‘Voces desde el más allá de la
historia’ (Incipit Editorial) no
es una novela sino un ensayo de divulgación, me aclara su autora María Nieves
Michavila Gómez desde el principio, añadiendo que está narrado de forma que la
lectura resulte sencilla y atractiva no solo a los eruditos. «Mi ensayo es
riguroso y pretende sacar a la luz estos hechos novedosos», añade. La
entrevista me la concede a pocos días de que se presente en Valencia, concretamente
en la Facultat de Geografia i Historia de Valencia con el aval de la
catedrática Isabel Burdiel. Os dejo a continuación la entrevista.
Creo que la idea original de la
historia que cuenta en ‘Voces desde el más allá de la historia’ le viene de una
tradición oral cuando usted era niña, de su abuela. Cuéntenos al respecto.
Mi familia salió de España antes de que yo pudiera atesorar recuerdos, lo
cual me hizo mucho más receptiva a lo que me contaba mi abuela materna acerca
de sus padres y abuelos. Ella vivía con nosotros y tuve la oportunidad de
escucharle muchas historias. Había una que me estremecía: el asesinato de su
abuelo militar Federico Puig Romero en el cuartel de San Gil de Madrid, cuando
unos sargentos entraron a su casa disparándole sin darle opción a nada. Uno de
ellos se oponía a que le dieran el tiro de gracia porque había sido muy bueno con ellos. A continuación los sargentos
se dirigieron hacia la puerta protegida por el asistente, tras la que se
ocultaban la esposa e hijos de Federico Puig Romero, que escucharon todo.
Decían que había que matar a los niños, pero finalmente desistieron. Mi abuela
me habló también de la entrevista que mantuvieron la viuda y huérfanos con la
reina Isabel II ofreciéndoles concesiones extraordinarias. Recibí además otra
información por parte de mi madre acerca del rumor de que Federico Puig Romero
era el verdadero padre del rey Alfonso XII, heredero de Isabel II.
Para tirar del hilo de esa tradición
oral, habrá tenido que llevar a cabo una larga y profunda labor documental.
Tengo entendido que la inició en la Biblioteca Militar de Valencia. ¿Cómo fue
este proceso de búsqueda, en qué otros archivos tuvo que indagar y qué trabas
se encontró, si las hubo?
Esta historia permaneció aletargada durante muchos años. En el año 2000 mi
tío Federico Gómez Puig sufrió un cáncer fulminante y en sus últimos días me
habló de una historia de la familia que él había recopilado y, como escritora,
quería darme. No tuvo tiempo y prometí en su funeral completar esa historia,
comenzando por esos dos datos que tenía como punto de partida: el asesinato de
mi tatarabuelo y su posible paternidad de Alfonso XII. Comencé en la Biblioteca
Militar, donde recibí una atención inmejorable. Además de orientarme sobre el
Archivo General Militar de Segovia me dieron a leer la Historia Contemporánea de Antonio Pirala, que describía con todo
lujo de detalles el asesinato de Federico Puig Romero y nada tenía que ver con
la versión de mi abuela. Esto me llevó a plantearme llegar al fondo de esa
versión para descubrir por qué se había equivocado tanto mi abuela. Y fue al
revés. Cuando investigué por mí misma las fuentes pude comprobar que la versión
del historiador no era cierta. En el Archivo General Militar de Segovia tuve
por primera vez en mis manos el expediente de mi tatarabuelo, donde descubrí
que su madre había sido azafata de la reina María Isabel de Braganza. También
que su padre era militar, y curiosamente su expediente estaba desaparecido. El
Archivo del Palacio Real y el Militar de Segovia fueron mis principales fuentes
iniciales. A partir de ahí la investigación fue imparable, y las deducciones me
llevaron a otros archivos, entre ellos el Instituto de Historia y Cultura
Militar de Madrid, Archivo Histórico Nacional, Archivos Eclesiásticos, Archivos
de Protocolos, Hemerotecas, Museo de Artillería, Biblioteca Nacional, Archivo
del Ministerio de Justicia, etc. Fueron años de trabajo recuperando huellas que
se habían intentado borrar. Me pusieron algunas trabas en la Real Biblioteca,
en el Archivo del Ministerio de Justicia y al principio en el Archivo General
Militar de Segovia, aunque a este último acudí en muchas ocasiones sin
problemas. El principal obstáculo fue la documentación desaparecida.
Me ha resultado curioso eso que ha comentado
en algún medio acerca de la escasez de imágenes de Enrique Puig Moltó, casi
tanto como lo de que un historiador de renombre falseó en su momento algunos
datos sobre este contexto histórico sobre el que desarrolla su libro. ¿A qué
cree que se debió lo uno y lo otro?
En mi libro se desmonta la leyenda
Puigmoltó, basada en la expansión de un rumor desde el mismo entorno de la
reina, lo cual apunta a una cortina de humo para encubrir una paternidad que no
convenía dar a conocer. Una imagen de este oficial de ingenieros podría
corroborar el parecido físico con Alfonso XII. Sin embargo, esta comparación no
es posible dada la total ausencia de imágenes de Puigmoltó en los libros
publicados que le citan. Pienso que esto se debe a una ocultación deliberada
que quizá pudiera desmontar este rumor, como sucede con otros datos sobre ello:
se decía que era tuberculoso y nada más lejos de la realidad. Sin embargo, la
tisis atacó a varios en la familia de Federico Puig Romero, cuyo retrato
permaneció muchos años sin ser expuesto en el Museo Específico de la Academia
de Artillería hasta 2003, cuando me lo enseñó el coronel director,
concediéndole desde entonces un lugar privilegiado dentro del museo. En el
retrato puede apreciarse el parecido físico de Alfonso XII con Federico Puig Romero,
mayor que el que guarda Federico con sus hijos legítimos. En cuanto al
historiador que alude, Antonio Pirala, en mi libro queda demostrada la falta de
autenticidad de los datos que aporta en su versión del asesinato de mi
tatarabuelo, publicada poco después de iniciarse la Restauración con Alfonso
XII. La cortina de humo sobre el asesinato de Federico Puig Romero propagada
por el gobierno de Isabel II no fue contundente y las especulaciones colearon
hasta 1872, cuando los sucesos del 22 de junio de 1866 detonaron el conflicto artillero que derivó
en la primera república. En 1876 había que zanjar las especulaciones sobre este
asesinato de manera definitiva y avalada por un historiador.
Imagino que tenía varias opciones
una
vez recopilada la documentación, ficcionarla para destapar una mentira a través
de una novela o sacar a la luz los hallazgos inéditos en forma de ensayo, como
ha hecho. ¿Por qué lo decidió así y qué fue lo más complicado?
La opción más tentadora era escribir una novela, puesto que los hallazgos
de mi investigación reúnen muchos ingredientes: adulterio, sexo, intriga,
poder, realeza, asesinatos, política e incluso romanticismo. Pero finalmente
opté por el ensayo de divulgación porque los hechos que saco a la luz son
inéditos y de interés público, pues se destapa el encubrimiento del asesinato
por parte del estado a lo largo de varios reinados, además de las consecuencias
políticas hasta hoy pasadas por alto. Si lo hubiera planteado inicialmente como
novela histórica, género que parte de hechos históricos y recurre a una ficción
verosímil, no se sabría cuántos de estos hechos son ciertos y cuáles son
inventados. Y considero fundamental que primero se conozcan mis investigaciones
pues llevan a replantear hechos históricos aceptados hasta ahora de modo muy
distinto. Era un reto muy difícil pues cuesta mucho echar por tierra
información falsa que de tanto repetirse ha llegado a tomarse como cierta. Unos
historiadores se basan en otros y no se plantean revisar las fuentes. Logrado
mi objetivo inicial, tengo la intención de publicar una novela histórica sobre
esto y pienso que puede tener gran impacto.
Actualmente trabajo en ello y ya tengo terminado el primer borrador.
Los hechos que saca a la luz no solo
se remontan a la época de Isabel II y Fernando VII, también creo que hay una
serie de implicaciones con la República y la etapa del régimen franquista.
El 22 de junio de 1866 murieron mi tatarabuelo y otros oficiales de
artillería, aunque únicamente se produjeron especulaciones y contradicciones en
el de mi tatarabuelo. En 1872, fuera de España Isabel II desde 1868, estas
muertes salen de nuevo a la luz detonando un conflicto artillero sin
precedentes que lleva finalmente al rey Amadeo a acatar al gobierno en su
pretensión de disolver el cuerpo de
artillería, algo en lo que no estaba de acuerdo, por lo que a continuación
dimite. Surge la primera república. El asesinato del coronel Puig nunca fue
resuelto y quedan al descubierto las maniobras del gobierno de Isabel II para
taparlo. En 1872 se desempolvaban estos hechos precisamente cuando Alfonso XII
ganaba adeptos para una posible restauración borbónica. Y al iniciar su reinado
se falsea el asesinato por el historiador Antonio Pirala. Lo curioso es que
tantos años después, durante la dictadura franquista, todavía hiciera falta
recurrir de nuevo a disfrazar este asesinato por el general Jorge Vigón, que en
su libro Historia de la artillería
española busca un móvil para justificar el asesinato aun a costa de
contradecir la versión proporcionada por él mismo en un libro publicado cuando
aún reinaba Alfonso XIII. Jorge Vigón, hombre de confianza del general Franco, ocupó
muy altos cargos durante el régimen, siendo además preceptor del rey Juan
Carlos I.
Un poco en la línea de lo anterior,
alude en su libro a que la República no fue una consecuencia directa de su
asesinato del general Prim sino del asesinato del coronel Federico Puig.
El general Prim muere víctima de un atentado producido el 27 de diciembre
de 1870, cuando acudía a recibir al rey Amadeo, monarca aceptado sin apenas
consenso. Prim tenía muchos enemigos, y además fue quien estaba a la cabeza del
movimiento revolucionario del 22 de junio de 1866. Amadeo inició su reinado con
muchos detractores pero cuando fue
puesto entre las cuerdas es con el conflicto artillero de 1872 por los sucesos
del 22 de junio de 1866. Se publicó la carta de justificación del que fuera
ayudante del general Prim, Baltasar Hidalgo de Quintana, exculpándose de las
muertes dentro del cuartel de San Gil por las que el cuerpo de artillería le
había estigmatizado. En mi libro se detalla la falsedad de Hidalgo sobre el
asesinato del coronel Puig y todo lo que hay detrás de ello. De hecho, Alfonso
XII persiguió a Hidalgo durante su reinado y protegió especialmente al cuerpo
de artillería. El conflicto de 1872 a causa del 22 de junio de 1866 dejó a
España sin artillería y colocó al rey Amadeo en la posición de dimitir. Creo que
esto es algo relacionado mucho más directamente con el asesinato de Federico
Puig Romero que con el asesinato del general Prim.
Desconozco si la Casa Real española
o alguna autoridad se han puesto en contacto con usted a raíz de los datos que
desvela en su libro bien para interesarse o, en su caso, para que los matizara
o reconsiderara. ¿Ha sido así?
No he tenido noticias directas de la Casa Real. Sin embargo, se han
producido intervenciones para abortar la publicación de este libro. La primera
vez en 2006, teniendo apalabrado el contrato con una gran editorial, su
director dio marcha atrás sin explicaciones. Similar circunstancia se dio con
otras dos editoriales cuyo director se puso en contacto conmigo interesándose
por el libro. Tuve que aguardar años hasta que dos editoriales se atrevieron a
publicarlo, de las cuales escogí a Incipit Editores. Mi libro es riguroso pero
polémico y no creo que resulte grato a la Casa Real. Prohibirlo podría hacerlo
más mediático, como sucedió con el secuestro de la Revista del Jueves en 2007. Es más efectivo el silencio de los
grandes medios de comunicación, que mantienen un pacto para proteger a la
monarquía, según ha confirmado recientemente Juan Luis Cebrián, director del
grupo Prisa. La repercusión que debería haber tenido este libro ha sido mermada
drásticamente, quedando limitada a los
medios independientes y republicanos. Pero eso está cambiando. Va a ser presentado el 4 de mayo en la Facultat
de Geografia i Historia de Valencia con el aval de la catedrática Isabel
Burdiel. También ha recibido una opinión favorable del catedrático de la
Universidad Complutense de Madrid, Juan Francisco Fuentes. Estoy convencida de
que la verdad, como el agua, siempre se abre paso, aun a costa de los
obstáculos tradicionales, como diría el general Prim.
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María Nieves Michavila Gómez (Sagunto, Valencia. 1964). Es licenciada en
Informática por la Universidad Politécnica de Valencia, ha cursado también
estudios de Ciencias Matemáticas y Ciencias Físicas, así como de
Interpretación. Fue finalista del Premio Café Mon con su novela ‘Manual del
buen truhán’ (2008), premio de relato corto con su relato ‘Katharsis’ (2009), y
obtuvo el premio internacional Garzón Céspedes con el soliloquio teatral
‘Terapia de suicidio para un psiquiatra’ (2010).
La autora presentará el libro el 4
de mayo a las 19h en la Facultat de Geografia i Historia de Valencia.