P.: Leemos en tu biografía que no es la primera vez que asumes el papel de coordinadora de una antología literaria. También en otras obras has coincidido incluso con algunos de las y los autores de este En compañía de monstruos. Háblanos de esa labor que se antoja quizá compleja y gratificante a un tiempo.
R.: Aunque ya son tres las ocasiones en que lo he asumido a solas, siempre me da mucho respeto. No es una labor sencilla. Me lo impongo como un reto, porque no puedo evitar desconfiar de mis posibilidades. Cada paso es como un ascenso hacia la meta. No puedo evitar sorprenderme de que pueda conseguir llevar semejantes navíos a buen puerto, siguiendo con los símiles marineros. Pero nunca naufragamos.
P.: ¿Cómo surge el germen de este Bestiario sobrenatural, subtítulo de esta antología de relatos de terror?
R.: Nuestro anterior trabajo conjunto, In Astra: relatos desde la última frontera, resultó una experiencia tan positiva, que decidí repetir y convocar compañeros que pudieran interesarse en una nueva travesía. Luego, el siguiente paso fue una tormenta de ideas para decidir la temática, seguido de una votación entre las más populares, et voilà.
P.: Creo que algo que llama la atención de este bestiario son los personajes protagonistas. Me refiero a esas "bestias", y lo entrecomillo, de cada uno de los relatos. Porque más allá de alguna criatura clásica —no solo de la literatura y el cine—, se asoman otras, quizá, poco conocidas. Coméntanos brevemente sobre los seres sobrenaturales que encontraremos en este libro.
R.: Cada compañero era totalmente libre de elegir según su gusto y preferencia, y contar la historia según su estilo. Comenzamos con dos clásicos, la dama blanca y la licantropía, pero con enfoques inesperados, igualmente, el tercer relato es capaz de recrear una historia cifi con la mismísima Tarasca, para luego seguir en el Madrid finisecular los hilos de Aracné, parada y fonda con un dragón especial, antes de meterse en la perspectiva de un cambiaformas, un nuevo relato cifi donde la mascota es un fénix, los profundos lovecraftianos, otro dragón (pero no es repetido), y un árbol carnívoro antes de rematar con otra figura clásica, el vampiro.
R.: Una historia al estilo de H. P. Lovecraft, ambientada en su particular rincón de Massachussets, en su costa, donde ciertas criaturas anfibias de su imaginario, los profundos, acechan a los paseantes solitarios.
P.: Quería preguntarte por la importancia del paisaje, de los decorados. La lluvia pertinaz o el mar en El mar de la intranquilidad —como ya revela el propio título—, me parecen dos elementos imprescindibles para su argumento y la tensión narrativa de la historia. No sé si tu protagonista también estaría de acuerdo.
R.: Lo estaría, sin duda. Es una escritora en busca de un lugar apartado donde terminar su novela en paz. Quería recrear un relato atmosférico, donde el ánimo de la protagonista y la naturaleza que la rodea parecen interactuar y solaparse.
P.: El terror es un género que salvo que opines lo contrario, gana adeptos con el tiempo y se mantiene fiel en las librerías. Un libro como este, por ejemplo, ¿puede ser una buena lectura personal como también un estupendo regalo para los y las fans del género por contener, además, doce miradas diferentes que añade variedad y dinamismo?
R.: Totalmente cierto. Quien lo elija, lo comprobará por sí mismo.
En compañía de monstruos. VV. AA. Suseya ediciones. 2025
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