Comparto
esta semana la entrevista que me concedió una escritora e
ilustradora valenciana. Paloma Sorribes, tras pasar más de una
década entre cables y pantallas, decidió apostar por lo que
realmente le daba vida: la ilustración.
Ha confesado que le gustan
las plantas verdes (su primer dibujo fue con los dedos en una maceta…
o en la pared del salón, según a quien se le pregunte), las
gallinas, el sol de invierno y los dulces (quizá por eso estudió
biología y repostería). Dibuja porque le hace feliz y porque
sospecha que dentro de cada historia hay un rincón que sólo se
entiende con un buen dibujo. Estos días presenta en librerías y
ferias de libros su opera prima, el cuento ilustrado Haz caso a mamá
(Brief), por el que le pregunto.
P: Antes de
ver la luz tu primer libro, Haz caso a mamá, ya habías
colaborado con ilustraciones en varios medios, no solo en España.
¿Qué te animó a dar el salto a ponerle texto a tus dibujos?
R: Mis
dibujos siempre han tenido texto… es solo que a este le he puesto
palabras para ayudar.
P: El
título es muy significativo, me parece, porque al protagonista le
asaltan las dudas con un compañero del colegio que no se porta muy
bien. Cuéntanos algunos de los valores que has querido transmitir
con Haz caso a mamá.
R: A veces,
los valores se dan de bruces con la educación… y sí, es bastante
incómodo darse cuenta (de eso va el libro) de que tus valores, por
muy auténticos que sean, no siempre te sirven de mucho.
La
experiencia, con su manía de llegar tarde, va corrigiendo el rumbo.
Lo que de joven te parecía incuestionable, de adulto puede rozar lo
ridículo. Pero bueno, al final todo consiste en seguir respirando,
¿no? Y entonces aparece, sin pedir permiso, esa voz de mamá
—queridos papás no es algo personal… en el libro es mamá,
porque yo lo soy— repitiendo lo que ya sabías… o lo que no
quisiste escuchar. Y, cómo no, con los años, se cumple.
P: Entre
los diversos y animados personajes que pululan por las páginas, voy
a destacar aquí a las moscas. Las hay que no dicen nada, pero luego
hay tres muy parlanchinas. ¿Es así?
R: Las
moscas es la paradoja más grande del cuento (que obviamente no va a
entender un niño), pero me apetecía meter esa reflexión para quién
se la quiera plantear. El camaleón come moscas por lo que lo lógico
sería que se comiera a esas tres… como pasa en la cena con sus
papás… Sin embargo, esas tres se han unido, han creado un lazo con
él, porque están de acuerdo en que la mantis es molesta y mala. Es
como si dijeran: me uno a mi enemigo, pero porque tenemos un enemigo
común más difícil, eso sí, tú que eres el VERTEBRADO vas
delante.
Al final,
la víctima del camaleón llega a manipularlo de cara a un enemigo
común. Alimentan su ego para que se enfrente al único rival que
puede acabar con él… Pero esto no es para niños…, esto son
cosas que me pasan por la cabeza y quedan en segundo plano en el
cuento… para mí… o para esos padres que no se conformen en leer
un cuento para sus niños antes de dormir, sino para los que
entienden que Caperucita Roja es algo más que una niña que debe
temer al lobo.
P: En una
de las escenas, vemos al protagonista con su madre, mientras se lava
los dientes (risas). Además de este hábito saludable, seguro que
hay algún otro que pueden compartir las y los lectores de Haz
caso a mamá con sus padres. Por ejemplo...
R: No era
mi intención hablar de hábitos saludables… De hecho, el camaleón
come moscas jajajajaja. Pero cogiendo la pregunta por los pelos,
podemos decir que en la última escena la Mamá Mantis pone fruta
para cenar en la mesa y que cenan juntos. Mi experiencia me ha dicho
que aunque un niño proteste al principio…, cenar con papá y mamá
en la mesa tiene un efecto positivo. Él no lo sabe, pero disfruta de
la charla.
R: La mamá
del protagonista, en un pasaje del libro, está preocupada porque le
ve obsesionado con hacer lo que él cree "justo". Como
madre, ¿te ha pasado esto alguna vez? ¿Qué consejo le darías a
otra mamá si estuviera en esa situación?
R: Pufff..
Los niños aprenden antes a decir que algo no es justo que «mamá,
déjame que reflexione sobre eso», jajajaja. La justicia se sostiene
sobre la experiencia, salvo que seas alguien por encima de todo. La
infancia es instinto, es impulso… La tarea de una madre (cuando el
niño es muy pequeño) no es hacer un tratado de filosofía, sino
explicarle a través de lo que es capaz de entender lo que está bien
y mal. Aquí, los cuentos…, los de siempre y los que seguimos
inventando…, hacen su papel…. su gran papel… Al final, un
cuento infantil es solo una forma de razonar, de filosofar con los
niños… Todos hemos sido niños…, la ventaja es que algunas
veces… mientras dibujo… yo me acuerdo.
P: Creo que
vas a visitar varias ciudades de España promocionando tu libro.
¿Cuál es la próxima cita?
R: Este próximo fin de semana, concretamente el domingo 24 por la mañana, estaré en en Centro Cultural La Nau, en Valencia. Después toca hacer la maleta rumbo a la Feria del Libro de Madrid, donde estaré el 4 de junio durante todo el día. Y luego… ¡quién sabe! 😄 Estoy intentando organizar alguna feria más —quizá Zaragoza— y seguramente caerá también algo por Valencia. ¡Así que, con un poco de suerte, nos vemos pronto entre libros, dibujos y conversaciones!
Haz caso a
mamá. Paloma Sorribes. Brief ediciones.