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viernes, 24 de septiembre de 2021

Emilia, de la oscuridad a la luz. Carmen Fernandez y Alen Lauzán

El pasado 16 de septiembre se conmemoró el nacimiento de doña Emilia Pardo Bazán en este año del centenario de su fallecimiento (A Coruña, 1851-Madrid, 1921) Siendo así, no quería dejar pasar la oportunidad de comentar este libro gráfico, Emilia, de la oscuridad a la luz (Oberón), de Carmen Fernandez Etreros y Alen Lauzán Falcón

  Esta novela gráfica ilumina, como bien nos recuerda su título, no solo la vida de la escritora, también su valiente lucha por la defensa de los derechos de la mujer. En Emilia, de la oscuridad a la luz con textos de Carmen Fernandez Etreros e ilustraciones a color de Alen Lauzán Falcón asistiremos a la infancia de Pardo Bazán en su Galicia natal, también en sus viajes a Madrid. Su adolescencia, casándose muy joven, o sus obras más representativas desfilan entre estas páginas como una remembranza alegre en contraposición del desengaño al no ser admitida en la Academia de la Lengua no una ni dos, sino en tres ocasiones. 

  Otro de sus deseos fue la de ser enterrada en el Pazo de Meirás, algo que no sucedió, pues tras el fallecimiento fue enterrada en Madrid. En Emilia, de la oscuridad a la luz veremos también su relación con otros personajes famosos, y aunque no aparece Clarín -dejo a las y los lectores que mediten sobre este sutil “guiño”-, si aparece Benito Pérez Galdós, obviamente. No en vano Carmen Fernandez Etreros es autora del libro Galdós, un escritor en Madrid, publicado el año pasado -conmemorándose el centenario de su fallecimiento- también como novela gráfica por Oberón.

  Emilia, de la oscuridad a la luz se acompaña de un prólogo de la escritora y periodista Sonsoles Ónega. Animo a acercarse a la obra de esta escritora considerada la mayor representante española de la corriente literaria naturalista y una de las mejores escritoras del siglo XIX.


 Carmen Fernández Etreros es graduada de Periodismo en la Universidad Complutense. Como periodista ha colaborado con numerosos medios de comunicación, como el diario ABC, Informativos Telecinco o la Gaceta Complutense. Ha trabajado también en el sector editorial como redactora, correctora y editora. Además, ha sido profesora de Procesos y Medios de Comunicación y ha impartido en los últimos años numerosos talleres de literatura, escritura y crítica literaria. En la actualidad dirige la web especializada en cultura y literatura Topcultural. Su pasión por el siglo XIX nace de su interés por las bibliotecas y los gabinetes de lectura. 

  Alen Lauzán Falcón nace en 1974 en Matanzas (Cuba). Vive y trabaja en Chile. Dibujante, pintor, ilustrador, diseñador de arte, dibujante de historietas y gráfico humorístico. Participa en concursos nacionales e internacionales de humor e ilustración. Colabora con más de 50 periódicos y revistas en Cuba , Argentina, Guatemala, Irán, México, Chile, Portugal y España. Fue editor y diseñador de arte de "Dedeté", revista de humor y sátira.

 Emilia, de la oscuridad a la luz. Carmen Fernández y Alen Lauzán. Ediciones Oberon.

Te puede interesar:

reseña Galdós, un escritor en MadridCarmen Fernandez Etreros. Ediciones Oberon.

jueves, 4 de junio de 2020

La obsolescencia programada de nuestros sentimientos. Zidrou & Aimeé de Jongh

La obsolescencia programada de nuestros sentimientos. Zidrou & Aimeé de Jongh. 

Leer esta novela gráfica de tirón no ha sido fácil. Ha habido una buena razón. Hace tiempo que no me emocionaba leyendo un libro y es justo lo que han conseguido Zidrou & Aimeé de Jongh con su La obsolescencia programada de nuestros sentimientos

Los dos protagonistas de esta historia tierna, emotiva y reflexiva son Ulises, de 59, y Mediterránea, de 62. Viven en Francia, aunque su historia podría suceder en otro lugar, prima la fuerza del argumento y el pulso narrativo de sus protagonistas. Al igual que sucede al principio de la novela de Paolo Giordano, La soledad de los números primos, conocemos a Ulises y a Mediterránea por separado. Oímos sus pensamientos y reflexiones. Luego, como en la citada novela, él y ella se encuentran. A partir de ese punto la historia gana en matices y en hondura emocional. 

La obsolescencia programada de nuestros sentimientos nos muestra que la edad de las personas es solo aparente. Que envejecer no solo es un lujo, sino un proceso inherente a la vida. Vida. Un canto a la vida, a la esperanza y a la búsqueda de la felicidad a pesar de los convencionalismos sociales. Mediterránea se mira en el espejo, se ve, evoca el pasado consciente de que hay arrugas más visibles que otras. También Ulises se mira, piensa como la letra de aquel tango de Carlos Gardel que "las nieves del tiempo platearon mi sien"; mira y se mira, quizá no tanto en el espejo del baño, sino en el de su entorno: sus amigos, su familia, su casa. Inevitable como la propia transición entre la infancia a la madurez o a la fase siguiente puede ser dejarse llevar por los nombres propios de La obsolescencia programada de nuestros sentimientos

Zidrou & Aimeé de Jongh no esconden ese sutil binomio entre Ulises y Mediterránea. Lo hacen introduciendo además un guiño a la Iliada de Homero. También otros nombres de esa obra literaria universal. Quizá porque como el literario Ulises hay un viaje y una espera, un principio femenino y un mar. Una isla y un regreso. Pero sobre todo hay una lúcida visión de quien ha vivido y quiere seguir viviendo pasados los cincuenta años. Porque como decía Gardel en su "Volver", cuarenta años no es nada y cumplir veinte más, tampoco si se tiene ilusión por el futuro.

Destacar el trazado de las viñetas, las ilustraciones en colores cálidos, otoñales, metafóricos. También el lenguaje, esas frases breves, reflexivas que acompañan a las viñetas en ocasiones como instantáneas de papel a lo largo de los siete capítulos de este La obsolescencia programada de nuestros sentimientos

viernes, 14 de febrero de 2020

Ana de las Tejas Verdes. Mariah Marsden, Brenna Thummler

Cuando vi en el catálogo de Ediciones Maeva la inminente aparición de la novela gráfica Ana de las Tejas Verdes, de Mariah Marsden y Brenna Thummler, no me lo pensé mucho. 

Todavía guardo un emotivo recuerdo de la serie de televisión basada en el libro original. Me emocioné viendo al personaje principal, a Anne Shirley (aunque a ella le gustaba que le llamasen Ana, con a) a lo largo de los nueve episodios. 

La emoción llegó primero por correo a mi casa, en forma de libro. Lo que no esperaba que ocurriera a continuación es que me emocionase al leerlo.

Basada en la novela de 1908 de Lucy Maud Montgomery titulada Ana de las Tejas Verdes, la novela gráfica homónima acaba de editarse como un libro gráfico traducido por Ediciones Maeva dentro de su colección Maeva Young.

Hablar de Ana de las Tejas Verdes es evocar a Ana Shirley, una niña pelirroja de once años, que por un azar llegará a las vidas de dos hermanos solteros: Marilla y Matthew Cuthbert. Estos viven en una granja,  en una casa de tejas verdes, en el pequeño pueblo de Avonlea. Ambientada a principios del siglo XX, en Prince Edward Island, en Canadá, leyendo la biografía de la escritora Lucy Maud Montgomery se intuyen ciertos paralelismos con su protagonista.

La novela gráfica editada por Maeva Young logra transmitir, en mi opinión, esa magia que el personaje de Ana y su entorno le confieren a las aventuras de la joven huérfana. Los colores de las viñetas, los silencios, los gestos y, sobre todo, la transición de las escenas alternando los diálogos con los paisajes o las ilustraciones a toda página. 

Leer Ana de las Tejas Verdes nos sumerge en una suerte de aureola nostálgica que emociona, al menos a mí me ha emocionado. Quizás porque mi referente sigue siendo el recuerdo de la serie televisiva durante mi adolescencia, aquel éxito en 1988 y 1989, al emitirse en España. Entre los múltiples y merecidos galardones, la serie Ana de las Tejas Verdes ganó un premio Emmy en 1986 al mejor programa infantil.

Ana de las Tejas Verdes (Ediciones Maeva) como novela gráfica creo que llegará a muchas y muchos lectores no solo de mi generación, también calará hondo entre los más jóvenes porque con las ilustraciones y viñetas sigue tocándonos el corazón. Ana, esa Anne Shirley, la de la casa de las Tejas Verdes, a quien le hubiera gustado llamarse Cordelia, representa con su singularísima vivacidad, sentido del humor y, sobre todo, su alegría e imaginación, una manera de entender el mundo, de ser diferente, de ver la vida desde su lado más positivo y estimulante. Cómo me encantaría haber conocido a una Ana de las Tejas Verdes y regalarle este libro. 

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Mariah Marsden pasó parte de su vida buscando hadas en medio de las viejas colinas de los Ozarks de Missouri. Comenzó a contar historias para pasar el tiempo en la granja de su familia, y no se ha detenido. Anteriormente fue bibliotecaria de libros infantiles, obtuvo su Maestría de Bellas Artes en Escritura Creativa en la Universidad de Missouri-Kansas City. Escribe sobre los sueños y las dificultades de la infancia, el folclore de su región y las complejidades de la vida rural. Ella todavía busca hadas.

Brenna Thummler creció en el noroeste de Pennsylvania, donde desarrolló un gran amor por los senderos naturales, la mantequilla de cacahuete y, sobre todo, por la ilustración. Graduada en el Ringling College of Art and Design, fue miembro de la Society of Illustrators Zankel Scholar durante su penúltimo año. Desde su graduación, ha realizado trabajos editoriales y publicitarios para clientes como el New York Times o el Washington Post. Ana de las tejas verdes es su primera novela gráfica.


martes, 5 de febrero de 2019

El legado de Catherine Elliot. Esther Gili y Gemma Camblor


El legado de Catherine Elliot (Lunwerg Editores) me llamó nada más verlo en la página de la editorial. Tras leer la sinopsis, quedé aún más interesado en leerlo. Luego llegó a mí, lo toqué, lo leí y confirmé mis sospechas. Es un libro para quienes amamos las historias vitales y transformadoras, para quienes amamos los libros. 

   Sus protagonistas son mujeres y, al ir leyéndolo, es fácil evocar a otras mujeres, mujeres reales, de la vida real. El libro que vertebra este El legado de Catherine Elliot va transformando a sus lectores en un momento especial de sus vidas. La historia narrada aquí nos habla de inseguridades, de miedos y frustración, pero también de superar los convencionalismos sociales. Porque no se puede vivir con miedo, no se debe vivir con miedo.

   Cada capítulo está dedicado a un personaje que le irá cediendo el testigo -en realidad el libro ‘El legado’-, de una u otra forma, al siguiente. Y cada personaje con una cualidad, oficio o dedicación diferente va a aportar algo nuevo al libro. De la misma manera, vemos un intercambio, una simbiosis: el libro también cambia, nos cambia, les cambia a ellas, a quienes lo leen.    

   El legado de Catherine Elliot es también un libro que representa -y así lo vemos en sus protagonistas- todos esos libros que han llegado alguna vez a nuestra vida y que por esa magia de la literatura nos han atrapado. ¿Quien no recuerda haberse pasado horas devorando página tras página, a menudo arrancándole minutos a la noche, a la hora de comer o cenar, aislados en el universo de ficción para acabar con la alegría de su desenlace y un poco de tristeza por no hallar más páginas?    

   Hay un guiño a los libros que llegan a nosotros en un momento preciso de nuestra vida. Uno (o varios) que parece actuar a modo de catarsis, de interruptor, de voz interior como una suerte de conciencia de papel animándonos a reaccionar. Porque este El legado parece recordarnos que no siempre somos los lectores quienes escogemos a los libros, a veces es al revés y somos escogidos por ellos por alguna razón.   

  No me olvido de las imágenes, de las ilustraciones de este libro. Algunas de ellas muestran, como en la portada, a las protagonistas de cara, mirando al frente, como una sutil metáfora de que con determinación todo es posible.    

   Evoco aquí una cita, la de otra mujer, antes de recomendar la lectura de este libro. Las palabras de la política, pero también escritora, Eleanor Roosvelt cuando dijo: Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.   

   Los textos corren a cargo de Gemma Camblor. Una asturiana de Gijón residente en Madrid. Licenciada en Humanidades por la Universidad de Alcalá, dice sentirse encantada de estar rodeada de libros Atraída por las historias desde siempre, actualmente trabaja en una biblioteca especializada en libro antiguo. Aprovecha las redes sociales, como Instagram, para compartir sus cuentos cortos.  

   La madrileña Esther Gili es la autora de las ilustraciones. Estudió ilustración en la Escuela de Arte nº10 de Madrid. Desde entonces trabaja como ilustradora para varias editoriales y colabora regularmente con USER T38 realizando trabajos para cine y publicidad. Su técnica favorita es la acuarela y la usa siempre que puede. En sus obras solemos encontrar mujeres con carácter que nos hablan desde el silencio de papel. Publicó el libro ‘39 semanas’ (Lunwerg) en 2016, un libro lleno de recomendaciones útiles, buen humor y sentido común donde Gili cuenta sus experiencias durante el embarazo y los primeros meses de vida del bebé.

El legado de Catherine Elliot. Esther Gili y Gemma Camblor. Lunwerg Editores. ISBN: 978-84-16890-87-3