lunes, 11 de julio de 2016

ALVARO ARBINA: «Quería hacer sentir a otros lo que yo había sentido en su día leyendo».



Entrevisto a Álvaro Arbina en el hotel de costumbre. Veo que es un arquitecto de Vitoria-Gasteiz, joven, de 1990, y que esta es su primera novela. El ejemplar que tengo de ‘La mujer del reloj’ es una cuarta edición pero me dice que ya va por la quinta. Al parecer terminó de escribirla casi a la par que concluía la carrera de Arquitectura. Una novela de más de 600 páginas que viajó a varias editoriales en busca de ser publicada hasta que Ediciones B le dio la oportunidad. 

¿Dónde cree que radica el éxito de su novela? Lo digo en relación a ese panorama lector que, según las estadísticas, sitúa a los españoles en los últimos puestos de hábitos de lectura de la Unión Europea.

Yo creo que radica un poco, no sé, en conseguir esa complicidad, que los lectores sientan lo que yo siento leyendo, entonces, al final estoy descubriendo que generas esa complicidad con el lector, que en realidad él descubre lo que yo descubro al leer y yo creo que también un poco se debe a que se sumergen en un ambiente entre personajes que para mí era muy importante, tiene una trama negra de thriller que les impulsa, les arrastra en cierto modo y los giros sorprendentes. Pero sobre todo el final que es el último giro de todos, que he intentado trabajar con mimo, para mí es ese momento de suspense tras la última página, ese momento en que todo se termina, ese sabor que te deja la novela al final es muy importante, y yo creo que es uno de los factores importantes de la novela.

¿Qué le ha llevado a elegir un género tan exigente como la novela histórica para escribir ‘La mujer del reloj’, su primera novela, desde su ámbito profesional como arquitecto y diseñador?

Realmente se debe un poco a las lecturas que siempre me han conmovido: Ken Follet, Arturo Pérez Reverte, Dumas; digamos que toda esa pasión que sentía por la lectura muchas veces, ese tipo de admiración requiere salir de algún modo y en mi caso fue emulándolo. Yo quería hacer sentir a otros lo que yo había sentido en su día leyendo. Parece que no haya mucha relación entre escribir una novela y la arquitectura, pero las dos son procesos creativos yo comencé a estudiar arquitectura porque, de alguna manera, algo tenía que estudiar y porque me atraía evidentemente, pero mi pasión por la literatura y la lectura seguía ahí, era un adolescente que me comía los libros. Llegó un momento en el que decidí embarcarme en esta aventura, al final parece que no hay mucha relación entre la escritura y la arquitectura pero desde luego la hay, son muy creativas ambas y la novela se construye como se construye un edificio también.

Es lo que iba a decir, que las dos son construcciones.

Y más esta novela que mezcla parte de varios géneros, histórico, thriller, novela policiaca varias tramas que se entrelazan entre ellas, muchos personajes, todo ello requiere una construcción muy estudiada.

El protagonista de ‘La mujer del reloj’, no es una mujer sino Julián de Aldecoa, ¿qué rasgos cree que podrían definir la personalidad?

Yo creo que al final Julián de Aldecoa son los ojos de la novela, la mirada, que a través de esa mirada entramos en ese mundo, en esos personajes y en esa época. Él, por un lado, tiene en cierto modo un espíritu que es acorde con lo que había entonces y por otro lado tiene un toque moderno, un toque avanzado que tiene mucho que ver con la intelectualidad que surgió en el siglo XVIII, con la Ilustración, con el Siglo de las Luces y, entonces, un poco él arrastra esa herencia y hace que pueda generar cierta complicidad con el lector de hoy en día, es un poco ese puente entre nosotros y el mundo de entonces.

Se incluyen distintas ilustraciones que acompañan al texto, por ejemplo: una de la Torre Banderiza o una de la isla de Cabrera en 1808.

En realidad hay como ilustraciones: el plano de Vitoria de 1808, una de la Torre Banderiza, el de la isla de Cabrera -que está basado en un plano que hicieron dos supervivientes de aquel cautiverio- y un plano de la bahía de Cádiz de entonces. Las he realizado yo por mi condición de arquitecto, evidentemente tengo que saber manejar este tipo de herramientas, y yo creo que es material que enriquece la edición de la novela y que acompaña a la novela, es un viaje por la península en aquella época, te enseña diversos lugares, te enseña cómo fue la guerra, qué sucedió a lo largo de cinco años, y está bien que tengas ahí a mano material gráfico para saber exactamente donde estás, para complementar un poco lo que la literatura te está dando, lo que estás leyendo, ese mundo.

¿Le da un toque de verosimilitud?

Si, si, le da un toque de verosimilitud, si, sobre todo porque tú al final estás leyendo una novela y no es una novela sobre la ciudad de Cádiz, por ejemplo, ni sobre Vitoria -donde arranca y donde termina-, es una novela que contiene un montón de cosas, y en ellas, de repente, aparece Cádiz. 

Nota: La novela transcurre durante la época de la Guerra de la Independencia, Arbina se ha documentado, por ejemplo, a partir de un diario de dos reclutas franceses supervivientes de las isla de Cabrera o consultando los diarios de las sesiones las Cortes de Cádiz para la parte que transcurre en esa ciudad, para ver qué se trataba en el otoño de 1810.

Yo puedo hablar sobre lo que el personaje está viendo, sobre lo que el lector está viendo, lo que siente, lo que huele, los ruidos, pero lo mismo al lector lo que le interesa es saber dónde está la calle por donde pasea, entonces creo que son importante los mapas, los planos, las vistas aéreas…


Muchas gracias y mucha suerte, Álvaro.

Por Ginés Vera.

Álvaro Arbina nacido en Vitoria-Gasteiz, Álava en 1990, es arquitecto, actualmente colabora con una empresa de arquitectura y diseño. ‘La mujer del reloj’ (EdicionesB, 2016) es su primera novela.

miércoles, 6 de julio de 2016

MAXIMILIANO BARRIENTOS: «Somos adictos a las emociones».



Esta semana rescato una entrevista que me concedió tiempo atrás el escritor boliviano Maximiliano Barrientos alrededor de la publicación de su libro de relatos ‘Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer’ (Periférica, 2012). De hecho reseñé el libro en ‘Maleta de libros’* y me parece justo que también figure aquí esta entrevista de este escritor que empezó a escribir a los 18 años -aseguró en otra entrevista- aunque en serio no fue hasta los 20.

¿Qué nos cuenta Maximiliano Barrientos interiormente en estas cinco historias que componen ‘Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer’, una colección de relatos con protagonistas de alguna forma conectados por la pérdida, y todo lo que rodea la pérdida, la ilusión y la desilusión…?
Los cuentos tratan de perdedores que tienen la edad que yo tenía al momento de escribir las historias. Extraviaron el rumbo, pero tratan de flotar donde es tan fácil ahogarse.  

Hay voces, pero también largos silencios, soledades compartidas y frases fotográficas tal vez de ahí el título, ¿qué le inspiró a escribir este libro, cuál fue el origen emocional?
Me es difícil rastrear el origen del libro porque cuando me remonto a ese instante todo se vuelve confuso. Supongo que trata de un año difícil en el que sucedieron cosas decisivas que determinaron que nada vuelva a ser como era. En ese sentido me gustaría pensar que el libro es la condensación de ciertas experiencias, de ciertas intuiciones, de ciertos estados de ánimo. Un lugar para vivir ese tipo de intensidades con el respaldo de que se puede salir al cabo de un tiempo, cuando el lector así lo precisa. Supongo que esa seguridad es una de las razones por las que leemos literatura, o al menos cierto tipo de literatura. Porque somos adictos a las emociones, y la literatura nos provee de estas emociones con la garantía de que podemos irnos cuando queramos. Eso es lo que la diferencia de la vida. Nos da la intensidad y el vértigo de ciertos momentos cruciales pero al mismo tiempo nos mantiene a salvo, resguardados de todo peligro auténtico. En la vida no tenemos ese control. Como lectores sí lo tenemos.

En ese largo debate sobre la preferencia de los lectores por los relatos frente a la novela o viceversa ¿cuál es su opinión? ¿Está en auge el género del relato?
Nunca entendí del todo ese debate. No entiendo por qué hay que posicionar a los dos géneros como si fueran rivales. Yo como lector disfruto tanto de las novelas como de los cuentos. Muchos de mis escritores favoritos han sido únicamente cuentistas, como Charles D’ Ambrosio o Raymond Carver. Los libros que más me gustaron este año han sido colecciones de cuentos. Te menciono a Donald Ray Pollock con ‘Knockemstiff’ o David Vann con ‘Legend of a Suicide’, pero también al argentino Luciano Lamberti con ‘El asesino de chanchos’ y al chileno Juan Pablo Roncone con ‘Hermano ciervo’. Me parece que el cuento le da al autor ventajas que la novela no le ofrece, y viceversa. La novela, al ser de largo aliento, le permite una exploración mayor, le permite desarrollar personajes de forma más compleja, que es algo que siempre está ambicionando un escritor. El cuento por su parte le permite jugar con la intensidad de la poesía. Cuando estoy escribiendo una novela el nivel de estrés es mucho más alto, porque si al final termina no funcionando la sensación de fracaso es mayor. En cambio si un cuento no funciona no pasa nada porque sólo me quitó un par de días de mi vida.

Más info
Una pregunta medio comprometida, habiendo tanta oferta literaria en las librerías, tanto título donde escoger, ¿por qué animaría a los lectores a acercarse a ‘Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer’?
Me parece que eso no me compete. Me interesa que el libro encuentre sus lectores porque ahora ya no es mío, el libro tiene vida propia. Y me gusta que así sea. Supongo que uno escribe para eso: para sacarse de la cabeza ese mundo —al menos por un tiempo—, para permitir que ese mundo ahora le pertenezca a otros.

¿Prepara ya su siguiente libro? ¿Nos puede adelantar algo tras quedarnos con el ánimo listo para seguir leyendo más de Maximiliano Barrientos?
Periférica  sacó, junto a esta colección de relatos, una novela breve llamada ‘Hoteles’, que es la historia de dos actores porno y la hija de la actriz. Emprenden un viaje hacia ninguna parte. Hay varios manuscritos amontonados a la espera de ver la luz. Tengo listas tres novelas. También tengo una colección de poemas y fragmentos de prosa. Y ahora ando trabajando en un libro híbrido formado por cuentos, crónicas y ensayos autobiográficos.
Muchas gracias y mucha suerte, Maximiliano.

Por Ginés Vera.

Maximiliano Barrientos nació en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia, 1979). Es uno de los escritores latinoamericanos más relevantes de su generación. Sus artículos sobre literatura, música y cine, así como algunas de sus crónicas, han aparecido en las principales revistas y suplementos culturales de Bolivia. Ha publicado ‘Los daños’ (2006), ‘Hoteles’ (2007) y ‘Diario’ (2009), por el que recibió el Premio Nacional de Literatura de Santa Cruz. Ha sido también coeditor de la antología de no-ficción ‘Conductas errática’ (Aguilar, 2009). Su novela ‘Western’ obtuvo el Premio Nacional de Literatura de la Municipalidad de Santa Cruz 2010. Su publicación más reciente es ‘Una casa en llamas’ (Eterna cadencia, 2016). ‘Los daños’ (2006) y ‘Hoteles’ (2007), fueron revisados, corregidos y transformados para convertirse en los volúmenes ‘Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer’ y ‘Hoteles’, publicados por Periférica al igual que su última novela ‘La desaparición del paisaje’ en 2015.

(*) Reseña del libro http://librosenlamaleta.blogspot.com.es/2012/10/fotos-tuyas-cuando-empiezas-envejecer.html

lunes, 4 de julio de 2016

JULIA NAVARRO: «Me interesa construir personajes que puedan resultar reales».



Tuve la fortuna y el privilegio de poder entrevistar a una escritora de la talla de Julia Navarro. Es indiscutible afirmar que es una de las autoras españolas con mayor reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras y que ha conseguido llegar a millones de lectores en todo el mundo, con traducciones de sus libros cuentan en más de treinta países. Me encantó su primera novela ‘La Hermandad de la Sábana Santa’ y aunque soy de distancias cortas literarias he de reconocer que disfruté largamente con ‘La Biblia de barro’. En esta ocasión le pregunté en su visita promocional por Valencia por su última novela ‘Historia de un canalla’ (Plaza & Janés, 2016).


Uno de los temas de esta novela es el maltrato machista, la incapacidad de algunos maltratadores para relacionarse de igual a igual con una mujer.


Esta novela quiere ser un retrato en blanco y negro de la sociedad actual y entre los problemas que tiene la sociedad actual está el maltrato de la mujer. El maltrato es una lacra de nuestra sociedad actual. El maltrato ha existido siempre solo que antes quedaba en el ámbito familiar, en el ámbito doméstico y ahora afortunadamente se ha sacado del ámbito doméstico para que se pueda combatir desde la propia sociedad y desde las instituciones.


¿Por qué Thomas Spencer es capaz de distinguir el bien y el mal pero es incapaz de empatizar con los demás?


No es verdad que no pueda empatizar con los demás, el no empatía con algunas personas con otras si, esta es una novela en la que hago es que los lectores viajen a lo más recóndito del alma humana y que vean la parte más oscura en este caso de este personaje, pero que el lector sepa cómo es el personaje. Porque además el personaje cuenta en primera persona su historia y por tanto no hay engaño posible, no significa que el personaje sea así percibido por los demás.

Él es una persona que se mueve por un mundo absolutamente glamuroso, en el mundo del poder, en el mundo de las finanzas, es un triunfador. Digamos que los demás le perciben de una manera y el lector que tiene todas las claves sabe cómo es. Pero no es que no empatice absolutamente con nadie, es decir, el empatiza con algunas personas con las que va teniendo relación. Lo que pasa es que los lectores desde el minuto uno ven lo que los otros personajes no ven que es la parte oscura del personaje. ¿Qué pasaría si pudiéramos leer detrás de la mirada de las personas?, a lo mejor nos sorprendería saber que las personas que tenemos en frente en lugar de estar pensando en qué amable es esta señora o este señor, está pensando qué insoportable a ver si la pilla un tren.

La cuestión de esta novela es que no hay trampa ni cartón en el sentido de que los lectores yo les cojo de la mano y les meto directamente en la mente del personaje.


Háblenos del papel de las mujeres que aparecen en la novela. Mujeres que no se plantean un mero papel secundario plantando cara a los abusos y la falta de escrúpulos.


Son mujeres que hay de todo, no todas son así, a mí siempre me interesa construir personajes que puedan resultar reales, personajes que tengan claroscuros, que sean poliédricos, y las mujeres en la novela también lo son. Hay mujeres que son más fuertes, mujeres que son más débiles, hay mujeres que son más ambiciosas, hay mujeres que lo son menos, en todo caso, lo que intenta cada una es tener las riendas de su propia vida, como lo intentamos todos en general a lo largo de la vida, ser nosotros los que llevemos la riendas de nuestra vida y ellas lo hacen en un mundo que evidentemente sigue siendo masculino, en el que las reglas del juego siguen siendo muy masculinas.


¿Masculino o machista?


Masculino y machista. Ambas.


Me interesa el punto de vista de la comunicación, ese cuarto poder que a menudo intenta modelar la opinión pública (a veces anulando nuestra capacidad individual de pensar, decidir y mantener una ideología propia).


No, en este caso no es el cuarto poder, es decir, el cuarto poder es la prensa, la prensa es una cosa y yo hablo de otra cosa. Yo hablo de las grandes agencias de comunicación, que no siquiera es la publicidad, la publicidad es parte de nuestra vida y sirve para decirnos por ejemplo que este perfume es mejor, compre este perfume, compre lotería o compre este turrón por navidad. Yo estoy hablando de otra cosa, yo estoy hablando de las agencias de comunicación que esas sí que tienen una incidencia en la sociedad. Si una empresa, por ejemplo energética, quiere hacer una prospección petrolífera en un lugar en el que pongamos que es una reserva natural de la biosfera lo que intenta es que cambie la opinión de los ciudadanos del lugar, que cambie de opinión los políticos del lugar, es decir, eso son palabras mayores. 


En los últimos 20 o 30 años han cambiado todos los paradigmas de nuestra sociedad, porque han cambiado las técnicas de comunicación hay nuevas herramientas de comunicación recibimos todos información de una forma constante al minuto mucha mas de la que podemos procesar y mucha más de la que si tuviéramos tiempo tendríamos que pararnos a analizar qué nos cuenta, por qué nos lo cuenta, qué hay detrás de lo que nos cuenta, etc. Esas grandes de comunicación son otra cosa, lo que intentan es configurar la opinión pública no para que compres un determinado champú sino para otras cosas mucho más importantes, mucho más trascendentes para la propia sociedad y que, a veces, no tienen nada que ver con los intereses de la sociedad ni de la de los ciudadanos, defienden los derechos corporativos de grandes corporaciones. El cuatro poder es otra cosa, yo hablo de las grandes agencias de comunicación que son importantísimas en la era de la comunicación que es donde estamos viviendo ahora.


Gracias a los viajes de Thomas Spencer a España el protagonista redescubre sus raíces frente a los problemas de identidad por el origen latino de su madre.


Es simplemente una pasada muy leve por España, la novela realmente transcurre entre Nueva York y Londres. ¿Por qué elijo estos escenarios? Nueva York porque en Nueva York está Wall Street y Londres porque en Londres esta la City, que son los centros de poder donde se siguen tomando decisiones todos los días que nos afectan a todos. El paso por España es casi anecdótico, seguramente el momento de su vida en el que está más relajado, en el que incluso es más feliz, en el que es mejor, es en esos dos viajes que hace a España.
Muchas gracias y mucha suerte, Julia.
Por Ginés Vera.

Julia Navarro (1953, Madrid) es escritora y periodista. Ha ejercido a lo largo de su carrera para diferentes medios de comunicación, entre los que destacan las revistas Guadiana, Interviú y Panorama. Ha sido coeditora y presentadora del programa Centros de poder, de TVE, y colaboradora en las tertulias de Telecinco. En la actualidad es analista política de la Agencia OTR/Europa Press, desde donde difunde una columna de opinión, crónicas parlamentarias y análisis que se publican en más de cincuenta periódicos de toda España. Tras escribir varios libros de actualidad política publicó ‘La Hermandad de la Sábana Santa’ con la que logró un éxito sin precedentes a la que siguieron ‘La Biblia de barro’, ‘La sangre de los inocentes’, ‘Dime quién soy’ y ‘Dispara, yo ya estoy muerto’, hasta la actual ‘Historia de un canalla’.