jueves, 20 de abril de 2023

Elenco. Álvaro García

Hay una lectura engañosamente ligera al deslizarse entre las páginas de Elenco (Milenio), de Álvaro García. Es fácil así comenzar diciendo quiénes son los protagonistas, el argumento. 

  Quien narra es Baro López, un exbailarín que se nos presenta el día que fallece su padre. Ha regresado a España, a Málaga. Conocerá a Natalia, con quien establecerá un curioso pacto durante ese verano. Un acuerdo literario y, en parte, tejerán unos días perfectos para huir de rutinas y convencionalismos. Aparecerá también Luna, algo mayor que ellos, en una especie de triángulo isósceles. 

 Baro narra, medita, descubre y se agita entre recuerdos. Como el de su primera novia que se suicidó hace años, en Cuba. O ese padre ausente pero de algún modo titilante. 

 Elenco se nutre de la voz monocorde del protagonista porque no hay diálogos como tal, sino integrados como un todo en la narración. Una narración casi poética, porque García recurre al lenguaje hipnótico, faulkneriano a veces; el propio Baro ya dice que el lenguaje no solo nombra la realidad, también tira de ella; las palabras llegan a saber más del futuro que nosotros mismos. 

  Creo que Elenco es la historia de un regreso y de una huida, de la huida de una huida; por dolorosa que le parezca a Baro, quien afirma que lo que más detesta y ha evitado toda su vida es el dolor de la propia historia. Y es que a veces una huida justifica un amor, aunque cueste toda una vida perdonarse a uno mismo. Quizá el sentido de la vida es una búsqueda condenada a vivirse hasta el fin de los días. 


  Elenco. Álvaro García. Editorial Milenio.

  Álvaro García (Málaga, 1965) es escritor, traductor y profesor en la Universidad de Málaga, especializado en Teoría de la Literatura. Su poesía ha recibido múltiples galardones como el Premio Loewe o el Hiperión. Con El tenista argentino (2018) premio Ciudad de Barbastro de novela, inició su obra narrativa, continuada con Discurso de boda (2020) y este Elenco (2023)

lunes, 17 de abril de 2023

Tus lineas rojas. Entrevista a Tomás Navarro

Es ya un habitual en Maleta de libros. De hecho, hace unas semanas reseñé aquí el último libro de Tomás Navarro. En este caso, agradecido, comparto la entrevista que me ha concedido este mes al hilo de Tus líneas rojas (Zenith). Espero que os guste. 


  P.: Tras leer la introducción a Tus líneas rojas creo que no ando muy desencaminado si digo que es tu libro más personal. No solo por la fecha que mencionas, tan importante en la vida de un padre. Sino a que comentas que sufriste de manera innecesaria en aras de mantener la convivencia y armonía... Que uno de los objetivos de este libro es enseñarle a tu hija a “protegerse de perfiles tóxico, abusadores y parásitos.” ¿Nos lo comentas?

  R.: Ciertamente es mi libro más personal y es que yo mismo he tenido que lidiar con perfiles tóxicos en más de una ocasión y, es más, han condicionado mi vida durante mucho tiempo. Seamos claros, en este mundo hay personas encantadoras, personas afables, personas tóxicas, personas simpáticas, personas de mil tipos. De la misma manera que de una persona simpática puedes esperar que te alegre el día, de una persona tóxica puedes esperar dolor, sufrimiento y abuso. No podemos relacionarnos igual con una persona afable que con una persona tóxica así que ya va siendo el momento de llamar a las cosas por su nombre y de proporcionar herramientas para poder protegernos de las personas tóxicas.

  P.: Coméntanos una de las trampas de los perfiles tóxicos y abusadores. La de pasar de víctimas a verdugos; de ser quienes sufrimos el abuso emocional a convertirnos en quienes no queremos ser. ¿Lo has vivido en tu consulta clínica? ¿Hay formas de evitar esa nociva transformación?

  R.: Es curioso ver como se perpetúan relaciones familiares tóxicas. Debería parecer que un hijo que ha sufrido a un padre narcisista debería ser más sensible y evitarle ese sufrimiento a sus hijos, pero lo cierto es que a menudo se perpetúa y se repite ese mismo esquema. Es como si en vez de gestionar ese sufrimiento, se fuera acumulando para darle salida tan pronto como les resulta posible.

  Yo siempre apuesto por parar esa cadena de herencias tóxicas. Hay que ponerse en manos de un profesional y alejarse lo antes posibles de esos perfiles tóxicos. ¿Sabes por qué? Pues porque te intoxican y cuando estás intoxicado ya no eres tú.

  Se trata de transformar toda esa rabia y frustración en algo bonito, no en algo tóxico y para conseguirlo a menudo necesitamos una ayuda externa.

 

  P.: «La vida es muy corta como para perder el tiempo tratando de no defraudar las expectativas tóxicas de una persona, aunque sea de tu misma familia», leemos. Imagino que no es fácil saber protegerse emocionalmente, con objetividad, cuando es alguien de tu familia, alguien tan cercano, sangre de tu sangre, con quien has compartido muchos años de vida. Pero a menudo es una cuestión de salud, de salud mental. Háblanos de esas resistencias y del proceso necesario para recuperarla.

  R.: El concepto de familia está sobrevalorado. Lo siento, es así. Hay familias maravillosas que son un nido de amor y de respeto, pero también hay familias más cercanas a una secta que a una unión de lazos de afecto. La sangre no conlleva el amor y aceptarlo es un paso muy liberador. Todos mis respetos para las familias encantadoras, pero no debemos tolerar cualquier cosa en nombre de la familia. Ese jefe re-tóxico que tienes, también es padre, esposo, hermano. ¿Cómo te crees que se comporta con su familia? ¿Acaso deja de ser como es para convertirse en un angelito? Pues no, lo siento. La sangre no lo tapa ni lo excusa todo. Hay que llamar a las cosas por su nombre y protegerse. ¿Verdad que tenemos claro que no podemos permitir que un padre torture físicamente a sus hijos? ¿Pues por qué toleramos que lo haga psicológicamente?

  Alejarse de una familia tóxica es una prioridad absoluta. En el libro dedico un capítulo entero a hablar de ello. Como bien dices, querido Ginés, es un tema de salud mental.

  P.: El concepto de líneas rojas lo hemos oído a veces en los medios de comunicación, sobre todo con los políticos cuando toca ponerse de acuerdo pactando (algo que parece provocar prurito en más de uno). Como deportista y viajero infatigable que eres, he sonreído al leer uno de los (divertidos) ejemplos con los que aderezas tus exposiciones. Me refiero a las fronteras de Rusia, tristemente de actualidad este último año; el país más extenso del mundo, por cierto. No hace falta ser como la madre Rusia para conseguir que se nos respete, ¿no es así?

  R.: No hace falta ser así, sin duda, pero sí que es importante que tengamos claras dos cosas. La primera es que las fronteras han de estar bien definidas y ser claritas e inequívocas. La segunda es que a veces tenemos que ser firmes. En el libro desarrollo el concepto de asertividad proporcional según el cual nuestra respuesta asertiva debe ser proporcional a la demanda de nuestro interlocutor. No podemos apagar un incendio forestal con un extintor domestico, ni un incendio en la cocina con un hidroavión; pues de la misma manera debemos hacer con nuestra vida. Algunas peticiones requieren de una firmeza realmente contundente. Debemos perder el miedo al conflicto. No pasa nada por tener conflictos. Es más, que tengas conflictos no implica que seas una persona conflictiva.

  P.: Somos el resultado de las personas con las que interaccionamos, leemos también en Tus líneas rojas y, nuevamente, me tiende un puente a la reflexión. A la importancia de elegir a esas personas, a saber rodearse de quienes nos respetan y a soltar lastre cuando, puestas las líneas, vemos que no hay manera. No hemos de sentirnos mal por renovar nuestra agenda. Háblanos de ello desde la experiencia personal, si gustas. 

  R.: LA vida es muy corta como para perder el tiempo con personas que nos están provocando dolor. No pasa nada por ser selectivo en tus relaciones. Tenemos derecho a pasar el tiempo con personas con las que estamos bien. No tenemos que ser amigos de todo el mundo. Cordiales, sí. Respetuosos, también. Pero no pasa nada por renovar tu agenda. Las personas cambian, no siempre para mejor y lo que un día tuvo sentido quizás ha dejado de tenerlo. Atiende a las señales, ten una mirada amable, pero haz caso a tu cuerpo. Si te duele no te conviene. Si no te apetece ir a verle, no te conviene. Si vuelves a casa contrariado después de verle, no te conviene. Así de sencillo y de simple. El dolor te sugiere que cambies, no que te acomodes en el sufrimiento.

  P.: También he querido ver algo de aprendizaje entre las páginas de Tus líneas rojas. Y de desaprender antes para aprender después. Las cosas que más nos convienen, a menudo, nos despiertan cierta incomodidad. Por no hablar de que la educación mal entendida confunde a veces sumisión con educación. O con bondad, y esta con debilidad, y de ahí a que abusen de nosotros hay un paso. ¿Nos ayudas a comprender esto con la premisa del aprendizaje dentro y fuera de las aulas? ¿El bullyng y saber poner líneas rojas a tiempo es una de las posibles lecturas de este libro o de su implementación?

  R.: He realizado muchas charlas sobre el bullying y seguiré haciéndolo. En muchas ocasiones el bullying está tolerado o incluso promovido por adultos. Sí. Seamos claros. Incluso profesores. Tenemos profesores maravillosos, sin duda, pero también tenemos profesores altamente incompetentes, psicópatas, amargados o narcisistas entre otros muchos perfiles.

  Profesores que les cogen manía a un niño y le machacan o que utilizan a otros niños para machacarles. Queda mucho camino por recorrer y mucho apoyo que dar a los más vulnerables. Un mal profesor condiciona la vida por completo de un niño y eso no puede ser. De ninguna manera.

  De la misma manera que algunas personas no pueden integradas en sociedad porque son incapaces de convivir con otras personas, algunos profesores no pueden seguir ejerciendo como tal. Ahora mismo tengo que atender algunos asuntos de salud que requieren toda mi atención, pero en cuanto pueda tener algo más de tiempo pienso montar una fundación o algo similar para promover la calidad educativa en tanto el trato en las aulas así como para la gestión de bullying permitido e impulsado por adultos y para proteger a los más vulnerables. Desde aquí hago un llamamiento a aquellas personas que deseen participar de este proyecto, aportar su granito de arena o esponsorizarlo. Ya está bien de que los niños y jóvenes acaben pagando la incompetencia o la mala intención de adultos que deberían ayudarles.


  Tus líneas rojas. Tomás Navarro. Editorial Zenith.


  Otras entrevistas para Maleta de libros de Tomás Navarro:

  Wabi Sabi. Entrevista a Tomás Navarro.

  Yo soy así. Entrevista a Tomás Navarro

  Fortaleza emocional. Entrevista a Tomás Navarro.

jueves, 13 de abril de 2023

Gatos negros, escaleras y espejos. Willow Winsham

No es casual que esta reseña aparezca un día 13. Claro que solo hay que leer el título para relacionar uno y otro: Gatos negros, escaleras y espejos (Oberón), de Willow Winsham

 La autora británica es historiadora especializada en brujería y folclore. En este libro ha recogido el origen de cien supersticiones sobre todo con el apoyo de sus seguidores en redes sociales. Cien supersticiones de todo el mundo, además, ya que resulta fascinante abrir estas páginas por cualquiera de este centenar y dejarse sorprender. 

  Me refiero a que un número, un objeto o una acción puede ser a su vez augurio de buena o de mala suerte según la latitud en la que nos encontremos. Winsham ya advierte en la introducción que superstición tiene una connotación negativa desde hace mucho. Lo cual ya es indicativo de que en Gatos negros, escaleras y espejos, vamos a encontrar orígenes también ancestrales a estas creencias. Advierte así la autora que algunas supersticiones pueden haber quedado obsoletas o incluso llegar a ser ofensivas. Quizá por ello, en la página de créditos, se incluya un no menos curioso Descargo de responsabilidades

  Porque el interés de Winsham con este libro es meramente divulgativo, de entretenimiento e informativo, alertando sobre algún uso “indebido”. Así es, intuyo, al leer algunas de estas supersticiones alrededor de animales, plantas o bebés, por dar algunos ejemplos. Pero, relajémenos y acordemos leer Gatos negros, escaleras y espejos en esa línea de diversión y curiosidad que nos propone la autora. Descubrimos entre las páginas por qué parece dar suerte tocar madera, encontrar un trébol de cuatro hojas o recoger monedas que nos encontremos a nuestro paso. Eso sí, en ese paseo lo mismo tendremos que estar alerta para no pasar bajo una escalera, pisar una grieta o que se nos cruce un gato negro. Si buscáis superstición en la Wikipedia, ¿qué imagen creéis que aparece?... 

  Gatos negros, escaleras y espejos es un libro ameno, lleno de peculiaridades y que seguro logrará sacarnos una sonrisa cuando no sorprendernos sobre el fascinante origen de cien supersticiones muchas de ellas arraigadas en el folclore y las tradiciones. Además, como dijo alguien, ser supersticioso trae mala suerte, así que te invito a leerlo acompañado de tu gato, araña, tanto si has estornudado tres veces o derramaste vino durante la cena. 


  Gatos negros, escaleras y espejos. Willow Winsham. Oberón libros. Trad.: Ana Isabel Pérez Ocaña.


  Willow Winsham es escritora e historiadora especializada en brujería y folclore. Es autora de 'Accused: British Witches Throughout History y England's Witchcraft Trials', y coautora de 'Treasury of Folklore: Seas and Rivers' y 'Treasury of Folklore: Woodlands and Forests'.

lunes, 10 de abril de 2023

El tablero de la reina. Luis Zueco

Había tenido la oportunidad de leer con anterioridad a Luis Zueco. Concretamente con su primera novela, El castillo. Por eso, me he dejado sumergir en esta nueva novela histórica El tablero de la reina (Ediciones B). 

  Zueco presenta con maestría un tablero metafórico en el que iremos conociendo a los personajes y sus movimientos, como en un ajedrez. Dividida en seis partes con nombres de trebejos, desde los peones a la reina, los ochenta y cinco capítulos transcurren en una época histórica fascinante. Al menos a mí me lo ha parecido. Porque A finales del siglo XV, en Castilla, la dinastía de los Trastámara va a vivir un momento convulso y decisivo para el destino de España, de Europa y, quizá, del mundo. 

  Así, en la parte de las piezas de la Corte, siguiendo la metáfora, la muerte de Alfonso en plena guerra con Enrique IV abrirá un nuevo escenario con la vista puesta en la joven Isabel. La futura Isabel la Católica. Pero a nivel de los peones, de lo que sucede en el pueblo llano, acompañaremos a dos personajes también trascendentales. 

  De una parte, Gadea, obligada a huir de su casa, de su familia, en Toledo, de una manera precipitada y traumática. Buscando respuestas las hallará sobre todo en el corazón mismo de ese juego que le apasiona: el ajedrez. De otra, Ruy es un cronista amante de los libros y de la Historia con mayúscula. También quiere encontrar respuestas y dejarlas por escrito, sacar a la luz la verdad aunque el riego sea grande. Narrada en contrapunto, como una auténtica partida de ajedrez, vibraremos con El tablero de la reina, con la búsqueda para descubrir las conspiraciones de la Corte y el ascenso al trono de una reina que transformó la figura de la reina del ajedrez. 


 Luis Zueco (Borja, Zaragoza, 1979) es director de los Castillos de Grisel y de Bulbuente, dos fortalezas restauradas y habilitadas como alojamientos con encanto y como sede de eventos. Además, es ingeniero industrial, licenciado en Historia y máster en Investigación Artística e Histórica, miembro de la Asociación Española de Amigos de los Castillos y colaborador, como experto en patrimonio y cultura, en diversos medios de comunicación. Ha logrado el éxito internacional de crítica y público con su fascinante Trilogía Medieval: El castillo, La ciudad y El monasterio, tres novelas que nos llevan a través de adictivas tramas de intriga ambientadas en los escenarios arquitectónicos más importantes de la época medieval. Su novela posterior, El mercader de libros (2020), lo ha consagrado como uno de los novelistas históricos más importantes de nuestro país. El cirujano de almas (2021) es la anterior novela antes de El tablero de la reina