martes, 24 de marzo de 2026

El Tunche. Miguel Gayo

 
La novela El Tunche (Vencejo), de Miguel Gayo, arranca con un hecho tomado de la realidad. Se cumplen diez años de la muerte violenta de una joven, en un parque sevillano, a manos de un hombre perturbado y desalmado que acabó con su vida aprovechando su indefensión para agredirla, además, sexualmente. 

Gayo toma ese hecho verídico para componer una historia de ficción, en esa ciudad, con varios personajes convergiendo en un curioso triangulo pasional. Narrada en contrapunto, asistiremos a un reencuentro entre dos amigos que amaron a una misma mujer. La fatalidad se cruzó en sus caminos, no solo la moral, también la que acompaña a nuestra existencia mundana y finita. 

El Tunche como título alude a una criatura mitológica de la selva andina, de donde es también Flor María, un cuarto personaje clave en toda la trama. Solo que ese Tunche demoníaco y selvático parece traspasar la distancia, lo folclórico, para merodear por Sevilla. El Tunche avisa, silba y, si tiene ocasión, devora a sus víctimas. 

La novela se articula en capítulos afluentes donde los encuentros y desencuentros de Bruno y José, con su amada Sara, revelarán que la vida nos pone a prueba, que el destino puede llegar a ser cruel, que el incluso lo que está por suceder tiene un componente ajeno a la voluntad humana. Pero otra parte no. El Tunche roza la tragedia porque el amor puede ser un pasatiempo y una tragedia, como dijo Isadora Duncan.


El Tunche. Miguel Gayo. Vencejo ediciones.

viernes, 13 de marzo de 2026

El pequeño libro de la sabiduría estoica. Joseph Piercy

Lo bueno si breve, óptimo, he escuchado más de una vez. Por eso, hoy os traigo aquí este El pequeño libro de la sabiduría estoica (Deusto), de Joseph Piercy.

Han sido muchos los autores que se han sentido atraídos por conocer los secretos de la filosofía estoica desde que Zenon de Citio, allá por el 300 a.C., la desarrollara en la calle, en un pórtico pintado, de ahí el nombre. Cabría así preguntarse qué es el estoicismo, como también, por qué mirar a él en el siglo XXI. Piercy nos responde a ambas preguntas en los primeros capítulos. 

No solo hubo una escuela griega de pensamiento estoico. Los romanos también se acercaron a ella, no en vano, en este libro está muy presente el notable Marco Aurelio. Este político y estratega nos dejó grandes lecciones de estoicismo en su obra Meditaciones. Así, en El pequeño libro de la sabiduría estoica, junto a Marco Aurelio hallamos a otros dos grandes filósofos estoicos como fueron Séneca y Epicteto. Son varios los conceptos que vemos en el libro, además de ejemplos de cómo vivir una vida mejor gracias a esta actitud estoica que promueve la generosidad y el altruismo, como también el autoconocimiento y la reflexión. 

A veces parecen confundirse los términos de estoicismo con el de dejadez o laxitud. Nada más lejos de la realidad. En El pequeño libro de la sabiduría estoica lo descubriremos, no solo en personajes de la Historia, también a la hora de ponerlo en práctica. Los obstáculos en la vida pueden convertirse en una oportunidad para superarlos, para vencer miedos y fobias. Esa búsqueda de la mejor versión de uno mismo, la eudaimonia según Aristóteles es la que nos ha de llevar a desarrollar el conjunto de habilidades y procesos mentales -mediante la práctica- para alcanzarla. Porque ya lo señala así Pircey, el estoicismo no es un resultado, sino un proceso; no es algo que se prueba por conveniencia, sino un proyecto que dura toda la vida. 

Pero, más allá de conceptos teóricos como la eudaimonia, el amor fati, que Nietzsche denominó “eterno retorno” o el del “arte de la aquiescencia” de Epicteto, está, como mencionaba, la práctica. En la tercera parte de El pequeño libro de la sabiduría estoica tenemos diez ejercicios para ir practicando el estoicismo. Planificar nuestro día; observar con una perspectiva distinta lo que nos importa o lo que nos hace daño; deshacerse de malos hábitos o desconectar del mundo, para mantener el equilibrio y evitar saturara nuestro cerebro de información son algunos de ellos.


viernes, 6 de marzo de 2026

Las risas del arte. Carlos Reyero

He encontrado muy interesante este libro, Las risas del arte (Cátedra), de Carlos Reyero. Entre las diversas razones destacaría el planteamiento del autor al abordar la risa en la pintura occidental, no por periodos históricos, sino por temáticas. También el gran valor de la Introducción justamente como preámbulo no solo de lo que hallaremos en las páginas de Las risas del arte, sino de esos códigos de la risa, de la naturaleza de lo risible, lo cómico o lo paródico, para lograr entender qué vemos frente a un cuadro o qué quiso mostrar su autor. 

La risa es una virtud humana, incluso un acto social, según sus entendidos. Por ello, ir de museos y reírnos con una obra, ya solos ya acompañados, puede ser un gesto de aprecio, de complicidad, de buen gusto. No siempre fue así. Lo descubrimos en este libro. La risa escondía, a menudo, crítica social o desafío al poder, en otras, es verdad que frisaba lo satírico, lo irreverente o lo escatológico. Como dijo cierto artista, el arte debe provocar, si no, no es arte. En Las risas del arte, Reyero nos pasea con el texto por el humor en el arte incidiendo con ejemplos en aspectos como la risa despreciativa o la burlesca, la equívoca, la festiva, la engañosa, la fisiológica o el humor sexual, por citar algunos. Tendremos oportunidad de comprobarlo, además, con las páginas a color con reproducciones de obras de arte citadas en el libro. Pero estoy seguro que Reyero nos abre la puerta aquí a seguir solazándonos de muchas más obras, acudiendo a contemplarlas bajo nuestro acervo cultural, e. g., el recién adquirido con este libro. 

Risas hay muchas y reírse a destiempo casi puede ser contraproducente, pero el arte es atemporal y la eternidad de cada una de esas obras ha dejado, para nosotros, deliciosos momentos efímeros de alegría, sufrimiento o reflexión social a la espera de que nos riamos de la complejidad y contradicción de la naturaleza humana. Creo que hasta Reyero estaría de acuerdo conmigo en lo saludable de la risa, pues reduce el estrés y mejora nuestro sistema inmunitario, no es broma. Reivindiquemos el humor en el arte como Reyero hace en Las risas del arte.


Carlos Reyero ha sido catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid y en la Pompeu Fabra de Barcelona. Especialista en arte del siglo XIX, sus principales investigaciones se han centrado en la pintura de historia, las identidades culturales, nacionales y de género, los intercambios artísticos en Europa, los monumentos conmemorativos, la caricatura de prensa y el uso de imágenes en la construcción de discursos políticos. Ediciones Cátedra ha publicado sus libros Pintura y escultura en España, 1800-1910 (2005) -coescrito con Mireia Freixa-, Introducción al arte occidental del siglo XIX (2014), Fortuny o el arte como distinción de clase (2017), El arte parodiado (2022) y Sorolla o la pintura como felicidad (2023).


Las risas del arte. Carlos Reyero. Ediciones Cátedra.

sábado, 28 de febrero de 2026

Las tres familias. Miguel Ángel González

Llegó a mi casa, por sorpresa, la novela Las tres familias (Ediciones B), de Miguel Ángel González. El propio autor me pidió que me lo leyese tranquilo, sin prisa, que lo disfrutase. Procuré no leerme antes la sinopsis, por aquello de no sugestionarme a la hora de ir descubriendo los conflictos y los giros argumentales. Pronto descubrí que la palabra -o el concepto, más bien-, que se repetía con fuerza estaba en el título. La familia. 

En este convulso siglo XXI en el que la sociedad se enfrenta a nuevos retos identitarios de afiliación, pertenencia e individualismos colectivizados, de nuevos roles interfamiliares, recordar los valores que nos hacen mejor persona es casi un acto de rebeldía.

La familia en Las tres familias concatena varias historias con personajes principales separados en el espacio y el tiempo, aparentemente, sin mucho en común. Pero ese camafeo que lleva Hueso, gran protagonista central, es solo el extremo del hilo de Ariadna que las conecta. Desde el vil y horrendo crimen cometido en España, por un noble creyéndose impune, en el siglo XVI, a los sucesos narrados a mediados del siglo XX. Tres hermanos, entonces, que huyen, que hundirán por separado sus raíces en una isla mediterránea, pero que ni la distancia ni el aislamiento conseguirán borrar lo más importante: los valores que guían a las personas, como el de la familia. 

El contrapunto en Las tres familias potencia una trama de sucesos en los que la amistad, la perseverancia, el honor y la lealtad -incluso si solo has conocido la miseria en un orfanato-, vertebran las dos historias que como afluentes alimentan el río de esta novela. Hay espacio para la emoción, para el amor, para experimentar el deseo de justicia, incluso hasta en sus últimas consecuencias. Creo que también González ha querido dejar ante nuestros ojos que tras la palabra mafia se ha intentado volcar más oprobio y crimen sistémico del que por origen le corresponden a tres familias italianas de origen español, como descubriremos aquí. 

En resumen, Las tres familias es un viaje al pasado, un salto en el tiempo hasta el final de la segunda gran guerra, para conocer la génesis de un sentimiento, de unos valores que quisieron mantenerse -y se mantienen en la actualidad- a pesar de la mala fama y los garbanzos negros. Porque seamos honestos, en todas las familias hay de todo, pero pase lo que pase, los lazos están ahí. Las personas vienen y van, pero si su legado si es honesto y comprometido, perdurará en las siguientes generaciones.


Miguel Ángel González (Madrid, 1982) es novelista y dramaturgo, facetas con las que ha obtenido numerosos galardones y el aplauso de la crítica. Compagina la escritura con la dirección de la escuela literaria Club de Escritores. En 2016 publicó Todos los miedos, ganadora de la 65.ª edición del Premio Café Gijón. Más tarde escribió Cariño (2018), que fue elegida como una de las diez mejores novelas del año por la revista Forbes; Un nublao de tiniebla y pedernal (2021), con la que obtuvo el Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa, y el thriller Dios no está con nosotros porque odia a los idiotas. En 2022 vio la luz Prolepsis, y en 2024 publicó Perder el equilibrio nominada a mejor novela en los premios Valencia Negra 2024. En 2025, reunió una selección de sus mejores cuentos en la antología El chico que ganaba todos los premios, su poemario ¿Qué harías si yo muriera? fue distinguido con el Premio Ciudad de Badajoz. Como dramaturgo, ha sido reconocido con el Premio Fray Luis de León, el Premio Max Aub y el Premio Born y sus obras se han representado en escenarios de España, Argentina, México y Estados Unidos.


Las tres familias. Miguel Ángel González. Ediciones B