lunes, 12 de abril de 2021

Entrevista a Vicente Andújar. Tres republicanos

Mi entrevistado esta semana no es un autor más. Vicente Andújar y yo nos conocimos en una librería mítica de Valencia mientras él escribía Tres republicanos. Tuve la oportunidad de leer el manuscrito antes de que viera la luz y, por descontado, me he comprometido con él a participar en alguna presentación si la pandemia nos da la oportunidad necesaria. 
  Tres republicanos es una novela sobre tres personas que en el texto son personajes por exigencias del guion. Los protagonistas y sus historias narrada en esta novela son reales. Como dice la sinopsis, "frente al derecho a olvidar Tres republicanos apela al deber de recordarlos (...)" 
  Dejo a Vicente y a sus palabras para que nos hable sobre esta novela, sobre estos Tres republicanos.

P.: Tres republicanos es tu primera novela. ¿Cómo surgió la idea de escribirla? ¿Creo que es en cierto modo un homenaje a los personajes que aparecen en ella?

R.: En mi casa, como en la de mi mujer y en la de tantas familias que padecieron la posguerra, nunca pudieron olvidar las circunstancias que acompañaron al franquismo: la represión, los campos de concentración, las cartillas de racionamiento, el miedo a los delatores, los juicios sumarísimos o la marca social que se imponía a los “rojos”. Eran conversaciones todavía en voz baja pese a que los años iban transcurriendo. Es increíble la forma en que permaneció el miedo tanto tiempo. 

  Tuve la idea de escribir sobre todo aquello a partir del año 2007, cuando se aprobó la Ley de Memoria Histórica. Si recuerdas, fue el expresidente Rodríguez Zapatero quien la llevó al Congreso. Esa ley reconocía los derechos de aquellos que padecieron persecución o violencia durante la dictadura. Fue un impulso definitivo para poner mi grano de arena y contar lo que les sucedió a nuestros abuelos y a otros familiares. 

  De modo que esta novela pretende ser un tributo a ellos y por extensión a los cientos de miles que sufrieron la represión del autodenominado “bando nacional”. Cuando me planteé la idea de escribir este relato me pregunté muchas veces: ¿para qué?… Ya hay muchos libros de historia que hablan de esto, pensé, y también muchas novelas sobre los represaliados. ¿Qué podría yo aportar que no estuviese dicho?… Al final, entendí que la Memoria es lo que permite conocerlos, recordarlos con sus nombres y apellidos, que sus vidas lleguen a nosotros. Es su memoria, no la historia la que nos posibilita comprender a tantas personas anónimas. 

P.: Háblanos de los escenarios en los que transita la trama de esta novela. Muchos son significativos, aunque me quedo con el del puerto de Alicante a finales de marzo del 39.

R.: Dámaso Cabanillas y Francisco Martín, mi abuelo y el de mi mujer, combatieron en lo que se ha dado en llamar “los frentes olvidados”. Las batallas en el frente extremeño-andaluz: Pozoblanco, Peñarroya, Mérida o la de Toledo, frente sur del Tajo, tuvieron su propia tragedia y repercusión, pero fueron eclipsadas por otras más importantes y decisivas como las de Madrid, Barcelona o la batalla del Ebro. José Serrano, primo de mi abuela, por su perfil político y militar, estuvo en diferentes frentes y situaciones. La más significativa es sin duda su salida al exilio desde el puerto de Alicante a bordo del navío Stanbrook hacia Orán. Sobre la singladura trágica de aquel barco podemos encontrar multitud de referencias y relatos, sin embargo, lo que les esperaba a aquellos pasajeros, José Serrano entre ellos, era más desgarrador todavía: los trabajos forzados en los campos de concentración del norte de África. 

P.: Tres republicanos, como comentaba, es la historia de tres personas reales, tres hombres enfrentados a un destino adverso de un pasado histórico más reciente de lo que pensamos. Pero en tu novela también hay personajes femeninos, como Juana o Florencia, con capítulos propios. ¿Nos hablas de ellas?

R.: Por supuesto. No podíamos olvidarlas, tenían que estar presentes de cualquier forma, pues fueron ellas las que sufrieron la soledad, el miedo continuo de los que, quedaron fuera de la cárcel, esperando siempre la peor noticia. Ellas soportaron el peso de los hijos y, en muchas ocasiones, las vejaciones de sus propios vecinos. 

  Creo que nuestras abuelas, tanto Juana como Florencia, fueron verdaderas heroínas. Las circunstancias trágicas a las que tuvieron que enfrentarse fueron muy dolorosas. Ya no están con nosotros ninguna de las dos, pero tuvimos la fortuna de escuchar su testimonio directo y tratar, si esto fuese posible, de reflejarlo en Tres republicanos. Ahora, visto en perspectiva, creo que sus historias deberían haber tenido más vuelo. Bueno tal vez lo remedie con un relato sobre “Republicanas”.

P.: Hablar de la posguerra tras el conflicto del 36 al 39 es hablar de la represión, pero también del exilio. En Tres republicanos se hace patente mostrándonos el devenir de quienes huían a Francia y, especialmente, de quienes sí encontraron un suelo amigo en México. ¿Qué puedes adelantarnos de ello al hilo de tu novela?

R.: La entrada de las tropas de Franco en Barcelona provocó una salida desesperada hacia Francia. Fue un éxodo inimaginable, casi 500.000 personas fueron empujadas a abandonar España. El miedo a las represalias generó una especie de estampida que colapsó todas las vías de comunicación, más tarde un gran número de ellos serían repatriados por el gobierno francés. Después, con la caída de Madrid, a finales de marzo, se produjo la salida definitiva de compatriotas del país. 

  Alicante se convirtió en el último lugar posible para salir de España. Solo unos cientos pudieron escapar de los bombardeos de la ciudad y del campo de concentración de Los Almendros, el lugar que les esperaba a los que no pudieron subir a bordo de los últimos barcos que zarparon: “África Trader”, “Lezardrieux”, Marítime” o “Stanbrook”. Desde los campos de concentración de Argel algunos pudieron emigrar a México, un país solidario con la República Española que acogió a todos cuantos pudieron llegar.

P.: Tres republicanos está contada bajo una voz omnisciente. Sobrevuela cada escenario, cada capítulo, parece abrazar en un hilo común a los tres protagonistas en una misma historia. Los pasajes más emotivos me llevan a preguntarte por la fase de documentación para encarar la vida y su final. Creo que conservas documentos de la época que de algún modo leemos transcritos en tu novela. ¿Es así?

R.: En efecto, pude recopilar información de fuentes muy diversas: del Centro Documental de la Memoria Histórica, de la Fundación Pablo Iglesias, de la Fundación Largo Caballero. Esa parte de búsqueda de información fue muy gratificante. 

  Las cartas que enviaba Serrano a sus amigos en España son testimonios magníficos para entender la lucha política en el exilio, pero especialmente los sumarios judiciales de nuestros abuelos. En ellos se observa la falta de legitimidad de aquellos juicios, sin ninguna garantía procesal que los sostuviese. Era emocionante observar cómo los testimonios orales de nuestras abuelas y madres se veían refrendados por la documentación que íbamos consiguiendo. He tratado de construir una trama argumental que diese homogeneidad a esos documentos. 

P.: Me gustaría que nos hablases de las citas que encabezan cada una de las partes en las que divides tu novela. También de los magníficos dibujos en blanco y negro intercalados entre las páginas de Tres republicanos.

R.: Al citar intento, desde el mayor respeto, apoyar mis ideas con algunas reflexiones de escritores tan extraordinarios como León Felipe o Miguel Hernández que, de diferente forma, sufrieron igualmente la represión y el exilio. Las ilustraciones que acompañan el texto son fruto de la generosidad de dos buenos amigos: Enrique González Reglero, excelente pintor y Carlos Maiques un dibujante muy contrastado con una extensa obra a sus espaldas. Cada uno se ha expresado de forma diferente: Enrique con un estilo detallista y Carlos con sus trazos valientes y enérgicos. Ambos han sabido transmitir con precisión lo que el texto les sugería. 

P.: Creo que esta novela, según he leído, no solo aborda los hechos históricos reales de personajes reales. Entiendo que la has planteado, o así me lo ha parecido, bajo el prisma de reflejar además otros temas más universales, tan humanos como la amistad, el valor, la camaradería, la familia o la impunidad. Coméntanoslo para acercar Tres republicanos a los lectores que también busquen una novela sobre la justicia, el heroísmo y la superación frente a los abusos y la crueldad.

R.: Es emocionante poner voz a personas comprometidas que llevaron sus convicciones hasta el final, personas que constituyen el arquetipo republicano y dibujan las pocas salidas posibles al conflicto: los trabajos forzados, el exilio, la ejecución. Personas que supieron adaptarse a unas circunstancias adversas con fortaleza. A través de Dámaso, Quico y José espero que el lector pueda identificar esos rasgos que mencionas, la amistad, la defensa de los ideales, la lealtad, también el miedo y la miseria de la traición de aquellos en quien confías, es decir los grandes temas que afectan al ser humano. 

  Hay una tendencia muy extendida en una parte de la sociedad que apela al derecho a olvidar. A hacerlo a cualquier precio. En Tres republicanos se apela a todo lo contrario: al deber de recordar, al deber de la memoria que cada día se hace más perentorio al escuchar, hoy, el discurso de la extrema derecha que tanto recuerda a otras épocas, no tan lejanas como apuntabas tu anteriormente.

P.: Es indudable que Tres republicanos es una manera de recordar a quienes ya no están, es memoria, es dejar por escrito parte de nuestra historia no siempre entendida como cifras y estadísticas. De memoria histórica se ha hablado mucho los últimos años en nuestro país, no sé si quizá por ello el prólogo corre a cargo de Matías Alonso Blasco.

R.: Siempre le agradeceré a Matías su espléndido prólogo, y por supuesto muchas familias, que están pudiendo dar una sepultura digna a sus muertos, siempre le reconocerán su incansable tarea como presidente del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica. Su trabajo para ayudar a localizar e identificar, en fosas comunes, a las víctimas de la represión franquista es conmovedor. Entiendo el ejercicio de memoria más como un sentimiento que como historia. 

  Esta novela no va de historia, aunque necesariamente tenga que respetar el contexto. La historia nos podrá contar cuantas personas fueron asesinadas durante la guerra, o lo que es peor, mucho peor, durante la posguerra. Nos podrá contar como se produjo la ayuda de la Alemania Nazi y los fascistas de Italia a Franco o como las democracias europeas dieron la espalda a la república, etc., pero las cartas que escribían aquellos presos anónimos a sus familias, en sus últimas horas, difícilmente las encontraremos en un libro de historia. Esta, tal vez, no reflejará de la misma forma el miedo y el horror que todas aquellas personas tuvieron que padecer.


El libro está disponible en papel y en formato digital

martes, 6 de abril de 2021

Los crímenes de la carretera. J.D. Barker y James Patterson

J.D. Barker y James Patterson se han marcado un thriller psicológico trepidante con este Los crímenes de la carretera (Destino). 

  Decía Robert Frost aquello de «Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, yo tomé el menos transitado, y eso hizo toda la diferencia», y de eso bebe mucho la trama de esta novela. El título alude a cierto recorrido de un ingenioso psicópata, un serial killer al que el FBI ha apodado Birdman. 

  En ese trayecto por varios estados de los EUA el asesino ha ido dejando víctimas sin relación aparente, salvo por un detalle, de ahí el apodo: junto a los cuerpos aparece una pluma, una de gorrión. El detective Dobbs y la agente Gimble, del FBI, tendrán que atrapar al psicópata, al que momentáneamente tuvieron detenido e interrogado. Ese es el segundo camino de bifurcación de esta Los crímenes de la carretera. Porque está narrada a varias voces en contrapunto. Una es la de Michael Fitzgerald, un camionero que descubre a una joven muerta en su bañera al volver del supermercado. No sabe ni quién es ni qué ha ocurrido cuando acude a la policía. 

  Otra voz es la de su hermana Megan, en forma de testimonio escrito. Ambos fueron adoptados por una célebre pareja de intelectuales y criados en un ambiente experimental, aislados del mundo real. También iremos descubriendo más allá de los hermanos Fitzgerald la persecución contrarreloj de Birdman, uniendo piezas de un rompecabezas donde los indicios irán dando pistas y cerrando el círculo atrapándonos como lectores en esta huida, en pos de resolver… Los crímenes de la carretera


J. D. Barker (Lombard, Illinois, 1971) vive actualmente en New Hampshire con su familia. Es autor de varias novelas, entre ellas la exitosa trilogía El Cuarto Mono (compuesta por El Cuarto Mono, La quinta víctima y La sexta trampa). Sus novelas se han traducido a veinte idiomas.

James Patterson (Newburgh, Nueva York, 1947) fundó una editorial para niños, JIMMY Patterson Books, invirtiendo los ingresos de las ventas de sus libros en iniciativas de promoción de la lectura. Además de haber sido galardonado en 2015 con el Literarian Award (concedido por la National Book Foundation) por su servicio excepcional a la comunidad literaria norteamericana, ostenta el récord Guinness de autor con mayor números 1 en la lista de más vendidos de The New York Times.

Los crímenes de la carretera. J.D. Barker y James Patterson. Ediciones Destino. Traductor: Julio Hermoso Oliveras

Malditos amores. Entrevista a José Luis Muñoz

Fiel a mi cita con la buena literatura, no podía perderme leer Malditos amores (Bohodón), de José Luis Muñoz

  Como tampoco agradecerle una vez más que me haya dedicado unos minutos concediéndome esta entrevista sobre su libro. Desde aquí espero y confío en que os guste tanto esta como el libro, pero sobre todo el que este año sí pueda celebrarse la Feria del Libro de Valencia para poder charlar con él, con José Luis Muñoz sobre este libro y muchos más. Gracias José Luis.

 P.: En Malditos amores reúnes casi cincuenta relatos con un tema común. Siendo tu séptimo libro de relatos quería preguntarte por las motivaciones o la decisión de aparcar tu faceta de novelista y sacar a la luz una antología de textos más breves.

  R.: Quisiera reivindicar el relato, que no tiene la misma consideración que la novela, sobre todo en nuestro país. Hay pocas editoriales que se deciden a publicar libros de relatos. Hay pocas publicaciones o revistas que los incluyan. El relato, la historia breve, siempre ha estado presente en la literatura universal, desde Chaucer o Bocaccio hasta Borges, Cortázar, Chejov o Carver. El relato, por su brevedad, tiene que enganchar desde el primer renglón y ser perfecto en su resolución. No valen las digresiones que se aceptan en las novelas. En Malditos amores reúno un sinfín de cuentos, algunos publicados en las revistas Interviú, Payboy y Penthouse, escritos a los 18 años, a los 30, a los 40 o anteayer, con ese vínculo en común de las relaciones interpersonales y ese extraño sentimiento al que llamamos amor en muchos de ellos.

  P.: “Porque amar es el empiece de la palabra amargura”, cantaba Ana Torroja en Una rosa es una rosa (Mecano). ¿Quizá por eso el adjetivo de estos amores en el título? ¿Qué tiene el amor que ha inspirado a tantos artistas llevándoles incluso a la locura, levantado palacios o empujando a guerras? 

  R.: El amor apasionado es un delirio, una enfermedad de la mente, ese sinvivir pensando en el ser amado que no genera felicidad, porque casi nunca existe una justa correspondencia sino frustración en la mayor parte de los casos. El amor está detrás de crímenes, suicidios, guerras pero también inspira novelas, ópera, cuadros, esculturas, o monumentos como el Taj Mahal. Su presencia en el arte es importantísima. Lo que no veo muy claro es que el amor sea algo positivo si lleva a la locura o a la obcecación, pero desde luego sí es literario, como todo conflicto. En el día a día uno prefiere esos amores cómodos y serenos, que también los hay, y son muy gratificantes porque no producen grandes alteraciones, pero sobre ellos no escribo, no me interesa. Pero esos amores apasionados que todos, quien más quien menos, hemos sufrido en alguna etapa de nuestras vidas, y algunos varias veces, son como un chute de adrenalina para el cuerpo, como escalar el Everest sin oxígeno, hay que experimentarlos para sentirse vivo, aunque duelan, porque el dolor forma parte de la vida también.

 P.: Me siento muy unido al relato La camarera. No solo por la timidez compartida con el protagonista. Aunque extraigo una curiosa afirmación del personaje femenino que le da título. Ella le asegura que las mujeres se enteran antes que los hombres de si uno le gusta a una. ¿Crees que es así? ¿Nos condiciona de algún modo nuestra forma de amar según nuestra genética o condición sexual?

  R.: Ese es un relato delicioso y me alegra de que te haya gustado. Por lo general las mujeres tienen la sartén por el mango, aunque hay excepciones a la regla, claro. Muchas veces nos hacen creer que ligamos con ellas cuando en realidad son ellas las que ponen los puentes para que eso se produzca, toman la iniciativa de una forma sibilina. El comportamiento masculino es mucho más simple, testosterónico, frente al femenino que suele ser más racional. 

  P.: Creo que un guiño manifiesto es el que le haces a un paisano -también escritor, Alfons Cervera-, en tu relato El dedo perdido en el aire. Coméntanos esa alusión, pues leemos que todas las novelas de Cervera hablan “de la memoria, de la desdibujada del pasado, y de la devastadora sensación de derrota de los perdedores”.

  R.: Alfons Cervera, aparte de amigo, es uno de los mejores escritores, o quizá el mejor, de este país. Hace muchos años que nos conocemos y nos respetamos, y lo leo siempre que puedo. Es el escritor de la memoria, y lo fascinante es que lo hace a través de su familia, lo más cercano, para crear sus novelas. Ese relato, reflexivo, es muy reciente, por cierto. Habla de un estado de ánimo, de amigos que ya marcharon, de nostalgia por el pasado a través de un itinerario urbano. Es un escrito muy personal que habla de la insalvable distancia entre un hombre y una mujer que en un momento dado se amaron. Ese dedo perdido en el aire es una sensación tan personal que no sé si he sabido transmitirla al lector. 

  Puedes seguir leyendo la entrevista aquí.

Malditos amores. José Luis Muñoz. Bohodón ediciones.


lunes, 29 de marzo de 2021

La cocina musulmana de Occidente. Juan Antonio Molina

Soy un apasionado de la gastronomía, por lo que La cocina musulmana de Occidente (Ediciones Alfar), de Juan Antonio Molina, me ha parecido un libro doblemente interesante. El escritor y periodista sevillano, autor de obras como Breve historia de la gastronomía andaluza o La cocina sevillana, nos agasaja con un magnífico libro subtitulado Historia de la gastronomía arábigoandaluza

  Molina marida bien la parte histórica, salpimentada con textos de autores islamitas, con la parte culinaria. Descubrimos así la aportación de los musulmanes llegados a la Península Ibérica en el siglo VIII en los fogones y más allá. Aunque es cierto que destaca esa gastronomía arabigoandaluza imaginativa y rica en sabores y matices como lo sigue siendo muchos siglos después de la Reconquista. Molina nos traslada a una casa de la época, a sus estancias, a un zoco o a una reunión familiar además de referirse a cómo eran la ganadería, la agricultura o la pesca, por poner unos ejemplos. 

  El territorio andalusí ya era rico en materias primas, pero con la llegada de los musulmanes y su acerbo cultural se enriqueció aún más. La fama de las artes de pesca analusíes, no solo las almadrabas para la pesca del atún, obviamente, llegó al Siglo de Oro al punto de ser mencionadas, por ejemplo, en la novela La ilustre fregona una de las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes.

  Si hablamos del reino vegetal, las leguminosas o las berenjenas, junto con el aceite de oliva, tienen un protagonismo indiscutible en la gastronomía arabigoandaluza. De este modo, Molina añade un apartado casi imprescindible en este La cocina musulmana de Occidente. Me estoy refiriendo al apartado del Recetario andalusí. 

  En este recetario de más de cuarenta recetas nos invita a ponernos el delantal con carnes, pescados, legumbres o verduras. Recetas con cordero, con berenjenas, con pollo o con lentejas no desmerecen la inclusión de otras tan representativas como el cuscús, el mechuí, la alboronía (mencionada en Las mil y una noches) o  la semolina con pollo, uno de los platos más antiguos de la cocina arabigoandaluza.

Solo me resta invitaros a leer este La cocina musulmana de Occidente para que lo disfrutéis desde los ojos al estómago. 

Buen provecho. 

 La cocina musulmana de Occidente. Juan Antonio Molina. Ediciones Alfar.

lunes, 22 de marzo de 2021

La vida secreta de las películas. Simon Brew.

Leer ciertos libros, en ocasiones, te hace ver las cosas de otra manera. Ocurre, por ejemplo, con La vida secreta de las películas (Anaya), de Simon Brew

  El conocido crítico de cine británico que crease en 2007 la famosa web de cultura alternativa Den of Greek nos regala una sesión maratoniana de detalles, pistas, cameos y secretos sobre el cine. 

  Quizá no sea como descubrir quiénes son en realidad los reyes magos o que la Tierra no es una esfera perfecta. Pero os aseguro que leer las páginas de La vida secreta de las películas os hará reflexionar sobre las películas y el fascinante séptimo arte. 

 Las grandes películas, como en las grandes familias, tienen sus secretillos ocultos, sus guiños, sus bromas internas. Gracias a este libro descubrimos ese incómodo bigote de Superman, la causa verdadera de esa sangre ausente en Jurasic Park o cómo una mítica película de 1979 hizo aumentar las ventas exponencialmente de una pieza de música clásica de 1928… 

  Cuántas veces hemos tenido que aguantar al ‘cuñado/a’ de turno señalándonos las costuras de nuestras películas favoritas y hemos tenido que contar hasta diez. Pues ahora es el turno de abrir La vida secreta de las películas y descubrir por nosotros mismos esos motivos ocultos, esos cameos de escritores o directores, esos retoques en postproducción. Clásicos como ¡Qué bello es vivir!, El acorazado Potemkin o Solo ante el peligro; de animación como Bambi, Gru: mi villano favorito o Aladdín; junto a otras tan curiosas como Serpientes en el avión, Annie, Dogma o Mimic

  Coge tu cucurucho de palomitas, busca un sofá cómodo y ponte a disfrutar sin necesidad de gafas de colorines de La vida secreta de las películas. Prólogo de Kim Newman.


La vida secreta de las películas. Simon Brew. Ediciones Anaya. Trad.: Gemma Deza Guil.