jueves, 16 de marzo de 2017

KINTSUKOROI, de Tomás Navarro. (Zenith)


Esta semana, la propuesta literaria es el segundo libro del psicólogo Tomás Navarro. Su anterior libro, titulado ‘Fortaleza emocional’ (2015), me llevó a entrevistarle para ahondar más en los conceptos que planteaba. Espero que tenga a bien concederme una nueva con este ‘Kintsukoroi (Zenith).
En la parte introductoria ya nos seduce con el concepto del kintsukoroi, el arte japonés de recomponer lo que está roto, no en vano el subtítulo del libro es ‘el arte de curar heridas emocionales’. En realidad se trata de una guía estructurada en tres partes, con tres grandes objetivos para que el lector pueda trabajar con el libro de manera autónoma, en palabras del propio autor. Los tres objetivos son: asumir que las adversidades nos afectan y comprender que lo que nos sucede es un primer paso para superarlas; el segundo, el que podamos mostrar lo que nos ocurre a quienes nos rodean, pues la empatía puede ser una herramienta también para la superación de las heridas emocionales; y el tercero es el de dotarnos de herramientas para superar las adversidades y convertirnos en  personas más fuertes emocionalmente.
Dada la amplia experiencia clínica de Tomás Navarro en su ejercicio profesional encontraremos en el libro multitud de ejemplos para mostrarnos la parte teórica, pero también la práctica de las herramientas necesarias para poder superar las adversidades. El paralelismo con los maestros kintsukoroi es evidente, pues si ellos recomponen las piezas de cerámica rota rellenando las grietas resaltándolas con oro, mostrando las cicatrices como símbolo de fortaleza, Navarro nos enseña a aplicar este método siguiendo los consejos de este libro motivador para reparar nuestras grietas emocionales.
Por último, un guiño muy especial desde esa parte introductoria, el deseo de Navarro de que nos acerquemos a este libro conectando con el slow reading, proponiéndonos que leamos 'Kintsukoroi' lentamente, sin prisas, dialogando con el libro, saboreándolo.
Tomás Navarro, es un psicólogo que tiene un objetivo claro: sacar la psicología de la consulta y de las aulas y ponerla al servicio de las personas compartiéndola y divulgándola de una manera muy didáctica. Según su perfil de Linkedin: "Un día soñé que podía trabajar y vivir en las montañas que tanto amo y al despertar me puse a trabajar para conseguirlo. Desde La Cerdanya, un valle en el corazón de los Pirineos, escribo. También tengo una sección semanal de opinión en el Periódico de Catalunya, una mensual en la revista Objetivo bienestar y otra en la revista Psicología práctica. También colaboro con TVE, los jueves. En la Cerdanya realizo sesiones de coaching en medio de la naturaleza, andando, pedaleando o esquiando e imparto cursos de fortaleza emocional aplicada. Me gusta ver a la gente feliz por lo que además imparto cursos, charlas y conferencias por todo el mundo y colaboro con diferentes medios de comunicación proporcionando claves para conocernos y entender mejor lo que sentimos."
Os dejo a continuación el enlace de la entrevista que me concedió en 2015.

miércoles, 8 de marzo de 2017

ELGA REÁTEGUI: «Ha sido muy sencillo para mí ponerme en el lugar de un hombre».

Esta semana, coincidiendo además hoy, 8 de marzo, con el día de la mujer, traigo aquí la entrevista que amablemente me concedió la escritora y periodista peruana Elga Reátegui Zumaeta. Nos conocemos desde hace años, por lo que le estoy doblemente agradecido. Está de promoción con su última novela, ‘Y te diste la media vuelta’ (ADD Personas y libros).

Antes que nada, háblanos del título de esta tercera novela, ‘Y te diste la media vuelta’.
Yo tengo como parte de la banda sonora de mi infancia los boleros mexicanos rancheros y, claro, estoy impregnada de eso, del romanticismo, de la nostalgia, la despedida, el desamor y todo ello. Me pareció magnífico apoderarme en cierta forma de aquel título de uno, La media vuelta, de ese bolero, y me pareció fantástica la imagen, el gesto de dar la espalda, de dejar atrás algo, de cortar, de romper, de liberarse, me pareció fantástico, como que le iba como anillo al dedo a mi novela,

Imagen que se refrenda en la portada del libro.
Exactamente, aquel hombre con la gabardina y el sombrero dejando atrás a una mujer…

Un poco como en Casablanca.
Fíjate que no he visto esa película. Ya lo dije en una entrevista que me hicieron en Lima: «Tu novela tiene mucho de cinematográfico, dime cuáles son tus directores favoritos, tus películas…» Y les dije: «¿Sabes qué? Me estás haciendo quedar mal, no soy muy aficionada al cine, estoy aprendiendo con mi esposo que gusta mucho de las películas, hacíamos maratones de cine de fin de semana, educándome, por así decirlo, en ese aspecto». Aunque hay algunas películas que me han impactado no muero por el cine. A lo mejor lo que se refleja allí es más de mis lecturas, de lo aprendido en otros ambientes que nada tienen que ver con el cine.

Sergio rememora su pasado (familiar, sentimental,...) en el transcurso del viaje que, a insistencia de su hermana Sara, le lleva desde España a Perú a fin de cerrar asuntos pendientes con su madre y familia, pero ¿quién es Sergio, más allá de encarnar al protagonista masculino de la novela, quién está detrás de Sergio?
Todos los hombres que han estado y están en mi vida, llámense hermanos, amigos y, hasta en cierta forma, mi padre. Yo me he criado en un ambiente de varones, tengo muchos hermanos varones, somos solamente dos mujeres, nos alejan muchas generaciones porque son mayores que yo. En el ambiente laboral he estado siempre rodeada de varones, ejercí en periodismo de política y había un ambiente masculino, había pocas mujeres. Entonces, he visto de cerca, he compartido con estos hombres, sé cómo piensan, sé cómo sienten, y ha sido muy sencillo para mi ponerme en el lugar de un hombre, traer esos recuerdos y nutrirme de ellos para poder interpretar a este Sergio atormentado. Porque también tengo a amigos atormentados por sus madres y que no han podido romper con ese cordón, porque es muy complicado romper con ese lazo, con la madre, porque para bien o para mal está siempre presente en tu vida. E inconscientemente también en tus parejas buscas a alguien como ella aunque te haya tratado muy mal. Siempre está ahí el reflejo, el recuerdo, el reforzamiento de ese trato que te dio tu progenitora, tu madre. Tengo muchos amigos que pasan de los 50 y todavía buscan la aprobación de sus madres, les tratan mal, pero ahí están, siempre fieles, devotos, a lo mejor un tanto masoquistas, pero están ahí. A la larga, la que cría, tanto en hombres como en mujeres es la madre, puede haber algunos casos donde ellos participen, pero es la madre quien refuerza el comportamiento machista, la semilla del machismo, le echamos la culpa a medio mundo, pero la responsabilidad es de la madre.

Dado que tu novela se desarrolla en Perú y hablando de la mujer, del machismo, preguntarte si hay mucha o poca diferencia entre el machismo en Perú y en España.
Yo creo que la violencia contra la mujer es igual aquí, allí y en la Conchinchina. Hablando con una amiga que trabaja con mujeres en el resto de Europa me decía que en zonas de Europa del Este a lo mejor se ve mucho más la crueldad, pero que de forma asolapada, quizá por el clima, es más el refugio en casa, pero se ejerce la misma violencia porque llegan borrachos, al igual que en otros puntos de Latinoamérica o España hay mujeres que no denuncian, porque creen que son problemas que se deben tocar solamente en casa, que es algo nuestro, social, se piensa simplemente que es un problema conyugal y punto. Aquí en España hay casos tremendos, pero en Perú es exactamente igual.

Te ha tocado como escritora evocar una etapa político social muy traumática en Perú, la del terrorismo, no sé hasta qué punto tener que plasmarlo para tu novela te ha llevado a reflexionar si querías incluirlo o no incluirlo. Como periodista imagino que has pensado que ocurrió tal cual, que no ibas a maquillarlo.
Yo creo que ocurrió así y peor, fueron épocas muy duras que teníamos la lucha interna, Sendero Luminoso, el MRTA, sumado a una crisis económica espantosa, tremenda, donde no veíamos futuro, en ese tiempo éramos muy jóvenes, no vislumbrábamos un progreso, una esperanza quizá, vivíamos al día. Queríamos salir de nuestra pobreza a través del estudio, de nuestro trabajo, y el sueño de alguno de ver otra solución, para nosotros, para nuestras familias. Yo más o menos comencé a ver cuál era la situación de mi país mucho antes, ya con los últimos coletazos de la Junta Militar, con Bermúdez, que luego dio paso a la democracia. Los primeros brotes de terrorismo se dan con el gobierno de Belaúnde que no hizo caso, luego la cosa se puso peor. Empezó en el campo y luego fue más fuerte y más violento, con los atentados que hubo en Lima. En ese tiempo ya estaba en el periodismo, de una u otra forma creo que cada peruano en esa época tiene algo que llorar, algún familiar, algún amigo, hemos sido muy golpeados por esa época. Fueron épocas muy duras, muy tenebrosas. Yo vivía cerca de los Ministerios que eran el blanco perfecto de los terroristas, recuerdo el sonido de la policía, el desconcierto, la gente corriendo por las calles, la policía no sabiendo a quien detener, todos eran sospechosos, generalmente se creía que las principales universidades públicas eran nidos de terroristas, de terrucos, como les llamábamos nosotros. Es increíble que ahora se pretenda condenar a aquellos jueces sin rostro, invalidar los juicios y decir que no, que no se les dio un trato justo, favorecer a los terroristas. Si, fueron épocas muy duras, están ahí, forman parte de mi historia.

Elga Reátegui nació en Lima, pero reside desde hace años en Valencia (España). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y se licenció en Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza de la capital peruana.  Ejerció su profesión en Perú en diversos medios de comunicación e incursionó en el mundo de la literatura con el poemario ‘Ventana Opuesta’ (1993), al cual le siguieron ‘Entre dos polos’ (1994), ‘Alas de acero’ (2001), ‘Etérea’ (2004). Asimismo, junto al escritor y decimista, Pedro Rivarola (ya fallecido) publicó  los epistolarios ‘Correo de Locumba’ (2002) y ‘Violación de correspondencia’ (2003), además de la plaqueta de poesía ‘Madera y fuego’ y el CD ‘Abrazados’ (2003). En 2007 publicó su primera  novela ‘El santo cura’. En 2009, llegó al Perú, en una segunda edición. En 2011 publicó ‘De ternura y sexo’  y ‘A este lado y al otro’ (2015). Es autora también del poemario ‘En mi piel’ (2005), una recopilación de sus anteriores publicaciones. La versión al inglés se publicó en el mercado norteamericano bajo el título ‘Body maps’, en 2014.Tiene canal en YouTube, donde difunde su programa cultural ‘Momentos’ (el cual produce y conduce). Es miembro del PEN Club Internacional y de la Asociación Concilyarte.

jueves, 2 de marzo de 2017

‘MIRADAS Conozca mejor Valencia’, de Andrés Alcolea Palazón.


‘Miradas. Conozca mejor Valencia’, es mucho más que una guía para pasear por la ciudad de Valencia.  Recoge once paseos que harán las delicias de los amantes de la ciudad y de quienes gusten de las curiosidades pues la guía está perfectamente estructurada para que cualquiera sea capaz de llegar a cualquier rincón de la ciudad y disfrutar no solo de los paseos que se proponen, p. ejem., la ruta de las fuentes, la ruta de los jardines, la de los museos o la de las murallas, es una sucesión de curiosidades paisajísticas y arquitectónicas de la capital del Turia. Muy recomendable en este mes de marzo, en el que la ciudad de Valencia se engalana por dentro y por fuera con sus fiestas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Andres Alcolea, con la colaboración de Llorenç Quirós como fotógrafo en este libro, es autor de libros educativos poesía y novela. Compagina su carrera de escritor con la de director de un colegio en Valencia y con el estudio constante de la historia y costumbres de la Comunidad Valenciana.

martes, 28 de febrero de 2017

EL MÉTODO FIRST DATES (Planeta, 2017)

Recuerdo una canción en la que el estribillo dice aquello de: qué hace una chica como tú en un lugar cómo este.
  
Un poco como esa chica seguro que se sintió este libro cuando llegó a mi estantería. No suelo caer en la tentación de hojear ni ojear libros como este, quizá por lo obvio, pero me pareció que es un interesante reto reseñarlo y aquí va. Desde un primer momento no pensé en leérmelo con la intención de inscribirme en el conocido programa de Mediaset del que se basa. 'First dates' comenzó su andadura en Cuatro el 17 de abril de 2016. En estos diez meses han pasado muchas parejas, más de mil, por el restaurante que es más que un restaurante como el propio conductor del programa, Carlos Sobera, nos recuerda. Tampoco esperaba encontrar en él, en el libro, no en el restaurante o el programa, grandes o infalibles consejos para encontrar a mi media naranja. Siendo de Valencia, hasta podría hacer un juego de palabras muy al hilo de esta fruta. Lo que sí he descubierto es un libro divertido, ágil, con anécdotas curiosas y consejos sino magistrales si en la justa lógica de quien pretende alcanzar el éxito de una primera cita con alguien desconocido. El amor se presenta de diversas formas y si uno quiere llegar a él ¿por qué no con ayuda? Como si fuera una especie de manual, los capítulos de este entretenido libro nos seducirán con su lenguaje directo y divertido desde los prolegómenos a la primera impresión pasando por la cita en sí y esos casos en los que hay que reconducir la cita si se quiere triunfar. De tanto en tanto encontramos ‘ejemplos’ de algunos participantes en el programa, todo desde ese tono divertido y desenfadado que ameniza este libro con varias lecturas.

   Es curiosa la parte dedicada al lenguaje no verbal, os la recomiendo; eso y la no menos curiosa Ley del Perol, un guiño culinario sin duda a los cordobeses.

   No quiero cerrar esta reseña tan particular sin extraer una cita reflexiva, una de las muchas que encontraréis en el libro. Es esta: Muchas veces la diferencia entre la felicidad y la amargura no radica en cómo es tu vida, sino en cómo la ves y en cómo la interpretas.

   Creo que es un poco como este libro cuando llegó a mí, así que, es vuestro turno, darle una oportunidad en esa primera cita con este 'El método First dates'.

lunes, 20 de febrero de 2017

IVÁN REPILA: «El lenguaje es la única forma que tenemos para mirar a los ojos del lector».


Quedo con Iván Repila en la cafetería del IVAM de Valencia. Él espera en una mesa en la terraza, tomando un café. Me comenta que ha quedado con otro compañero de medios –media hora después–, para otra entrevista en la librería, no lejos de allí, donde presentará su novela. La novela en cuestión, por la que me concede esta entrevista, es ‘Prólogo para una guerra’ (Seix Barral).
Somos casi de la misma quinta, quizá por eso las preguntas fluyen casi como si se tratase de una conversación. De hecho, al final de la misma, me comenta que (también) imparte talleres de escritura y que creía que yo era filósofo o algo así, por las cuestiones que le he lanzado.

Lo que no le comento es que al empezar a leer su novela me costó ‘entrar’ en ella, casi como años atrás cuando me decidiera por ‘La peste’ de Camus. Precisamente, al ver ciertas evocaciones entre ambas le digo que no creo mucho en esas comparaciones de algunas reseñas solemnes, en esas literaturas comparadas de varias obras entre sí, y aun así le lanzo el guante –metafórico, claro–, de si hay algo de la obra mencionada del francés en su novela.
«Albert Camus es mi autor de cabecera –me dice–, no he leído toda su obra porque es extensísima y eso que el hombre murió con 46 años, yo creo que a nivel formal no tenemos nada que ver. A nivel de ideas tenemos mucho que ver, las ideas de Camus desde ‘El extranjero’ ya, primero con el tema del absurdo, pero luego cuando derivó hacia posiciones más humanistas, sus ideas sobre la justicia, sobre la igualdad, sobre la libertad, sobre la dignidad de vivir, esas ideas las comparto y las seguiré compartiendo y han sido capitales en mi aprendizaje no solo como escritor sino como ser humano. ‘La peste’ es un libro –añade– que orbita mucho hacia decisiones individuales que tienen que ver con el colectivo, con la solidaridad, fraternidad, temas que efectivamente están presentes en mi libro».

Me señala que «la novela tiene más que ver con el amor que con cuestiones políticas» cuando le cito parte de un párrafo de su libro ya que quiero que me comente acerca de la arquitectura del lenguaje empleado, de las palabras bien cuidadas. «No solamente las palabras –responde dando un meditado trago al café, apurando la taza–, escribir es todo un conjunto, la frase, el párrafo, el capítulo, la estructura general del libro… Yo cuido mucho el lenguaje porque es la única forma que tenemos para mirar a los ojos del lector. Tú y yo estamos hablando ahora mismo, si yo hago un silencio o miro a otro lado tú detectas los matices, en un libro es difícil encontrar esos matices si no mantienes una conversación cara a cara, por eso le presto tanta atención al lenguaje, intento ser muy meticuloso incluso con las comas. Las comas marcan dónde yo respiro, donde yo me callo, un punto, un punto y coma. Todo lo que tiene que ver con el lenguaje me parece que es muy importante porque es la única herramienta que tenemos como escritores para mirar a los ojos del lector, para interpelarlo y que el diálogo se establezca, si prestamos menos atención a la construcción del lenguaje a la elaboración casi artesanal de la frase yo creo que muchos matices se pueden perder. Intento que mis libros tengan muchos matices».
Y del lenguaje a los temas de la novela, entre los que le pregunto por el sentimiento de pérdida y el hombre como parte de una sociedad destructiva. «Una sociedad destructiva o que se está destruyendo…». Es aquí donde me habla de los padres fundadores de la Unión Europea, del sueño de una Europa integradora y de cómo ese sueño se ha roto o lo hemos roto.

«Gran parte del mensaje metafórico alegórico del libro es cómo hemos pervertido el sueño europeo, el sueño de construir una civilización tolerante, integradora, igualitaria; solo hay que ver lo que hay ahora a nuestro alrededor, en la última década o dos décadas, ya sea evidente que estamos reventando ese sueño. Lo hemos convertido en una pesadilla, solo levantamos muros y concertinas, echamos a los refugiados, somos individualistas, todo ese sueño integrador creo que se ha ido a pique. El discurso que hay detrás de mi novela, a nivel simbólico, es: si bien hay gente que sigue abogando, como Emil, por esa herencia del siglo XX destructiva y egoísta, lo que viene en el siglo XXI, la propuesta es: vamos a construir un mundo donde habitar lo inhabitable vamos a construir un mundo más decente, más habitable».
Una sociedad globalizada, le lanzo, preguntándole si acaso el cáncer de que adolece no sea la despersonalización (aquí vuelvo a evocar a Camus, aunque me lo callo).

«Si existe, por llamarlo cáncer, diría que tiene metástasis. La despersonalización sería uno de ellos, igual, desde mi punto de vista, el problema más grave que tiene ese cáncer que tu señalas sería que tendemos a olvidarnos de la gente, vivimos de espaldas unos a otros, yo creo que es el origen de todos los problemas, a raíz de vivir de espaldas, a mí no me importa lo que te pase a ti y a ti no te importa lo que me pase a mí, creo que de ahí se derivan otros muchos problemas, entre ellos la despersonalización, pero también el despojamiento, la insensibilización, la crueldad…»
Los capítulos de ‘Prólogo para una guerra’ se suceden como fases constructivas, aparecen como: ‘Dibujos’, ‘Anteproyecto’, ‘Proyecto de ejecución’, ‘Construcción’ y ‘Ocupación’ antes del anexo. Le pregunto por ello más allá de lo metafórico habida cuenta del personaje protagonista.
«Porque era coherente, el personaje protagonista es un arquitecto que está construyendo un barrio, que luego, en lugar de construir un barrio bueno, construye un barrio habilitado para la muerte, un barrio destructivo, como él es estéril, un barrio estéril. Es una metáfora.
»Al mismo tiempo, la arquitectura como metáfora está presente todo el tiempo, como escenario incluso, se mencionan muchas cuestiones arquitectónicas. Tiene muchas imágenes metafóricas para asociarlo a mi idea de cómo el sueño europeo se ha convertido en algo inhabitable, me parecía que era muy coherente que yo, como constructor de un libro, de alguna forma también utilizara una estructura paradigmáticamente arquitectónica».

Le pregunto un par de cuestiones más, pero creo que con estos cimientos los lectores ya pueden hacerse una idea del sólido edificio que Iván Repila ha construido en este libro, ahora toca habitarlo como si fuera un hotel o una urbanización, compartiendo, quizá departiendo, entre los balcones metafóricos (o no) una vez leído.
Iván Repila. (Bilbao, 1978). Escritor, editor y gestor cultural. Cofundador de la editorial Masmédula Ediciones, especializada en poesía contemporánea. Ha trabajado para diversos organismos e instituciones nacionales e internacionales en la producción, coordinación y dirección de congresos, encuentros y festivales de teatro, música y danza. Autor de las novelas Una comedia canalla (2012) y El niño que robó el caballo de Atila (2013), publicada en Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Corea, Rumanía, Holanda y Japón. Varias productoras cinematográficas han adquirido recientemente los derechos para su adaptación al cine y el dramaturgo Hywel John ha adquirido los derechos de representación teatral para Estados Unidos.