lunes, 5 de octubre de 2026

Fiesta con casuario. Leonardo San Pietro

Gran reto para mí, traer una reseña de Fiesta con casuario (AdN), de Leonardo San Pietro. Me resultaría fácil comentar el argumento, pero en una reseña, como lector, siempre espero encontrar algo más. Un rasgo diferencial, una opinión, matices o comparativas, en su caso, con otras obras.

 Respecto al argumento, diría que el escenario principal es una fiesta en Turín, en una casa fastuosa, con jardín, mucha comida y bebida, organizada por una universitaria. También universitarios son la mayoría de los asistentes, incluido el grupo de amigos de la cumpleañera. Llamándose Fiesta con casuario, no podía faltar nombrar al ave sobre la que girará un misterio y algunas reflexiones personales. San Pietro plantea la obra en capítulos nominales, para que en una especie de baile, de fiesta, el foco salte de unos jóvenes a otros. Les da mirada y voz, descubrimos sus pensamientos, sus miedos, inseguridades y ambiciones, como también la manera en la que afrontarán una amenaza que surge por casualidad, durante la fiesta. 

  Hay algún elemento curioso que me callo, nada de spoiler. Y vayamos con el extra, como mis impresiones. Creo que Fiesta con casuario es una novela poco convencional, me ha gustado el lenguaje del autor, sus guiños, sus diálogos. Me ha hecho pensar en que siendo una historia hasta cierto punto divertida, intrigante, esa parte poco convencional llegue mejor a lectoras y lectores que busquen algo distinto, algo más exótico y espontáneo. La vida no siempre es una fiesta, algo que descubrirán los protagonistas por la vía menos amable. Fiesta con casuario es una lectura para dejarse sorprender incluso desde el misterio y la composición de su trama sumatoria de teselas personales convergiendo en el gran río del evento central. Que nadie se vaya de esta celebración lectora sin asomarse al menos a la casa del casuario.


Fiesta con casuario. Leonardo San Pietro. Adnovelas. Trad.: Carlos Gumpert

lunes, 28 de septiembre de 2026

El ultimo gimlet. Diego Ameixeiras

He evocado varios recuerdos, algunos bien dispares, mientras leía El ultimo gimlet (AdN), de Diego Ameixeiras. Indefectiblemente, uno ha sido Galicia, la geografía gallega a la que llegué años atrás, en un par de veranos. Allí, a la costa atlántica, en invierno, nos traslada Ameixeiras, de la mano de su protagonista. 

A Amador le conocemos en Santiago, donde como policía ha cometido algún que otro error por su temperamento. Quizá por su ruptura sentimental aún no superada, por beber demasiado... Suspendido de empleo y sueldo, un compañero de la brigada le presta una casita apartada, cerca del mar, para que reflexione y encauce su vida. Las reflexiones de Amador me han evocado más recuerdos, porque el aprendizaje, la forja de nuestro carácter, creo que dura toda la vida. A menudo tomamos decisiones a la ligera, impulsivas, equivocadas. Y queda perdonar y perdonarse para seguir avanzando. Emulando a Amador, agradecido a Ameixeiras, estos días he retomado el saludable hábito de salir a hacer footing. Las y los lectores de El ultimo gimlet, descubrirán el paralelismo. 

Paisaje y paisanaje, el protagonista se tropezará con una curiosa pareja formada por Lola e Ismael. Los tres protagonizarán a partir de ese encuentro una relación marcada por el deseo, el amor, la pasión y, como ese punto ácido en el cóctel que da título a la novela, la desesperación y el crimen. Porque Ameixeiras ha gestado en estas casi doscientas páginas una novela negra casi homenaje a la más pura y clásica tradición del noire. El entorno natural, el carácter del protagonista y las pasiones a flor de piel confieren a esa historia una fortaleza adictiva, la mejor manera de atrapar a las y los lectores que se zambullan entre sus páginas. Aunque como en el caso de la agreste marejada atlántica, habrá que tener precaución con las mareas y los vientos para no sucumbir si no se sabe nadar o si el peso de la conciencia nos lastra hasta el abismo de las profundidades marinas. Asciendo para apostillar que El ultimo gimlet es también un sorbo "sencillo y elegante. Dos virtudes que conducen a la sabiduría", parafraseando a Lola en esta novela.

El ultimo gimlet. Diego Ameixeiras. AdN

martes, 1 de septiembre de 2026

Volando van. Antonio Sandoval y Carlos de Hita

Me ha gustado Volando van (Anaya Touring) Antonio Sandoval y Carlos de Hita por razones bien dispares y ya adelanto que publicar esta reseña en septiembre no es casual. 

La primera de las razones es porque soy un convencido defensor del medioambiente. Sí que comulgo con la idea de que provenimos evolutivamente de otra especie animal, por lo que un libro como este llamó mi atención desde el primer canto. 

Un segundo motivo es que va de relatos, de relatos viajeros, además, donde quienes viajan son las aves. Treinta seis historias de otras tantas especies de aves capaces de proezas como atravesar continentes, año tras año, a pesar de las adversidades, que no son pocas, algunas por culpa de la mano del hombre. 

Hay una tercera razón, y es la que me ha llevado a elegir septiembre para traer este libro a Maleta de libros. Soy un nostálgico y para mí septiembre era el principio de un ciclo anual. La vuelta al cole marcaba un nuevo año escolar: preparativos, nervios, anhelos. La vida son ciclos y en Volando van se dan esos ciclos. Antonio Sandoval y Carlos de Hita han planteado aquí una parte teórica, introductoria, junto a 36 historias en las que por especies y meses acompañamos al cernícalo primilla en septiembre, al chorlito gris en diciembre, a la garza imperial en abril o al cuco común en junio, por poner cuatro ejemplos. 

Hete aquí que en septiembre, una de estas aves migratorias es el abejaruco europeo. Recuerdo haberlo visto, a finales de mis vacaciones de verano, en aquellos años de ir al pueblo, a la meseta ibérica. De paso ellos, por la península; de paso este humilde juntaletras, hasta regresar a la ciudad, a otro ciclo de estudiante. Hemos convergido en este libro, donde he descubierto que muchos de estos abejarucos vienen de Alemania, curioso; que su destino es cruzar el Sáhara, hacia el sur de Gabón. Que su nombre se asocie a su alimentación favorita, las abejas, no es nuevo; quizá sí que entre su dieta estén las (pérfidas) avispas, incluidas las velutinas. Y lo comento porque no concibo a quienes arramblan la naturaleza en cualquier momento del año, pero más insidiosamente en verano, me refiero a los incendios forestales provocados. Gente inculta e insensible que no saben el dolor que provocan sus actos a las personas, pero también a la fauna. 

Las aves nos libran de molestos insectos, tanto para el campo como para los urbanitas. Son el mejor antídoto frete a plagas, sin necesidad de productos químicos a las cosechas que irremediablemente llegarán a nosotros. Me he desviado quizá del libro, pero como las protagonistas de Volando van regreso a él, a sus páginas. 

Treinta y seis historias para leer, para colgarse unos prismáticos quizá y redescubrir a las golondrinas, a las gaviotas, a los vencejos o a las tórtolas. Un libro interactivo porque sus autores han tenido un nuevo acierto: una colección de sonidos de cada una de estas aves, en forma de código QR. Podremos escucharlas, lo cual no siempre es fácil con el ruido de fondo, el nuestro. 

Un libro en defensa de la fauna, del medioambiente y del espíritu libre de unos seres capaces de volar, ese sueño del ser humano casi desde los albores de su presencia en nuestro planeta. Hace miles de años, quizá en un páramo de África, unos homínidos miraron extrañados el cielo, una bandada de grullas en formación y desearon ser como ellas... Hoy podemos seguir disfrutando de su vuelo, siglos y siglos después, con el conocimiento y el respeto que se merecen. Volando van y vienen, la vida no se detiene.

Volando van. Antonio Sandoval y Carlos. Anaya Touring

viernes, 26 de junio de 2026

El libro de pasatiempos del detective de sillón. Gareth Moore y Laura J. Ayres

El libro que os traigo estos días es El libro de pasatiempos del detective de sillón (Larousse), de Gareth Moore y Laura J. Ayres. Es cierto, también semanas atrás os traje uno en la línea de libros de entretenimiento. 

En el caso de este, os puedo asegurar que lo he disfrutado con un lápiz en la mano durante varias tardes. Contiene más de 80 retos, no los llamaría juegos, variados en los que se nos pondrá a prueba el intelecto. Encontraréis así desafíos de agudeza visual, de lógica, de deducción; de tipo laberíntico o, entre otros, los populares sudokus adaptados, eso sí, a esta propuesta de resolución de enigmas por parte de los dos autores. 

El planteamiento de cada uno de estos casos detectivescos es justo como leemos en el título, con una narración previa en cada caso y una cuestión si logramos descifrar o resolver la prueba. Además de adictivo, en caso de duda siempre podemos recurrir a las soluciones que encontraremos al final del libro. Me ha parecido muy apropiada esta lectura con el final de las clases lectivas o el inicio de las vacaciones por razones obvias, no hay que ser un gran detective. Esas habilidades mejor las reserváis para El libro de pasatiempos del detective de sillón. 

Moore es un autor superventas internacional en este tipo de libro de entretenimientos, Laura Jayne Ayres, por su parte, es lingüista y junto con Moore es coautora de varios libros de enigmas y acertijos tan interesantes como el que os aguarda desde ya en las librerías.


El libro de pasatiempos del detective de sillón. Gareth Moore y Laura J. Ayres. Larousse