Lo bueno si breve, óptimo, he escuchado más de una vez. Por eso, hoy os traigo aquí este El pequeño libro de la sabiduría estoica (Deusto), de Joseph Piercy.
Han sido muchos los autores que se han sentido atraídos por conocer los secretos del estoicismo desde que Zenon de Citio, allá por el 300 a.C., la desarrollara en la calle, en un pórtico pintado, de ahí el nombre. Cabría preguntarse así qué es el estoicismo, como también, por qué mirar a él en el siglo XXI.
Piercy nos responde a ambas preguntas en los primeros capítulos. No solo hubo una escuela griega de pensamiento estoico. Los romanos también se acercaron a ella, no en vano, en este libro está muy presente el notable Marco Aurelio. Este político y estratega nos dejó grandes lecciones de estoicismo en su obra Meditaciones. Así, en El pequeño libro de la sabiduría estoica, junto a Marco Aurelio hallamos a otros dos grandes filósofos estoicos como fueron Séneca y Epicteto. Son muchos los conceptos que veremos en el libro, ejemplos de cómo vivir una vida mejor gracias a esta actitud estoica que promueve la generosidad y el altruismo, como también el autoconocimiento y la reflexión.
A veces parecen confundirse los términos de estoicismo con el de dejadez o laxitud. Nada más lejos de la realidad. En El pequeño libro de la sabiduría estoica lo descubriremos, no solo en personajes a lo largo de la historia, también a la hora de ponerlo en práctica. Los obstáculos en la vida pueden convertirse en una oportunidad para superarlo, para vencer miedos y fobias. Es esa búsqueda de la mejor versión de uno mismo, la eudaimonia de Aristóteles la que nos ha de llevar a desarrollar el conjunto de habilidades y procesos mentales mediante la práctica para alcanzarla. Porque ya nos lo dice Pircey, el estoicismo no es un resultado, sino un proceso; no es algo que se prueba por conveniencia, sino un proyecto que dura toda la vida.
Pero más allá de conceptos teóricos como la eudaimonia, el amor fati, que Nietzsche denominó “eterno retorno” o el del “arte de la aquiscencia” de Epicteto, está la práctica. Y en la tercera parte de El pequeño libro de la sabiduría estoica tenemos diez ejercicios para ir practicando el estoicismo. Planificar nuestro día; observar con una perspectiva distinta lo que nos importa o lo que nos hace daño; deshacerse de malos hábitos o desconectar del mundo, para mantener el equilibrio y evitar saturara nuestro cerebro de información son algunos de ellos.

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