lunes, 1 de junio de 2026

El prisionero de la planta 15. Salvador Perpiñá

Descubrí la prosa de Salvador Perpiñá años atrás, por un libro de relatos. Quizá por eso quise sumergirme en una novela, este thriller titulado El prisionero de la planta 15 (HarperCollins). 

Sería fácil reproducir parte del argumento, ese que aparece en la contraportada. Facilita saber de qué nos habla Perpiñá al trasladarnos al Madrid de 1966. Y en esa estela, en el centro de la historia está un personaje poliédrico, asimétrico, si se me permite. No solo porque viva solo en un apartamento del Edificio España. Ya ese coloso de la urbe, casi un laberinto de plantas, ascensores y con vida propia para Cano, actúa como tabla de salvación a sus fantasmas interiores. Porque Perpiñá le ha dotado de un pasado, Cano fue un excombatiente de la División Azul en la Segunda Guerra Mundial. Cano es un morfinómano y de tanto en tanto reflexiona sobre ese pasado, sobre esas heridas. 

Lo que tira de la anilla de esta granada de mano es una llamada de alguien justamente de su pasado al pedirle que busque a su hija. Una joven de la alta sociedad madrileña. Y así se iniciará un doble acto de descubrimiento, de huida hacia delante. Quizá todos los personajes alrededor de Cano estén huyendo, de sus propios fantasmas o de los que la sociedad crea porque el miedo es el arma más poderosa de control. Quien no aprende de su pasado, dicen, está condenado a repetirlo. Pero, ¿y si lo que creías que era tu pasado se resquebraja y has de componerlo para saber quién eres en realidad? Cano tomará la punta del ovillo de Ariadna en el laberinto del submundo madrileño de los '60. Tendrá que bracear ese fango, con la ayuda de una joven actriz de provincias en horas bajas, pero sobre todo, solo. 

Porque Perpiñá en El prisionero de la planta 15 quiere que el lector descubra no solo el secreto de Dolores Rivera. También el de Víctor Cano, uno que al completar el puzle en la recta final del libro nos hará pensar en las palabras de Oliveiro Toscani: "si el arte no provoca, no es arte".


El prisionero de la planta 15. Salvador Perpiñá. HarperCollins Ibérica.


jueves, 21 de mayo de 2026

Haz caso a mamá. Entrevista a Paloma Sorribes

Comparto esta semana la entrevista que me concedió una escritora e ilustradora valenciana. Paloma Sorribes, tras pasar más de una década entre cables y pantallas, decidió apostar por lo que realmente le daba vida: la ilustración. 

Ha confesado que le gustan las plantas verdes (su primer dibujo fue con los dedos en una maceta… o en la pared del salón, según a quien se le pregunte), las gallinas, el sol de invierno y los dulces (quizá por eso estudió biología y repostería). Dibuja porque le hace feliz y porque sospecha que dentro de cada historia hay un rincón que sólo se entiende con un buen dibujo. Estos días presenta en librerías y ferias de libros su opera prima, el cuento ilustrado Haz caso a mamá (Brief), por el que le pregunto.


P: Antes de ver la luz tu primer libro, Haz caso a mamá, ya habías colaborado con ilustraciones en varios medios, no solo en España. ¿Qué te animó a dar el salto a ponerle texto a tus dibujos?

R: Mis dibujos siempre han tenido texto… es solo que a este le he puesto palabras para ayudar.

P: El título es muy significativo, me parece, porque al protagonista le asaltan las dudas con un compañero del colegio que no se porta muy bien. Cuéntanos algunos de los valores que has querido transmitir con Haz caso a mamá.

R: A veces, los valores se dan de bruces con la educación… y sí, es bastante incómodo darse cuenta (de eso va el libro) de que tus valores, por muy auténticos que sean, no siempre te sirven de mucho.

La experiencia, con su manía de llegar tarde, va corrigiendo el rumbo. Lo que de joven te parecía incuestionable, de adulto puede rozar lo ridículo. Pero bueno, al final todo consiste en seguir respirando, ¿no? Y entonces aparece, sin pedir permiso, esa voz de mamá —queridos papás no es algo personal… en el libro es mamá, porque yo lo soy— repitiendo lo que ya sabías… o lo que no quisiste escuchar. Y, cómo no, con los años, se cumple.

P: Entre los diversos y animados personajes que pululan por las páginas, voy a destacar aquí a las moscas. Las hay que no dicen nada, pero luego hay tres muy parlanchinas. ¿Es así?

R: Las moscas es la paradoja más grande del cuento (que obviamente no va a entender un niño), pero me apetecía meter esa reflexión para quién se la quiera plantear. El camaleón come moscas por lo que lo lógico sería que se comiera a esas tres… como pasa en la cena con sus papás… Sin embargo, esas tres se han unido, han creado un lazo con él, porque están de acuerdo en que la mantis es molesta y mala. Es como si dijeran: me uno a mi enemigo, pero porque tenemos un enemigo común más difícil, eso sí, tú que eres el VERTEBRADO vas delante.

Al final, la víctima del camaleón llega a manipularlo de cara a un enemigo común. Alimentan su ego para que se enfrente al único rival que puede acabar con él… Pero esto no es para niños…, esto son cosas que me pasan por la cabeza y quedan en segundo plano en el cuento… para mí… o para esos padres que no se conformen en leer un cuento para sus niños antes de dormir, sino para los que entienden que Caperucita Roja es algo más que una niña que debe temer al lobo.

P: En una de las escenas, vemos al protagonista con su madre, mientras se lava los dientes (risas). Además de este hábito saludable, seguro que hay algún otro que pueden compartir las y los lectores de Haz caso a mamá con sus padres. Por ejemplo...

R: No era mi intención hablar de hábitos saludables… De hecho, el camaleón come moscas jajajajaja. Pero cogiendo la pregunta por los pelos, podemos decir que en la última escena la Mamá Mantis pone fruta para cenar en la mesa y que cenan juntos. Mi experiencia me ha dicho que aunque un niño proteste al principio…, cenar con papá y mamá en la mesa tiene un efecto positivo. Él no lo sabe, pero disfruta de la charla.

R: La mamá del protagonista, en un pasaje del libro, está preocupada porque le ve obsesionado con hacer lo que él cree "justo". Como madre, ¿te ha pasado esto alguna vez? ¿Qué consejo le darías a otra mamá si estuviera en esa situación?

R: Pufff.. Los niños aprenden antes a decir que algo no es justo que «mamá, déjame que reflexione sobre eso», jajajaja. La justicia se sostiene sobre la experiencia, salvo que seas alguien por encima de todo. La infancia es instinto, es impulso… La tarea de una madre (cuando el niño es muy pequeño) no es hacer un tratado de filosofía, sino explicarle a través de lo que es capaz de entender lo que está bien y mal. Aquí, los cuentos…, los de siempre y los que seguimos inventando…, hacen su papel…. su gran papel… Al final, un cuento infantil es solo una forma de razonar, de filosofar con los niños… Todos hemos sido niños…, la ventaja es que algunas veces… mientras dibujo… yo me acuerdo.

P: Creo que vas a visitar varias ciudades de España promocionando tu libro. ¿Cuál es la próxima cita?

R: Este próximo fin de semana, concretamente el domingo 24 por la mañana, estaré en en Centro Cultural La Nau, en Valencia. Después toca hacer la maleta rumbo a la Feria del Libro de Madrid, donde estaré el 4 de junio durante todo el día. Y luego… ¡quién sabe! 😄 Estoy intentando organizar alguna feria más —quizá Zaragoza— y seguramente caerá también algo por Valencia. ¡Así que, con un poco de suerte, nos vemos pronto entre libros, dibujos y conversaciones!


Haz caso a mamá. Paloma Sorribes. Brief ediciones.





martes, 19 de mayo de 2026

La zona. Tomás Navarro

En esta ocasión, os traigo un libro de alguien a quien conozco personalmente. Me refiero a La zona (Zenith), de Tomás Navarro. A las y los asiduos a Maleta de libros les sonarán títulos como Kintsukoroi, Tus líneas rojas o Fortaleza emocional, entre otros. 

En La zona, Navarro nos explica en primer lugar qué es eso de la zona para más adelante entrenarnos a entrar y obtener los beneficios que nos aguardan en ella. Navarro llama zona a ese estado mental donde mente y cuerpo fluyen armónicos. Antes hay que dejar fuera la distracción, la pereza, los miedos y la procrastinación, además de las prisas. Un concepto también muy importante es saber centrarse, sin dispersarse, es decir, focalizarse y entrar conscientemente en ese estado. Una vez dentro, toca fluir en tiempo que permanezcamos en él, y seguro que coincidiréis en que el tiempo pasa deprisa cuando haces algo que te gusta. Qué importante es la motivación. 

La Concentra-acción, otro término que nos presenta Navarro en la tercera parte, es capital para buscar la zona, nuestra zona, cada día. Si aprendemos a entrar, seremos más productivos en los estudios, en el trabajo, en nuestras relaciones personales o en los momentos de ocio. Navarro nos advierte en La zona de los peligros de la procrastinación, de las adicciones (por ejemplo, a las redes sociales), a cómo abordar los problemas de atención, incluso en esos casos en los que nos "autodiagnosticamos" de TDA (sobre todo, si no lo padecemos). Hay ejemplos, guiños literarios, también al cine y buen humor, incluso en algo tan aparentemente serio como es la parte dedicada al sexo en la zona. ¿Por qué no?

En resumen, la falta de atención puede vencerse y con una buena motivación y los sencillos ejercicios propuestos por Navarro, entraremos en consonancia, conscientes a ese estado de bienestar y fertilidad en nuestros propósitos. La zona te espera para que disfrutes más de tu tiempo. ¿Te animas?


La zona. Tomás Navarro. Editorial Zenith

viernes, 15 de mayo de 2026

Cosas mías. Acto cultural de Elga Reátegui en Valencia



Desde Maleta de libros, nos unimos a un acto muy especial, bajo el título Cosas mías, que tendrá lugar este mes de mayo en Valencia. Su protagonista será la periodista y escritora peruana, afincada en Valencia, Elga Reátegui

Será el lunes 25 de mayo, a las 19:00 horas, en el local cultural La ardilla literaria, (c/ Explorador Andrés, 49, 46022 Valencia). Actuará como conductor y moderador Juan Luis Bedins, presidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios (CLAVE).

Cosas mías brindará la oportunidad para quienes no la conozcan, de descubrir a esta novelista, relatista y poeta a través de un recorrido por sus obras galardonadas en el ILBA. El International Latino Books Awards es el mayor certamen literario de literatura y temática latina en los EUA. Fundado en 1997 bajo la Book Expo America, originalmente se entregaban 11 distinciones. 

Con el paso de los años han ido creciendo, exponencialmente, contando en la actualidad con cerca de 90 categorías. Más de 200 especialistas y profesionales de la industria del libro evalúan las más de 5000 candidaturas anuales. García Márquez, Isabel Allende, Pablo Neruda o Vargas Llosa han sido algunos de los autores destacados con estos galardones.

En Cosas mías conoceremos más del contenido y las circunstancias en que se concibieron sus obras galardonadas. Entre ellas, destacar el libro de relatos La fugacidad del color que obtuvo el primer puesto en la categoría Best Collection Of Shorts Stories en 2020 de los ILBA, aunque antes fue finalista de los Premios de la Crítica Valenciana.

Os dejo los enlaces para más información sobre Elga Reátegui y el acto Cosas mías.