguramente muchos la conozcáis de la pequeña pantalla al haber sido presentadora de informativos en Televisión Española y en Telemadrid y de concursos televisivos como: 'Pekín Express', 'Supervivientes: perdidos en Honduras', 'Acorralados', 'El cubo', 'Perdidos en la tribu' o 'Deja sitio para el postre'. Periodista y escritora, ‘Mañana, a las seis’ es su primera novela tras el éxito de su libro en 2008, 'Cambio príncipe por lobo feroz’.


Cuando se planteó escribir ‘Mañana, a las seis’ ¿lo hizo pensando más en entretener al lector que en hacerle reflexionar o mitad y mitad?

Siempre pretendí una reflexión tranquila que les llevara a saborear emociones muy puras que hacen la vida más hermosa y eso, no sólo entretiene sino que se agradece. No deseaba poner al lector en una encrucijada pero no quería que simplemente pasara el rato. La implicación emocional era fundamental para disfrutar de las historias completamente.

Dicen que las primeras novelas suelen ser mayoritariamente las más autobiográficas, ¿cuánto de experiencia propia y ajena hay en esta primera novela de Sánchez Silva?

No tengo intención de trabajar lo autobiográfico más allá de los detalles. Esta primera novela está especialmente alejada de la realidad porque necesitaba que así fuera. En cualquier caso, a ratos veo a mi abuela, intuyo un recuerdo, una frase que escuché, un sabor que me sorprendió, una linda vista, una mirada...pero nada lo suficientemente rotundo como para considerarlo autobiográfico.

Leo en su novela: ‘Las buenas mujeres no dejaban que la luz las traspasara. Las buenas mujeres no pueden ser tan transparentes, son opacas.’

En ‘Mañana, a las seis’, y este es un pensamiento del propio libro, las mujeres como Aurora -y es mi personaje favorito- tampoco no son del todo transparentes. Ese "ser opaca" tiene que ver con lo que te guardas por los demás, no con el miedo a ser transparente. A veces ser demasiado transparente puede sonar muy vistoso pero también puede ser muy egoísta.

A veces las historias tienen su momento, su público, no sé si ha pensado en el tipo de lectora o lector que va a encontrarse reflejado en esta aventura de Lucía y compañía.

Hace un par de días, estuve hablando con dos hermanas que ya habían cruzado la barrera de los cincuenta y habían leído la novela. Me encantó escucharlas, reír hablando de los fragmentos más eróticos defendiendo que lo entendían todo y que no les hubiera importado algo incluso más explícito. Mujeres muy jóvenes leen y disfrutan mucho con Aurora y Lucía. Los hombres se divierten con el giro final. No deseaba encerrar ‘Mañana, a las seis’ en un grupo social, un paréntesis generacional... El mundo coral de la novela intenta llegar a todos, dar la posibilidad a todos los lectores de encontrar su momento y su lugar dentro de estas historias.

Hilvano con una frase sobre la adolescencia en la que Cesar le dice a Lucía: ‘Te estás comportando como una chiquilla idiota. Prefiero irme antes que tener que recordarte estos meses como una quinceañera histérica’.

En ‘Mañana, a las seis’ también hay espacio para las niñas histéricas. Incluso podemos intuir que Aurora pudo serlo (risas).

Hay un interesante triángulo de miradas y perspectivas, desde la de Lucía en su lucidez emocional; la de Cesar, tan masculinamente racional; a la de León, con esa altivez e indiferencia que incluso Lucía admite parte de un sistema de comunicación silencioso, intimo e indescifrable.

Cada uno observa la realidad desde su punto vital que es completamente diferente al de las personas que les rodean. Todos viven momento que definirán lo que vendrá. Bueno, el gato simplemente observa aunque siempre quise que León fuese la representación de la propia curiosidad y los deseos del lector. Esta novela habla por encima de todo lo distinta que puede ser la visión de una misma realidad, la interpretación del ruido o los sonidos reales dependiendo de quién sea quien observe, analice o escuche.
 
En ‘Mañana, a las seis’ también hay una historia familiar, personajes que buscan y encuentran en la espera vital que nos va transformando inexorablemente, ¿cree que el amor está más próximo a la amistad como el odio lo está a la indiferencia?

Quiero creer que el amor y la amistad son lo mismo y que el odio debe ser combatido con lo único que realmente merece: la indiferencia.

¿Sería capaz de convencer a un/a lector/a de que esta novela es una deliciosa cita a ciegas (al escogerla entre el resto de novelas de la librería) con la que disfrutará al menos tanto como usted mientras la escribió?

Quiero convencerle cuando acabe la lectura. Antes, simplemente le diría que lo he intentado, que he trabajado mucho y que la he escrito desde el corazón y las tripas y que lo único que deseo es poder agarrarle el corazón y calentarlo un poquito, que la vida sea más estimulante después de leer ‘Mañana, a las seis’.  

Muchas gracias y mucha suerte, Raquel.


Por Ginés J. Vera.
Foto: cortesía Editorial Grupo Planeta.

lunes, 1 de septiembre de 2014

MARIBEL MEDINA: «Vivimos en una sociedad en la que el esfuerzo no se valora, solo el resultado».

Maribel Medina (Pamplona, 1969). Tras la muerte de su padre cuando ella aún era una adolescente, abandonó su sueño de estudiar astrofísica y se decidió por la carrera de geografía e historia. Más tarde, trabajó como lectora para una editorial y ejerció como profesora de matemáticas e historia. Actualmente, vive en Pamplona, aunque ha viajado por todo el mundo y residido, junto a su familia, en la India y Nepal. Empezó escribiendo cuentos infantiles, Sangre de barro es su primera novela, inspirada en el conocimiento del mundo del deporte profesional a través de su marido. Desde 2011 preside la ONG Internacional Women’s Time cuyo lema es «Mujer + Educación = Desarrollo».

¿Cuándo surge la idea de escribir Sangre de barro y en qué medida le ayudó el conocimiento del mundo del deporte a través de su marido, exdeportista de élite?

Nunca había pensado dedicarme a la escritura. Hace más de 4 años, cuando estábamos viviendo en India, Andrés me habló sobre las cloacas del deporte de élite, de la opacidad de ese mundo turbio, y de su experiencia personal. Me indigné. Me mostraba un paisaje desolador muy alejado de la imagen  que  la gente de la calle, que es ajena al deporte, percibe. Esa noche cuando terminó su historia, recuerdo que me puse en pie y grité: ¡Esto es una novela!  Claramente fue un acto de rebeldía.
Yo no soy deportista y él me ayudó con uno de los protagonistas (Janik Toledo) el alter ego de Andrés  y todo lo que hacía referencia a los entrenamientos, alimentación…

Ha construido la narración alternando los capítulos, desvelando en contrapunto a los protagonistas, sus motivaciones, sus vidas en una espiral hacia el desenlace. 

He querido conjugar fragmentos literarios que den una pausa al lector junto con el lenguaje rápido y directo del thriller. Tenía claro el ritmo narrativo, lento al comienzo, y en caída vertiginosa  al final.  Mi escritura tiene un punto masculino en la que apuesta por los giros inesperados en la trama evitando el romanticismo. La vida es dura y, este hecho, se plasma en los personajes y sus circunstancias. Todos los protagonistas se hallan en una situación crítica en sus vidas y su futuro puede variar según tomen unas u otras  decisiones.
Thomas Connors bajo esa apariencia de frialdad es un amante de la jardinería. Su pasatiempo favorito, según Claire, ese huir de los problemas, muy metafórico en una novela sobre atletas y velocistas.
Thomas es un protagonista muy interesante. Es con Janik, el personaje que más evoluciona en la novela. De hecho, no es el mismo cuando termina el libro. Me apetecía mostrar un hombre que, aparentemente, lo tiene todo en la vida, sexualmente muy activo, valorado en su trabajo, pero, de repente, un hecho rompe ese paraíso. Thomas  se encuentra sin mecanismos para volver a su vida hedonista ni tampoco tiene pistas para comenzar otra.

‘Si es muerte natural, no hay nada que investigar’, es el argumento de la policía ante los casos que le llegan a Laura Terraux; pero a veces, las apariencias engañan…

Esto es lo que pasó a finales de los ochenta con 16 ciclistas muertos de manera súbita mientras dormían en Holanda. Fue la lucha de una de las novias de los jóvenes muertos, la que consiguió que se cambiara la lucha antidopaje. Eso sí, no consiguió que el forense certificara muerte no natural. Pero mi forense, es demasiado cabezota para darse por vencida…

Háblenos un poco del paraje donde se desarrolla gran parte de la novela, ese centro de alto rendimiento en Suiza y su relación con ‘La última voluntad de Dios’.

El lugar es un paraje real llamado Les Diablerets en los Alpes suizos. Yo conocía esa zona y cuando tuve que elegir un sitio en altura para situar mi centro de alto rendimiento, no lo dudé. La zona está plagada de leyendas, y si caminas por el pueblo antiguo, parece que retrocedes en el tiempo y te envuelve ese halo misterioso y maligno. Está claro que la tentación del diablo en ese centro deportivo es el dopaje. El símil era muy apetecible.

No es casual que el nombre de Arnold Schwarzenegger, protagonista de Conan el Bárbaro, aparezca en Sangre de barro, precisamente por una confesión que hizo, relacionada con el argumento.

Por supuesto. En la novela confluyen hechos ficticios con otros reales. Hay escándalos que han acabado en sentencias judiciales firmes y yo no podía menos que plasmarlas en el libro. El objetivo no solo es que el lector se entretenga si no que aprenda.
Janik compara su vida con el relato de El Principito de Saint Exupèry, aprovecho el guiño literario para preguntarle por sus lecturas, las que le inspiraron a sentarse a escribir, a seguir escribiendo, imagino.
Como maestros admiro a J.M. Coetzee, Philip Roth, Ian McEwan, James Salter. Me identifico mucho con Raymond Carver y su realismo sucio. Que escriban en español, Javier Marías, Chirbes, Eduardo Mendoza, Bolaño, García Márquez, Muñoz Molina… infinidad. También me encanta la poesía romántica inglesa del siglo XVIII principios del XIX.
El Principito siempre estará presente en todos mis libros. Es un referente en mi infancia y luego en mi juventud. De hecho, lo llevo tatuado…

Si decía que Thomas es aparentemente frio, Claire es una mujer entre pasional y desinhibida, capaz de llevarle al museo La Secession de Viena, de alimentar sus deseos más primarios.

Thomas Connors, el protagonista, es un personaje que le agrada pasar de puntillas sobre la vida de los demás sin detenerse demasiado a indagar. Utiliza a las mujeres para el sexo. No quiere saber nada del amor, quizás porque una vez lo conoció y no ha encontrado nada parecido. En cambio mis mujeres son fuertes y poderosas.  Pero no porque ostenten cargos importantes o tengan vidas lujosas, si no porque saben lo que quieren, se conocen a sí mismas  y emocionalmente son muy inteligentes.  Claire es así y Laura Terraux, la forense, también.

La ambición de una u otra forma está muy presente en Sangre de barro: desde George, con su vida plácida; a Ethan, dispuesto a todo por el éxito; pasando por Maire, en apariencia prisionera en su rutinario trabajo en la conservera, o al propio Thomas, que abandonó su amada Irlanda.

Todos ambicionamos algo. Desgraciadamente, vivimos en una sociedad en la que el esfuerzo no se valora, solo el resultado. Esa carrera hacia nuestras metas hace que por el camino dejemos caer personas, ideales, e incluso, a nosotros mismos.

Muchas gracias y mucha suerte Maribel.


Por Ginés J. Vera.