miércoles, 15 de junio de 2016

‘Cuando habla el corazón’ , de Viola Shipman



La historia de ‘Cuando habla el corazón’ no es nueva y sin embargo Viola Shipman ha sabido transmitir a través de las historias entrecruzadas una emotiva novela de encuentros, sentimientos y aprendizajes personales alrededor de un objeto familiar. El objeto en cuestión es un brazalete de amuletos, la abuela Lolly lo recibió de su madre y con el paso del tiempo se ha ido enriqueciendo con piezas que encierran historias. Lolly es una mujer de setenta años que consciente del paso del tiempo y de la necesidad de unir los lazos con su familia, invita a su hija Arden y a su nieta Lauren a que pasen unos días con ella.
Los tres personajes se nos irán mostrando con sus flaquezas y conflictos en tanto los amuletos del brazalete pespuntarán pequeñas (o grandes) lecciones de vida evocando con nostalgia y mirando al futuro de cada una con esperanza vital.
Una emotiva novela sobre la reconciliación, las segundas oportunidades, la felicidad y la familia de la que se ha dicho:
«Lleno de sabiduría vital. Un tesoro.» Lori Nelson Spielman.
«Una novela como una joya preciosa que va a pasar de generación en generación.» Adriana Trigiani.
«Me hizo llorar, pensar y llorar de nuevo. Es raro encontrar un libro que haga llorar de felicidad. Tanto lo disfruté que lo he vuelto a leer. Así de extraordinariamente bueno es.» Caroline Leavitt.

Viola Shipman es el pseudónimo escogido por el popular escritor Wade Rouse colaborador en revistas como People o Coastal Living entre otras para firmar esta primera novela traducida a siete lenguas y publicada en varios países. Con ‘Cuando habla el corazón’ el escritor ha querido rendir un homenaje a las historias familiares de su abuela de la que ha adoptado el nombre para este debut literario.



Cuando habla el corazón.
Viola Shipman
Penguin Random House, 2016
ISBN: 9788466330947
eISBN: 9788466335560

lunes, 13 de junio de 2016

VICTOR DEL ARBOL: «No sé plantearme las historias de una manera liviana».



Entrevisto de nuevo al escritor barcelonés Víctor del Árbol tras la reciente publicación de la novela ‘La víspera de casi todo’ (Destino, 2016), con la que ha obtenido el prestigioso premio Nadal de Novela 2016. Ya le entrevisté tras la publicación de su anterior novela ‘Un millón de gotas’, con la que esta parece tener ciertos puntos comunes como leemos a continuación.
 
¿Dónde y cuando surge la idea de escribir ‘La víspera de casi todo?

Surgió hace cuarenta y tantos años y tardé un año en escribirla. ¿Qué quiero decir con esto?, pues que al final esta historia, como todas las anteriores, son hilos que van quedando colgando de una idea redundante que siempre me ha interesado: qué es lo que somos; siempre he intentado abordar lo que somos, la pregunta de qué es lo que somos desde diferentes perspectivas, pero me he dado cuenta de que con los años y con las novelas que he ido escribiendo ese es el nudo gordiano de mi obra, ¿no? El qué somos, preguntarnos qué somos, la identidad, el pasado… es tan complejo. De un hilo que me quedó colgando de ‘Un millón de gotas’, allí hablé de las relaciones paterno filiales, de la identidad del héroe, y un poco pues yo quería seguir en esa exploración de lo identitario y entonces me surgió la idea de este personaje de Germinal  Ibarra. Porque creo que es la novela más parecida a mí, es más, que tiene que ver con mi background personal, por eso creé un policía como protagonista, porque Germinal Ibarra también es un poco un héroe construido ad hoc en el momento en el que te interesa y que cuando deja de interesar ese héroe, porque ya no nos asusta el mal del que nos puede proteger, no nos cuesta destruirlo y no nos cuesta nada desecharlo. 

Luego está la dicotomía entre el hombre público y el hombre privado, es un tema que también me interesaba mucho. Cómo Germinal Ibarra cuando interesa es un policía, es un investigador, un héroe que nos ha librado de un monstruo, pero a nadie le interesa el cómo y, por otra parte, cómo este mismo hombre público es un hombre privado que sufre, que tiene una infancia atroz, que tiene una vida presente dolorosa porque tiene un hijo con síndrome de William, que ve como la mujer de la que ha estado enamorado toda la vida se está distanciando de él y a nadie le importa, a nadie le importa si tiene que tomarte antidepresivos cada noche para seguir trabajando, y a nadie le importa ese idilio que él tiene con la muerte, con la idea del suicidio. 

Yo no sé plantearme las historias de una manera liviana, yo creo que sea liviana mi forma de escribir, que sea entretenida la trama más que liviana, pero yo tengo una intención clarísima cuando escribo: para mí el entretenimiento es un recurso, no una finalidad. 

Creo que quien me ha leído más veces sabe que tú te puedes crear una primera impresión de lo que escribo, yo quiero que esa primera impresión sea buena, atractiva, de ahí que lo que escriba sea un thriller, una novela negra, pero sobre todo lo que me interesa es lo que queda, la inquietud que deja. Para mí la literatura tiene que inquietar, tiene que cuestionar, si no no tiene sentido hablo desde mi punto de vista lector, desde el punto de vista de la literatura que me gusta leer y es la que me interesa.

Aparece en esta novela un libro del poeta Juan Gelman además de un poema de él, titulado ‘Carta abierta’.

En todas mis obras utilizo siempre este tipo de juegos metaliterario, también en ‘Un millón de gotas’ utilicé poemas. Aquí Juan Gelman está en la misma onda, son poetas que hablan de la pérdida, del dolor, que hablan de la autoinculpación. Juan Gelman fue un poeta perseguido por la dictadura argentina que como no pudo echarle mano a él le echó mano a su familia, le dieron donde más le dolía, le desapareció los seres que más quería y yo creo que eso no se lo perdonó nunca, el ser consciente que, de alguna manera, que por su actividad, por su militancia acabo pagándolo su familia y, de alguna manera, toda su poesía, las cartas desde Roma son un ejercicio de autoperdón, de autocomprensión, de odio. La novela está cargada de eso, de querer entender, no de querer ajustar cuentas; quizás la diferencia con ‘Un millón de gotas’ es esa, la venganza, allí está más presente, aquí no, aquí está la necesidad de autoperdonarse. El perdón cuando uno se considera a sí mismo tiene mucho valor, el perdón que te conceden otros no tiene tanto valor, para mí. 

‘Para vivir con algunas cosas hay que aprender a silenciarlas –leo en uno de los pasajes de la novela–, para actuar como si no se interpusieran entre los sentimientos. A fuerza de negación, Horacio había logrado ese difícil equilibrio’. 

Si, significa que a veces…, a veces no, siempre, nuestro pasado es un recurso narrativo que nos explica cómo somos hoy en día, y que para convivir con lo que somos hoy en día es necesario hacer elipsis.

¿La vida se vive hacia delante, pero se entiende hacia atrás?

Somos seres intratemporales, vivimos al mismo tiempo en el pasado, en el presente y el futuro; vivimos de los recuerdos tan continuamente presentes; vivimos el presente, el quien y el ahora; y vivimos llenos de expectativas, y en esta conjunción de estos tres tiempos nos explicamos, es decir, somos lo que somos porque venimos de dónde venimos, pero somos lo que somos porque queremos llegar a alguna parte también.

Muchas gracias y mucha suerte, Víctor.

Por Ginés J. Vera.

 
Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) fue mosso d’esquadra desde 1992 hasta 2012, cursó estudios de Historia en la Universitat de Barcelona y colaboró como locutor en Catalunya Sense Barreres (Radio Estel, Once). Es autor de las novelas El peso de los muertos (Editorial Castalia, Premio Tios de Novela 2006), El abismo de los sueños (inédita, finalista del XIII Premio Fernando Lara 2008) y La tristeza del samurái (Editorial Alrevés, Prix du Polar Européen 2012), traducida a una decena de idiomas y bestseller en Francia. Sus últimas obras son Respirar por la herida (Editorial Alrevés, fi nalista en el Festival Internacional de Cine Negro de Beaune 2014 a la mejor novela extranjera) y Un millón de gotas (Ediciones Destino, ganadora en 2015 del Grand Prix de Littérature Policière y premiada como la mejor novela policial extranjera por el Magazine Lire).

Aquí el enlace a la anterior entrevista por 'Un millón de gotas'.

martes, 7 de junio de 2016

MANEL GIMENO: "Lo del humor es lo que menos me ha costado."

Rescato esta entrevista que realicé hace cuatro años al escritor valenciano Manel Gimeno. Tengo que darle las gracias primero a la editora Susana Alfonso, al autor (por descontado) y a la librería Leo Valencia donde nos acogieron para ello.
He de añadir también que disfruté mucho con la lectura de 'El misterio de Bolaños' (El buho de Minerva, 2012), la he recomendado en varias ocasiones a mis amistades y alumnos, no en vano tiene en este blog una breve reseña.
Os dejo la entrevista a continuación.
 
¿Qué parte de Manel Gimeno está en esta novela?
No mucho, de mí, personalmente no mucho: paisajes de infancia. Nací en el barrio del Carmen, he pasado todos los día por el mercado Mosen Sorell, el gimnasio Peset, fui al colegio San Juan Bautista, parte de los decorados que se desarrolla la acción eran mi casa, mi calle, mi barrio, son muy propios, eso. De lo de demás tal vez algo relacionado con el oficio de Panellets porque he trabajado para televisión, soy guionista, he hecho de periodista, he  hecho documentales…, entonces, ese proceso de búsqueda, de información de personajes y testimonios sí, pero en cuanto a algo más profundo no. Personajes de ficción muy extremos.
A parte de Urtain, Paco Nadal, Bibiana Fernández, o incluso Marge Simpson, estos personajes y personas, ¿dan credibilidad o son para empatizar con el lector o cuál es su sentido?
Sí, me sale de manera natural no es algo premeditado. Genero la historia, invento los personajes, son personajes de ficción pero los incluyo los conecto en un mundo real y realista además, un mundo que existe;  en ese sentido, las referencias son a veces referencias visuales que creo que sí ayudan al lector entender el personaje, a que vean al personaje. Si digo que hay un personaje que se parece a Ofelia, la secretaria del Super,  o que el moño es como el de Marge Simpson, rápidamente lo ven.  Eso sí es premeditado, pero también son mis propias referencias, las que las comparto con el lector; parece que si yo las entiendo también el lector.
¿Qué supone quedar finalista del premio Encina de Plata para autor y para el libro?
Supone la decisión de publicarlo. Yo presento el libro a este concurso, que es de cierto prestigio, quedo finalista, voy para allá; entonces, no gano el premio, pero los miembros del jurado, el comité lector me animaron extraordinariamente. A todo el mundo le había gustado mucho. Yo percibí que lo que había escrito funcionaba. Uno lo escribe en casa y no sabe la reacción del lector, la opinión del lector, esto me sirvió para saber porque había un jurado importante de mucho prestigio.  Sí percibí esa sensación de que podía valer la pena publicarlo, di el libro a Susana Alfonso como agente literario y, para mi sorpresa, ella decide editarlo.
¿Qué es lo que más costó a la hora de gestar esta novela, el combate más duro?
Seguramente por estar de manera creíble unos personajes tan increíbles;  generar en un ámbito realista que es el que yo quise, generar unas situaciones y personajes que rozan a veces la fantasía ¿no?, el humor desenfrenado, el extremo, el hacer creíble eso y hacer creíbles sus historias personales que son a veces realmente dramáticas, y al mismo tiempo que resultara fácil de leer y muy cómico. Seguramente lo del humor es lo que menos me ha costado, no diré que soy chistoso, pero me gusta mucho mucho el humor, y tengo muchas referencias relacionadas con el humor: Les Luthirers,  Woody Allen…, me he impregnado mucho de esa forma de hacer humor,  eso es lo que me resultó más fácil
¿Cuál sería la banda sonora de esta novela?
Qué buena pregunta, la novela está basada en un cortometraje que contaba un momento de esta historia, esto (la novela) está más desarrollada, hay un cambio argumental. La música la escribió, compuso y grabó Nacho Mañó de Presuntos Implicados; es como un jazz muy suave. Posiblemente le seguiría yendo bien, una especie de latin jazz. No lo había pensado nunca, me has hecho una pregunta muy comprometida; en algún momento tenía que sonar Rocky, eso está claro.
¿Es mejor ganar a los lectores por ko o por puntos?
Por puntos si entendemos por puntos que vas cada página pegando, les vas dando, dando y dando y no al final. No estos (libros) aburridos que la final pones una sorpresa. Yo creo que el tema es en cada línea enganchar ya un poquito y mantener; como dicen en las películas de acción: empezar por lo más alto y de ahí hacia arriba. Entonces eso, por puntos, en cada página ir dando ir dando;  emoción, humor y drama...
Y el ko ¿dónde viene?
No, en este caso el ko seria decir: “quiero más”.
 
Muchas gracias y mucha suerte, Manel.

Manel Gimeno. Escritor, dibujante y guionista valenciano presenta su primera novela, “El misterio de Bolaños”, con el sello editorial, 'El búho de Minerva'. Anteriormente, había publicado historietas gráficas y dos relatos negros y escrito innumerables guiones para programas infantiles, humorísticos y culturales de Canal 9 (Televisión Pública Autonómica).

lunes, 6 de junio de 2016

ELSA PUNSET: «Es un libro para convivir con él, tiene vocación de ser vivido».



Coincido con unos compañeros de medios de comunicación alrededor de una mesa para tomarnos un café con Elsa Punset de visita promocional a Valencia para presentar su último libro titulado: ‘El libro de las pequeñas revoluciones’ (Destino, 2016). 


Como puede leerse en la portada, se trata de ‘250 rutinas exprés para mejorar tu día a día’, algo así a una por día si queremos usar el libro tal como nos recomienda Elsa: abriéndolo al azar cada día, no tanto leyéndolo de inicio a fin como acostumbramos. Se trata, en definitiva,  de pequeñas acciones cotidianas al alcance de todos con vistas a mejorar nuestro bienestar emocional. 


Sobre lo racional y lo emocional le vamos preguntando a Elsa en una agradable y animada charla que dio para varios folios pero me permito resumiros aquí.

Tradicionalmente la razón y la emoción estaban enfrentadas, y lo que se sabe ahora es que en la base de cada pensamiento racional hay una emoción, el sistema emocional y racional están totalmente integrados, y si tiene que mandar uno es la emoción y de ahí la cita con la empiezo el libro, una muy bonita de Gandhi ya que decía: “Cuida tus pensamientos porque se convierten el palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”.

Es muy útil, empieza con un sentimiento y va permeando todo lo que haces, así que no hay divorcio entre la cabeza y el corazón, van absolutamente a la par, otra cosas es que no estén bien trabajadas la una y la otra, que tengas una serie de traumas que arrastras.

Se le ha dado toda la importancia a la razón y al sentimiento se le ha considerado algo secundario, que no hacía falta entender, se ha considerado un peligro, un poco como esta frase de Gandhi, como que de alguna forma el sentimiento puede desbaratarte la razón y ha de mantenerse reprimido. 

Pensábamos que la razón estaba enfrentada a la razón y que los humanos nos distingue de los animales el tener una corteza cerebral muy desarrollada con capacidad para prever y para recordar, que esto, de alguna manera, nos ponía por encima del resto de las especies, nos hacia una especie racional frente a una especie emocional, pero somos una especie racional y a la vez emocional de ahí que los neurocientificos hablen de que tenemos un cerebro emocional. De repente las emociones han encontrado su órgano que es el cerebro. De hecho, curiosamente ahora lo que se está viendo es que hay neuronas en otros órganos, por ejemplo, se está hablando de un pequeño cerebro en el estómago que se comunica con el gran cerebro. Se empieza a pensar que el corazón tiene su propia forma de comunicación con el cerebro, es decir, el cuerpo es mucho más integrado de lo que pensábamos, pero la base siempre la hemos tenido. 

El modo de usar este libro no es empezar por la primera página.

Nunca, nunca, no hay que leerlo de principio a fin. Es un libro un poco diferente. Me lo comentaba una periodista que estaba aquí hace un momento, me decía: ¿No te ha dado miedo publicar algo que no es como el común de los libros? Porque no es un libro para abrir y empezar a leer desde el principio sino para abrir al azar y probar, es largo tiene 250 posibilidades… -Es muy largo, bromeo-. (Risas) Es largo pero tiene 4 bloques… Realmente cuando lo abres te llama la atención, pasas a otra página, ves un ejercicio… Es un libro para convivir con él, tal vez lo abres y estás en una época de tu vida en la que necesitas una cosa y tal vez en otra ocasión necesitas otra cosa, creo que tiene vocación de acompañar, de ser vivido, pienso.

¿El libro también puede leerse sin ánimo de cambiarnos?

Depende de las circunstancias, tanto si crees que puedes como si no tienen razón, es una de las citas del libro. 

Entonces, estas rutinas del libro ¿me las puedo aplicar en cualquier circunstancia?

A veces me dicen: oye, ¿qué emoción borrarías del mapa? Yo no borraría ninguna, todas tienen un mensaje y una razón evolutiva, y nos hemos creído que son buenas o malas, positivas o negativas y no lo son. Sí que algunas son perjudiciales pero depende del momento de tu vida. En un momento determinado, por ejemplo, la ira puede destrozar tu vida, en un momento, en una relación de pareja, o puede ser el germen de la justicia social, depende de cómo la apliques, y en esto yo carteo que es mucho más como interpretas tú el momento y qué emoción aplicas y cómo la gestionas y de ahí viene la idea de gestionar las emociones y aprender en qué medida puedes aplicarla en ese momento y saber calmarla o saber exaltarla en función de lo que necesitas.

¿Eso puede convertir a la humanidad en autómatas?

Al contrario, ¿cómo funcionamos los humanos? Nos acostumbramos a reaccionar de la misma manera, esto si es automático, los hábitos, y tenemos una serie de sesgos cognitivos, como dividir el mundo en buenos y malos, en ellos y nosotros, en pensar que el grupo de enemigos siempre tiene todos los defectos o pensar que la gente antipática es más inteligente… es también evolutivo, porque piensas que deben saber algo que yo no sé.  Si te dejas llevar por estos hábitos siempre reaccionas igual, de ahí que la gente termina y te viene y te dice: es que a mí siempre me pasa esto con mis parejas o siempre me pasa lo mismo con mi trabajo... Tendemos a proteger siempre la misma piedra, la libertad precisamente está en poder ver lo que te está pasando y cambiar el hábito, decir: oye, voy a dejar de reaccionar así. Porque si siempre haces lo mismo y siempre dices lo mismo o ves a las mismas personas nada cambia en tu vida y que yo creo que es una llave de libertad, la gestión emocional es poder elegir como reacciono yo antes una situación que me viene dada, cómo la gestiono es una enorme libertad pero es más complicado, es como más fácil dejarse llevar y decir: bueno, pues lo de siempre. Si nos lo enseñasen en las escuelas sería más fácil, pero la mayoría salimos de las escuelas sabiendo leer, restar y sumar, pero no mucho más de cara a la vida, pues bueno, hay que ponerse a aprenderlo a la edad que le toca a uno.

Dicen que tenemos un número limitado de decisiones al día, y que a partir de ahí nos dejamos llevar.  He oído que Barak Obama usa siempre el mismo traje.

Yo cuando voy a la tele siempre visto de negro y cambio la bufanda.

¿Por haber leído lo de Obama?, (bromeo de nuevo).

(Risas) Es verdad que lo que si se ha visto es que estamos en una sociedad en la que hay más lecciones y las lecciones crean angustia.

Muchas gracias y mucha suerte, Elsa.

Por Ginés J. Vera.

Elsa Punset (Londres, 1964) es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Oxford. Máster en Humanidades, en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y en Educación Secundaria por la UCJC, es autora de varios libros como ‘Inocencia radical’, ‘Brújula para navegantes emocionales’ o ‘Una mochila para el universo (21 rutas para vivir nuestras emociones)’que se ha convertido en un bestseller con más de 150.000 ejemplares vendidos. Colaboradora en programas televisivos y prensa, y actualmente dirige el Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional de la Universidad Camilo José Cela, desde el que impulsa talleres y proyectos relacionados con la inteligencia emocional para adultos y niños.