jueves, 9 de abril de 2026
Casilla vacía. Santiago Mazarrasa
jueves, 2 de abril de 2026
Guia para identificar los simbolos en el arte. VV. AA.
Símbolos presentes en ellas para dar profundidad a las obras, para esconder opiniones o expresar sentimientos que a menudo requieren justo de eso: algo que lo represente más allá de las palabras, con una imagen. El ciprés de La noche estrellada de Vincent van Gogh, por ejemplo, ¿qué nos transmitió¿ ¿Y Dalí, con ese reloj tan singularísimo, en su Perfil del tiempo? ¿Por qué de ese escorpión, en la mano de uno de los personajes de Un joven siendo presentado a las Siete Liberales, de Boticelli?
Entre los atractivos de este libro, destaco, por ejemplo, su formato apaisado; también, los dos índices del final: el alfabético tal y como discurren los distintos símbolos y, otro inverso, de los significados de esos símbolos. Con todo, sobresale justo eso, esos significados de los símbolos en el arte, pues hallaremos que el concepto de la justicia ha sido simbolizada con una espada, con una balanza o con un fuego, por citar algunos ejemplos. Más aún, a su vez, un perro puede simbolizar la fidelidad, como el célebre Retrato del matrimonio Arnolfini, de Jan van Eyck, o justo lo opuesto. Curioso, ¿no?
Lo que sí es una realidad, es que en la Guía para identificar los símbolos en el arte vamos a disfrutar con cada página, avivando nuestro deseo de seguir conociendo ese fascinante universo simbólico en las obras de arte, a las que ya no veremos igual, tras esta lectura.
Guíapara identificar los símbolos en el arte. VV. AA. Cátedra.
martes, 24 de marzo de 2026
El Tunche. Miguel Gayo
Gayo toma ese hecho verídico para componer una historia de ficción, en esa ciudad, con varios personajes convergiendo en un curioso triangulo pasional. Narrada en contrapunto, asistiremos a un reencuentro entre dos amigos que amaron a una misma mujer. La fatalidad se cruzó en sus caminos, no solo la moral, también la que acompaña a nuestra existencia mundana y finita.
El Tunche como título alude a una criatura mitológica de la selva andina, de donde es también Flor María, un cuarto personaje clave en toda la trama. Solo que ese Tunche demoníaco y selvático parece traspasar la distancia, lo folclórico, para merodear por Sevilla. El Tunche avisa, silba y, si tiene ocasión, devora a sus víctimas.
La novela se articula en capítulos afluentes donde los encuentros y desencuentros de Bruno y José, con su amada Sara, revelarán que la vida nos pone a prueba, que el destino puede llegar a ser cruel, que el incluso lo que está por suceder tiene un componente ajeno a la voluntad humana. Pero otra parte no. El Tunche roza la tragedia porque el amor puede ser un pasatiempo y una tragedia, como dijo Isadora Duncan.



