jueves, 2 de abril de 2026

Guia para identificar los simbolos en el arte. VV. AA.

 

Esta semana, con algunos festivos de por medio, os invito a que redescubráis algunas obras de arte de la mano de Guía para identificar los símbolos en el arte (Cátedra). 

Su cuatro autores presentan una nueva entrega de la exitosa serie de guías que transforman nuestra mirada sobre el arte. En este volumen, han organizado su contenido de una forma amena y muy didáctica. Porque más allá de esos símbolos, más o menos identificables en pinturas, esculturas, escudos heráldicos o fachadas de edificios, se esconden significados de lo más variado y sugerente. Hallamos así símbolos relacionado con objetos: guadañas, espejos, puertas, relojes... También con animales y plantas, como: gatos, perros, leones, unicornios, rosas, manzanas o vides, por ejemplo. 

Símbolos como elementos para dar profundidad a la obra, para esconder opiniones o expresar sentimientos que a menudo requieren justo de eso, de algo que lo represente más allá de las palabras, con una imagen. El ciprés de La noche estrellada de Vincent van Gogh, por ejemplo, ¿qué nos transmitió Dalí con ese reloj tan especial en su Perfil del tiempo? ¿Y ese escorpión en la mano de uno de los personajes de Un joven siendo presentado a las Siete Liberales, de Boticelli? Entre los atractivos de este libro, destaco, por ejemplo, su formato apaisado y los dos índices del final: el alfabético como discurren los distintos símbolos y otro inverso, de los significados de esos símbolos. También justo eso, esos significados de los símbolos en el arte, pues la justicia puede haber sido simbolizada con una espada, con una balanza o con un fuego, por ejemplo. Pero a su vez, un perro puede simbolizar la fidelidad, como el célebre Retrato del matrimonio Arnolfini, de Jan van Eyck, o justo lo opuesto. 

Lo que sí es una realidad, es que en Guía para identificar los símbolos en el arte vamos a disfrutar con cada página, avivando nuestro deseo de seguir conociendo ese fascinante universo simbólico en las obras de arte a las que ya no veremos igual tras esta lectura.


Guíapara identificar los símbolos en el arte. VV. AA. Cátedra.

martes, 24 de marzo de 2026

El Tunche. Miguel Gayo

 
La novela El Tunche (Vencejo), de Miguel Gayo, arranca con un hecho tomado de la realidad. Se cumplen diez años de la muerte violenta de una joven, en un parque sevillano, a manos de un hombre perturbado y desalmado que acabó con su vida aprovechando su indefensión para agredirla, además, sexualmente. 

Gayo toma ese hecho verídico para componer una historia de ficción, en esa ciudad, con varios personajes convergiendo en un curioso triangulo pasional. Narrada en contrapunto, asistiremos a un reencuentro entre dos amigos que amaron a una misma mujer. La fatalidad se cruzó en sus caminos, no solo la moral, también la que acompaña a nuestra existencia mundana y finita. 

El Tunche como título alude a una criatura mitológica de la selva andina, de donde es también Flor María, un cuarto personaje clave en toda la trama. Solo que ese Tunche demoníaco y selvático parece traspasar la distancia, lo folclórico, para merodear por Sevilla. El Tunche avisa, silba y, si tiene ocasión, devora a sus víctimas. 

La novela se articula en capítulos afluentes donde los encuentros y desencuentros de Bruno y José, con su amada Sara, revelarán que la vida nos pone a prueba, que el destino puede llegar a ser cruel, que el incluso lo que está por suceder tiene un componente ajeno a la voluntad humana. Pero otra parte no. El Tunche roza la tragedia porque el amor puede ser un pasatiempo y una tragedia, como dijo Isadora Duncan.


El Tunche. Miguel Gayo. Vencejo ediciones.

viernes, 13 de marzo de 2026

El pequeño libro de la sabiduría estoica. Joseph Piercy

Lo bueno si breve, óptimo, he escuchado más de una vez. Por eso, hoy os traigo aquí este El pequeño libro de la sabiduría estoica (Deusto), de Joseph Piercy.

Han sido muchos los autores que se han sentido atraídos por conocer los secretos de la filosofía estoica desde que Zenon de Citio, allá por el 300 a.C., la desarrollara en la calle, en un pórtico pintado, de ahí el nombre. Cabría así preguntarse qué es el estoicismo, como también, por qué mirar a él en el siglo XXI. Piercy nos responde a ambas preguntas en los primeros capítulos. 

No solo hubo una escuela griega de pensamiento estoico. Los romanos también se acercaron a ella, no en vano, en este libro está muy presente el notable Marco Aurelio. Este político y estratega nos dejó grandes lecciones de estoicismo en su obra Meditaciones. Así, en El pequeño libro de la sabiduría estoica, junto a Marco Aurelio hallamos a otros dos grandes filósofos estoicos como fueron Séneca y Epicteto. Son varios los conceptos que vemos en el libro, además de ejemplos de cómo vivir una vida mejor gracias a esta actitud estoica que promueve la generosidad y el altruismo, como también el autoconocimiento y la reflexión. 

A veces parecen confundirse los términos de estoicismo con el de dejadez o laxitud. Nada más lejos de la realidad. En El pequeño libro de la sabiduría estoica lo descubriremos, no solo en personajes de la Historia, también a la hora de ponerlo en práctica. Los obstáculos en la vida pueden convertirse en una oportunidad para superarlos, para vencer miedos y fobias. Esa búsqueda de la mejor versión de uno mismo, la eudaimonia según Aristóteles es la que nos ha de llevar a desarrollar el conjunto de habilidades y procesos mentales -mediante la práctica- para alcanzarla. Porque ya lo señala así Pircey, el estoicismo no es un resultado, sino un proceso; no es algo que se prueba por conveniencia, sino un proyecto que dura toda la vida. 

Pero, más allá de conceptos teóricos como la eudaimonia, el amor fati, que Nietzsche denominó “eterno retorno” o el del “arte de la aquiescencia” de Epicteto, está, como mencionaba, la práctica. En la tercera parte de El pequeño libro de la sabiduría estoica tenemos diez ejercicios para ir practicando el estoicismo. Planificar nuestro día; observar con una perspectiva distinta lo que nos importa o lo que nos hace daño; deshacerse de malos hábitos o desconectar del mundo, para mantener el equilibrio y evitar saturara nuestro cerebro de información son algunos de ellos.


viernes, 6 de marzo de 2026

Las risas del arte. Carlos Reyero

He encontrado muy interesante este libro, Las risas del arte (Cátedra), de Carlos Reyero. Entre las diversas razones destacaría el planteamiento del autor al abordar la risa en la pintura occidental, no por periodos históricos, sino por temáticas. También el gran valor de la Introducción justamente como preámbulo no solo de lo que hallaremos en las páginas de Las risas del arte, sino de esos códigos de la risa, de la naturaleza de lo risible, lo cómico o lo paródico, para lograr entender qué vemos frente a un cuadro o qué quiso mostrar su autor. 

La risa es una virtud humana, incluso un acto social, según sus entendidos. Por ello, ir de museos y reírnos con una obra, ya solos ya acompañados, puede ser un gesto de aprecio, de complicidad, de buen gusto. No siempre fue así. Lo descubrimos en este libro. La risa escondía, a menudo, crítica social o desafío al poder, en otras, es verdad que frisaba lo satírico, lo irreverente o lo escatológico. Como dijo cierto artista, el arte debe provocar, si no, no es arte. En Las risas del arte, Reyero nos pasea con el texto por el humor en el arte incidiendo con ejemplos en aspectos como la risa despreciativa o la burlesca, la equívoca, la festiva, la engañosa, la fisiológica o el humor sexual, por citar algunos. Tendremos oportunidad de comprobarlo, además, con las páginas a color con reproducciones de obras de arte citadas en el libro. Pero estoy seguro que Reyero nos abre la puerta aquí a seguir solazándonos de muchas más obras, acudiendo a contemplarlas bajo nuestro acervo cultural, e. g., el recién adquirido con este libro. 

Risas hay muchas y reírse a destiempo casi puede ser contraproducente, pero el arte es atemporal y la eternidad de cada una de esas obras ha dejado, para nosotros, deliciosos momentos efímeros de alegría, sufrimiento o reflexión social a la espera de que nos riamos de la complejidad y contradicción de la naturaleza humana. Creo que hasta Reyero estaría de acuerdo conmigo en lo saludable de la risa, pues reduce el estrés y mejora nuestro sistema inmunitario, no es broma. Reivindiquemos el humor en el arte como Reyero hace en Las risas del arte.


Carlos Reyero ha sido catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid y en la Pompeu Fabra de Barcelona. Especialista en arte del siglo XIX, sus principales investigaciones se han centrado en la pintura de historia, las identidades culturales, nacionales y de género, los intercambios artísticos en Europa, los monumentos conmemorativos, la caricatura de prensa y el uso de imágenes en la construcción de discursos políticos. Ediciones Cátedra ha publicado sus libros Pintura y escultura en España, 1800-1910 (2005) -coescrito con Mireia Freixa-, Introducción al arte occidental del siglo XIX (2014), Fortuny o el arte como distinción de clase (2017), El arte parodiado (2022) y Sorolla o la pintura como felicidad (2023).


Las risas del arte. Carlos Reyero. Ediciones Cátedra.