domingo, 7 de junio de 2015

FERNANDO GARCÍA CALDERÓN: «Tuve muy claro desde el principio que podíamos colocar a Lewis Carroll en el contexto de la novela».



Maleta de Libros entrevista esta semana al escritor sevillano Fernando García Calderón. Autor de decenas de relatos reconocidos en los más prestigiosos certámenes, ha publicado hasta la fecha dos volúmenes de cuentos: ‘El mal de tu ausencia’ y ‘Sedimentos en un pantano’. Con ‘El vuelo de los halcones en la noche’ (1997), su primera novela, obtuvo el premio Félix Urabayen. A ella siguió la novela ‘El hombre más perseguido’ (1999), con la que obtuvo el premio Ateneo-Ciudad de Valladolid.
   Su trayectoria literaria se cimienta en sus sólidas estructuras ficcionales, su originalidad en el tratamiento de los temas abordados y su repudio de los géneros y etiquetas, habiendo publicado además: ‘Lo que sé de ti’ (2002), ‘La noticia’ (2006), ‘La judía más hermosa’ (2006), ‘La resonancia de un disparo’ (2008) y recientemente ‘Yo también fui Jack el Destripador’ (Ediciones del Viento, 2015) por la que le entrevisto.

‘Aparque el conocimiento por unas horas y céntrese en el trasfondo de las cosas: la diversión’. El narrador de esta novela trata al lector como ‘mi amigo’.

Si, realmente uno de los objetivos que persigue la novela es pensar que el lector efectivamente recibe la conversación directa de Riordan, del protagonista; en realidad no se está dirigiendo al lector, se está dirigiendo a una persona concreta en una situación concreta y, además, en este caso, se dirige al que será el protagonista de mi próxima novela.

‘El Club Diógenes guardaba más secretos que la caja fuerte de la Compañía Coca Cola, cuyo refresco es casi tan viejo como el propio Club’.

Efectivamente, el Club Diógenes tal como yo lo concibo no es el Club Diógenes que luego utiliza Arthur Conan Doyle en las obras de Sherlock Holmes y que no es más, como se puede intuir por la lectura de esta novela, que un plagio del que aquí aparece. La realidad de todo esto es que en aquel tiempo en Londres había clubs que eran oficiales, algunos monográficos, en definitiva, esa idea de alejarse de la casa y del ambiente formal conviviendo señores de la época donde fumarse un cigarro y charlar entre ellos. En este caso el Club Diógenes nace por un movimiento de intelectuales británicos con un objetivo concreto que tiene un fondo muy social, pero en el fondo lo que pretenden es derrocar al gobierno, cargarse la estructura del poder de aquella época. 

¿Algo así a como ahora Podemos?
 
De alguna forma se parece a Podemos. Y estos días ha surgido, en algunas conversaciones que he mantenido, que todo esto tiene que ver con situaciones de crisis, la situación de crisis grave del Imperio Británico en aquel momento, con la decadencia de todo ese emporio victoriano frente a las crisis que ha habido a lo largo de la Humanidad. De hecho, la acción se sitúa en el año 1946 porque deliberadamente yo quería que saliesen de una gran crisis como era la Segunda Guerra mundial, en esta situación de crisis pueden ocurrir situaciones extraordinarios, algo extraordinario son los crímenes de Jack el Destripador, y algo extraordinario en esta época actual pueden ser los partidos populistas, vamos a llamarlos así, como tú mencionabas.
Estamos en un buen clima para que ocurran cosas, que ocurran cosas que no son habituales. 

Los victorianos aseguraban que, antes que la vida, está el honor. Hay algo de esto en la confesión del policía retirado que narra con detalles, sin censuras, pues a su edad se lo puede permitir.

Si, el juego que es absolutamente imprescindible en la novela es esa doble moral victoriana que tenemos y que realmente existió en la época, y que además se muestra en la literatura del siglo XIX y finales del siglo XIX. Riordan llega un momento que se considera bien por su edad y por el tiempo que le está tocando a vivir, por su senectud, por encima de cuestiones de orden moral, él puede decir lo que quiera y puede enfrentarse a quien quiera y eso le da libertad, le da poderío, algo que en 1888, cuando tenía veintitantos años y era un forense novato de Scotland Yard no podía, no tenía.

Lewis Carroll, el autor de ‘Alicia en el País de las Maravillas’ aparece en una nota donde se confiesa miembro del Club Diógenes y algo mucho más increíble y enigmático. Un poco el germen de esta novela, creo, tras la lectura de un libro de Richard Wallace.

Efectivamente, yo tuve muy claro desde el principio que podíamos colocar a Lewis Carroll en el contexto de la novela. El hecho de que Carroll se confiese autor, que se confiese Jack el Destripador, implica que es necesario hacer una lectura más detallada del texto como para entender que partimos de un principio y no necesariamente al final llegamos a lo mismo, pero sí se sugiere esa presencia colectiva, que la acción no era necesariamente individual.

Hume el Abejorro le dijo al protagonista que podía encontrar entre dos personas cualesquiera de Londres una relación de cinco pasos o menos; por ejemplo, entre el Primer Ministro y un camarero del local donde desayunaba. Esto es algo que se ha demostrado recientemente, que estamos relacionados, por ejemplo usted o yo, en seis pasos, con Carroll o el mismísimo Jack el Destripador.

Sí, realmente lo que pretendo con los razonamientos que se utilizan, desde el punto de vista policial en la novela, es hacer ver que la lógica existía en todos los tiempos, que también existía en el año 1888. Los policías que participaron en esta investigación tratan por todos los medios de aplicar esa lógica y una de las cosas que te describen es su oposición acérrima a esa tendencia que tenía la rama militar de Scotland Yard del arresto por el arresto, la búsqueda de la solución por la fuerza; ellos tratan de encontrar una lógica en todo ese proceso y cuando se ponen a razonar lo hacen ofreciéndonos pensamientos que son relativamente modernos.

Muchas gracias y mucha suerte Fernando.

Por Ginés J. Vera.

miércoles, 3 de junio de 2015

RESEÑA 'EL ESCRITOR IMPACIENTE', por FERNANDO MOROTE

Os dejo la siguiente reseña del libro 'El escritor impaciente' a cargo del escritor Fernando Morote.


Ginés Vera y el arte de dominar la impaciencia

Es verdad que para llegar a ser un buen escritor –alguien capaz de seducir, deslumbrar y estremecer a sus lectores- el talento no es suficiente. Por supuesto el entusiasmo solo es mucho menos útil. El arte de escribir es una actividad que requiere, además de lo anterior, mucha astucia, tenacidad y disciplina.

El autor valenciano Ginés Vera, consciente de que estas cualidades deben aprenderse y cultivarse, ha reunido su vasta experiencia impartiendo talleres literarios (presenciales y online) en su nueva obra, “El escritor impaciente, manual para narradores” (ADD Editorial, Abril 2015), un breve pero completo compendio de definiciones y recursos que lo convierten en una herramienta de notable utilidad práctica para todos aquellos afanados por internarse en el frondoso terreno de la narrativa.

Vera, utilizando un lenguaje fresco y ofreciendo explicaciones claras, con enunciados fáciles de entender, revela también la abundancia y la calidad de sus referentes. Cada capítulo, encabezado con títulos originales, creativos, en algunos casos incluso divertidos, abierto con citas apropiadas y certeras, cerrados con una batería de preguntas pertinentes proponiendo ejercicios o desafíos, motivan a consumir la lectura de un tirón.

En el Prólogo sostiene: “Quiero pensar, mientras escribo estas líneas, que el lector-escritor mantendrá intactas sus ambiciones, las de querer ser el mejor de sí mismo y no el mejor de todos, antes y después de leer este libro”. Es cierto. Para mí escribir no se trata de competir contra otros sino de superarse a uno mismo y compartir con los demás.

Ginés lo hace de un modo muy generoso y eficaz abordando una variedad de tópicos que muy bien pueden servir –al aspirante y al experimentado- como una linterna dentro de un largo y oscuro túnel.

Entre los temas desarrollados se encuentran la elección del lugar y tiempo, el empleo de material de apoyo (como libretas de notas y diccionarios), la función de la imaginación, el impulso de la creatividad, la disposición de otras fuentes (pinturas, música, películas, video-juegos, anécdotas), el uso de instrumentos como la lluvia de ideas y el plagio creativo, los elementos que componen el texto (quién, qué, cómo, dónde, cuándo y por qué), las diferentes modalidades para construir la historia, la selección de las voces narrativas (tono, ritmo, título, inicios, finales), la caracterización de los personajes, la elaboración de los diálogos, el manejo de la trama, la importancia de corregir-revisar-releer-recortar-retocar.
Vera tiene la habilidad de evitar el sermoneo. En ningún momento señala al lector-escritor lo que no debe hacer (nada más provocativo para un rebelde que lo prohibido). En cambio le entrega un paquete de conceptos que lo ayudan de manera efectiva a prevenirlo de caer en una serie de vicios comunes y ser arrastrado por ellos.

“El escritor impaciente” es a la vez, para alguien que ya ha recorrido parte de este camino -y continúa haciéndolo-, una confirmación y una reafirmación de lo descubierto y aprendido de forma empírica y es además una magnífica ilustración teórica para acompañar al instinto y la intuición.
“¿Así que quieres ser escritor?”, desafió el viejo Buko en su famoso poema. Sí, no es mala idea prestar atención a sus consejos. Yo añadiría: Y no dejes de echar un buen vistazo al manual de Ginés Vera. Hazlo pronto. 

Después de todo, ¿qué escritor no es impaciente?


Fernando Morote nació en Piura, Perú en 1962. Participó en el taller de creación literaria del Museo de Arte de Lima, siguió cursos libres de literatura en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos y se graduó como abogado en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Actualmente vive en Nueva Yor. Ha sido ganador del II Premio Internacional Sexto Continente de Relato Erótico (2010) y finalista del VII Premio Internacional Vivendia-Villiers de Relato (2012), ambos organizados por Ediciones Irreverentes de Madrid. La misma editorial ha incluido sus textos en las antologías “El sabor de tu piel” (2010), “Microantología del Microrrelato II” (2010) y “Eros de Europa y América” (2011).
Acaba de publicar 'La cocina del infierno' (MRV Editor Independiente, 2015).

lunes, 1 de junio de 2015

Mª CARMEN OLÁZAR y FÉLIX ARENAS: «No solamente describimos la biografía, la vida y la obra y el pensamiento de Bruno, sino aspectos muy personales».


Esta semana en Maleta de libros entrevisto conjuntamente a los coautores de una biografía del filósofo y astrónomo Felipe Bruno, más conocido como Giordano Bruno. Ellos son María del Carmen Olázar  y Félix Arenas. Olázar nació en Bakio (Bizkaia), casada, madre y apasionada de los viajes abiertos al aprendizaje y desarrollo interior, ha dedicado infinidad de horas de estudio a la religión en la búsqueda de sus raíces humanas, y de una reevaluación de la fe que diera respuesta a las tremendas y múltiples contradicciones que ha ido encontrando en el cristianismo.
Por su parte, Arenas es licenciado en Económicas, ha trabajado como director de marketing, presidente de un grupo de empresas, investigador geológico, arqueológico y médico, y terapeuta clínico. Investigador metódico y riguroso es junto a Olázar coautor del libro "La verdad sobre las piedras de Ica" (Ed. Sirio, 2007).

G.J.V.: ¿Cómo surge la idea y por qué este afán por Giordano Bruno? Este es un libro con un riguroso proceso de documentación llevado a cabo durante casi 20 años.

F.A.: Nos encanta investigar, ya habíamos trabajado con Giordano Bruno, habíamos escrito algo sobre él y no publicado, y cuando en el año 2000 Juan Pablo II pidió perdón por los crímenes que cometiera la Iglesia, o la inquisición en nombre de la Iglesia, también pidió perdón a Giordano Bruno, para mi desde el momento en el que un Papa pide perdón a un entre comillas hereje, creo que nunca fue hereje, para mí ya no es un hereje. Entones a partir de ahí, nosotros solicitamos permiso para entrar en el archivo vaticano segundo, queríamos recabar una investigación profunda y estuvimos un tiempo, casi un mes en el archivo secreto luego nos fuimos a Nola, a Nápoles, también buscando en archivos, en Florencia, Venecia y las cortes de Francia e Inglaterra donde había estado en alguna ciudad Giordano Bruno en un tiempo en el que la palabra de G. Bruno era muy conocida, era superconocida en Europa, él publicó muchas obras, obras buenísimas, era un escritor que lo que escribía se vendía muy bien porque, además, lo traducía a diversos idiomas, al latín… Hablaba once idiomas Giordano Bruno y los traducía.

G.J.V.: En las primeras páginas del libro hay una aclaración previa sobre la Iglesia, sobre la Iglesia Católica, ¿era necesaria para no levantar suspicacias a pesar de encontrarnos en un supuesto estado aconfesional?

F.A.: Nosotros tratamos todo en la obra con respeto, nos ha dejado estar en monasterios en Tierra Santa, nos han dejado estar en monasterios, hemos compartido cantidad de vivencias en muchas partes del mundo. En el Vaticano la confianza que se depositó en nosotros para dejarnos acceder al sumario, al juicio sumarísimo de G. Bruno, donde se pone de manifiesto la grandeza de las respuestas de Bruno y la intencionalidad de las preguntas. Por lo demás no descalificamos a nadie, respetamos como G Bruno, respetamos lo que nos une, respetamos incluso lo que nos diferencia, y no tenemos nada en contra de nadie. Al final del libro casi hacemos un canto a la esperanza, al papa Francisco, al cual ya le hemos hecho llegar nuestro agradecimiento y una copia de este libro. No estamos haciendo ninguna batalla ni tratamos de ofender a nadie.

G.J.V.: Hay tres aspectos en la vida de Giordano Bruno, sobre todo, que han quedado como determinantes para la posteridad: el de la infinitud del universo, su revolucionaria teoría heliocéntrica y su muerte en la hoguera acusado de hereje; nos comenta un poco a este respecto.

M.C.O.: En primer lugar por la infinitud que es casi hasta ahora antes de escribir este libro le conocía la mayor parte del sector académico. Bruno se atrevió a sostener o proponer unas teorías sobre la infinitud, es decir un mundo que, hasta ese momento, era geocéntrico, es decir, estaba la Tierra, la mitad del universo, y todos los astros giraban alrededor. Entonces él demostró la teoría de que no era así, sino que era el Sol el que estaba en el centro y eran todos los planetas los que giraban a su alrededor. Pero es que se atrevió a ir más lejos, él dijo ¿por qué en un mundo infinito con un dios infinito no vamos a tener también universos infinitos y habitados?, y fue una de las primeras teorías que propuso Giordano Bruno.

»El primer aspecto es la teoría de infinitud del mundo, y un poco al segundo creo también he respondido. El tercer aspecto, su muerte en la hoguera juzgado por hereje, precisamente una teoría manifestada en ese momento de la Historia y del conocimiento, unas teorías tan atrevidas que estaban consideradas como herejía, la filosofía estaba absorbida por la religión, y en este momento era impensable decir lo que él dijo y por eso fue acusado de hereje, posteriormente, realmente fue lo que le llevó a la hoguera.

G.J.V.: Un poco como Nicolás Copérnico o Galileo Galilei, aunque éste si se retractó de sus teorías.

M.C.O.: Pero, de hecho, Nicolás Copérnico no fue quemado en la hoguera ya que no llegó a manifestar estas teorías; es decir, Copérnico llegó a la conclusión matemática de que esto era así. Es decir, de que en el centro estaba el sol, pero él no lo llegó a manifestar. Digamos que un poquito la base de las teorías de Bruno se basan, precisamente, en Nicolás Copérnico y en algún otro, como Nicolás de Cusa, pero no llegó a manifestarlo, el que se atrevió, el que quería decir la verdad fue Giordano Bruno.

F.A.: En un momento en el que la Iglesia en el sostenía que el universo era plano.

M.C.O.: Le costó mucho tiempo el que esto se admitiera, es más, hace poco una persona nos comentaba que todavía hoy mucha gente pensaba que efectivamente esta teoría era verdadera, que no estaba en el centro.

G.J.V.: Además de los aspectos conocidos de Bruno, de los que ya hemos hablado desvelan en este libro algunos interrogantes nuevos sobre la figura de este pensador y astrónomo. 

F.A.: Yo empezaría por decir que G. Bruno fue un niño prodigio, tenía unas capacidades especiales, como muchos niños hoy en día que pueden tener unas capacidades o con una configuración especial, cada uno de nosotros tiene una configuración distinta y es la que nos hace especial y diversos, G. Bruno amaba la diversidad; era un niño prodigio y como niño prodigio estuvo en la Universidad de Nápoles. El Sarneso, ya que era natural de Sarno, le acogió durante dos años en su casa, le instruyó; estuvo dando clases en la Universidad de Nápoles y luego pasó como seminarista del colegio Dominico Mayore. Fue un genio, ya con 18 años fue llamado con el papa.

»La faceta humana totalmente desconocida, nosotros hemos conseguido documentación que está aquí, en este libro, y que manifiesta una personalidad humana comprometida con su tiempo, comprometida con su prójimo, con la sociedad y con el bien común. Lo más destacable y luego además el carácter y la firmeza de sus ideas, el amor hacia el conocimiento es destacable, lo ejemplar de su vida, de su periplo por Europa y la firmeza con la que exponía las ideas, es lo más destacable.

M.C.O.: Efectivamente es así, lo más destacable también, además de eso, de G. Bruno, que nosotros reflejamos en este libro es, como ha dicho Félix, la faceta humana, solo que dicho así parece que no tiene demasiada importancia, pero la tiene. Tanto para los académicos que conocen la filosofía de Bruno -que es lo que hasta ahora se ha publicado-, como para el resto de la gente que prácticamente no ha oído hablar de Bruno es que enseña o ayuda a entender por qué fue Bruno de la manera que lo hizo, incluso preguntas que nosotros no nos habíamos formulado, por ejemplo, ¿por qué un fraile dominico, en un momento dado, se revela -entre comillas- contra la iglesia? y no es así, me podría extender en esto pero el libro ya cuenta esto. Por otra parte, se entiende también por qué, de alguna manera, se hizo incluso dominico, no se hizo por castigar a los dominicos, ni mucho menos, ni por aprender teología, sino que hay otros motivos que los décimos aquí. Pero es que también damos a conocer la parte emocional y familiar de Bruno, la incluimos aquí.

G.J.V.: Otro de los aspectos destacados de esta obra es la vigencia de algunas ideas accesibles al gran público del siglo XXI.

F.A.: No solamente describimos la biografía, la vida y la obra y el pensamiento de Bruno, sino aspectos muy personales como cartas que le escribiera a Morgana, a su prima, tres días antes de morir y que están en el libro, conseguimos esa carta; bueno, para mí la más bella carta de amor que jamás he leído.

»En este tiempo es tremendamente válido las ideas de Bruno que nos invita a amar, a que la humanidad evolucione, al libre pensamiento a través del amor a la diversidad, a través del amor a las diferencias de cada ser que hace que la diversidad sea algo fantástico, algo bonito. Nos enseña a recuperar la ética, que se está perdiendo, todos estos conceptos, y la palabra, la palabra es el principio humano consigo mismo y a nivel colectivo. Creemos que este es el mensaje muy válido para nuestro tiempo, de hecho hay proyectos, a nivel internacional, en los que figura G. Bruno como baluarte, como un precedente.

Muchas gracias y mucha suerte, Maria del Carmen y Félix.
Por Ginés J. Vera.

lunes, 25 de mayo de 2015

MANUEL VICENT: «Lo que más profundamente llega a la imaginación del lector no es la realidad ni el realismo, sino la verosimilitud».

Maleta de libros tiene el honor de entrevistar esta semana al escritor Manuel Vicent. Aunque muy vinculado con Valencia nació en Villavieja (Castellón) en 1936, tras obtener la Licenciatura en Derecho y Filosofía por la Universidad de Valencia, estudió periodismo en Madrid. Escritor, periodista, articulista, autor de biografías, artículos periodísticos, libros de viajes, apuntes de gastronomía o entrevistas entre otros géneros. Ha publicado numerosas novelas como por ejemplo: ‘Tranvía a la Malvarrosa’ (1994), ‘Jardín de Villa Valeria’ (1996) ‘, Pascua y naranjas (1993), Son de Mar (Premio Alfaguara 1999), La novia de Matisse (2000), Cuerpos sucesivos (2003), Verás el cielo abierto (2005), León de ojos verdes (2008). También es autor de la antología Los mejores relatos (1997) y de las colecciones de artículos Nadie muere la víspera (2004), Las horas paganas (1998), Viajes, fábulas y otras travesías (2006), Póquer de ases (2009) y Mitologías (2012). Le entrevisto tras la publicación de ‘Desfile de ciervos’ (Alfaguara, 2015) una novela continuación a ‘Aguirre, el magnífico’ (2011) y ‘El azar de la mujer rubia’ (2013).

Con ‘Desfile de ciervos’ completa la trilogía iniciada con ‘Aguirre el magnífico’ en 2011, ¿cuáles son los hilos conductores y qué va a sorprender al lector en esta tercera entrega?

Yo me imagino que si se leyeran las tres de una tirada yo creo que lo que les une será: un estilo de narración, un tejido social, una historia de todos los días, de sucesos concretos, parte de política, parte de la sociedad, y en el primero que es Aguirre el magnífico eso está vertebrado alrededor de una figura irrepetible que es el Duque de Alba, que primero fue sacerdote, después fue intelectual y después duque. en la segunda, que es La mujer rubia, es más política porque se está vertebrada sobre un triángulo político que es el rey, Suarez y la chica rubia que es Carmen Díaz de Ribera pero empleo un bosque lácteo que es la memoria perdida de Suarez, y en esta la historia sigue y lo que sirve de metáfora aquí es el cuadro de la familia real como una antítesis del mito de Dorian Grey, en que todo se corrompe, se destruye alrededor y el cuadro queda intacto tal como era cuando los sueños solo estaba en la gente, yo creo que lo que une es la historia de España, una historia contada desde el punto de vista literario.

Se menciona el retrato de Dorian Grey, en alusión al personaje de la novela homónima de Oscar Wilde, quizá haya gente que no la haya leído, ¿aconseja leerla antes o después? ¿Con qué mito, idea o sensación quiere que se quede el lector de ‘Desfile de ciervos’?

La sensación de un cuadro, de cualquier obra de arte ya sea una pintura, una música, un poema o un libro, siempre lo completa el que lo lee, el espectador, el oyente, etc. En este caso en ese cuadro de la familia real que está pintado inicialmente en 1994 están los personajes tal cual eran entonces; de hecho, cuando el espectador ve ese cuadro ¿qué ve? Ve a unos personajes que no han envejecido, pero el espectador sabe perfectamente lo que ha sucedido en los últimos veinte años. Y claro, esa sensación, esa vivencia que tiene en la vida la incorpora al cuadro y al espectador. No es necesario que se lea la historia de Dorian Grey que es un mito que continua, que está perfectamente a nuestro alcance al ver fotos antiguas nuestras y como envejece todo mientras que en las fotografías no envejeces. Es jugar con esa doble mirada, como una metáfora.

Personajes reales con otros de ficción, realidad e irrealidad. ¿A veces la ficción nos ayuda a comprender la realidad y viceversa?

Yo creo que es lo que nos mas profundamente llega a la imaginación del lector no es la realidad ni el realismo sino la verosimilitud; la verosimilitud es una realidad convertida en ficción, una verdad que sabemos que ha existido, que hemos vivido, pero que el autor convierte eso en una materia literaria, en un vuelo literario, eso tiene mucha más repercusión en el lector.

Un inicio contundente: un ahorcado, en realidad, tres. ¿Llegará un momento en el que nos volvamos insensibles al dolor y a la violencia en los medios de comunicación y en la literatura?

Eso ya está, la violencia no es más que una costumbre. De hecho ahora mismo, para que tú te fijes en una noticia, por ejemplo de Irak, ¿cuántos muertos necesitas para fijar la atención?, cincuenta ya no te vale, cien tampoco, tendrían que ser mil, a partir de mil, pero el año que viene tendrían que ser cinco mil. ¿Tú qué sabes lo que está pasando en Libia? Nada, si no hay cámaras no sabes que está pasando en Libia, ¿qué pasa en Siria?, si no sale en el telediario no existe. La violencia es una costumbre.

Entre tanto sueño derrotado la imagen, a modo de entrante, de la nariz rota del jugador Luis Enrique en el Mundial de fútbol.

Es una metáfora, la nariz rota de una derrota, es una metáfora, una nariz rota de un jugador que ahora está de moda, 20 años después, está en los periódicos, es una forma de empezar. Es una metáfora de la derrota y luego la victoria en el Mundial, una forma de escribir sobre lo que ha pasado.

El lenguaje de esta novela no deja indiferente, ‘la máquina de picar carne de la opinión pública’, leo; ¿qué separa a Belén Esteban de la verdadera familia real, de los Borbones, en el papel?

Para mí es que no se ni quién es, es una señora que es famosa por salir en la tele y a la vez sale en la tele porque es famosa y es una retroalimentación; un corral de gallinas que hay allí, de gallos y gallinas, a mí no me interesa nada. 

Sacó un libro.

Los libros son fáciles de sacar.

Muchas gracias y mucha suerte, Manuel.

Por Ginés J. Vera.