lunes, 14 de abril de 2014

FLAVIA COMPANY: «Creo que todos necesitamos la justicia poética, nadie se queda contento si las cosas no son justas.»

Entrevisté meses atrás a Flavia Company, también para este blog*;  para quienes no la conozcan sirva decir que nació en Buenos Aires aunque vive desde hace años en España. Licenciada en Filología Hispánica, traductora, periodista, crítica literaria y profesora de escritura en el Ateneu Barcelonès y en la universidad Pompeu Fabra, su obra -recogida en varias antologías- ha sido traducida en Francia, Holanda, Brasil, Polonia, Alemania, Portugal, Italia y Estados Unidos. 
Tras disfrutar con sus relatos recogidos en Por mis muertos (Páginas de espuma, 2014), la entrevisto de paso en su campaña de promoción en Valencia.

Me han fascinado estos relatos, cada uno por una razón; destaco Piel de oveja, y esa caja mágica de doña Elsa.

Es la caja de la verdad, es la caja a la que todos nos enfrentamos en la vida, quienes hacen trampas al final son descubiertos, es inevitable. Es una de las propuestas que a mí más me gusta de Por mis muertos; que es que, en cada uno de los cuentos, es como si se restableciera el pequen orden universal porque hay justicia poética, en todos hay justicia poética, en este especialmente. En todos, en “¿Qué habrá sido de Moya?”, por ejemplo, tiene justicia poética. Yo necesito la justicia poética, creo que todos necesitamos la justicia poética, nadie se queda contento si las cosas no son justas. Esa caja mágica existe de un modo u otro, es intangible pero existe, en esa caja mágica están nuestros nombres.

Decía Kafka que ‘el escritor que no escribe es un absurdo que tienta a la locura’, lo digo por esta cita: ‘Los escritores vivos escriben. Es su deber.’; en este caso en ‘El cartero’, que me lleva, a su vez, a una pregunta incluida en la contraportada, esa que cuestiona si somos lo que somos o lo que contamos.

Los escritores vivos escriben y es un deber porque yo sí creo que escribir, en mi caso, es un deber moral, en el sentido de que a mí me ha sido dado este don y yo, como tal, lo recibo y lo agradezco; y mi agradecimiento consiste en desplegar el don de la mejor menara posible, de la manera más honesta, y que este don se convierta en mi estilo de vida porque es lo que yo puedo dar, el don me ha sido dado para que yo de. Lo que estoy dando es lo que yo puedo dar con este don, es como agradecer lo que te es dado, desplegándolo. Se supone que yo doy hasta que desaparezco y, en ese momento, dejo el don en algún lugar donde lo recoge el siguiente; por eso es tan importante la idea de Por mis muertos, porque todos nos conectamos con todos no solo con los vivos sino también con los muertos, y en definitiva estamos cada uno de nosotros abriendo el camino que dejo el anterior. No se trata de seguir por el mismo camino sino de hacer el propio, y esto entronca con lo de contar y contarnos. Cuanto más nos parecemos a nosotros mismos, cuanto más somos, menos necesidad tenemos de contarnos.

‘La vida parece ser una red de finos hilos de plata que nos une a todos con todos’, descubro en Alrededor de un epitafio.

Desde luego es uno de los principios básicos de este libro, con el que has dado con mucho acierto; es sin duda alguna la línea que da comienzo al libro mediante el primer cuento, en el que queda claro que todos nuestros actos tienen consecuencias y que efectivamente cada uno de nuestros actos tiene consecuencias muy lejos de nosotros y que todos nos une a todos con todos y con todo. Ese es el inicio del libro. Es verdad que es uno de los grandes ejes vertebrales de Por mis muertos, y es intencionado. Forma parte del ideario de este libro de relatos.

Otra cita que destaco en ‘Todos tenemos historias que terminar’ es: ‘Suerte que, de lejos, todas las tragedias son comedias’.

Sí, solamente porque la distancia es el olvido y es el humor, la inteligencia sobreviene con la relatividad de las cosas. La distancia es la relativización de las cosas, y la relativización de las cosas siempre implica un tono de humor en el sentido de que disminuye la gravedad de los asuntos, no para convertirlos en ligeros sino para darles si lugar; es decir, para dejar de ser prioritarios. La relativización de las cosas, en la distancia, las tragedias resultan menos trágicas de forma que las comedias solo dependen del punto de vista. Todo se puede leer de un modo o de otro dependiendo de la capacidad que tengas de reaccionar con premura ante cualquier situación.

En el mismo relato, leo: ‘Tras una ruptura sentimental es obligado tomar decisiones precipitadas y erróneas’. ¿Esto es así?

Sí, es obligado y es inevitable. Todas las personas sometidas a una gran presión emocional suelen, durante el proceso hasta que consiguen superar esa etapa de presión emocional, tomar decisiones influidas por la presión emocional y es habitual que las decisiones estén lejos de lo que serian si estuviéramos en el mejor de nuestros momentos, porque nos falta relatividad, relativizar aquello que nos está ocurriendo. Solo la distancia emocional nos permite analizar los sucesos con una cierta dosis de objetividad para tomar decisiones a partir de ellas.

El libro incluye en cinco de los relatos códigos QR, me preguntaba cómo surgió la idea de esta inclusión y, de paso, qué opina de los libros en formato electrónico.

La inclusión de los códigos QR era la forma más simple de incluir los enlaces que, ya desde un principio, me propuse incluir en el libro, puesto que hay un guiño al lector en estos cogidos que QR, proponen la existencia de un puente entre la lectura y la ilusión, ilusión, ojo con la palabra, ilusión de la realidad. El hecho de la inclusión hace que salgas del libro, irte a la realidad, pero es una realidad aparente, porque internet no es la realidad es una realidad virtual. Por eso me interesaba, porque estamos tan dispuestos a creer en la realidad virtual y sin embargo, a fin de cuentas, es casi lo mismo que el libro, todo es aparente, no hay nada tangible y por lo tanto este juego me interesaba mucho. Porque hago que el lector salga del libro, vaya a lo supuestamente real y mire de nuevo el libro, porque no puede seguir viendo el libro igual después de ver el código. No es imprescindible mirar los códigos, no es imprescindible jugar con ellos, es una posibilidad. Me pareció interesante incluir este juego, me pareció importante analizar la ficción real, la ficción real que es internet que es parte de mi proyecto.
Los libros electrónicos son un bien, a mi me interesan particularmente con los libros de estudio, me sirven como documentación, a veces cuando viajo, cuando tengo que hacer reseñas literarias me conviene no llevarme siete volúmenes; me parece muy útil, yo prefiero los libros de papel por una cuestión romántica, puede que en unos años ese romanticismo haya desaparecido por completo. Particularmente creo que hay que saber elegir en cada momento, yo escribo en libreta con pluma y utilizo códigos QR, me parece interesante poder utilizarlo, saber relacionarlo todo.

Muchas gracias , Flavia, y mucha suerte.


La anterior entrevista a Flavia Company podéis consultarla directamente aquí.

Por Ginés J. Vera.


miércoles, 9 de abril de 2014

OJOS DE CIRCO de JESÚS GORDILLO y JAVIER MARTOS

Publicada por TyrannosaurusBooks en 2013, esta novela es una creación a cuatro manos de Jesús Gordillo y Javier Martos, ambos con un extenso bagaje en relatos. En cuanto a coherencia y estilo, esta dualidad no se aprecia en absoluto, como corresponde a un libro de tal característica bien hecho.

   A lo largo de sus páginas asistiremos al periplo vital de Nicholas Campbell, desde una aciaga tarde de 1930 hasta otro crucial día de 1962. En la primera es un niño de ocho años en su pueblo de Alabama, cuya estricta familia de militares reprueba su carácter fantasioso tanto como su innata fascinación por el circo, la misma que le llevará a que un inocente juego, una tonta confusión, le marque profundamente el resto de su infancia y primera juventud. Tras combatir en la Segunda Guerra Mundial, no regresará a EEUU pues se encontrará con la oportunidad que siempre había anhelado, enrolarse en un circo. Pero como ya sabemos, los sueños perseguidos mucho tiempo una vez alcanzados al fin, siempre acaban frustrando porque la dura realidad supera a las  mullidas expectativas. Nicholas se va amargando mientras descubre un don, un oscuro poder en su interior que decide utilizar refundando el circo con su socio un tirador español, pero no ya el circo clásico con sus payasos, domadores, trapecistas… sino un nuevo circo reuniendo un grupo de freaks, seres tan oscuros y diferentes como él, demasiado adelantado para la época, con los que acabará refugiándose en su Alabama natal, en una granja-tapadera que acabará acaparando la atención del FBI.


   Aparte algún nimio anacronismo en la “decoración” (mencionar una televisión en color diez años de que empezaran a comercializarse y así) la ambientación está conseguida, al servicio de una trama bien trazada con interesantes personajesdonde asistiremos a los vaivenes vitales de un hombre que ve el mundo solo con ojos de circo.

Por Beatriz T. Sanchez

lunes, 7 de abril de 2014

ALFREDO ESCARDINO: «En una primera novela el elemento autobiográfico es muy fuerte como lo es la imaginación o el subconsciente.»

Bruselas es el escenario escogido por Alfredo Escardino (Valencia, 1961) para su primera novela, Una Erasmus en Bruselas (Ed. Funambulista, 2014). Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, ha vivido varios años entre Bruselas, Brujas y Londres. En España trabajó como jurista y como profesor asociado de Universidad, al tiempo que dirigía la sección de Derecho Comunitario e Internacional del Colegio de Abogados de Valencia y de regreso a Bruselas, de 2002 a 2009, como funcionario en la Comisión Europea. Actualmente vive en Valencia, donde me concedió esta entrevista con la complicidad, fuera de micros, de compartir curiosidades sobre la capital belga y el programa Erasmus.

Tiene en común con la protagonista que también es valenciano, los estudios de Derecho y la ciudad de Bruselas; la primera novela dicen que es la más autobiográfica.

Bueno, autobiográfica no creo que sea, sí que es verdad que estudié Derecho, que soy valenciano y que la novela transcurre en Bruselas, que es una ciudad que conozco muy bien; pero los personajes son todos ficticios, la trama es completamente inventada, no tiene que ver con cosas que yo haya vivido, aunque sí que es cierto que el marco de la novela es un marco que yo conozco bien, en un entorno que conozco, y en este sentido muchas de las cosas que le ocurren a los personajes o las he vivido o  me las han contado o me hubiera gustado vivirlas, o bien me las he imaginado porque yo he vivido mucho tiempo en Bruselas y las he reflejado noveladas para que sean más interesantes para el lector. La protagonista es una chica que no se parece demasiado a mí en su forma de ser o de enfrentarse a las situaciones y que le ocurren cosas que algunas me han ocurrido a mí, pero muchas otras no. Evidentemente creo que en una primera novela el elemento autobiográfico es muy fuerte como lo es la imaginación o el subconsciente.

Cristina Vilanova es aficionada a las lecturas de intriga y suspense, me pregunto si también comparte esta afición y por ello encontramos intriga, historia y la parte sentimental de la novela.

La afición a la lectura si es compartida, no necesariamente de intriga y suspense. Yo he leído mucho, empecé a leer muy pronto, empecé de niño desde las clásicas novelas de ‘Los siete secretos’ de Enid Blyton, aderezadas de infinidad de comics por aquella época: Asterix, Mortadelo y Filemón, Tintín, etc. Luego seguí leyendo, quizá mi acercamiento al mundo de la novela, como tal, tuvo lugar con aquellas novelas de tapa dura ilustradas de Bruguera que me permitió acercarme a grandes clásicos como: ‘Quo vadis’, ‘Miguel Strogoff’, ‘Un capitán de quince años’, ‘La isla del tesoro’, ‘Historia de dos ciudades’…, novelas que, el hecho de que tuvieran las ilustraciones, las hacían más atractivas a un chaval de 12 a 13 años. Luego me he aficionado a leer muchos tipos de novela, puedo citarte algunas que me han gustado; yo recuerdo la época de la adolescencia, una de Torcuato Luca de Tena que se llama ‘Edad prohibida’ que me gustó mucho. Luego, ya más adelante, hay algunos escritores que me gustan mucho como escriben y me identifico mucho, quizás con Eduardo Mendoza por el tono que imprime a sus novelas, que me gusta mucho; o Manuel Vicent por la plasticidad que imprime a su lenguaje, novelas como ‘Son de mar’ o ‘Tranvía a la Malvarrosa’ para mi han sido muy importantes. En cuanto nivelas de intriga y suspense también he leído, pero no soy un lector de intriga y suspense ni de novela romántica. Me gusta leer todo tipo de novelas y supongo que eso se verá reflejado en esta novela.

‘Bruselas es una ciudad de paso –le dice Reyes a Cristina en dos ocasiones–, aquí nadie se queda eternamente.’ ¿Ocurre un poco como con los libros?

La frase ésta de Reyes a Cristina, a la protagonista, de: “Bruselas es una ciudad de paso, aquí nadie se queda eternamente”, te puedo decir que al final lo dice con ironía, porque es una frase que le dice Reyes cuando se conocen, el primer día, nada más llegar Cristina a la universidad para disfrutar de su beca Erasmus, como una crítica a la ciudad, como queriendo decir aquí no se queda nadie. Y es una frase que veintitantos años después le repite, en un contexto en el cual Cristina vuelve a Bruselas después de un tiempo por aquella partida rocambolesca que tiene, cuando termina su beca Erasmus, cuando termina su estancia en Bruselas de una forma más imprevisible de lo habitual, veinte años después vuelve a Bruselas, se reencuentra con su amiga que veintitantos años después sigue y sigue bien; y entonces, me ha permitido este juego con estos estudiantes que acaban de llegar, con una frase parecida, Bruselas está bien para una temporada, pero aquí nadie se queda eternamente, eso es una forma irónica de decir que Bruselas, aunque la gente la pone como una ciudad de paso, es una ciudad en la que mucha gente se queda y se queda bien.

¿Con qué le gustaría que se quedasen los lectores de Una Erasmus en Bruselas?

En cuanto a lo que me gustaría que los lectores se quedaran de esta novela, yo creo que, fundamentalmente, que pensaran que ésta es una novela muy entretenida. No pretendo criticar nada con esta novela, pretendo únicamente entretener al lector y que pase un buen rato. Es una novela con elementos de intriga y de suspense, que nos remonta a una época historia en algún momento dado aunque es una novela que transcurre en la actualidad. Y es también una novela que va a permitir al lector conocer una ciudad, Bruselas, que es muy conocida, que es muy oída por los medios de comunicación, pero es la gran desconocida desde el punto de vista de cómo se vive allí, qué gente vive, qué es lo que hacen, y la novela pretende poder acercar a toda esa realidad.

Si nos animamos a visitar la ciudad de Bruselas, recomiéndenos algún lugar especial, un poco fuera de la típica guía de viajes, un lugar para turistas osados.


Yo recomiendo un local que aparece en la novela y que tiene mucha trascendencia, en un momento muy concreto de la evolución de la protagonista, que es un pub donde se sirve unas bebidas hechas a base de vino afrutado que se llama GOUPIL LE FOL. Está muy cerca de la Grande Place, no recuerdo como se llama la calle, pero que es un local muy peculiar, parece más un almacén de trastos viejos que un local de copas y que cuando entras la sensación es la misma que se produce en el escaparate, las vitrinas de la entrada, del local, el estar un tanto hacinados, de una forma aparentemente caótica, libros antiguos, antiguallas, fotografías desconcertantes de personajes de época, el techo esta anormalmente bajo, y totalmente forrado de discos de vinilo las paredes, las mesas están muy juntas, con velas, la única iluminación son velas en botellas, y de fondo hay un gramófono de estos que le metes una moneda y eliges las canciones y solo oyes música francesa. Es un local muy peculiar que en un principio puede plantearte alguna cierta repulsión pero que te cautiva al poco de estar allí, es el sitio que recomiendo.

Muchas gracias y mucha suerte, Alfredo.

Por Ginés J. Vera.
Foto: AU Agenda Urbana, 2014

jueves, 3 de abril de 2014

LUCÍA SANTAMARÍA NÁJARA: «Cada una de mis novelas supone una ruptura con la anterior en cuanto a temática.»

A Lucía Santamaría la conocí en el verano de 2013, cuando impartí un taller de escritura creativa en el Círculo Amistad Numancia de Soria. Intercambiamos libros y compartimos confidencias literarias. Me habló de sus proyectos educativos, entre ellos el que tiene como protagonista a su novela ‘El secreto de Le Mascaret,’ por la que le propongo, agradecido, esta entrevista.


¿Cómo surgió la idea de escribir por un lado esta novela, de corte histórico, y por otro relacionarla con el fenómeno fluvial de Le Mascaret?

‘El secreto de Le Mascaret’ empezó cuando mi buen amigo, Kiko de la Rosa Falcón, me propuso un juego: «Escribe –me dijo– un relato con estas cuatro premisas:

·      Tiene que haber un muchacho de 15 años.
·      Tiene que estar ambientada en el siglo XIV.
·      Tiene que salir Notre Dame.
·      Y tienes que matar con nocturnidad y alevosía.»

Parecía algo banal, pero ni mucho menos; la estructura, la esencia de la novela, estaba trazada.
Los templarios habían sido eliminados en 1314. Escondía intriga y misterio, pero faltaba el factor psicológico que es el motor de mis novelas y  qué mejor que el ruido, la velocidad y el dominio de Le Mascaret dentro de un protagonista condenado a muerte y sediento de venganza.

Precisamente comentábamos que Le Mascaret es un fenómeno real, que ocurre periódicamente en la desembocadura del Estuario de la Gironde, en Francia, ¿no es así?

Sí, así es, Le Mascaret –conocido en España como Macareo, de ahí viene el nombre de Macarena– es un fenómeno que se produce con la marea viva, cuando una ola gigante remonta a gran velocidad y con gran estruendo estuarios y ríos, avanzando en sentido contrario al cauce natural del río varios kilómetros.
En la novela “El secreto de Le Mascaret”  la gran ola procede del Océano Atlántico. Entra por el estuario de la Gironde y al encontrarse –tanta agua acumulada– con el estrechamiento del río Dordoña se eleva para remontar, aumentando fuerza y velocidad. Es ahí en la Aquitania, a 25 Km de Burdeos, en Vayres, en el puerto de Saint Pardon  y  en el castillo –existentes en el siglo XIV– donde se desarrolla gran parte de la novela, y dónde el protagonista quedará marcado para siempre por el Mascaret de Vayres.

Al protagonista, Arnaud, le mueve el honor, también la sed de venganza, y un secreto de su propia naturaleza que le atormenta…, no quiero desvelar nada más.

A tu prudencia añadiré: cuando las personas no aceptan situaciones, sino que conviven con su tormento, acaban dominando y provocando descontroles en un continuo sufrimiento. En el personaje de Arnaud se mezclan votos templarios, juramentos que tiene que cumplir y sentimientos encontrados –nunca superados– que acaban por darle la fuerza de Le Mascaret. Y será esa fuerza, esa llegada de Le Mascaret la que llevará, cada vez que haga su aparición, a sangre y muerte.

Si tuvieras que destacar a un personaje, además del protagonista, ¿cuál sería y por qué?

Blanca, la criada. Una mujer resignada, viviendo –aparentemente– a la sombra de su señor, sus hijos y de su “vicioso” marido, pero con tanta fuerza que es capaz de mover páginas.

París, escenario ineludible de esta novela, aunque también se nos muestra su pasado menos bucólico; el olor a París ha cambiado mucho, por ejemplo.

Por supuesto –y afortunadamente–, ha cambiado el olor de la Edad Media, pero su encanto permanece.
En “El secreto de Le Mascaret” el París de riqueza (fiestas, corte, vestidos, tapices y joyas en el que estaban obligados a dejar una vela encendida) contrasta con el París de las sombras, el París de la pobreza donde los orines bajaban por las calles para unirse con la sangre que provenía del matadero. Por supuesto que ha cambiado el olor, el mal olor, que las señoras ahuyentaban con sus abanicos, pero a pesar de eso, ya existía el sabor de un París que forma parte del paisaje interior –como ocurre ahora– de prácticamente todo aquel que lo visita.

Hay pequeñas y grandes curiosidades en la novela, desde los mensajes ocultos en Notre-Dame, al origen de la mala suerte de los viernes trece o el uso de la piedra pómez en los pergaminos.

Las curiosidades forman parte de la novela. Siempre he pensado que la mejor manera de aprender es a través de las anécdotas.
La curiosidad es la clave del proyecto, la que encuentra y se engancha al hilo del interés. Después sólo hay que tirar del ovillo de la cultura.

Sobre ese proyecto quería preguntarte, El secreto de Le Mascaret es una novela llena de intriga, de misterio, pero también la piedra angular de un proyecto educativo, ¿en qué consiste?

A partir de la trama templaria de la novela “El secreto de Le Mascaret” he desarrollado un proyecto lúdico-didáctico conocido como “El juego de LE MASCARET: Por el camino del agua, desde la literatura y el deporte, hacia todas las artes.”
Es un juego de pistas, acertijos, recreaciones de la novela, talleres medievales y creación literaria, a partir del cual los participantes (alumnos de 4º de ESO y Bachillerato) aprenden de forma divertida sobre la realidad, historia, arte locales, así como de la asignatura –tienen cabida todas las asignaturas– impartida por el profesor que tutoriza la actividad.
Los alumnos tienen que superar una serie de etapas que culminan en una yincana. Durante cada mes del curso escolar, habrá un juego y un ganador, que junto con los restantes ganadores de las distintas ciudades irán, en verano, a conocer in situ Le Mascaret, donde serán acogidos por las familias francesas de Vayres (Francia). Un recorrido de 7 días, dependiendo de los coeficientes de Le Mascaret, desde Soria, pasando por San Sebastián, San Juan de Luz (en Francia), hasta Vayres. Un viaje lleno de cultura y deporte, donde los ganadores serán, durante siete días, los protagonistas de la novela.

Cualquier lector puede disfrutar de esta novela (participando o no en el proyecto) que arranca con un asesinato y el final de los Templarios en Europa, ¿qué tiene la Orden del Temple para que siga generando interés a pesar de los siglos y los libros ya publicados?

Los caballeros del Temple siempre han estado rodeados de misterio, quizá por su trágica desaparición; por el poder que llegaron a tener en la Edad Media –con más riquezas incluso que el propio rey (de ahí su extinción); las hazañas… pero sobre todo la leyenda. La fuerza de las historias contadas, la resistencia de la palabra.
Ojalá “El secreto de Le Mascaret” contribuya a aumentar sueños, ilusiones y leyendas.

Después de tus dos novelas anteriores, La justicia de Cambises (finalista del premio de Novela Juvenil Avelino Hernández 2006) y Mariposa de piel, ¿dónde enmarcas esta novela en tu trayectoria como escritora?

Dentro de la novela histórica, o mejor, dentro de la novela negra. Cada una de mis novelas supone una ruptura con la anterior –en cuanto a temática– aunque tienen elementos comunes: búsqueda de la intriga y suspense; tensión dramática; un componente psicológico que ayuda a construir personajes sólidos con personalidad fuerte, capaces de moverse en terrenos movedizos; y por último –quizás el punto más importante–: la complicidad. Complicidad que no es sino un pulso constante que se mantiene con el lector que no puede –ni debe– bajar la guardia y como Teseo tiene que ir ovillando de nuevo el hilo de pistas para poder resolver, con acierto, el misterio.

¿Qué tres razones les darías para acercarse a ‘El secreto de Le Mascaret’ tanto a los lectores que ya hayan visitado París, a los que conozcan en fenómeno de Le Mascaret, como a los que no?

·         Conocer la Edad Media, a través de las anécdotas, del París del siglo XIV.
·         Disfrutar con la intriga, dejarse llevar por la tensión que genera toda novela negra.
·         Reflexionar y participar.



Muchas gracias y mucha suerte, Lucía.

Lucía Santamaría Nájara (Soria, 1959) es licenciada en Geografía e Historia, diplomada en Magisterio (filología francesa e inglesa) y delineante. Ha publicado cuentos algunos premiados, siendo incluidos en diversas antologías. También las novelas ‘La Justicia de Cambises’, finalista del Premio de Novela juvenil Avelino Hernández en 2005; ‘Mariposa de Piel’ (Editorial Ochoa, 2009) y ‘El secreto de Le Mascaret’ (Editorial Ochoa, 2012).

http://luciasantamarianajara.blogspot.com.es/


Por Ginés J. Vera