martes, 24 de octubre de 2023

El cielo de Lima. Juan Gómez Bárcena

El escritor santanderino Juan Gómez Bárcena publica este año El cielo de Lima (Seix Barral). En realidad, esta novela ya apareció hace nueve años, con gran éxito de público y crítica. 

 Quienes la lean ahora, por primera vez, descubrirán a una pareja de jóvenes en la Lima de principios del siglo pasado. Dos amigos, Carlos y José, José y Carlos, a los que les une sobre todo que son ricos, que creen ser poetas y que quieren ser Juan Ramón Jiménez. El gran poeta español, de un modo curioso, será en parte el motor de una anécdota —real, por otra parte—, sobre la que gira la trama de El cielo de Lima. Una historia de amor, una historia epistolar entre una joven limeña —Georgina Hübner— y el que sería premio Nobel de Literatura, en 1956, separados por miles de kilómetros y… una farsa. 

  Gómez Bárcena da vida en estas páginas a esos dos jóvenes, autores de un engaño literario, padres narrativos de un personaje al que verán ir creciendo entre sus dedos y cuartillas entre lo divertido y lo estimulante. La Georgina Hübner de papel pronto se nos antojará tan real como ese cielo de Lima bajo el que Carlos y José agitan sus plumas para huir de sus vidas aburridas con un nuevo propósito. Un poema. Uno que les redima de esa travesura y, a la vez, hazaña; no en vano, presumen ante sus amigos de la correspondencia con el Maestro. 

  Otros personajes de El cielo de Lima irán dando cuerpo a este triángulo de cuatro lados, a este amor de papel. Y como todo lo que nace ha de tener un final, como lectores avanzaremos intrigados por conocer cuál será el de José y Carlos con ella, con su Georgina. ¿Merecerá esa historia un desenlace a lo Madame Bobary o a lo novela de baratillo, de las de un níquel al peso? Porque los dos amigos no sienten por igual a su criatura, algo que disfrutaremos como lectores; también del humor, de la ironía, de la capacidad creativa de Gómez Bárcena; del lenguaje y las descripciones de la Perla del Pacífico, también. Por ello, por ese viaje a 1904, por la maestría de la arquitectura narrativa del santanderino, nuestro recorrido por Lima nos dejará doblemente emocionados. 


  Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984) es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, en Historia y en Filosofía. Con su primer libro de cuentos, Los que duermen (2012) obtuvo el Premio Tormenta al Mejor Autor Revelación. En 2014 publicó El cielo de Lima, novela con la que obtuvo el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2014 y el Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa 2015, y que ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán, portugués, holandés y griego. Su siguiente novela, Kanada (2017) obtuvo el Premio Ciudad de Santander 2017 y el Premio Cálamo Otra Mirada 2017, y resultó primer finalista del Premio internacional Tigre Juan 2017. A continuación, publicó Ni siquiera los muertos (2020), que fue finalista del premio que el Gremio de Libreros de Madrid concede al mejor libro del año y que tienen pendiente su publicación en inglés y alemán. La monumental Lo demás es aire (2023), Premio Ciutat de Barcelona de Literatura y Premio Vanity Fair a la mejor novela, lo consolidó como uno de los autores más relevantes de la literatura española. Como crítico, ha sido coordinador de la antología Bajo treinta (2013), que recoge las voces más destacadas de su generación. Ha recibido becas de diferentes instituciones, como la Academia de España en Roma, la Fundación Antonio Gala, la Fundación BBVA, el FONCA en México o The International Writers’ House en Graz. 


  El cielo de Lima.  Juan Gómez Bárcena.  Seix Barral.

martes, 17 de octubre de 2023

Koniec. Entrevista a Salvador Perpiñá

He dicho tantas veces que me gusta el género del relato y el microrrelato que va a pasar como con las metáforas manidas, que va a perder su originalidad. 

  Esa, la originalidad, es la que detecté en forma y fondo durante la lectura de los relatos de Salvador Perpiñá en su último libro Koniec (Milenio). Lo reseñé en La ardilla literaria. Os dejaré el enlace abajo. Agradecido al autor y a la editorial por concederme la posibilidad de preguntarle por su libro. Os lo recomiendo.


  P.: El escritor Julio Cortázar nos advertía en el prólogo de su célebre Rayuela de dos formas de leer esta. Lo comento porque así como hay ocasiones en la que el orden de lectura de los relatos puede o no ser importante, aquí si lo es. ¿Qué podemos revelar a los lectores al respecto?

  R.: Un libro de relatos se arma del mismo modo que la secuencia de temas en un disco o las obras en un programa de concierto. La lectura aleatoria supone una pérdida de esa gradación buscada. En el caso especial de Koniec, donde al final hay reapariciones de temas y personajes, las autoridades lo desaconsejan vivamente.

  P.: Hablemos de las y los protagonistas. Los hay con nombres y apellidos y, también, sin ellos. Algo que da dimensión en unos casos a los personajes y, en otras, universalizando el conflicto, la historia. Aunque mejor le tiendo un puente para que nos lo comente desde su visión como autor.

 R.: ¡Siempre es un problema ponerle nombre a los personajes! Pueden resultar demasiado prosaicos, demasiado exóticos, demasiado pretenciosos. Voy a confesar algo, cuando leo en las redes una opinión que me irrita, me irrita mucho más cuando la veo asociada a un nombre. ¡Esa melonada la piensa alguien que existe, alguien como yo! En la vida real olvido con facilidad los nombres. Si pudiera, no los pondría, pero eso obliga a agotadores circunloquios para que el lector no se pierda.

 

P.: He encontrado una curiosa reflexión en uno de los relatos. Uno de los personajes, comenta acerca de “...un mercado saturado de novelas centradas en lo argumental, llenas de diálogos ágiles y puntos d giro.” ¿Es de la opinión de Esteban? ¿El mercado editorial necesita un soplo de aire fresco ante tanta novela de disipación para lectores de fin de semana?

  R.: Un elemental sentido de la prudencia, cierta coquetería intelectual que me prohíbe parecer un resentido y conocer mi lugar en el mundo, saber que mi opinión no le importa a nadie, hacen que me abstenga de manifestar mis verdaderos sentimientos respecto al mercado editorial. Aunque mira, solo me conformaría con que pasara esa obsesión con las novelas de más de quinientas páginas. Hay que estar muy sobrado o ser un incontinente grafómano para escribir novelas de semejantes dimensiones.

  P.: Por último, otra pregunta de fondo, si se me permite la expresión. En el relato protagonizado por el doctor Flöyd, este increpa a otro personaje: “No intentes cambiar las ideas de tus semejantes. Necesitamos mentiras para vivir, necesitamos engañarnos.” De nuevo, le lanzo la posibilidad de que nos diga si opina igual, de la necesidad de la mentira en nuestra sociedad quizá madre forzosa de las fake news

  R.: Hay algo de boutade pronunciada en un cuento de tono farsesco. No soy relativista. Creo, como decía Borges que creía Stevenson, que «un rufián, un tigre o una hormiga saben que hay cosas que no deben hacer». Dicho lo cual, claro que necesitamos mentiras para seguir viviendo. Piensa que nuestros sentidos, son una manera de conocer el mundo, pero también un filtro. Las cosas no son en absoluto como las vemos o como las oímos; el cielo azul es un trampantojo, la condición caótica y violenta de lo real nos resultaría probablemente insoportable. Nos engañamos con nuestros recuerdos, nos engañamos con nuestros afectos, nos engañamos respecto a nosotros mismos. No descarto que os haya engañado en esta entrevista.


  Salvador Perpiñá nació en Granada en 1963 y nunca ha terminado de irse del todo. Tras una trayectoria universitaria que solo cabe calificar de errática, acabó trabajando como guionista de series como Periodistas, Pelotas o Isabel, actividad de la que aún vive. Ha publicado dos libros de relatos: Prácticas de Tiro (2014) y Contradiós (2018). 

  Koniec. Salvador Perpiñá. Editorial Milenio.


  Aquí podéis leer la reseña del libro.

lunes, 9 de octubre de 2023

El hechizo de Caissa. Entrevista a Fernando Ortega

Esta semana, rescato una curiosa entrevista, la que me concedió el escritor Fernando Ortega al hilo de su novela El hechizo de Caissa. Una entrevista con solera, pues nos conocimos en la extinta librería Bibliocafé, en la primavera de 2011.

  No solo ha llovido mucho desde entonces. También la entrevista apareció en la web de una asociación de ajedrez hasta que, por alguna (misteriosa) razón, ha dejado de estar accesible. Una estupenda oportunidad para rescatarla del olvido. Junto a una anécdota. Tanto Ortega como yo, somos valencianos, y, además, por fechas parecidas, publicamos un libro “hechizante”, al menos en su título. El de este humilde que os escribe, un libro de relatos titulado El hechizo de la mujer dragón

 Sin más preámbulos, os dejo la entrevista y el enlace a un libro sobre ajedrez, por si os han entrado ganas de aventuraros en el fascinante mundo de ese juego considerado deporte mental.

 P.: Hola Fernando, gracias por concedernos esta entrevista. Una primera pregunta, casi obligada: ¿cuándo comenzaste a jugar al ajedrez? 

  R.: Allá por el año 1996 comencé a jugar torneos y competiciones federadas, aunque ya de niño hice mis pinitos en entornos familiares.

  P.: ¿Quién es, o ha sido para ti, el mejor jugador de ajedrez no sólo por su juego sino por los valores que transmite o ha transmitido más allá del tablero?

  R.: Mi ídolo siempre ha sido Mijail Tal por varias razones. Primero y, cronológicamente, porque de él fue el primer libro de ajedrez que leí y el que realmente me empujó hasta el mundo de la 64 casillas. Segundo, porque es el estilo de juego que admiro. Y, tercero, por lo que representa como idea ajedrecística: el juego imaginativo como estilo representativo, el riesgo y las combinaciones tácticas como forma de entender el ajedrez.  

  P.:  Tu primera novela El hechizo de Caissa gira en torno al ajedrez, ¿qué te llevó a elegir este juego tan apasionante y didáctico para desarrollar la historia? ¿Tiene algo que ver con tu labor docente?

  R.: Quería contar una historia de búsqueda y aprendizaje y nada mejor que tratar un tema, una disciplina, que me era familiar y que tiene un enorme potencial literario: pasión por el juego, sana adicción, proceso de aprendizaje... Efectivamente, soy profesor, y eso se nota en la novela, donde el tema educativo es tan importante como el mismo ajedrez.

  P.:  Veo que no hace falta saber jugar al ajedrez para entender la novela, los que somos aficionados al ajedrez ¿qué vamos a encontrar de juego, de movimiento y reflexión?

  R.: Es cierto que no es necesario conocer el ajedrez desde el punto de vista técnico. Me gusta decir que es una novela para aprender a comprender amar el ajedrez pero no para aprender a jugarlo. Sin embargo, sí es cierto que los ajedrecistas identificarán situaciones, sentimientos y vivencias en las peripecias de Marcos (el protagonista) y muchas veces se sorprenderán diciéndose a sí mismos, “vaya, esto yo también lo hice” o “sí esto yo lo sentí también”. 

  En la novela se narran dos momentos cronológicos diferentes. Por una parte, la historia se narra en pasado (flash-back), y, por otra, una partida de torneo narrada en presente. En ésta pondré voz a los pensamientos internos del ajedrecista.

  P.: Por último, me gustaría saber qué partida o anécdota como jugador de ajedrez recuerdas con más cariño.

  R.: Sin duda, una maravillosa partida con sacrificio de dama que jugué en el club ONCE; no sólo por la partida, sino también por un suceso gracioso que ocurrió. Volvía de los servicios tan ensimismado en los análisis de la partida (acababa de sacrificar la dama) que no vi la puerta de acceso de cristal y me estampé contra ella. Un compañero del club dijo: “vamos Fer, no hace falta que montes el numerito, que no por eso te va a fichar la ONCE...” Risas de todos los jugadores.


  Fernando Ortega Andrés (Valencia, 1968), es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, trabaja como profesor en diversos institutos y colegios de enseñanza secundaria. Casado y padre de dos hijos, vive en El Puig (Valencia). Amante del deporte, el ajedrez, la educación, la historia y la literatura. Cree ciegamente en el poder de las palabras, y cree poder jugar con ellas al Tetris. Es no solo autor de la novela El Hechizo de Caissa (2011), sino de El diablo Tatuado y Helena se escribe con hache (ambas pendientes de publicación) y los libros de relatos Cuando llega el otoño y Secretos contados (pendientes de publicación). Ganador del II Premio Águilas de Relato Breve (2018) por el relato El claro de luna, y ganador del Concurso de relatos de la UPV con el relato Quinientas noches. Con su relato Caco y los gansos de Juno, obtuvo el segundo puesto en el Concurso de relato corto histórico del Museo L’Iber, en 2011, una Mención Honorífica con La columna del recuerdo, en 2013, y fue tercer clasificado con El enlace, en 2019. Recientemente ha publicado la novela Los pantanos de Polesia (2021), que narra la epopeya de una mujer en un mundo sangriento donde el auténtico protagonista es un quimérico paraíso mancillado por la crueldad de la guerra y la maldad del género humano.

  El libro recomendado es Jaque mate.


lunes, 2 de octubre de 2023

Brocal. M.A. Carmona del Barco

Son ocho las voces que se asoman a Brocal (Alrevés), de M.A. Carmona del Barco. Su autor ha reunido en estos ocho relatos a otros tantos personajes femeninos en distintos momentos de la maternidad. 

 Sorprende la vivacidad, incluso la crudeza de los sentimientos desparramados, como un torrente entre las páginas. Aunque quizá, no tanto. Porque a modo de metafórico brocal, nos llegan fluyendo desde los pensamientos de sus protagonistas a la contemplación de sus dramas como lectores. Navegan en esas aguas además del instinto maternal, presente o ausente, el desamparo, la rabia, la frustración, el miedo o la culpabilidad. Pero también el respeto, el amor, la tolerancia y, cómo no, la sororidad. 

  La maternidad no es lineal, no es igual en cada caso, no se vive de la misma manera, un poco como esa infelicidad del inicio de Ana Karenina. Justo por ello, Brocal atesora como el murete de un pozo, en cada pieza, en cada relato, una historia que parece herir de tan real. También los personajes secundarios hacen aguas, no en lo narrativo, obviamente. Sino en el entramado vital de quien nos cuenta en estos ochos relatos sus desvelos. En unos casos serán las amistades, las parejas, los hijos; en otros, la sociedad, que no siempre entiende o comprende la mirada, los gestos o la carga fecunda de quien por un periodo de tiempo alberga dos vidas en un solo cuerpo. Será fácil así empatizar con las protagonistas de estos ocho relatos contenidos en Brocal, porque Carmona del Barco se ha limitado a darles voz, y qué voz, con independencia de nuestra condición. 

  Destacar la autenticidad de los argumentos, la pulsión narrativa de los diálogos, así como esos contrastes sinestésicos: fuerza y debilidad, soledad y compañerismo, frustración y superación… Brocal es una invitación a mirar a ocho pozos desde el borde tratando de comprender la hondura bajo la superficie rizada del agua, del reflejo, de lo invisible, pero evidente. 


 Miguel Ángel Carmona del Barco (Monesterio, 1979) es licenciado en Humanidades y diplomado en Biblioteconomía y Documentación. Ha publicado KUEBIKO, novela con la que obtuvo el XXXV Premio de Narrativa Vicente Blasco Ibáñez-Ciudad de Valencia (2017) y posteriormente premiada en el Festival du Premier Roman de Chambéry, en 2019. Ha publicado también el libro de relatos Manual de autoayuda, finalista del premio Setenil en 2016. Actualmente dirige el Centro de Estudios Literarios Antonio Román Díez, donde imparte talleres y cursos de escritura, y coordina varios programas de fomento de la lectura, como Club de Lectura Viva y Libros como el Viento. Imparte también talleres de microrrelatos en el marco de las actividades del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura y en la Escuela de Administración Pública de Extremadura. Alegría, su segunda novela, publicada por Alrevés, obtuvo el XXIV Premio de Novela Ciudad de Badajoz en el año 2020.

  Brocal. M.A. Carmona del Barco. Alrevés.