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miércoles, 6 de marzo de 2019

Entrevista a LUIS SOLÍS


El profesor y director del CER, Luis Solís, me concede esta entrevista al hilo de tres cursos muy especiales dentro de la oferta docente del el Centro de Reescritura, y que pueden consultarse en su plataforma. Uno de estos cursos está impartido por el propio Luis Solís, otro por Paloma Ruíz y otro por este que suscribe.
¿Cuál sería la característica principal que hace tan atractivos para los alumnos los tres talleres online ofertados en la web del CER?
Son tres las características que hemos querido imprimir en los talleres: calidad, bajos precios y disponibilidad. El alumno sabe que, por un precio asequible, puede contar con la ayuda de un profesional con amplia experiencia en la enseñanza de la escritura creativa. Por ejemplo, en estos momentos, contamos entre nuestros profesores con doctores, magísteres, escritores, psicólogos, etc. Ellos asesoran y guían a nuestros alumnos en el estudio y la creación de textos literarios. Nuestra meta en que cada uno de nuestros alumnos logre publicar un libro que haya nacido en nuestros talleres.
Háblenos brevemente de cada uno de ellos. Empecemos por eltaller ‘Extraños en la oscuridad: Iniciación al relato erótico’. Es innegable que la narrativa erótica parece haber despertado sobre todo a partir de las novelas de E. L. James y sus ‘sombras’.
En este taller no solo damos las pautas y las recomendaciones para la producción de un texto de temática erótica, sino también reflexionamos sobre la necesidad y la importancia del relato erótico en nuestra sociedad, la educación de nuestros sentidos y los límites con lo moral y lo legal. Bien llevado, el relato erótico puede abrirnos las puertas para conocer con más profundidad al ser humano. Mal llevado, puede ser camino a su degradación.
Otro de los talleres es el de ‘El arte de lo breve: Introducción al microrrelato’. Los estudiosos de los microrrelatos parecen no ponerse muy de acuerdo en si es un género nuevo o no. Lo cierto es que va ganando adeptos y cada vez encontramos más certámenes literarios algunos con jugosos premios. ¿No es así?
Creo que el microrrelato es un género muy adecuado para nuestro tiempo. Ahora buscamos la inmediatez y, por ende, lograr impactar al lector en pocas líneas. No obstante, y por si no lo sabían, esto también era síntoma de la poética clásica. Ya lo decía don Baltasar Gracián: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Parece una norma fácil de aplicar, teniendo en cuenta que el microrrelato exige menos palabras que, por ejemplo, una novela. Pero, ¿cómo lograr que “lo bueno” encaje dentro de “lo breve”? ¿Cómo ajustar un verbo, un sustantivo o un adjetivo en, digamos, ciento cuarenta caracteres? Todo depende de la habilidad de quien escribe, del conocimiento y dominio que tenga de la palabra y, claro está, de su talento.
Me ha resultado curioso el taller titulado ‘El arte de hacer dinero: claves para una mentalidad financiera’. Este taller aborda las claves para mejorar nuestra relación con el dinero y cómo aprender a administrar nuestra economía personal de una forma sencilla y amena. Háblenos de ello.
Generalmente, las personas poseemos poco o nulo conocimiento sobre la administración de nuestro dinero. Muchas veces, nos esforzamos hasta la extenuación para obtener insuficientes resultados. En verdad, damos más de lo que recibimos, y no solo a nivel monetario. Bajo esta realidad, nació la idea de ofrecer un taller en el que guiáramos a las personas tanto en la contabilidad y en la administración de su dinero, como en la relación afectica y psicológica de la economía con su proyecto de vida. En el taller hacemos hincapié en esto último: la toma de conciencia sobre nuestra responsabilidad para con nosotros mismos, nuestro presente y nuestro futuro.
Cuéntenos, para finalizar, algunas de las impresiones que hayan expresado bien los alumnos o los docentes de estos talleres para compartirlas con los interesados que en estos momentos aún estén dudando si inscribirse a ellos.
Nuestros talleres han tenido comentarios positivos, sobre todo por el trabajo de seguimiento que se hace con quienes se convierten en nuestros alumnos. Nosotros nos preocupamos por mantener el contacto con ellos, les solucionamos dudas y les damos alternativas para que continúen en su trabajo de creación. Nuestra mayor satisfacción es ver cómo se concreta el sueño de publicar su propio libro. 

Podéis consultar los talleres aquí. 

lunes, 4 de marzo de 2019

El aroma de las especias. Charlotte Betts


Verano de 1666, Londres. La pertinaz sequía y el asfixiante calor hacen mella en los habitantes de la capital inglesa. Nadie sospecha en las casas y calles que estos ingredientes van a ser claves en lo que se ha conocido como el Gran Incendio de Londres
El aroma de las especias (Maeva ediciones) es una novela de la escritora británica Charlotte Betts que toma este hecho real en la ciudad londinense en el siglo XVII para tramar una historía de superación personal. La protagonista es Kate Fich, esposa desde hace poco tiempo de Robert Finche, el hijo de un rico comerciante de especias. Gracias a este matrimonio Kate ha logrado por una parte alejarse de la influencia de su insoportable tía y, por otra, formar una familia en una nueva casa. 
Pero, como decía, el personaje inesperado en este idílico arranque de esta novela es el Gran Incendio que arrasará la ciudad de Londres y, de paso, el almacén de especias donde los Finche habían invertido todo su patrimonio. Sin casa ni dinero, con deudores y la cárcel de por medio, aparece un personaje fundamental a la hora de que Kate y su marido puedan recuperarse económica y emocionalmente: Gabriel, el perfumista.
El aroma de las especias, como ya sucediera con la anterior novela de Betts, es una historia que apela a más de un sentido. En especial, al olfato. Y también, además de la ágil recreación histórica de las escenas, encontramos a una protagonista femenina que tendrá que luchar contra los convencionalismos sociales de su época, haciendo valer su carácter tenaz y decidido.
Una novela histórica con toques románticos, de intriga, superación de estereotipos, de ritmo adictivo y buena recreación de acontecimientos alrededor del Gran Incendio de Londres el 2 de septiembre de 1666. Mención aparte merece al último apartado del libro, a modo de capítulo histórico acerca del propio Gran Incendio.
Charlotte Betts es una escritora inglesa que dedicó gran parte de su vida al diseño de moda y al interiorismo. Esperó a desarrollar su afición por la literatura cuando sus tres hijos -y dos hijastros- crecieron lo suficiente como para tener algo de tiempo libre. Su primera novela ‘La hija del boticario’ fue un éxito de crítica y público no solo en su país. Con ella obtuvo entre otros premios: el premio YouWriteOn del Año en 2010, el Premio Joan Hessayon para Nuevos Escritores en 2011 o el premio Romantic Novel RoNa de la Romantic Novelists’ Association´s Historical en 2013. Tanto La hija del boticario como El aroma de las especias han sido editadas en castellano por Maeva ediciones.
 El aroma de las especias. Charlotte Betts. Maeva ediciones.

viernes, 1 de marzo de 2019

Fóllame. Virginie Despentes


Los primeros capítulos de Fóllame (Random House), de la francesa Virginie Despentes se alternan en contrapunto para ir descubriendo a dos personajes devastadores. Una es una prostituta, la otra es una actriz porno. Tras cometer sendos crímenes la casualidad les une surgiendo una suerte de flechazo en pos de una única salida lógica a su situación. A partir de ahí, la escapada por Francia se vuelve desenfrenada no solo con la sangre, el sexo y el alcohol como compañeros de viaje. Porque el descenso al infierno personal en ocasiones está enladrillado de momentos de lucidez, de amor, de deseo. La suerte reparte las cartas y Manu y Nadine deciden jugar al todo o nada con una pistola en la mano y un mismo deseo a lo largo de este road trip violento y descarnado en imágenes y lenguaje.
En algunos momentos y salvando las distancias puede evocar a Thelma y Louise, solo que Fóllame es más grunge, más visceral, más feroz y sexual con un final a la altura de esta huída hacia delante.
Recomiendo esta novela a quienes busquen una novela carnívora, devoradora, lejos de los convencionalismos sociales, tan hiperrealista que llega a asustar. 
Virginie Despentes (Nancy, Francia, 1969) es novelista y directora de cine. Transgresora y provocadora, su mirada punzante sobre nuestra sociedad nunca está exenta de un toque de ironía. A los diecisiete años dejó el instituto y se marchó a vivir a Lyon, donde encontró empleo en una tienda de discos, colaboró en revistas musicales, cantó en un grupo de rap y trabajó de prostituta. La popularidad le llegó con su primera novela, Fóllame, que fue llevada a la gran pantalla y censurado a su salida. Desde entonces ha publicado Perras sabias, Lo bueno de verdad (galardonada con el Prix de Flore y llevada al cine por Gilles Paquet-Brenner), Teen Spirit, Bye-Bye Blondie y Apocalypse bébé (galardonada con el prestigioso Prix Renaudot). Despentes es la autora del celebrado ensayo Teoría King Kong, donde se postula como una de las defensoras del posfeminismo. Su última obra publicada hasta la fecha es la trilogía Vernon Subutex, con la que Despentes se reafirma como una voz imprescindible de las letras francesas.
Fóllame. Virginie Despentes. RANDOM HOUSE. ISBN: 978-84-39735-10-6

martes, 26 de febrero de 2019

Entrevista a Elga Reátegui



Me concede una fantástica entrevista la periodista y escritora peruana Elga Reátegui. Ha publicado recientemente el libro ‘La fugacidad del color’ (Lastura ediciones). 
Desde aquí no solo darle las gracias por la entrevista, por contar conmigo durante el acto de presentación del libro en Valencia, sino también por el merecido reconocimiento por parte de la crítica valenciana. No en vano, este ‘La fugacidad del color’ está entre las obras finalistas para optar a los Premios de la Crítica Valenciana. 

Este libro de microrrelatos viene prologado por el periodista y escritor leonés César Gavela, quien ha llegado a manifestar su aprecio por los microrrelatos además de afirmar que “hay que contar las cosas con la mayor precisión, sencillez e intensidad posibles”. En ‘La fugacidad del color’, Gavela no solo habla de tus microrrelatos, también del género en sí. Coméntanos cómo fue esta colaboración.

Fue una enorme sorpresa el hecho de que aceptara escribir el prólogo de mi libro. Creo que puedo presumir de gozar de su amistad, pero desde que decidió volver a viajar y ser, en verdad, amo y señor de su tiempo, no se encuentra disponible y es algo que sus amigos respetamos. La benévola causalidad dispuso que coincidiéramos en la presentación de un libro en la librería Ramón Llul. Estuvimos hablando de asuntos personales, nada de literatura, y casi cuando nos despedíamos solté en broma: “Acabo de escribir un libro de relatos, ¿te animarías a hacerme el prólogo?”. “Por supuesto”, respondió de inmediato con visible entusiasmo. Aún así, busqué estar segura. “¿De veras?”, pronuncié. “Claro, lo que quieras”, contestó abrazándome. Salí de ese acto muy contenta pensando que la buena suerte existe, ja, ja, ja.
Me felicito de haberme atrevido, “sin querer queriendo”, como dice El chavo, a solicitarle su respaldo literario, pues él es un narrador genial y le tiene un gran cariño a la literatura con sabor latinoamericano, además se interesa por lo que sucede en esos lares y siempre se halla muy bien informado al respecto. Es decir habla y escribe con base. Es un escritor dotado de un bagaje cultural diverso y posee mucha clase a la hora de dar sus puntos de vista. Vale también destacar que posee un inteligente sentido del humor y gran capacidad para atraparnos con sus historias tanto orales como escritas. Estoy satisfecha con mi elección propiciada por las meigas, ángeles o cualquier ser mágico que haya colaborado con este encuentro afortunado.

Los microrrelatos están hermanados en este libro en cuatro partes. Curiosamente, la familia, y más concretamente la figura de la madre, están muy presentes. No en vano uno de ellos se titula ‘mamá’. ¿Fue algo premeditado, es una suerte de reconocimiento o agradecimiento a la familia?

La figura de la madre, como dije en muchas de mis declaraciones cuando promocionaba mi novela Y te diste la media vuelta, nos marca para bien o para mal, somos en gran medida su reflejo , y eso se manifiesta no solo en nuestra manera de pensar o proceder, también en los miedos y supersticiones que arrastramos. Ella, su figura, discurso y hacer, se hacen notorios cuando menos lo esperas. El legado es tan fuerte en mi caso, que de modo inconsciente me dejé conducir por los canales de la memoria pasada y reciente. Es evidente su influencia en mis relatos, sería absurdo negarlo, pero no hubo intencionalidad. El trabajo creativo se dio así. Tomó ese curso. Por tanto, el tributo o agradecimiento a mi madre o mi familia no fue el motor de mi escritura, aunque ahora sí reconozco que siento infinita gratitud por haber tenido un hogar donde la realidad y el pensamiento mágico convivían en sorprendente armonía. En mis planes no estaba ser escritora. Mucho menos referirme a los míos o contar ‘ficcionando’ la historia de mi familia.


Los estudiosos en el género del microrrelato parecen no ponerse de acuerdo en la extensión que han de tener estos textos. En tu caso, vemos que transitan desde las 27 palabras, en dos de ellos, hasta las casi 400 por ejemplo en ‘El precio de volver’ o ‘Vuelven’. Háblanos de ello.

Un viejo maestro del periodismo me dijo, en alguna ocasión, “Estudia a fondo, practica y luego haz lo que te dé la gana”. Lo aplico a todo, sin embargo este género amerita un número límite de palabras para que se distinga de otros. He tomado muy en cuenta los parámetros que me indicó mi profe para no confundir o complicar más el tema, al menos en lo que a mí respecta. Considero que es necesario manejarse entre ciertos límites. Otros podrán discrepar, y es respetable. Sin embargo yo lo hago por una cuestión de orden.

Cuando vamos introduciéndonos en estas historias breves podemos apreciar que en su mayoría están protagonizadas por personajes en cierto modo ingenuos, inocentes, algo cándidos. No sé si compartes esta apreciación.

Es tu visión, aunque en esta vida sucede y nos pasa de todo. Hay diversas ocasiones en que la gente o las circunstancias te sorprenden tanto que no tienes la menor idea de cómo reaccionar, entonces te ves y te ven como un tonto, un pusilánime o un ridículo. Creo que la gente en esencia es buena y espera lo mejor de sus congéneres o de esto que llamamos vida. Si las personas son sanas no están con el cuchillo entre los dientes, esperando el ataque para salir a matar, se muestran serenas, creen en los demás y sueñan en positivo. Ese debería ser su estado natural. Los conceptos están revueltos. En la actualidad ingenuo, inocente o cándido es lo mismo que decir estúpido.

De los personajes a la voz narrativa. Quien nos cuenta estas historias es fundamentalmente una voz en primera persona, quizá te sientes más cómoda en este registro o no ha habido premeditación y cada pequeña obra te ha pedido su propia voz con independencia a su argumento. Recordemos a los lectores que además de poemas, tus últimas obras han sido novelas.

Los personajes y sus respectivas historias se presentaron de manera espontánea, en diferentes escenarios y tiempos disímiles. Venían con sus demandas y yo a obedecer. Ellos, por ejemplo, aparecían en un viaje o un paseo, y yo a tomar nota de inmediato. Jamás me vi en el dilema de no saber en qué voz narrativa escribir. El mensaje preciso y contundente. Tampoco ocurrió antes con mis novelas. Lo tenía muy claro y comenzaba a escribir. En este caso, en primer lugar, aparecía la historia, hasta dónde quería llegar (el final) y los protagonistas. Los factores invertidos, pero con similar proceso. La diferencia es que las ideas fueron muchas y no aparecieron en serie o todas de un porrazo. Recién cuando tuve un buen número de historias comencé a darles forma.

Comentaba que hay cuatro partes en este libro, y me pregunto, como he hecho en alguna ocasión a otro autor de microrrelatos, si han de leerse en el orden que propones en el libro o podemos alternarlo. ¿Has buscado algún efecto narrativo en esta división de los microrrelatos?

Pueden empezarlo a leer por donde gusten. No es necesario que inicien su lectura tal como propone el libro en su edición. La división de temas respondió tan solo una cuestión de armonía temática, aunque ya me han dicho que muchos podrían encajar en otras categorías. Lo mismo el orden es una simple propuesta. La fugacidad… es un libro muy libre, espontáneo y sin más intención alguna que un compartir. Mis libros, y lo digo hasta la saciedad, no pretenden dar ejemplos de vida, mostrar el horror o alentar cambios. Tampoco yo, como escritora, pretendo dármela de sanadora o salvadora del mundo. Cuento historias, si sirven para sensibilizar sobre tal o cual tema, bien servida estoy -aunque jamás me llegue a enterar que ocurrió-, y si no, por lo menos, pasaste el rato, tu tiempo libre, conociendo la existencia de los otros, que no son nada más y nada menos que otros humanos como tú y como yo: tratando de entenderse y afrontando sus dramas, dramones y alegrías de acuerdo a su entendimiento y echando mano de lo que tiene a su alcance para salir a flote. Porque de eso trata estar vivo.

Me ha resultado curioso el lenguaje empleado en los microrrelatos, no solo confirmando esa ‘precisión, sencillez e intensidad’ que comentaba Gavela. También, salvo en unos pocos, al reconocer en su mayoría un castellano exquisito, sin abundancia de palabras locales.

En mis novelas puedo darme muchas licencias en ese aspecto: abundar en mi español latinoamericano en todas sus variantes, meter mis peruanismos e introducir palabras no autorizadas por la RAE. E incluso apelar a aquellas que se usan solo en mi entorno familiar o en los círculos de amigos. Yo escribo tal cual como soy, respeto mis raíces y no puedo alejarme de mi cultura, para complacer a ciertos sectores o por otros intereses. En el caso de los relatos, sin claudicar a mis principios, he podido lograr un equilibrio adecuado en el conjunto del libro. En algunas historias fue posible ‘meterle algo de lo mío’ y lograr una perfecta comprensión, sin embargo, en otras no, justamente por esas condiciones a las que se refiere César Gavela.

Tras una lectura sosegada he creído ver también entre estas historias un cierto hilo común en muchas de ellas: cierta espiritualidad, un halo de misticismo o de trascendencia en los personajes o sus acciones. ¿Es posible?

Volvemos a lo mismo. Si existe, escapa a mi voluntad, y si lo interpretas de ese modo, es completa responsabilidad tuya. Quizá tu percepción responda a un anhelo del cual no eres consciente.

Elga Reátegui nació en Lima, pero reside desde hace años en Valencia (España). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y se licenció en Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza de la capital peruana. Ejerció su profesión en Perú en diversos medios de comunicación e incursionó en el mundo de la literatura con el poemario ‘Ventana Opuesta’ (1993), al cual le siguieron ‘Entre dos polos’ (1994), ‘Alas de acero’ (2001), ‘Etérea’ (2004). Asimismo, junto al escritor y decimista, Pedro Rivarola (ya fallecido) publicó los epistolarios ‘Correo de Locumba’ (2002) y ‘Violación de correspondencia’ (2003), además de la plaqueta de poesía ‘Madera y fuego’ y el CD ‘Abrazados’ (2003). En 2007 publicó su primera novela ‘El santo cura’. En 2009, llegó al Perú, en una segunda edición. En 2011 publicó ‘De ternura y sexo’ , ‘A este lado y al otro’ en 2015, y ‘Y te diste la media vuelta’ en 2017. Es autora también del poemario ‘En mi piel’ (2005), una recopilación de sus anteriores publicaciones. La versión al inglés se publicó en el mercado norteamericano bajo el título ‘Body maps’, en 2014. Es miembro del PEN Club Internacional y de la Asociación Concilyarte.


lunes, 25 de febrero de 2019

Brujas literarias. Taisia Kitaiskaia y Katy Horan


Taisia Kitaiskaia y Katy Horan son las autoras de Brujas literarias (Editorial Martinez Roca). Kitaiskaia y Horan se lo dedican a las mujeres creativas de sus vidas, aunque en cierto modo con este libro también han dedicado el libro a muchas otras mujeres. Entre esas otras mujeres, claro está, me refiero a las treinta escritoras que conjuraron la magia de la literatura: las verdaderas protagonistas de este libro. 
A modo de breve biografía poética encontramos un bello prefacio a cargo de ambas coautoras titulado ‘¿Por qué osamos llamar a alguien bruja literaria?’. En él hablan del honor de este apelativo al calificar con él a las treinta escritoras de las que hablan e ilustran en las páginas siguientes. 30 retratos con 30 imágenes y 30 textos de mujeres que inspiraron a Kitaiskaia y Horan además de animarlas ‘a ser valientes y creativas’. Y de creatividad sin duda van a gozar las lectoras y los lectores que se adentren en este Brujas literarias. Ya no los advierte así el oportuno prólogo introductorio, donde no solo se habla de la palabra bruja, sino también de cómo Kitaiskaia y Horan han elaborado este magnífico libro. Para cada autora de las 30 antologadas, Kitaiskaia incorpora un texto de tres párrafos de una belleza poética elogiable.
Un relato sobre la vida de la escritora aludida, una suerte de hechizo evocando imágenes, sugiriendo una nueva realidad entre la fantasía y la leyenda. Horan se une a Kitaiskaia con las imágenes, retratos que evocan iconografías entre surrealistas y religiosas, mágicos secretos como si de 30 grandes hechiceras se tratasen. Un doble conjuro femenino para rescatar del olvido a treinta escritoras que a lo largo de la historia han sido ignoradas y rechazadas, tal y como se hizo con las brujas. Pues las 30 elegidas van desde las reconocidas Wirginia Woolf, Toni Morrison, Emily Dickinson o Agatha Christie, hasta otras más desconocidas como Eileen Chang, Zola Neale Hurston, Janet Frame o Yumiko Kurahashi.
Junto al texto y la breve biografía queda el apartado de lecturas recomendadas para que de este Brujas literarias vayamos a la búsqueda de las 30 autoras, de las obras más representativas, más inspiradoras, más esenciales o iniciáticas. Una obra feminista sin etiquetas que reivindica a 30 brujas literarias sin distinción por su etnia, clase, sensibilidad o religión.

Taisia Kitaiskaia es una poeta y escritora ruso-americana. En 2017 publicó, además de Literary Witches, la novela Ask Baba Yaga. Ha escrito para numerosas publicaciones literarias en Estados Unidos y fue nominada al prestigioso Premio Pushcart por su poesía. Vive en Austin, Texas, con su marido, también escritor.
Katy Horan tiene un Grado en Ilustración de la Rhode Island School of Design. Su obra se ha exhibido tanto en Estados Unidos como en Canadá y ha aparecido en varios libros como Fantagraphic’s Beasts!, The Exquisite Book o Dark Inspiration II, así como en diversas publicaciones especializadas. Vive y trabaja en Texas.
Brujas literarias. Taisia Kitaiskaia y Katy Horan. Martinez Roca. ISBN: 978-84-270-4490-6