jueves, 9 de abril de 2020

Una historia de toma pan y moja. Juan Eslava Galán

He tenido la oportunidad de poder entrevistar a Juan Eslava Galán en tres ocasiones. Siempre es un placer charlar con él. Hace poco cayó en mis manos un libro que he leído con ojos golosones. Primero, como lector, por la forma tan amena en la que Eslava cuenta y narra sus historias. Con esta no podía ser menos. La segunda razón, mi interés personal en temas culinarios, gastronómicos y sucedáneos. 

En Una historia de toma pan y moja (Booket), Juan Eslava Galán hace un magnífico recorrido histórico por cómo se ha comido en nuestra piel de toro desde los albores de nuestro país. No es casual ese subtítulo, el de Los españoles comiendo (y ayunando) a través de la Historia. El sentido del humor acompaña a algunos pasajes en otro sello identitario de Eslava en sus libros divulgativos. El viaje comienza en la España con un simpático par de personajes Omni y Voro (ya sus nombres son un guiño), dos sapiens sapiens y un conejo al que van a dar buena cuenta. Una de las acepciones de la palabra España parece estar relacionada con este animal que tan abundante (y sanote) fue en nuestro gran terruño. 

Los íberos tienen también su lugar en esta mesa, en la que hallaremos por ejemplo a los Astures y esa costumbre de lavarse los dientes y enguajárselos con algo que no revelaré por si hay alguien comiendo. A los romanos también se les ha invitado a este festín, no podían faltar, como tampoco que se sirva la famosa salsa garo o garum. Tras las costumbres del pueblo visigodo, Eslava nos agasaja con un capítulo titulado Los enemigos del cerdo. Y es que la cocina española, la europea también, le debe mucho a la cocina oriental, a la cocina musulmana quiero decir. 

No revelaré cada uno de los apartados pues quiero dejar que cada lector comensal se deleite en este bufete en el orden de presentación o, si lo estima más atrevido, a picotear entre los capítulos. Acompaña al texto fotografías interiores a todo color en la que apreciar mejor detalles de esta Historia, con mayúsculas, de quienes han comido en España con vacas gordas y quienes con vacas flacas, para muestra, la imagen de la portada. 

La buena mesa y la cocina de subsistencia en tiempos de penurias servidas sobre un mantel por este gran chef de la divulgación histórica. Hago mías las dos últimas palabras de su libro. 
Que aproveche.



viernes, 27 de marzo de 2020

El viaje infinito. Entrevista a José Luis Muñoz

Aprovecho esta nueva entrevista para felicitar a mi entrevistado por su libro número 50. Y aunque no he tenido el placer de leer esa cincuentena de obras, algunas de ellas sí. Quizá por ello, porque su estilo me enganchó desde el principio, descubro con agrado que es con diferencia al autor al que más veces he entrevistado. Otro motivo más para estar de celebración. Aunque sea en casa, estos días, por la razón que muchas y muchos ya sabéis. La obra número 50 de José Luis Muñoz es “El viaje infinito” (Bohodón). Esta es la entrevista y, más abajo, incluyo otros enlaces para que sigáis la pista a este viajero, escritor, articulista y muchas cosas más. Gracias José Luis, a por los siguientes 50. 

En tu última novela, “El viaje infinito”, el protagonista se llama Roberto Luis. Pronto descubrimos el guiño al autor de “La isla del tesoro”. De hecho, ambos tienen más cosas en común ¿Nos adelanta alguna significativa?

  Robert Louis Stevenson es, sin duda, uno de mis escritores de cabecera. Me he leído prácticamente toda su obra. Además era un autor que tocaba muchos géneros, desde el de aventuras clásicas, y ahí está “La isla del tesoro”, al policial fantástico con ese genial “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde” y que habla de la eterna dualidad del ser humano, esa lucha entre el bien y el mal que anida en todos nosotros y que está presente en todas mis novelas, y además fue autor de una serie de relatos extraordinarios ubicados en los Mares del Sur en donde finalmente acabó sus días. 
En cierta medida siempre me sentí identificado con él, incluso en lo físico. Hay una foto mía de muy joven en la que guardo un más que razonable parecido con el escritor escocés. También compartí una espantosa mala salud durante la infancia, que afortunadamente revertió en cuanto fui adolescente, pero que en Robert Louis Stevenson le acompañó durante toda su vida sin que el autor dejara de ser un viajero irredento. Mi literatura, para los que me conocen, es también una literatura de viajes porque considero que viaje, literatura y vida son indisociables en mi caso, y que la propia vida es un viaje por una serie de escenarios vitales. Para más inri, cuando empecé a publicar con regularidad a los 35 años, la revista Leer me encargó un reportaje sobre Robert Louis Stevenson que me proporcionó la excusa para releer toda su obra y comprobar su extraordinaria vigencia. Llamar al protagonista Roberto Luis es todo un homenaje al autor de “Cuentos de los Mares del Sur”, aunque esa fue una decisión, la del nombre, casi del último momento. Me ocurre a menudo que tengo dudas a la hora de bautizar a mis personajes y esta es una novela de cocción lenta y que ha dado muchas vueltas antes de ser publicada.    

Comentábamos los detalles en común entre el novelista escocés y el protagonista de “El viaje infinito”. Roberto Luis mantiene un diario. Un diario de viaje del que dice además que en él se desnuda cada día. Añade que “es como un psiquiatra que me escucha sin que esté tumbado en el diván”. ¿Ha tenido también un diario de viajes? ¿Recomienda tenerlo aunque no se viaje a modo de herramienta catártica y de autoconocimiento? 

   Los diarios han sido fundamentales en mi vida. Empecé a escribirlos cuando era un crío y todavía los conservo y los releo para reírme de mí mismo. Introduje el recurso del diario en una de los primeros libros que publiqué, una novela de horror fantástico llamada “El Barroco”. En mis viajes siempre escribo un diario en el que relato mis impresiones de todo lo que voy descubriendo y que complemento con miles de fotos y grabaciones cinematográficas. Muchos de esos diarios escritos me sirven como base de obras de ficción que ubico en esos países en donde ha estado. Escribí, incluso, un diario mucho más personal en mi blog “La soledad del corredor de fondo” en el que apuntaba pequeñas anécdotas o lo que me pasaba por la cabeza, mis preocupaciones y angustias para evitar ir a un psicoanalista. La literatura siempre es catártica.   

Aprovechando para felicitarle por su libro número 50, me gustaría que nos diera algún consejo a quienes, además de lectores, sentimos la llamada de las letras. A quienes queramos emularle y llegar algún día no sé si a los 50 libros, pero al menos intentarlo. En “El viaje infinito” alguno hay como ese en el que Roberto Luis habla del estilo de escritura de su padre. “A fuerza de perfeccionismo, de intentar escribir bien, consigue exactamente lo contrario, que el texto suene a huero, que las palabras crujan entre sí”.

   Hay que encontrar un cierto equilibrio. A veces, en esa búsqueda del perfeccionismo, puede quedarnos el libro impostado precisamente por esa razón. Prefiero una cierta irregularidad en la escritura y más autenticidad. Es importante, a mi parecer, matar el canon. Uno de mis libros fundamentales, y en “El viaje infinito” hay un homenaje claro en uno de sus capítulos, es “Bajo el volcán” de Malcom Lowry una de cuyas virtudes es la ruptura del canon narrativo. De todas formas cada libro, cada historia, tiene su propia música, y es fundamental encontrarla a la hora de ponerse a escribir. Por experimentación trato de que cada libro sea diferente al anterior, cambio de registro e incluso de género. Este, “El viaje infinito”, es más personal, está más próximo a “La manzana helada” o a “Patpong Road”.

Por último, quisiera preguntarle por dos ingredientes en este viaje de viajes literarios. Uno es el humor, por ejemplo, en esos apuntes en los que el protagonista se pregunta cómo un tipo tan vulgar, soez, feo y aburrido como su hermano puede cautivar a una angelical criatura como es su novia. Y, otro, ese punto entre lo sensual y erótico al hacernos partícipes de los encuentros amatorios de Roberto Luis. ¿Se anima?

   El humor y la ironía son fundamentales para transitar por la vida. Lo estamos viendo en estos momentos dramáticos que estamos viviendo con esta maldita pandemia que nos tiene recluidos en nuestras casas. Si no hubiera esos rasgos de humor que compartimos por las redes sociales, este encierro distópico sería mucho menos digerible. El humor, como la literatura, salva vidas, y está presente en mayor o menor grado en mis novelas. Fue el eje sobre el que giraba “Lifting”, por ejemplo, un retrato esperpéntico de un escritor que realmente era yo, porque es muy sano reírse de uno mismo y  continuamente lo hago. El humor desdramatiza cualquier situación y en eso España puede dar clases magistrales a todo el mundo. En cuanto al erotismo, es uno de los ingredientes de mi literatura y de la vida. El sexo es negación de muerte y generador de vida. La actividad sexual es una de las formas más placenteras de relacionarse con tus semejantes y solo faltan dos cuerpos, o uno, para poner en marcha un rico abanico de posibilidades en los que juega un papel importante el cerebro, el verdadero motor del sexo. 
La vida de Roberto Luis Wilcox se narra a través de las habitaciones de hoteles por las que pasa y lo que sucede en ellas, y el sexo no podía faltar, desde el explosivo de su juventud al crepuscular de las últimas páginas. Este libro va sobre la vida, y sobre la muerte que está indeleblemente ligada a ella. Es “El viaje infinito” una novela que no podía haber escrito a los 18 años, ni a los 35 ni a los 50. Espero que guste y, sobre todo, que conmocione.  

 “El viaje infinito”. José Luis Muñoz. Bohodón ediciones.

Otra entrevista a José Luis Muñoz

jueves, 19 de marzo de 2020

El último verano de Silvia Blanch. Lorena Franco

La autora de El último verano de Silvia Blanch (Planeta), Lorena Franco, sabe bien lo que es vender miles de libros en digital en todo el mundo. Desde que publicase su novela La viajera del tiempo, en 2016, este y otros títulos posteriores han sido todo un fenómeno de ventas. No solo en España, también en EE. UU. o México, alcanzando el número uno de ventas en digital a nivel internacional.

En El último verano de Silvia Blanch, Franco recurre a la narración multiperspectiva dando voz a varios de los personajes centrales, en especial a la protagonista, a Alejandra Duarte, Alex para los amigos. Y amigos pocos en esta trama en contrapunto, con saltos al pasado y de nuevo al presente para ir descubriendo qué le ocurrió a Silvia Blanch. Alex viajará a Montsenyun pintoresco pueblo cerca de Barcelona a cubrir un reportaje sobre la desaparición de Silvia Blanch un año atrás. Lo que en principio iba a ser una simple entrevista con los familiares y un artículo para su periódico se convierte en mucho más. Porque Alex, además de periodista, aspira a ser escritora. Pero no de novelas románticas, como le aconseja el director del diario donde trabaja. Ella prefiere el thriller. Su curiosidad y una serie de hechos mientras está en Montseny, en pueblo donde se viera por última vez a Silvia Blanch irán atrapando en la tela de araña a Alex y a nosotros, los lectores, según avancemos en su lectura. 

Destaco el trazado narrativo de esta novela, las descripciones y la atmósfera psicológica envolvente al punto de convertirnos casi en la propia protagonista. Creeremos estar investigando acerca de qué pasó en El último verano de Silvia Blanch, el de la desaparición de la joven. Sospecharemos y solo en las últimas páginas, gracias a la habilidad narrativa de Franco, encajaremos las piezas del rompecabezas. Porque en El último verano de Silvia Blanch nada es lo que parece, los secretos aguardan casi en cualquier lugar y las mentiras darán paso a la luz en la oscuridad de un engaño encubierto durante demasiado tiempo. 

Lorena Franco (Barcelona, 1983) compagina en la actualidad su carrera como actriz, acaba de debutar en Bollywood con el film Paharganj, con la literaria. Gracias a sus más de 15 títulos publicados  ha conseguido seducir a más de 250.000 lectores de todo el mundo. Ha sido traducida en Italia, Polonia y República Checa, siendo actualmente una de las escritoras más vendidas y mejor valoradas en la plataforma de Amazon.

martes, 17 de marzo de 2020

Las voces del lago. Beatriz Esteban

Empecé a leer Las voces del lago (Nocturna), de mi paisana Beatriz Esteban, alentado por la sinopsis. Pronto me percaté de la intriga que sostiene la historia a partir del personaje protagonista, la joven Bree, en el centro de una trama de descubrimiento. Y de autodescubrimiento. 

La autora se vale de un primer capítulo satélite para dejar un cabo suelto en la mente del lector. Luego viene la historia del regreso de la protagonista, y su madre, al pueblo irlandés de su infancia tras la muerte del padre. Esa muerte familiar y el propio traslado desde Dublín a una pequeña localidad rural genera tensiones, recuerdos, evocaciones y sensaciones que Bree narra en primera persona. Aunque será otro elemento extra el que aporte la intriga y el interés narrativo en esta historia: las apariciones espectrales. 

Ante la lógica de la posible naturaleza para el lector, Esteban nos proporciona un relato plagado de pequeños indicios apuntando conforme avanza la trama hacia una misma dirección. Se vale también de ese primer incidente ocurrido nueve años antes del traslado, cuando Bree y Adam eran unos niños jugando cerca de un lago helado. Incidente que regresa a mitad del libro, narrado en tercera persona, para disparar la sucesión de acontecimientos trágicos y la resolución del climax en las páginas finales. 

Las voces del lago se lee como novela juvenil entretenida y brillante, con el añadido, como así lo apostilla la autora en una nota final, de querer aportar un acercamiento a una realidad social que afecta al uno por cien de la población. Porque Las voces del lago no solo habla de fantasmas, también de monstruos, de nuestros propios fantasmas y monstruos y de cómo actuamos frente a ellos. Como individuos y como sociedad, no solo representado con el personaje de Bree, también con el de su amiga Carrie Sloan como descubrirán las y los lectores de esta novela intrigante y conmovedora.

Beatriz Esteban (Valencia, 1997) estudia actualmente Psicología, además de impartir charlas sobre literatura y salud mental tanto en institutos como en universidades. En 2017 publicó su primera novela, Seré frágil, que dos años antes había resultado finalista en el Premio Literario Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes. En 2018 ganó la segunda convocatoria del Premio Ripley de Ciencia Ficción y Terror con el relato «Niña caducada» y publicó Aunque llueva fuego. Su novela más reciente, es Presas (Nocturna, 2019),

viernes, 13 de marzo de 2020

Tierra. Eloy Moreno

Tierra (Penguin Random House), de Eloy Moreno es la última novela del escritor castellonense al que le tengo un profundo respeto y admiración. Como lector y como escritor, subrayo. 

Tuve la oportunidad de conocerle hace años, algo que ya he comentado varias veces, en varias entrevistas que me ha concedido. Desde entonces he seguido su estela como lector sorprendiéndome de su trayectoria, de su madurez narrativa obra tras obra. 

En Tierra me ha llamado la atención la profundidad de esta novela. En su formato, al ser este un libro con más de quinientas páginas. Pero también, en su fondo, en la intencionalidad, en su atinada reflexión como poso final de su lectura

Levantar una reseña de esta novela sin caer en spoilers no es fácil. No querría ser yo quien descubra más de lo que el propio Moreno quiere dejar a cada lector o lectora para sí al ir avanzando en la trama argumental. Con todo, voy a tratar de dar alguna pincelada recomendando desde ya su lectura. Sobre todo estos días de tanto impacto mediático de noticias más o menos alarmistas donde unos cuantos pescadores metafóricos van a obtener ganancia revolviendo las aguas de la desinformación y el miedo ignorante.

Un poco de esto último asoma por las páginas de Tierra. La novela comienza con un breve capítulo satélite. Un hecho ocurrido tres décadas previas al grueso de la trama desencadena en los lectores el impulso a seguir leyendo. Algo que irá sucediendo a partir de que la protagonista dé comienzo a su relato en primera persona. Se intercala también la voz omnisciente en un contrapunto temporal y de tramas convergentes. La de la protagonista, como digo, evocando hechos pasados y otros en tercera persona desencadenantes de una tragedia. Pero también la de otros personajes que articulan la trama de fondo. 

Si en su anterior novela, El regalo, cobraba especial importancia un objeto durante la trama, en Tierra también Moreno ha querido  hacer lo propio aquí con ciertos elementos a modo de cliffhangers materiales logrando sumirnos en la intriga y mantenernos pegados al devenir de la historia. 

Entre los temas que subyacen en la novela -a modo de reflexión, a mi juicio-, están el poder de unos pocos frente a la masa manipulable o el control de las debilidades de las personas y la posibilidad de hacer negocio con ellas. También el efecto del miedo en la condición humana o el del silencio en la comunicación voluntaria o involuntaria. Los lazos familiares, las segundas oportunidades o las mentiras que asumimos ante las dolorosas verdades también sazonan esta novela hasta cierto punto premonitoria, no diré que frisando la ciencia ficción; quiero dejarlo ahí, como esos bloques de hielo detenidos en la imagen de la portada de Tierra.

Quizá quienes ya hayan leído Tierra coincidirán -o no- en la pertinencia de un guiño a una novela de Amelie Nothomb. No me atrevo a decir más o corro el riego de que Eloy se enfade. 

Nota: al principio de la novela hallaremos un código QR para acceder a una lista de reproducción en Spotify, titulada Novela Tierra (Eloy Moreno)

Eloy Moreno (Castellón, 1976) autopublicó su primera novela, El bolígrafo de gel verde, en 2011. De ella se han vendido más de 200.000 ejemplares. Su segunda novela, Lo que encontré bajo el sofá (2013), volvió a ser un éxito de ventas. El Regalo, su tercera novela, recibió de nuevo un gran reconocimiento tanto en ventas como en crítica. Invisible (2018), ha sido traducida a varios idiomas. También ha publicado la colección de tres volúmenes Cuentos para entender el mundo.