lunes, 24 de julio de 2017

Sonsoles Ónega: "La novela es una invitación a que el lector descubra qué hay después del amor."

Esta semana voy a compartir con vosotros la entrevista que me concediese la periodista y escritora Sonsoles Ónega a raíz de la publicación de su novela 'Después del amor' (Planeta, 2017). Premio de Novela Fernando Lara 2017. Curiosamente al terminar la entrevista me recordó que estuvo también de promoción en Valencia con su anterior novela en 2015. Asentí porque 'coincidimos' en la Feria del Libro de Valencia justamente hace dos años. El entrecomillado es debido a que no nos vimos, ella promocionaba 'Nosotras que lo quisimos todo' (Planeta) en tanto este servidor hacía lo propio con 'El escritor impaciente' (ADD).

A continuación lo que comparto no es la entrevista íntegra, como en otras ocasiones, si un par de enlaces además del oficial de la editorial. En ellos podréis leer las preguntas y respuestas y, como digo, en el de la editorial, el primer capítulo de la novela.

Se aceptan comentarios y sugerencias respecto a este nuevo formato de compartir la entrevista.



jueves, 6 de julio de 2017

Ángel A. Svoboda: «Grandes artistas fueron un desastre en su vida.»

Entrevisto a Ángel A. Svoboda aprovechando su visita a Valencia para presentar su última publicación. Tuve la oportunidad de leer el libro días antes, al proponerme la librería moderar la presentación de ‘Damned Writers’ (Editorial Bululú) junto al autor. Coincido con él, con Ángel y con más lectores no solo en la calidad del libro, escrito e ilustrado por él. También en la convicción de que puede ser un buen libro para los jóvenes lectores, en los centros educativos, para acercarse de una manera diferente a los escritores que aparecen en este libro.

Lo primero que le pregunto es cómo surgió la idea de escribir este libro. «Como todo, surge de la necesidad.», confiesa, antes de explicarme como había estado trabajando en proyecto en los que había desarrollado un estilo propio con personajes conocidos como Marx, Bakunin, Dalí o Picasso… «Enseguida me vino a la cabeza dibujar escritores a los que venero.» También me cuenta que indagó un poco en la vida de esos autores  y que «reunir un grupo de autores de ambos sexos con vidas trágicas y contar las desgracias que les tocó vivir me pareció la mejor manera de rendirles un justo homenaje.» No cabe duda de que es un merecido homenaje, como indica, incluso añade que «ya que nos han dado tanto con su legado literario, qué menos que poner de relevancia su aciaga vida para que los lectores se metan en su piel y disfruten cada palabra de sus obras con conciencia.»

Como en el libro aparecen 23 autores, le pregunto el porqué de este 23, y si hay alguna anécdota detrás de esta elección.

La idea era pensar en una cifra redonda, mitad mujeres y mitad hombres para ser justos. 20 fue el número escogido (10 hombres y 10 mujeres). Pero por el camino apareció John Kennedy Toole, autor de “La conjura de los necios”, quien se quitó la vida al no convencer a ningún editor de que publicara su obra. Y fue su madre, Thelma, quien peleó sin parar hasta conseguir la publicación del manuscrito de su hijo. A Pablo (el editor) y a mí nos pareció un buen nexo de unión entre hombres y mujeres. Por tanto nuestro título cambió de 20 a 21. Y cuando casi estaba terminado el libro caímos en la cuenta de que las hermanas Brontë son tres, aunque aparezcan en la misma ilustración, y de nuevo cambiamos el número por el 23 definitivo.

Otra curiosidad por la que le pregunto es que con tantos autores en el interior no aparezcan unas líneas acerca de él como autor, dentro o fuera.

Es algo que ni siquiera me había planteado. Los importantes son los protagonistas del libro. Ellos tienen calidad demostrada y millones de admiradores en todo el mundo y son los que se merecen todo el protagonismo. Yo me limito a tratar de hacer un libro bonito (como ilustrador) y que haga pensar a los lectores (como escritor) para que intenten entender a estos genios que fueron víctimas de sí mismos, de las circunstancias que les tocó vivir o de diferentes enfermedades mortales.

Sé que una pregunta fácil sería la de su autor maldito favorito, pero prefiero que me dé su opinión acerca de lo que tienen en común estos 23 malditos. Esa visión que nos presenta con esta obra, sobre cómo vemos a estos personajes desde la admiración, la veneración o el respeto pero que no lo tuvieron nada fácil, a menudo gozaron de vidas cortas y desgraciadas.

Esta relación da mucho que pensar. Es una terrible coincidencia que grandes figuras artísticas hayan sufrido tormentos en vida. Ya sea por amor (o desamor), por su vida disoluta o por las convenciones sociales de la época que les tocó vivir, especialmente en el caso de las mujeres. Muchas veces da la sensación de que, cuanto peor está un artista mejores obras hace. Creo que esto ocurre en todos los sectores artísticos. Pintura, música, cine… Mi teoría es que todas las personas con habilidades artísticas tienen tan desarrollada esa parte del cerebro que sufren carencias en el resto, lo que produce un desorden de diferentes magnitudes. Grandes artistas fueron un desastre en su vida. Es la típica mentalidad bohemia desordenada y excesiva. Esta es mi teoría, pero desde luego yo no estoy en posesión de la verdad absoluta. Esto es, claro, en circunstancias de su comportamiento. Pero hay otras circunstancias como comentaba antes que, simplemente, les tocaron en suerte como una maldición. En cualquier caso, me parece una terrible circunstancia común.
Por cierto, mi autor favorito es Lovecraft.

Imagino que en algún momento has pensado, le digo, en la vertiente didáctica de esta obra. Se perfila la bendición y maldición de los personajes incluidos, pero con la intención de que los lectores no se aburran, que busquen más información en caso de que estén interesados en uno en concreto.

Eso es. El libro tiene una clara vocación docente que trata de huir del aburrimiento. La intención es acercar a los neófitos, en mucho casos adolescentes que empiezan a aficionarse a la lectura, a grandes figuras de la literatura, haciéndolas cercanas al contar cómo fueron sus vidas. Creo que en ese sentido el libro es una recopilación resumida de autores indispensables de la literatura que puede servir de ayuda a muchos profesores para hacer más amenas e interesantes sus clases. Siempre he pensado, sobre todo en los últimos años, que en la adolescencia, al menos mi generación, “padecimos” una enseñanza aburrida, basada en clases magistrales en las que se vomitaba una gran cantidad de información de una manera que te resulta difícil establecer conexiones sociales y temporales. A todos nos gusta que nos cuenten historias ¿Por qué entonces nos aburrimos en clase? Es algo que da mucho que pensar. Hace falta una reforma en el modelo educativo, que ya empieza a vislumbrarse en algunos centros con resultados muy positivos.
Con esta información breve que doy de cada autor y por la manera en que la cuento, espero suscitar el interés por la investigación de todos los pormenores de su vida y obra. Si consigo que alguien se aficione a la lectura me parecerá un triunfo y me sentiré tremendamente orgulloso.

Ángel, para terminar, ¿tienes en mente una secuela con más escritores o quizá con otros artistas malditos?

La verdad es que es muy tentador llevar el concepto del libro a otros terrenos que también me interesan como la música, la pintura o la ciencia, por citar sólo unos casos. Esperemos que funcione bien este libro para poder hacer más y ampliar la colección.



Ángel A. Svoboda (Alicante, 1973) Ávido lector de cómics desde temprana edad, se inicia en el mundo "fanzineroso" como colaborador de "Zoom". Se formó en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Alicante, en la especialidad de Gráfica Publicitaria, e influido por figuras internacionales (David Carson, The Designers Republic, Buro Destruct...), colaboró en la revista "Mala Impresión", y poco después fundó su propia agencia ‘I am, I can’, y más tarde retomar el mundo del cómic rescatando y replanteando un antiguo proyecto: Secretos Arcanos. También trabajó para la desaparecida revista Mister K, y más tarde en Amaniaco, antes de publicar Secretos Arcanos.

lunes, 26 de junio de 2017

Harkaitz Cano: “Algo me dice que la compra del libro ha sustituido a su lectura”.

Esta semana me concede una entrevista el escritor Harkaitz Cano que acaba de publicar ‘El turista perpetuo’ (Seix Barral), un libro de relatos muy acorde con estos calores y esta estación estival.

Los relatos incluidos en ‘El turista perpetuo’ parecen moverse en espacios muy vinculados al agua, en su mayoría: la playa, el río o la piscina como telón de fondo. ¿Hasta qué punto se apoya en esos escenarios a la hora de plantear los conflictos y las tramas, por ejemplo, en estas catorce historias?

Sin duda el agua invoca por sí misma esa doble vertiente: purifica y relaja por una parte, pero puede también ser una amenaza latente. Es fuente de placer, pero también de peligro. He tratado de buscar ese contraste entre la temperatura solar de muchos de los relatos y la tensión que los atraviesa, a veces inquietante, a veces oscura. Escenarios y clima pueden contrastar con las tramas o reforzarlas, pero es cierto que una situación de calor extremo puede llegar a desenmascarar; la canícula, por ejemplo, puede llevarnos a saltarnos las fórmulas de cortesía y hacer que nos mostremos más irritables, impacientes o rudos. Tal y como somos en realidad. Y es ahí cuando un escritor pulsa la tecla REC y comienza a grabar.  

La imagen de la portada sobreviene del relato final, ‘Aullad, estrellas’, lo tomo para preguntarle por sus medusas metafóricas, por sus raptos de inspiración, si los tiene.

Así es, las medusas aparecen en el primer relato y en el último y cumplen dos funciones muy dispares, tal y como hablábamos antes al referirnos al agua: en el primer caso representan el miedo y el peligro, mientras que en el último encontramos a un escritor aparentemente supersticioso que cree en el veneno inspirador de las picaduras. En mi caso tengo comprobado que el mejor momento para escribir coincide con las primeras horas del día. No son muchas, solamente un par de ellas. A partir de ese momento es puro reciclaje: puedo releer o avanzar a trompicones, pero ya no es lo mismo. Las dos primeras horas son de puro quirófano, después queda la ronda médica en planta, una parte del trabajo necesaria, pero no tan intensa.

Me quedo con una frase de este mismo relato para preguntarle por ese boom de publicadores, de escritores: se editan ingentes cantidades de libros, pero se lee. La frase es de Bidarte cuando afirma que: ‘No son escritores lo que necesitamos, sino lectores.’

Es algo a lo que doy muchas vueltas, francamente. Nos empeñamos en publicar nuestros libros, pero… ¿no debería ser uno de los trabajos del escritor rescatar las perlas ocultas en ese magma de texto inabarcable y darle un nuevo contexto? Leer a los clásicos y recontextualizar, más que empeñarnos en crear algo “nuevo y original” (¡como si tal cosa existiese!). Algo me dice que la compra del libro ha sustituido a su lectura. Uno compra el libro y ya lo da por leído.

Hay una abundante profusión de personajes con nombres vascos, imagino que es un recurso buscado, que es una forma de dotar de verosimilitud a las historias y, de paso, acercarlas a su realidad más cercana no solo como autor de ficción.

Hay una apuesta por crear historias que suceden aquí y ahora, en mi entorno más próximo, en este rincón de Europa en el que me ha tocado vivir, y en una época muy cercana, que es la que mejor conozco. Si se les aplicase la prueba del carbono-14 a estos relatos en el futuro se podrían datar fácilmente… Creo que durante años ha habido cierto complejo por parte de algunos escritores vascos –entre los que me incluyo– a la hora de utilizar con naturalidad nuestros nombres y hemos buscado otros nombres más “homologables” y neutros como Nora, Laura, Santi, etc. Es un tema curioso.

A pesar del título de estos relatos, nada tan perpetuo como la trama de ‘Boeing 767’, ese monólogo interior, a lo Ulyses de Joyce, que se convierte en un uróboro.

En efecto, me encanta que cites esa figura, porque es exactamente lo que es. Siempre se habla del tópico de que en el momento de su muerte uno puede llegar a ver su vida resumida en una ráfaga de imágenes… Y digo yo, ¿por qué esperar al momento de la muerte si podemos hacer lo mismo con un relato? La hipótesis de este relato, quizá el más experimental del libro, es poder leer el último pensamiento de cada uno de esos viajeros del avión cuando la tragedia parece inevitable y construir, mediante la técnica del zapping, un loop con ese flujo de consciencia colectivo.

‘El Danubio mecánico’ se antoja una metáfora satírica de una realidad demasiado conocida y quizá por ello admite la distancia narrativa de poder fabular y reírnos, en cierto modo, de sus consecuencias.
Es un homenaje a “La autopista del sur” de Julio Cortázar, pero trayendo aquel enorme atasco de tráfico a hoy en día. Se trata de licuar de forma muy subjetiva muchos de los tópicos de la vieja Europa, un intento de poner sobre el tapete sus virtudes y sus complejos, pero también sus miserias, que son las nuestras. También podría interpretarse como una versión steam-punk de “El rapto de Europa” en el que se plantea nuestra identidad líquida… Aunque tiene apariencia fantástica, en el fondo es un relato muy realista, con una protagonista cuyo nombre coincide con el de la canciller alemana y cuyo subconsciente desatado cabalga de modo casi lisérgico.

¿Cree que a veces ocurre que al lector se le encasilla, quizá por el éxito de una primera novela o de una saga, como ha sucedido, por ejemplo, a algunos actores o músicos? Lo comento porque en el relato ‘El velero’ leemos que ‘convenía tener más cuidado con lo que uno hace bien; de lo contrario se corre el riesgo de no hacer otra cosa el resto de tus días.’

Creo que hay que ser consciente de las limitaciones de cada uno. Por ejemplo: a todos nos gustan una serie de escritores, pero no necesariamente nos parecemos a ellos. Está bien conocer los puntos fuertes de uno y sacarles partido, pero a veces me gusta jugar fuera de casa, practicar  disciplinas cuyas reglas desconozco, moldear la propia vocación trabajando a contracorriente u obligándome a sentirme incómodo con el género, el tono o el personaje que he elegido. Eso que decían ciertos pintores sobre atarse la mano diestra y tratar de volver a aprender a dibujar con la otra.

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Harkaitz Cano (Lasarte, Guipúzcoa, 1975)  se licenció en derecho por la UPV de San Sebastián, comenzando su andadura literaria con la creación del colectivo Lubaki Banda, en 1993. Publicó su primer libro de poesía, Kea behelainopean bezala en 1994, al que le siguieron las novelas Beluna jazz (1996) y Pasaia blues (1999); una antología de cuentos publicada en castellano que reúne los mejores relatos del autor, Enseres de ortopedia inútil (2002), y El puente desafinado (2003), un libro de crónicas literarias de Nueva York. Actualmente es colaborador habitual de varios periódicos del País Vasco, así como guionista de radio y televisión.


lunes, 19 de junio de 2017

Paula Izquierdo: «Toda la novela tiene su intención, su razón de ser.»


Esta semana comparto esta entrevista a la escritora Paula Izquierdo. La disfruté, la entrevista, entré en complicidad y risas enseguida con Paula, me sorprendió cuando me dijo que la chica de la portada era ella leyendo otra novela anterior suya. Gracias Paula.
Lo primero darle la enhorabuena por el premio, y máxime al coincidir con un hecho más que significativo, que haya sido Ud. la primera mujer en ganar este premio literario tras diez ediciones.

Gracias. En efecto, lo he ganado yo, mujer, este año, en su décima edición, pero ha dado esa casualidad, cuando yo estaba escribiendo esta novela no estaba pensando en que fueran a darme un premio ni nada.

Vamos, que no pensó en Logroño cuando escribió o mandó su novela a concurso.
No pensé en Logroño aunque me gusta el Rioja.

Hay ciertas coincidencias entre usted como autora y la protagonista, en muchas novelas los autores dejan parte de si, la pregunta que me hago es ¿qué hay de Ud. como autora en esta novela de una manera menos visible?
Viendo la portada ya ves que soy yo, la realidad es la siguiente. En todas las novelas los escritores nos dejamos la piel en el sentido literal del término, pero también en el sentido de que todas las experiencias, o muchas de las experiencias, podemos volcarlas de forma disfrazada en los libros. Lo menos visible de mi es lo más visible en la novela y es el interrogante que me supone la condición humana, el ser humano como tal, en concreto yo me he fijado en dos aspectos que son: supeditarse por amor al talento del hombre en una relación de hombre y mujer, aunque ahora ya da igual, hay varias, y también me ha interesado mucho ahondar en el aspecto del mal, por eso el compañero de Mirna, de doctorado, está intentando hacer un trabajo de doctorado sobre si el mal es adquirido o si bien es hereditario, sobre todo cuando se trata de un mal gratuito que no conduce sino a una pequeña fijación que tiene que volver a repetirse, a los asesinos en serie.

El personaje protagonista de ‘El callejón de los silencios’ es también una mujer, Mirna, háblenos de ella como exponente, en cierto modo, del papel de la mujer en la sociedad actual.
Mirna es una mujer que, en cierta medida, analiza la conducta de las mujeres que han sido precedidas por sus parejas, sus maridos, sus amantes; tiene que hacer un trabajo de psicología social, está haciendo el doctorado, y pretende hacer  el trabajo sobre las mujeres exiliadas y cómo ellas, con el tiempo, han sido diluidas como escritoras y como poetas, y en cambio sus maridos han tenido cierta fama.
Hablamos, por ejemplo, de Alberti o Juan Ramón Jiménez, y de muchos otros; lo cierto es que ella pretende analizar cuál el motivo que les ha llevado a eclipsarse y a dejar su talento al margen, precisamente para ayudar a sus maridos y realmente, a lo largo de la novela, uno se va dando cuenta de que ella se va tiñendo de ese mismo comportamiento, por eso ubico la novela en los años 89 y 90 cuando no había móviles.

Otro aspecto importante de esta novela es lo que vamos descubriendo por parte del narrador omnisciente y por parte de los personajes en un contexto histórico en el que no había teléfonos móviles ni mensajería instantánea ni teléfonos con internet.
¿Por qué es un narrador omnisciente? Precisamente porque el lector sabe mucho más de lo que los personajes saben de sí mismos y ellos de los otros dentro del trió amoroso. Todo y nada es visible en esta novela sobre quién soy yo.
Y claro, es que precisamente para poder contar lo que quería contar tenía que ocurrir cuando no había teléfonos móviles, precisamente por eso. Toda la novela tiene su intención, su razón de ser, cada una de las escenas y cada una de las cosas que aparecen; era imprescindible que en ese momento no hubiera en España teléfonos móviles, la comunicación a través de internet con los móviles tampoco, de modo que la comunicación se hacía en directo, como se hacía antes  sacando la información de un ordenador para llevarlo a otro.

Paula Izquierdo (Madrid, 1962), psicóloga de carrera, lleva quince años dedicada a la escritura. Entre sus ensayos se encuentran “Picasso y las mujeres” (Belacqua) y “Sexoadictas o amantes”. Ha publicado las novelas “La falta”, (Alianza), finalista del VI Premio Fernando Quiñónes, “El hueco de tu cuerpo”, (Anagrama) y “La vida sin secreto”, (Plaza & Janés); el libro de relatos “Anónimas” (Seix Barral) y la traducción de “Bubu de Montparnasse”, de Charles-Louis Philippe (Trama Editorial). Además de su tarea como narradora, ensayista y traductora, colabora en ABC y en distintos medios escritos.  Pertenece a la junta directiva de la ACE y ha coordinado, antologado y participado en el libro de relatos, “Cada vez lo imposible” (Alianza). Actualmente pertenece al Consejo Editorial y colabora en la revista Texturas.

lunes, 12 de junio de 2017

Luis Goytisolo: «Tres cuartas partes se lo dedico a la preparación y una parte a la redacción.»

La vida está llena de coincidencias y, quizá por ello, esta semana traigo a Maleta de libros una entrevista un poco especial. Fue una coincidencia el hecho de que el autor me la concediera y no he querido dejar pasar más tiempo, coincidiendo con el final ayer de la Feria del Libro de Madrid, para que viera a la luz. De esto de los tiempos y de coincidencias sabe mucho Luis Goytisolo, quien estuvo promocionando su última obra, 'Coincidencias' (Anagrama) en la Feria del Libro de Valencia. Más allá de preguntarle por su libro, por estas 'Coincidencias', quise aprovechar la oportunidad de conversar con un escritor de la talla de Goytisolo (no en balde es miembro de la Real Academia Española desde enero de 1995), y que me contase qué opinaba sobre sus lectores, sobre la propia feria del libro o cómo fomentar la lectura en este país donde tanto se publica y se lee tan poco. Un último apunte: en la foto hay otra divertida coincidencia, al fondo puede verse al conocido presentador de televisión y escritor Cristian Gálvez.  

 «Este último libro procede de una veta literaria que vengo cultivando desde finales de los años 60 comienza a contarme cuando le pregunto por el origen de 'Coincidencias', paralela a la de mis novelas. Mis novelas, en general, tienen un humor de carácter cervantino o anglosajón, es decir, humor, lo que se entiende por humor irónico; este libro, en cambio, procede, de unas piezas que yo llamé fábulas, que iba escribiendo paralelamente, publiqué tres libros de fábulas. Recientemente publiqué un relato, una narración, que titulé ‘El atasco’ que encabeza la reedición de todas estas fábulas.»
 »Recientemente se me ocurrió convertir este tipo de humor más bien disparatado, que no es ironía si no es en apariencia disparatado, tiene toda la coherencia del mundo, en novela. Entonces, a partir de ahí, confeccioné una novela; esto es una novela, hay diversos hilos temáticos que se van entretejiendo hasta formar una estructura realista completamente.»

Viendo que esa veta literaria arranca en los años 60, quise saber si ‘Coincidencias’ le había llevado mucho tiempo escribirlas. Curiosamente me respondió algo sumamente interesante sobre todo para quienes además de leer, escriben. Goytisolo me desveló en parte su método literario, al comentar:
Lo que me lleva tiempo siempre es la preparación, de las cuatro partes o más que puede durar o que puede tomarme una novela -temporales, me refiero-, del tiempo que me toma escribir una novela, tres cuartas partes se lo dedico a la preparación y una parte a la redacción. Siempre es así, sea corta o larga. La preparación incluye notas sobre la estructura, de forma que cuando empiezo la novela sé el número de capítulos que habrá, el contenido de cada capítulo, el desarrollo argumental, en fin… incluso también el lenguaje en el que está escrito, frases enteras para pillarle el tono exacto. La estuve preparando un par de años y me he tomado tres meses redactarla.

Imagino que habiendo empezado tan joven a publicar, y ganando premios, uno sentirá de manera distinta el primer libro a este, las sensaciones serán muy diferentes. ¿Cómo se ve el hecho de estrenar obra ahora que lleva tantos años publicando?
A mí lo que me preocupa es ver si la impresión coincide con el lector, si no he metido la pata o algo así, y siempre tengo la desgracia de abrirlo y encontrar una errata, esto me pasa con mucha frecuencia…

Pero ¿a qué se refiere?, ¿cómo abre el libro y encuentra esa pertinaz errata, al principio, al medio…?
No, no, en la primera página, es abrir así, bum, ¡y ahí está! Luego resulta que afortunadamente hay muy pocas.

Entre pregunta y pregunta se acercan al stand de la feria lectores de Goytisolo a que les dedique este último libro pero también otros, lo noto y, al retomar las preguntas, se lo comento.
Querría preguntarle por los lectores, por alguna novela o novelas que sus lectores recuerden o le refieran cuando tiene la oportunidad de hablar con ellos.

Siempre es ‘Antagonía’. Hay mucha gente que me sigue trayendo ejemplares de ‘Las afueras’, el primer libro que terminé a los 23 años, empecé a  escribir a los 20. Y yo no estoy satisfecho, no conseguí lo que quería, pero le dieron el premio Biblioteca Breve y tal, y viene gente que le encanta, que le sigue encantando más que a mí, seguramente; ejemplares de las 20 o 30 ediciones que puede haber habido, buscando sobre todo las más antiguas.
Y estando en la Feria del Libro de Valencia también le pregunté qué le parecen las ferias del libro, en general y la de Valencia, como iniciativa cultural quizá para que se reencuentren autores y lectores

Me he llevado una sorpresa con la de Valencia, que está en el esquema de la de Madrid, que es lo que me parece interesante: que sean varios días, que esté en un lugar tranquilo y que la gente venga tranquilamente. Por otra parte, los puestos que corresponden a las librerías especializadas en el género que buscan me parece muy bien. Esto del esquema de Barcelona que ha salido a la calle es intransitable.
En esa línea quise formularle una última pregunta, no quería robarle más tiempo ni a él ni a sus lectores, precisamente para que reflexionase sobre cómo cree que debería fomentarse que se lea más, pues según las estadísticas se lee poco en España. En definitiva,  ¿qué hay que hacer para que la gente lea más?

El trayecto es muy largo, hay que empezar en los planes de enseñanza, habituar al niño a que no se limite al móvil, a enviar cosas, por pequeños que sean, mostrarle de algún modo el atractivo que tiene un relato largo pero ellos se están habituando, además, al mensaje, a abreviarlo todo, a la amplitud de lo que tiene un relato largo, bien hecho, que te envuelve. En cambio el mensaje este te hace saber algo, nada más. Me parece un error tremendo esta tendencia a ir suprimiendo las letras, esto es habituarle, habituar al joven a lo que es cultura o lectura, vamos.

Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) con su primera novela, Las afueras, ganó el Premio Biblioteca Breve en 1958. Es autor de numerosas novelas, entre las que destaca Antagonía, Estela del fuego que se aleja (Premio de la Crítica) o Naturaleza de la novela (Premio Anagrama de Ensayo). Ha obtenido, entre otros, el Premio Nacional de Literatura, y Premio Nacional de las Letras 2013. Es miembro de la Real Academia Española.