viernes, 26 de agosto de 2016

'De que hablo cuando hablo de correr', Haruki Murakami.



Este fue el segundo libro que cayó en mis manos del escritor japonés Haruki Murakami. Con anterioridad había leído ‘Al sur de la frontera, al oeste del Sol’. Aquella novela me gustó, por la historia y por el estilo del autor, imagino que fue una de las razones por la que me decanté a la hora de sacar de la biblioteca ‘De que hablo cuando hablo de correr’. Ello y dos hechos más, que también me gusta correr -como al autor-, y que sabía que se ‘deslizan’ en el libro unos cuantos consejos sobre el oficio de escritor. 

Hechas las presentaciones he de decir que también me ha gustado este libro a caballo entre el ensayo y el diario, digo esto más que nada para quienes quieran acercarse a él, para que no se lleven a engaño. No es una novela ni Murakami se prodiga mucho en aspectos narrativos. Es más -confiesa en un párrafo- que no sería capaz de enseñar a alguien a escribir novelas. El título del libro, pues, es bastante fiel a lo que Murakami trata en las doscientas treinta páginas estructuradas en nueve capítulos: habla de correr.

Es, a mi juicio, un libro humilde, honesto, lo cual hace depositar nuevamente mi admiración en el autor. En el prólogo lo califica de ‘especie de “memorias” que giran en torno al hecho de correr’; no obstante, quiero romper una lanza a favor de algunos valores que los lectores van a encontrar. Más allá de las ‘especie de reglas de experiencia’, Murakami se sincera sobre algunos aspectos de su personalidad, sus aficiones, qué le llevó a ser escritor y, con una gran honestidad (perdón por la insistencia), nos hace reflexionar, con anécdotas propias, acerca del hecho de asumir las limitaciones, ya sean físicas con el avance del tiempo, como las que a menudo (nos) surgen en quienes sentimos la llamada de la escritura. “Escribir novelas es como correr un maratón”, dice Murakami.

El estilo en primera persona y los toques de humor -junto con esa franqueza ya comentada- me llevan a recomendar este libro no solo a quienes gusten del estilo del autor como escritor, también a los que practiquen algún deporte, sobre todo de atletismo tipo runnig, marató o especialmente el triatlón.
Un apunte más, aunque yo ya disfrutaba, de vez en cuando, de ir a correr para mantenerme en forma leer ‘De que hablo cuando hablo de correr’ me ha hecho reflexionar sobre la ‘filosofía’ de lo que nos impulsa a calzarnos las zapatillas y enfundarnos una camiseta para ir a sudar sin ánimo de alcanzar gloria, fama o ser profesionales. Quizá quienes se acerquen al libro, de alguna forma, también se sientan tentados de iniciarse -o retomar, si lo dejaron- esto de correr por placer. Me he decidido a compartir esta reseña a finales de agosto en un claro guiño a quienes se acuerdan del gimnasio o de ‘volver’ a hacer deporte justo después de vacaciones. Ánimo, en palabras del propio Murakami: “Correr me hizo sentir como un pájaro, escapando de una jaula”.

‘De que hablo cuando hablo de correr’, Haruki Murakami. Tusquets Editores. 2010.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Fernando Ortega: «Quería contar una historia de búsqueda y aprendizaje».



Esta semana traigo a Maleta de libros una entrevista de archivo. Llegué a la obra con cierta curiosidad no solo por la temática –el ajedrez–, también el título me sorprendió ya que uno de mis libros de relatos se titula ‘El hechizo de la mujer dragón’. Entrevisté así a Fernando Ortega, autor de El hechizo de Caissa (Viceversa, 2011). Según el mito, Ares -dios de la guerra- le regaló un ajedrez a la esquiva Caissa para seducirla, y fue así como ella se convirtió en la musa del ajedrez.
  Aun siendo una historia con el ajedrez como ‘tablero’ (si se me permite el guiño), es una novela sobre la iniciación a la vida: sobre los secretos que se esconden detrás de los silencios que separan a padre e hijo, sobre la rebeldía y la desesperada búsqueda de identidad en la adolescencia, y sobre los sueños que perseguimos toda nuestra vida…

  Para comenzar preguntarte qué te llevó a elegir este juego tan apasionante y didáctico para desarrollar la historia y si tuvo algo que ver con tu labor docente.

  Quería contar una historia de búsqueda y aprendizaje y nada mejor que tratar un tema, una disciplina, que me era familiar y que tiene un enorme potencial literario: pasión por el juego, sana adicción, proceso de aprendizaje... Efectivamente, soy profesor y eso se nota en la novela, donde el tema educativo es tan importante como el mismo ajedrez.

  Obviamente también juegas al ajedrez, pregunta nuevamente obligada: ¿cuándo comenzaste a jugar?

  Allá por el año 96 comencé a jugar torneos y competiciones federadas, aunque ya de niño hice mis pinitos en entornos familiares.
  
Para entender y disfrutar de la novela no hace falta saber jugar al ajedrez, pero los que somos aficionados a él ¿qué vamos a encontrar de juego, de movimiento y reflexión?

  Es cierto que no es necesario conocer el ajedrez desde el punto de vista técnico. Me gusta decir que es una novela para aprender a comprender amar el ajedrez pero no para aprender a jugarlo. Sin embargo sí es cierto que los ajedrecistas identificarán situaciones, sentimientos y vivencias en las peripecias de Marcos (el protagonista) y muchas veces se sorprenderán diciéndose a sí mismos, “vaya, esto yo también lo hice” o “sí esto yo lo sentí también”. En la novela se narran dos momentos cronológicos diferentes. Por una parte la historia se narra en pasado (flash-back), y por otra una partida de torneo narrada en presente. En ésta pondré voz a los pensamientos internos del ajedrecista.

  No sólo por su juego sino por los valores que transmite o ha transmitido más allá del tablero ¿quién es o ha sido para ti el mejor jugador de ajedrez?

  Mi ídolo siempre ha sido Mijail Tahl por varias razones. Primero y cronológicamente porque de él fue el primer libro de ajedrez que leí y el que realmente me empujó hasta el mundo de la 64 casillas. Segundo, porque es el estilo de juego que admiro. Y tercero por lo que representa como idea ajedrecística: el juego imaginativo como estilo representativo, el riesgo y las combinaciones tácticas como forma de entender el ajedrez. 

 Como jugador de ajedrez me gustaría saber qué partida o anécdota recuerdas con más cariño.

Sin duda una maravillosa partida con sacrificio de dama que jugué en el club ONCE, no sólo por la partida, sino también por un suceso gracioso que ocurrió. Volvía de los servicios tan ensimismado en los análisis de la partida (acababa de sacrificar la dama) que no vi la puerta de acceso de cristal y me estampé contra ella. Un compañero del club dijo: “Vamos Fer, no hace falta que montes el numerito, que no por eso te va a fichar la ONCE...” Risas de todos los jugadores.

Muchas gracias y mucha suerte, Fernando.

Fernando Ortega Andrés (Valencia, 1968). Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, trabaja como profesor en diversos institutos y colegios de enseñanza secundaria. Casado y padre de dos hijos, vive en El Puig (Valencia). De inequívoca vocación docente, es un defensor a ultranza del esfuerzo como base del aprendizaje, de la lectura como sustrato de la cultura, y de la perseverancia como clave para el éxito, valores todos ellos que intenta plasmar en ‘El hechizo de Caissa’, su primera novela.

Sinopsis
Marcos era sólo un niño cuando abandonó su país. Él ansiaba tener una madre afectuosa, pero en su lugar fue adoptado por Roberto, un hombre severo, solitario y envuelto en un halo de misterio. Fascinado por las partidas de ajedrez que juegan su padre y su abuelo, Marcos se rebelará ante la negativa de Roberto a enseñarle a jugar y se volcará en el aprendizaje por su cuenta. Pero lo que en un inicio sólo parece un juego se convertirá en una obsesión que le hará gozar y sufrir, conocer lugares y personajes memorables, pagar un precio quizá demasiado elevado e incluso llegar a descubrir un secreto del pasado…

lunes, 22 de agosto de 2016

'No estamos solos', El Gran Wyoming



El Gran Wyoming volvió a la carga con un segundo libro en la línea de su anterior ‘No estamos locos’ (2013), con ‘No estamos solos’  en 2014. Ya el título nos da la pista de su intención, antes incluso de abrir las páginas. ‘No estamos solos’ es una recopilación de testimonios de gente para nada anónima, ni en sus frentes diarios ni en este libro, donde aparecen con rostro, nombre y palabra tras palabra, eso sí, enhebradas por el omnisciente Wyoming que va tejiendo y opinando e incluso añadiendo notas a pie para los más despistados.

Testimonios de personas que han luchado, luchan y a poco que leamos nos damos cuenta que van a luchar por seguir sus ideales; ideales que, para sorpresa de algunos (quienes solo se nutren de titulares de prensa y televisión), son los ideales de la gran parte de los ciudadanos; hilos, muchas veces invisibles, en el verdadero lienzo de la recuperación en nuestro país.
Porque la crisis ya ha dejado de ser algo ambiguo, una palabra incómoda, esa que algunos no se atrevían a mencionar, a buscarle eufemismos, a maquillarla o (no hace tanto) a buscar síntomas de erradicación: la crisis late, vive, se manifiesta y en ‘No estamos solos’ puede casi palparse en forma de declaración, de alegato frente a la rendición por boca y tinta de algunas personas a las que Wyoming hilvana en este libro con su propia voz indignada.

Voces tan representativas como las de: Marina Garcés, Martín Segrera, Begoña Piñero, Juán Luis Ruiz-Giménez, Pedro Uruñuela o David Alegre. O como las de Morosito y El Eurito con la música como instrumento -más concretamente el flamenco-, para reivindicar sus happenings, sobre todo en entidades bancarias; la de Ada Colau, quien fuera activista de la reconocible Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), actualmente alcaldesa de Barcelona, evidenciando la realidad de los desahucios y quienes los han vivido en primera persona; la de Josep Fontana, profesor de Historia, para quien la primera regla es la de no resignarse: ‘defiende lo poco que todavía puedas defender de lo que te están quitando’; la de Juan Diego Boto, actor e hijo de actores, quien afirma que ‘nunca existió una política cultural que vincule el teatro con la educación, que es algo fundamental para crear espectadores’; la de Alberto San Juan, también actor, que aboga por ‘recuperar nuestra imaginación, porque es el instrumento más necesario para crear un mundo nuevo’; la de Àngels, Celestino y Alfonso, tres representantes de un movimiento surgido en torno al 15-M denominado los yayoflautas, con una idea clara que les une la de que ‘luchamos para que nuestros hijos y nuestros nietos vivan mejor que nosotros’; la de Itziar González Virós, arquitecta y restauradora de inmuebles que es capaz de afirmar algo como que ‘dudé entre dedicarme a la poesía o a la arquitectura, y pensé que en esta sociedad con tanto culto a la tecnología sí me hacía poeta tendría poco que rascar’.

Y un poco antes de los agradecimientos, a modo de corolario, El gran Wyoming cuenta la historia de un barrio de Valencia, el barrio del Cabanyal, como un buen ejemplo de que ‘juntos podemos crear las condiciones de una vida más digna, más justa y más equitativa…’

Se agradece que los testimonios se acompañen de más información sobre los distintos movimientos llevados a cabo por los protagonistas de este libro en forma de código QR.

No sé si recomendar justo estos días de calor veraniego este caluroso libro, pero he querido compartir la reseña aunque solo sea para que reflexionemos sobre una realidad a veces tan real que la ficción no puede superarla. 

 No estamos solos, de El Gran Wyoming. Planeta. 2014. 368 páginas.



viernes, 19 de agosto de 2016

'Una noche. Deseada', de Jodi Ellen Malpas



Si es verdad eso de que todas las comparaciones son odiosas en este caso me alegra comprobar que ‘Una noche. Deseada’ (Planeta, 2014) va a salir bien parada frente a otras novelas del género. En especial frente a la exitosa trilogía de las 50 sombras... llevada recientemente al cine. Comparten ambas que el personaje masculino es un hombre atractivo y con solvencia económica, la agradable sorpresa nos llega -no obstante- de quién lleva los pantalones y las emociones en este tira y afloja pasional.

El argumento de ‘Una noche. Deseada’, la primera entrega de la trilogía 'Una noche', gira en torno a un trato que  él, M., (que es la 'firma que le deja en una servilleta de papel) le propone a Livy (Olivia) tras conocerse en la cafetería donde ella trabaja a turnos, tras servirle un accidentado café. El trato: pasar 24 horas con ella. Veinticuatro horas sin resentimientos, sin compromisos, vamos, sólo placer sin límites... Solo que  Livy no está dispuesta a aceptarlo, por descontado, quiere más tiempo. M. (Miller) insistirá pero, para asombro de lectores (mal)acostumbrados al machismo en este género, la que tomará las riendas con su particular carácter va a ser Livy. 

Partida de ajedrez bien jugada por parte de la autora, logrando meternos de lleno en este torbellino de opuestos que se atraen.


Destacar el papel de la abuela de la protagonista, pues a Olivia la criaron sus abuelos desde pequeña en ausencia de su madre; un interesante secreto se nos cuela en forma de revelador cuaderno con datos sobre el pasado de su madre.

La otra comparación ganadora de ‘Una noche. Deseada’ frente a la popular trilogía ya mencionada, bajo mi punto de vista, es el contenido de las escenas sexuales: no son tan explícitas, su lenguaje y tratamiento convence, al igual que el vocabulario en ellas, alejado de la zafiedad y la escatología de otras autoras.

La continuación de ‘Una noche. Deseada’ creo que colmará las expectativas de l@s lector@s que busquen en las protagonistas algo más que mujeres pasivas, manipulables sentimentalmente.


Jodi Ellen Malpas nació en Northampton en 1980, donde vive junto a su familia. Mientras trabajaba en la empresa de construcción de su padre fue ideando la trama de la trilogía Mi hombre (Seducción, Obsesión y Confesión) que se ha convertido en el fenómeno digital del año. En 2012 decidió autopublicar Seducción, el primer volumen, y la masiva respuesta de sus lectoras la animó a terminar los demás. Catapultada hasta el número uno del New York Times, la trilogía convirtió a Jodi Ellen Malpas como la nueva reina de la novela erótica. 'Una noche. Deseada' es la primera, junto a 'Una noche. Traicionada' (2014) y 'Una noche. Enamorada' (2015)  forman la trilogía 'Una noche'.