sábado, 28 de febrero de 2026

Las tres familias. Miguel Ángel González

Llegó a mi casa, por sorpresa, la novela Las tres familias (Ediciones B), de Miguel Ángel González. El propio autor me pidió que me lo leyese tranquilo, sin prisa, que lo disfrutase. Procuré no leerme antes la sinopsis, por aquello de no sugestionarme a la hora de ir descubriendo los conflictos y los giros argumentales. Pronto descubrí que la palabra -o el concepto, más bien-, que se repetía con fuerza estaba en el título. La familia. 

En este convulso siglo XXI en el que la sociedad se enfrenta a nuevos retos identitarios de afiliación, pertenencia e individualismos colectivizados, de nuevos roles interfamiliares, recordar los valores que nos hacen mejor persona es casi un acto de rebeldía.

La familia en Las tres familias concatena varias historias con personajes principales separados en el espacio y el tiempo, aparentemente, sin mucho en común. Pero ese camafeo que lleva Hueso, gran protagonista central, es solo el extremo del hilo de Ariadna que las conecta. Desde el vil y horrendo crimen cometido en España, por un noble creyéndose impune, en el siglo XVI, a los sucesos narrados a mediados del siglo XX. Tres hermanos, entonces, que huyen, que hundirán por separado sus raíces en una isla mediterránea, pero que ni la distancia ni el aislamiento conseguirán borrar lo más importante: los valores que guían a las personas, como el de la familia. 

El contrapunto en Las tres familias potencia una trama de sucesos en los que la amistad, la perseverancia, el honor y la lealtad -incluso si solo has conocido la miseria en un orfanato-, vertebran las dos historias que como afluentes alimentan el río de esta novela. Hay espacio para la emoción, para el amor, para experimentar el deseo de justicia, incluso hasta en sus últimas consecuencias. Creo que también González ha querido dejar ante nuestros ojos que tras la palabra mafia se ha intentado volcar más oprobio y crimen sistémico del que por origen le corresponden a tres familias italianas de origen español, como descubriremos aquí. 

En resumen, Las tres familias es un viaje al pasado, un salto en el tiempo hasta el final de la segunda gran guerra, para conocer la génesis de un sentimiento, de unos valores que quisieron mantenerse -y se mantienen en la actualidad- a pesar de la mala fama y los garbanzos negros. Porque seamos honestos, en todas las familias hay de todo, pero pase lo que pase, los lazos están ahí. Las personas vienen y van, pero si su legado si es honesto y comprometido, perdurará en las siguientes generaciones.


Miguel Ángel González (Madrid, 1982) es novelista y dramaturgo, facetas con las que ha obtenido numerosos galardones y el aplauso de la crítica. Compagina la escritura con la dirección de la escuela literaria Club de Escritores. En 2016 publicó Todos los miedos, ganadora de la 65.ª edición del Premio Café Gijón. Más tarde escribió Cariño (2018), que fue elegida como una de las diez mejores novelas del año por la revista Forbes; Un nublao de tiniebla y pedernal (2021), con la que obtuvo el Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa, y el thriller Dios no está con nosotros porque odia a los idiotas. En 2022 vio la luz Prolepsis, y en 2024 publicó Perder el equilibrio nominada a mejor novela en los premios Valencia Negra 2024. En 2025, reunió una selección de sus mejores cuentos en la antología El chico que ganaba todos los premios, su poemario ¿Qué harías si yo muriera? fue distinguido con el Premio Ciudad de Badajoz. Como dramaturgo, ha sido reconocido con el Premio Fray Luis de León, el Premio Max Aub y el Premio Born y sus obras se han representado en escenarios de España, Argentina, México y Estados Unidos.


Las tres familias. Miguel Ángel González. Ediciones B

martes, 17 de febrero de 2026

Le seré sincero, no pinta bien. Álvaro Carmona

Menudo juego de palabras nos gasta Álvaro Carmona en Le seré sincero, no pinta bien (Crítica). Porque si os gusta el arte y la medicina, este libro pinta más que bien. Su autor se ha puesto los guantes y, con un delicado bisturí, nos invita a acercarnos, pero no a una camilla en una sala de autopsias. En realidad, a una serie de cuadros, algunos famosos, para señalarnos signos, rasgos y dolencias de quienes quedaron congelados por el paso del tiempo. 

Porque los cuadros pueden esconder misterios si se mira con atención. Otras veces, la enfermedad es clara, visible, aunque sorpresiva a nuestros ojos del siglo XXI por la forma en la que la vivían o la trataban en su época. A lo largo de la historia de la humanidad, paralela a la del arte, este ha tratado de representar una realidad cuanto menos fascinante. La enfermedad plasmada en las pinceladas -unas veces a color, otras con oscuridad o vacío- revela, a menudo, grandezas y miserias de quienes las vivieron (y padecieron), pero también de quienes las interpretaron (y sufrieron) desde este lado del pincel. 

Una joven se toca un pecho en 1518 sin saber, acaso, lo que ese pezón retraído significa. ¿Qué nos transmite la mirada de don Sebastiánde Morra en el cuadro de Diego Velázquez? ¿Fue más cruel la enfermedad con Carlos II o Juan Carreño al pintarlo? ¿Qué extraían en verdad los médicos en los pacientes como el que se nos muestra en la imagen de la portada del libro? 

Como avancé, particularmente interesante me ha parecido, a la hora de destacar algún capítulo, el llamado Eso podría haberlo pintado un niño. Nuevamente, Carmona tira de ironía para hablarnos de algunas patologías de grandes maestros de la pintura. Porque ahora sabemos -o creemos saber- que la enfermedad y su arte se dieron la mano como reflejo imborrable de la fragilidad humana desde los tiempos de las primeras manifestaciones artísticas en cuevas por nuestros antepasados. 

La sordera de Goya, la artritis de Miguel Ángel o Degas, sin olvidarnos del intenso dolor reflejado por Frida Khalo son ventanas abiertas a nuestra mirada, conscientes de que la pintura es mucho más que arte si se sabe observar. Sucede así con Le seré sincero, no pinta bien. Es un libro, pero también un viaje y una invitación a ponernos delante de pinturas expuestas en los museos ¿o de nuestras propias fotografías? Quizá tras leer este libro descubramos detalles nuevos y comencemos a percibir cómo la luz, la imagen y los colores han moldeado nuestra historia o fueron el refugio de quienes vivieron con la enfermedad trascendiéndola en sus obras.


Álvaro Carmona (Sevilla, 1990) es bioquímico por la Universidad de Sevilla y doctor en Medicina Molecular. Obtuvo una beca internacional de doctorado en la Universidad de Roma, La Sapienza (2016-2020). Su recorrido como investigador atraviesa la neurociencia y patología molecular del cáncer, es docente universitario y divulgador de ciencia en redes sociales, radio, televisión y prensa. Ha trabajado en La Universidad La Sapienza, el Institut Català D’Oncología y las Universidades Alfonso X El Sabio y Loyola de Andalucía. Actualmente coordina asignaturas del Grado en Enfermería en la Universidad Loyola Andalucía. Ha diseñado proyectos docentes donde el arte se convierte en herramienta para enseñar medicina y empatía clínica.


Le seré sincero, no pinta bien. Álvaro Carmona. Editorial Crítica.

martes, 10 de febrero de 2026

Epifanía. Israel Merino

Un libro crudo, directo e inquietante, este Epifanía (Temas de Hoy) de Israel Merino. El autor toledano nos traslada a un pequeño pueblo manchego para sumergirnos que pequeños dramas entrelazados. Unos de jóvenes, otros de los adultos, todos interconectados porque aquí se cumple el dicho de pueblo pequeño infierno grande

Surgen de fondo temas como la especulación inmobiliaria, la xenofobia o las rencillas familiares, en lo más individual. El peso de familia, como un nudo corredizo, la falta de oportunidades o la miseria cotidiana llevada hasta ese punto de violencia, soterrada o no, convergen en esta novela con aire de thriller. Porque Epifanía nos saluda con un crimen, el atropello mortal de una pareja de jóvenes, a las afueras de la localidad. ¿Fue un accidente o premeditado? ¿Quedará impune con la connivencia de los vecinos y la policía local o la venganza destapará la costra sobre una herida mal cicatrizada? 

Página a página, capítulo a capítulo, Merino va dándonos las piezas de un puzle rural, descarnado, frenético e introspectivo porque la sociedad es el reflejo de los individuos que la componen. ¿Qué somos capaces de hacer cuando sabemos que la culpa y la moralidad tienen los linderos suavemente definidos? Epifanía evocará a algunos a El Gatopardo por aquella frase mítica sobre cambiar para que todo siga igual o a la crudeza del realismo crítico de Rafael Chirbes. Un pulso firme a una realidad que no siempre grita, ni sale en los medios de comunicación, pero está ahí, latiendo en la España profunda de este siglo XXI.


Israel Merino (Toledo, 2000) es periodista y escritor. Ha trabajado como reportero para medios como El Español o CTXT, y ha sido comentarista político en programas de La Sexta, Radio 3, Catalunya Radio o Carne Cruda. Actualmente, es columnista en Público y El Confidencial, y escribe sobre música en 20Minutos. Ha publicado la novela Subura (2021) y la crónica literaria Más allá de la noche (2022).


Epifanía. Israel Merino. Temas de Hoy. 

martes, 27 de enero de 2026

El artesano. Pablo Ortiz de Zarate

Qué acierto ha sido zambullirme en las páginas de El artesano (Destino), de Pablo Ortiz de Zárate. Habrá quien piense que el arte sirve para poco, quizá como experiencia estética y poco más. Pero hay mucho más, como bien lo sabe Ortiz de Zárate

Es esta una obra didáctica y, a su vez, una suerte de manual de uso. Empezar a leer ya es un reto, nos lo advierte así en la introducción. Si ponemos en práctica lo que iremos aprendiendo capítulo tras capítulo, no veremos el arte igual. Es más, de las dos partes en las que Ortiz de Zárate ha dividido El artesano, la primera es más de comprender, de aprender y aprehender acerca de la luz, los objetos, las personas o los colores en las obras de arte. 

Es en la segunda donde se centra en hacer práctico ese conocimiento aprendido. Los beneficios del arte se conocen desde hace siglos y así lo ha refrendado la ciencia. Desde ese punto de partida, El artesano nos invita a trabajar la empatía, a afrontar la ansiedad, el estrés, el miedo a tomar decisiones y a extraer, en definitiva, el poder terapéutico de las obras de arte en determinados momentos en los que este puede ayudarnos a mantener una mente más sana y una vida emocional plena. 

¿Por qué unos cuadros son consideradas obras maestras? ¿Es sano rodearse de obras de arte en casa? Entrenarse en la observación de detalles ¿nos predispone a una mejor empatía? ¿Nos puede ayudar el arte a pensar más y a sentir más? Estas y otras cuestiones las responde Ortiz de Zárate conocedor de la íntima relación del arte y la salud, pues él mismo lo comprobó en carne propia.  

El artesano es una ventana abierta a mejorar nuestra salud mental, a comprender nuestras emociones y a ser más empáticos gracias a las obras de arte que dejarán de ser solo cuadros si sabemos mirarlos con la mirada precisa.


Pablo Ortiz de Zárate se formó como periodista la Universidad Pontificia de Salamanca, España, y se especializó en Historia del Arte en el University College London, Reino Unido. Durante años se dedicó a divulgar sobre arte en medios de comunicación y como creador de contenidos didácticos para museos. Es colaborador del programa Hoy por Hoy en Cadena SER, con la sección «El Artesano». Está especializado en el poder de los cuadros para gestionar las emociones. 


El artesano. Pablo Ortiz de Zárate. Ediciones Destino