lunes, 22 de mayo de 2017

Gabi Martinez: «Las grandes novelas, las que me han fascinado, son las que han ofrecido toda la ambigüedad que está dentro de nosotros».


Esta semana comparto la entrevista que me concediera días atrás el escritor Gabi Martínez de promoción con su novela ‘Las defensas’ (Seix Barral).
Esta historia, al parecer, está basada en hechos reales, creo que surgió en una firma de libros en Barcelona. Háblenos de ello, de esa primera idea y del proceso de documentación que siguió.
La historia surge mientras estoy firmando en Sant Jordi, aparece un señor y me dice: «Tengo una historia buenísima que veo protagonizada por Goorge Clooney, en el cine». Yo le dije: «Ya, pero es que yo tengo que cambiarme de sitio de firmas, no tengo mucho tiempo,…» Entonces el señor me resume. «Yo soy neurólogo -me dice-, me encerraron en un siquiátrico por una enfermedad mental que no me supieron diagnosticar y estuve un año como fuera del mundo.»
A partir de ahí veo a una persona que, además, me habla de que es un gran lector, que ha leído a Philip Roth, a Proust, y el desarrollo de la historia que me hace me interesa lo bastante como para quedarme a tomar un café y profundizar. Veo que la historia que me cuenta, su enfermedad, tiene que ver con el estrés, es un detonante de lo que él padeció. A partir de ahí veo que es un argumento perfecto, el estrés, para adentrarme en Barcelona y contar -en una ciudad del primer mundo en realidad- a qué presión tan grande están sometidos los ciudadanos de a pie en las ciudades del primer mundo como para que pueda desarrollar un estrés que te vuelva literalmente loco.
Y ahí emprendo por otra parte también una investigación que pasa por leer varios libros que tienen que ver, por una parte, con la neurología, por otra que tiene que ver con la fisiología humana, a leer libros como ‘Memorias de Adriano’, por ejemplo, que se escriben en primera persona pero se cuentan en tercera persona, no el protagonista -en el caso de Adriano era imposible-, una tercera persona escribiendo sobre otra. Y también investigo el entorno sanitario de ciertos hospitales, hablo con neurólogos, hablo con enfermeros, con doctores de otras disciplinas, con el entorno doméstico del personaje real para tomar también muchos datos, y así es como me informo.
Háblenos del contexto histórico en el que se desarrolla la novela, sobre todo sobre al hilo de lo que ha comentado, cuando el ictus era la segunda causa de muerte en nuestro país, quizá a causa del estrés de patológico que sufrimos en nuestra sociedad occidental.

El espacio temporal va desde el principio de la Transición prácticamente hasta antes de ayer, hasta que se da que un médico español, que está investigando en Pennsylvania, descubre una enfermedad que el protagonista relaciona con la suya y va a resultar que es la enfermedad de la niña de El exorcista, que no estaba poseída sino que tenía una enfermedad mental. A lo largo de esta historia, tú ves como una persona evoluciona como individuo, es alguien que tiene unas expectativas, unos sueños, es alguien que se dedica por completo a su profesión, piensa que la familia le va a proteger, piensa que la autoridad es justa, y él ha crecido con esas defensas, de ahí el título de las defensas. Es lo que cree que tiene ante el mundo para defenderle y son valores seguros. Con el paso del tiempo va a descubrir que todas esas defensas se le van a caer. Desde el principio ve que las ilusiones no tienen una recompensa, o no la que él querría, que la familia no siempre está ahí para protegerte, o que la autoridad no es sinónimo de justicia ni mucho menos. Y a partir de ahí se tiene que reformular.
El libro lo que pretende es que cada individuo se plantee hasta que punto él no podría ser el protagonista del libro. Porque todo el libro, aparte de los momentos en los que él brota, y los brotes son de locura, se desarrolla en una línea que es en la que vivimos nosotros a diario. Tú vas a ver a alguien que de repente no a va conseguir sus sueños y entra en un malestar que le lleva, por ejemplo, a tener problemas familiares, le lleva a buscarse amantes, a entrar en Meetic, y todo eso le lleva en una situación en paralelo, con un contexto histórico que pasa con atentados, vamos a ver el 11-S, el atentado del 11-M, manifestaciones por el Estatut de Autonomia, por ejemplo, la crisis de 2008…, y vas viendo como tanto el espacio interior como el exterior se juntan para ir lanzando una presión cada vez mayor sobre el protagonista.

Es una historia en realidad cotidiana, pero en la cual podemos tener una percepción de la presión que tenemos.
Oyendo esto casi podría decirse que es un libro de autoayuda.

Es mucho más que un libro de autoayuda, es un libro en el que también habla de superación personal.
¿Podría afirmarse que ‘Las defensas’ es una novela de amor, lucha y resurgimiento no solo de su protagonista, del doctor Camilo Escobedo, sin rayar en la heroicidad ni el victimismo?
Bueno, a mi las grandes novelas, las que me han fascinado, son las que han ofrecido toda la ambigüedad que está dentro de nosotros.
El ser humano es un ser contradictorio.
De eso está hecho para mí la gran literatura y la vida, y entonces sí que lo que se propone en el libro es apuntar hacia ese punto, con un espíritu crítico, constante, que no deja de ser curioso, y protagonizado por un loco. Aparte, yo he hecho muchos libros de viajes y llego aquí tras un recorrido largo que me ha llevado a atreverme a afrontar ahora mi cotidianidad, después de haber hablado sobre la de China o la de Australia ahora vuelvo a mi país y ahora voy a hablar de cómo es este país.

Gabi Martínez nació en Barcelona en 1971. Su obra narrativa incluye Ático (2004), por el que fue seleccionado por la editorial Palgrave/MacMillan como uno de los cinco autores más representativos de la vanguardia española de los últimos veinte años; Sudd (2007), que fue adaptado al cómic; Los mares de Wang (2008), Mejor Libro de No Ficción del año según Condé Nast Traveller; Sólo para gigantes (2011), galardonado con el Premio Continuará de TVE y seleccionado como Mejor Libro de No Ficción por Qué Leer; En la Barrera (2012), nuevamente elegido como el Mejor Libro de No Ficción por Qué Leer, y Voy (2014).

jueves, 18 de mayo de 2017

Tomás Navarro: «Podemos hacer muchas más cosas de las que nos imaginamos.»


Me concede una simpática entrevista el psicólogo y coach Tomás Navarro. Ya lo hizo hace un par de años en aquella ocasión con motivo de la publicación de su libro ‘Fortaleza emocional’. En este caso le agradezco que abra unos minutos en su apretada agenda profesional para contestarme acerca de ‘Kuntsokoroi’ (Zenith, 2016). Una guía inspiradora que nos enseña que las dificultades puedes ser oportunidades para convertirnos en personas más fuertes y bellas.
Además del término japonés kuntsukoroi (que da título al libro), asociado al arte de recomponer lo que se ha roto, descubrimos otros conceptos de aquel país, como son el ikigai (la razón de vivir o de ser) y el mottainai. ¿Nos los comenta en el contexto de este libro?
Podemos aprender mucho de las diferentes culturas del bello planeta tierra. Mi mejor consejo es que nos mostremos receptivos a aquello que nos pueda ayudar a expandir nuestra mente, sea de la cultura que sea… y con el ejemplo predico ya que esto mismo es lo que he hecho al incorporar estos términos en el libro.
Ikiagai es una palabra que ilustra a la perfección un concepto clave en el libro. A menudo, cuando la adversidad y el dolor golpean duro, la vida pierde sentido y, sin darnos cuentas, nos encontramos vagando cual zombies, dejando pasar los días o incluso pensando en que la vida no tiene ningún sentido.
Pero es justo en la adversidad, cuando más necesitamos de nuestra fortaleza emocional para poder darle un sentido a nuestra vida y que nos impulse a levantarnos de la cama y superar nuestro dolor.
Ikiagai hace referencia la sentido de nuestra vida, al motivo por el que nos tenemos que levantar cada mañana, la resorte que nos va sacar de la cama de un salto y que nos va a permitir afrontar el día a día y por ende, la adversidad que tenemos ante nosotros.
Podemos tener más de un ikiagai. No hace falta que sean grandes motivos, pero si que han de ser lo suficientemente intensos como para sacarnos de ese estado de letargia y noqueo en el que nos encontramos.
Siempre hay alguna motivación para seguir adelante. Por uno mismo, por los hijos, por lo vivido o por lo que queda por vivir. Busca tu Ikiagai y, si no encuentras ninguno, aquí te doy yo uno… Levántate de la cama y lucha ya que el mero hecho de hacer algo que te va a ayudar a estar mejor. Invierte en ti y lucha por ti.
En el libro también encontramos, como muy bien señalas, el término Mottainai. Mottainai tiene que pronunciarse acompañado de una exclamación,  como enfadado, incluso. ¡Mottainai! La traducción al español de Mottainai sería algo así como… ¡Pero qué estás haciendo alma cándida desaprovechando algo tan importante como es… En este caso la experiencia vivida. Mottainai tiene el origen en tiempos más míseros que vivió Japón, tiempos en los que no se podía desaprovechar nada ya que todo era valioso dada la escasez de recursos.
En kintsukuroi utilizo el término Mottainai para animarte a que no desperdicies algo tan valioso como ha sido tu experiencia, la experiencia del dolor sufrido y superado. La adversidad es una gran escuela, así que ningún dolor habrá sido en vano si somos capaces de aprender de lo ocurrido.
Pero me permito ir todavía un poco más allá ya que tu experiencia es válida para ti pero también para las personas que te rodean. Comparte lo vivido y estarás ayudando a muchas personas a que no pasen por lo mismo que tú has pasado, a que encuentren alternativas para gestionar la adversidad y a que se sientan apoyadas y acompañadas en su lucha.
Leemos en la introducción que los casos y situaciones incluidos, recopiladas en su práctica laboral, pretenden ser una guía para que nos ayude a nosotros mismos, si nos encontramos en esta tesitura, o si queremos ayudar a otros a recomponer su vida. Quizá sea más fácil poder ayudar a otros, tomar perspectiva, que aplicarse uno mismo estos consejos sobre todo si uno está de lleno en la difícil situación de recomponerse, ¿me equivoco?
En absoluto, tienes toda la razón. ¿Cuántas personas conocemos que ayudan a sus amigos, pero que son incapaces de ayudarse a ellos mismos? La clave está en la perspectiva, siempre, sin duda. El problema es que cuando estamos sufriendo, cuando estamos en plena guerra, la activación emocional es tan fuerte en forma de miedo, ansiedad, dolor, etcétera, que se hace muy difícil ver las cosas claras, o por lo menos, con cierta perspectiva.
No obstante, la buena noticia es que podemos recuperar la perspectiva en cualquier momento, eso sí, no sin esfuerzo. Existen algunos recursos para recuperar la tan preciada perspectiva. Uno por ejemplo, es comunicarte y hablar con otras personas. Una de las principales funciones de la tristeza es la de generar empatía en las personas que tienes cerca para poder así, contar con su ayuda, con su punto de vista, en definitiva, con su perspectiva.
Otro de los recursos de los que disponemos es el de tomar cierta distancia ayudándonos de un recurso tan efectivo como sencillo: la actividad física en el medio natural. Hay paseos por la playa que han salvado vidas, excursiones por un valle, ascensiones a montañas o paseos por el parque que han dado más perspectiva que determinados profesionales de la salud.
Sal, sal a pasear, correr, pedalear o nadar. Cánsate, agótate, deja toda tu rabia y tu ira en el camino. Pasea, relájate, distráete y enriquece tu experiencia y verás que la inspiración en forma de perspectiva te vendrá a visitar.
Todavía existe un tercer recurso. Transciende a tu experiencia y trata de imaginarte que lo que te está pasando a ti, en realidad le está pasando a tu mejor amigo. Un amigo que está a miles de kilómetros de ti, un amigo con el que solo puedes comunicarte mediante el correo. Escríbele una carta a tu amigo explicándole todo lo que podría hacer, aconsejándole, ayudándole a interpretar lo que está viviendo y lo que está sufriendo. Cierra esa carta, ponla en un sobre y escribe en él tu propia dirección. Procede a salir de casa, comprar un sello y depositarla en el correo, para que cuando te llegue puedas leerla y recuperar esa perspectiva que has perdido.
Es importante que te la envíes. En ese momento justo no serás capaz de llevar a la práctica los consejos que acabas de escribir, pero verás que, pasados unos días, cuando te llegue la carta, tendrás una actitud más receptiva y abierta y recuperarás la perspectiva que tanto necesitas.
Me ha gustado el concepto del impulso de reparación, y sobre el que me gustaría que nos hablase un poco más.
El impulso de reparación es un mecanismo de adaptación fisiológico. Cuando nos hacemos un corte, nuestro cuerpo activa una serie de complejos mecanismos y funciones que nos van a permitir curarnos y cicatrizar esa herida. De la misma manera tenemos un impulso de reparación psicológico que nos va a permitir gestionar ese dolor emocional. El problema es que a veces interferimos en el proceso y no permitimos que la herida sane. Permíteme que comparta un ejemplo. Cuando andamos o corremos, nuestro cerebro coordina a la perfección lo que nuestros ojos perciben con lo que nuestro cuerpo tiene que hacer; ahora bien, cuando tenemos miedo, introducimos un extra de atención y de distracción a la vez en este complejo proceso de tal manera que estaremos provocando una interferencia que muy posiblemente acabe provocando que tengamos un traspiés.
De la misma manera interferimos en el proceso de sanación emocional, impidiendo que la herida emocional cicatrice. Solemos interferir cuando nos precipitamos en nuestras conclusiones, cuando nos autoengañamos creyendo que no es tan importante lo que nos ha pasado, cuando utilizamos el dolor para llamar la atención, cuando no nos permitimos un retiro para analizar lo ocurrido o cuando creemos que nosotros solitos podremos salir de esta, entre otras muchas cosas.
Finalmente, de la misma manera que ocurre con las grandes heridas físicas, algunas heridas emocionales no pueden ser sanadas a pesar del impulso de reparación y requieren de la ayuda de un profesional. Existen los desequilibrios bioquímicos, los trastornos mayores y las situaciones altamente complejas, situaciones, todas ellas, que escapan la control del impulso de reparación.
Podemos hacer muchas más cosas de las que nos imaginamos, pero no podemos controlarlo, gestionarlo o curarlo todo. Cuanto antes nos demos cuenta, antes podremos pasar a la acción, aquella que sea más apropiada e indicada.
Gestionar la adversidad junto al resto de fortalezas emocionales, indica que debería, en su opinión, enseñarse en las escuelas. ¿Por qué lo cree así y a partir de qué edades tendría que incluirse este conocimiento en los planes de estudio?
Desde el primer día de escuela. Es una materia tan importante que no puede quedar relegada a la buena voluntad de un profesor. La fortaleza emocional debería enseñarse de manera sistemática en todos los colegios a todas las edades. ¿De qué nos sirve un ingeniero brillante si no es capaz de relacionarse adecuadamente con otras personas? ¿De qué nos sirve un político si no es empático y compasivo? ¿De qué nos sirve un médico si no es capaz de gestionar su ego? ¿Para qué queremos MBAs que no saben gestionar el sesgo que provoca el deseo en las decisiones que tienen que tomar? Podría seguir así un buen rato, créeme. Además, trabajar la fortaleza emocional es súper sencillo ya que se puede hacer de manera transversal con diferentes contenidos y unidades didácticas adaptadas a la edad de cada alumno.
Llegará un día en el que nos daremos cuenta que tenemos que trabajar nuestras fortalezas emocionales de la misma manera que lo hacemos con las físicas. Llegará un día en el que nos daremos cuenta de que la salud emocional es tan importante como la física. Y ese día llegará cuando nos demos cuenta de que la salud mental del adulto se puede empezar a trabajar en el colegio. Si todavía albergas alguna duda de la importancia que tiene, trata de imaginarte cómo hubiera sido tu vida si te hubieran enseñado a amar, o a tomar decisiones, o a analizar a las personas, o tener una buena autoestima…
A menudo tratamos de tapar el dolor con medicación o autoengaños, leo también en Kintsukoroi. ¿Cree que se dispensan demasiados medicamentos para paliar enfermedades que podrían curarse acudiendo a especialistas en psicoterapia? ¿Se abusa de la farmacología?
La medicación en sí misma no es buena o mala. Una medicación bien indicada, monitorizada y con una dosis adecuada te puede permitir trabajar muchas cosas a nivel psicológico. A veces necesitamos remontar una situación, controlar unos pensamientos delirantes, equilibrar una deficiencia bioquímica transitoria o crónica o ayudar a paliar unos síntomas y no tenemos otro modo de hacerlo que con medicación.
Pero es bien cierto y frecuente, que se administra medicación sin control, sin monitorización y sin analizar la dosificación adecuada. Médicos generales cargados de buenas intenciones, presionados por un sistema que penaliza las derivaciones, sobrevalorando sus conocimientos de Psicofármacos o atreviéndose a (mal) diagnosticar trastornos mentales; dispensan cantidades ingentes de medicación que no procede, lo que supone un gran riesgo ya que el paciente se queda con la sensación de que se está tratando su problema, pero en realidad tan solo se están tratando algunas de las consecuencias de su problema, sin incidir lo más mínimo en el origen del problema.
Por ejemplo, en muchas ocasiones el médico de familia receta ansiolíticos cuando en realidad el paciente necesita aprender a tomar decisiones ya que la ansiedad que siente y padece es la consecuencia de las decisiones que toma o deja de tomar. En ocasiones un cambio de trabajo, una separación o una mudanza, son los mejores ansiolíticos del mundo.
Por otro lado, y esto lo he vivido en primera persona, el médico de cabecera, me recetó ansioliticos y antidepresivos para relajar mi estado ‘nervioso’ que estaba provocando problemas digestivos… Problemas que no fueron otros que un virus o bacteria que me infectó en una de mis expediciones y una hernia de hiato secundaria a mis intensos entrenamientos después de haber comido durante mi juventud.
Si no llego a dedicarme a lo que me dedico, posiblemente hubiera muerto lentamente, eso sí, relajado y feliz.
Así que como conclusión dos grandes reflexiones. La primera es una llamada de atención a los profesionales de la salud, a los diagnósticos que realizan y los fármacos que recetan. La segunda, a veces hay que tomar medicación sí o sí. De la misma manera que una persona diabética necesita insulina, algunos trastornos necesitan del tratamiento con un Psicofármaco; pero para el resto de casos, nunca dejéis de incidir en el origen del trastorno, en la causa del desequilibrio, en el problema en sí mismo. No te resignes a tratar unos síntomas cuando puedes incidir en el origen de los mismos.
Leo que nuestro cerebro no soporta bien las lagunas de información, el tener que hacer frente a situaciones con un elevado impacto emocional. Parece que ante ese horror vacui tendemos a completar esa información de manera poco eficaz para nuestra salud mental, ¿es cierto?
Nuestro cerebro no soporta bien la incertidumbre y solicita respuestas rápidas aunque incurra en riesgo de error. Nuestra mente prefiere una respuesta incierta, una construcción precipitada o una conclusión parcial y sesgada a unos breves instantes de inseguridad.
Pero en esta carrera al sprint por rellenar el vacío, nuestra mente comete errores, muchos errores. Algunos de ellos son viejos conocidos como por ejemplo la famosa culpa. Algunas cosas no tienen ninguna explicación, algunas cosas pasan por simple mala suerte y algunas cosas sin que tengamos la más mínima opción a hacer alguna cosa.
Pero si nuestra conclusión es que ha pasado por culpa nuestra, nuestro cerebro ya tiene una explicación y se quedará tranquilo, a pesar de que, sin saberlo, generará un error, un sesgo que condicionará la interpretación que hagamos de lo ocurrido.
Cuando estamos sufriendo, lo mejor que podemos hacer, es no precipitarnos en nuestras conclusiones. A veces tenemos que dejar pasar el tiempo y evitar recurrir a una explicación distorsionada, irreal, culpabilizadora o sesgada. Créeme, es mejor nadar en la incertidumbre que tener una aparente seguridad. Cuando sufrimos nuestra mirada tiene que estar enfocada en el largo plazo. Saldremos hacía adelante, sin duda, pero no tengas prisa, ya que la prisa es mala consejera.
Una de las claves de esta guía, al parecer, es que seamos capaces de analizar correctamente lo que podemos cambiar de lo que no para poder tomar mejores decisiones y gestionar así eficientemente la adversidad. Parece más fácil en la teoría que en la práctica, ¿no le parece?
Ciertamente no es fácil, pero tampoco es tan difícil. En cualquier caso, querido Ginés, lo que no podemos hacer es dejarlo de hacer porque sea difícil. Vamos por partes, en mi primer libro, fortaleza emocional, describo un método que nos va ayudar a conseguir este propósito. El primer paso, sin duda, es el de ganar perspectiva, el de ver con cierta distancia lo que nos está pasando, lo que estamos sintiendo, lo que estamos viviendo. Aquí está la clave, ya que con esa perspectiva podremos analizar mucho mejor. La perspectiva se gana haciéndose uno una pregunta de manera recurrente: ¿Qué sentido tiene lo que estoy haciendo? No hace falta más… Eso sí, trata de responder en clave de sinceridad, con la mayor honestidad posible.
De la respuesta a esta pregunta nace el segundo paso. Si la respuesta es que no tiene sentido, o que tiene sentido para otra persona pero no para mi, tenemos que plantearnos una nueva pregunta… ¿Qué voy a hacer para darle sentido o para dejar de hacer algo sin sentido? Pero hay que ser muy valiente para formularse esta pregunta ya que de su respuesta pueden surgir muchas consecuencias. Lo que no hacemos no nos duele, o creemos que no nos duele, pero en realidad nos está limitando.
Empieza a pensar diferente, teniendo en cuenta las consecuencias a medio y largo plazo de aquello que estás haciendo ahora mismo y desterrando el miedo y la comodidad de tu vida. Tan solo de esta manera podrás pasar al tercer paso, pasar a la acción y tomar una decisión.
De todas maneras, en muchas ocasiones, el problema no es que no sepamos discriminar aquello en lo que podemos incidir de lo que no. El problema suele ser que no queremos cambiar algunas cosas por miedo o por comodidad y de esta manera nos autoengañamos y nos distraemos tratando de cambiar cosas que no pueden ser cambiadas.
Párate, detente y dedica tu energía a cambiar aquello que puede ser cambiado y que no quieres aceptar. A medio plazo tu salud te lo agradecerá.
Aunque es un tema delicado, sobre todo con esas estadísticas tan terribles sobre el maltrato de género, quería preguntarle por una relación causal que incluye en su libro. Esa en la que nos comenta que donde hay ira hay culpabilidad, y donde hay culpabilidad, hay castigo y maltrato. ¿Qué se puede hacer para romper esta cadena, esta dañina interrelación?
No sabemos gestionar nuestras emociones, la ira incluida. La ira en sí misma no es mala si somos capaces de leerla y entenderla. Recuerdo un enfado monumental que tuve en una ocasión en la que mi jefe, hace muchos años, me dijo que esperaba más de mí. Me enfadé, me enfadé mucho, pero a pesar de que el origen de mi enfado fue mi jefe, él no era el responsable del mismo, sino que era yo. Mi jefe tenía razón. Podía hacerlo mejor y eso fue lo que hice. Transforme toda mi ira en energía y estuve toda la noche trabajando en el informe que me había denegado. Toda la culpa de ese enfado era mía y solo mía… Pero qué es lo que suele ocurrir, pues que en vez de gestionar adecuadamente ese enfado, solemos enfadarnos con el mensajero, es decir con mi jefe en este caso, de tal manera que él tendrá la culpa de habernos roto una idea, nuestra imagen o cualquier expectativa poco realista y, claro, de esta manera el maltrato, la agresividad y la violencia ya tienen un objetivo claro.
Enfadarse no es malo, en absoluto; explotar, culpabilizar y castigar a una persona sí que lo es. La clave está en interpretar adecuadamente ese enfado, identificando correctamente el origen del mismo e incidir de una manera constructiva en él. Los enfados suelen responder a frustraciones, desengaños y decepciones. Si aprendemos de lo ocurrido, nadie saldrá herido, al revés, tú mismo saldrás reforzado, más bello y más sabio.
Detrás de la mayor parte de enfados con nuestra pareja hay una frustración de cariz profesional, detrás de muchos enfados en el trabajo hay una insatisfacción vital, detrás de muchas conductas hostiles no hay más que inacción ante una vida que no nos gusta.

Tomás Navarro reparte su tiempo entre la escritura técnica y de novela, la formación, la consultoría, las conferencias y los procesos de asesoramiento y coaching personal y profesional. Empezó trabajando con niños en un hospital, desde una perspectiva clínica y educativa. Más tarde decidió dar un giro a su carrera profesional y se dedicó a ayudar a las personas a trabajar y vivir más felices. Fundó así una consultoría especializada y años más tarde un centro de bienestar emocional con el mismo objetivo. Publicó en 2015 el libro ‘Fortaleza emocional’ en Zenith, por el que también me concedió una entrevista. Podéis consultarla aquí.

martes, 2 de mayo de 2017

LUZ GABÁS: «Necesitaba ese punto de vista del viajero».


Entre los autores que este año se han acercado a la 52 edición de la Feria del Libro de Valencia está la autora de 'Palmeras en la nieve' y 'Regreso a tu piel', ambas publicadas con Planeta. Este 2017 nos presenta la tercera entrega ’Como fuego en el hielo’, por la que le pregunto en tanto atiende a sus muchos lectores en stand de la feria. Doble agradecimiento, no solo a Luz, sino también a Isabel Santos.
¿’Como fuego en el hielo’ de alguna manera cierra una trilogía iniciada con ‘Palmeras en la nieve’ y continuada con ‘Regreso a tu piel’?
Yo cierro una trilogía emocional, sí, ya está. He querido saber más, he querido saber sobre Guinea, he querido saber sobre la mujer en el siglo XVI, he querido saber sobre la montaña y el significado simbólico ce la montaña y del ser montañés, y en ese sentido he cerrado una trilogía emocional. Sí, yo creo que ahora me siento más libre para hacer otras cosas.

El amor, tan presente en sus novelas, se revela en esta quizá como un verdadero motor, como una fuerza sublime, ya anunciada desde el título, que en exceso puede convertirse en algo condenatorio.
Claro, el amor es una condena porque te ata, te obliga a seguir una dirección dejando otras, pero a la vez, y esa es la gran ironía de la vida, el amor es el que te puede salvar de todo. Pero no solo tiene que ser el amor romántico, el amor de pareja, cualquier tipo de amor. El amor.

Sitúa la novela a mediados del siglo XIX, hay un contexto histórico ineludible, háblenos de cómo se empapó de la atmósfera histórica durante la fase documental.

Partí de lo general a lo específico. Primero Europa, después España y después los Pirineos. Tres días de documentación que pongo en la novela, una de la parte que era historia con grandes manuales de Historia, buenos, cotejados, además de diferentes ideologías, no siempre, digamos, del mismo punto de vista; y después me fueron muy útiles los libros de los viajeros del siglo XIX que entraron en España porque tenían la visión del otro. Hay un personaje de la novela que es Aurore, que es la viajera adinerada, que viaja por placer porque se lo puede permitir, y ofrece unas descripciones de sus viajes, y eso está muy bien, es muy enriquecedor, es una novela frontera: los otros, yo, el otro país, este país, necesitaba ese punto de vista del viajero.
El turismo termal está muy presente en ’Como fuego en el hielo’, aunque uno de los escenarios es ficticio, está basado en el Balneario de Benasque que ha sufrido bastantes avatares desde su inauguración en 1522.

Los balnearios están presentes en la novela, está el de Benasque, (Albort), el de Panticosa, Cauterets, y Bagnères de Bigorre, esos son los cuatro principales, luego hay secundarios como el de Bigorriz, Canfranc, Barbazán, que inspira el que se quiere construir en Benasque el personaje de la novela, pero ese territorio es real y ese circuito es real, y ahí sí que está inspirado la novela. El de Benasque empezaron a utilizarse las aguas en mil quinientos… bueno, cuando tú has dicho, se construyó, según dice la leyenda, por una subvención del duque de alba a un Benasque famoso que teníamos en Madrid en 1802 o 1803, pero se quedó en el edificio que vemos, no fue a más, no se convirtió en villa balnearia. El edificio está, se sigue empleando, pero ahora está en un estado delicado.
Luz Gabás (Monzón, España, 1968). Los mejores momentos de su niñez y adolescencia también transcurrieron entre el pueblo de su familia paterna (Cerler, en el Valle de Benasque) y el de su familia materna (Serrate, en el Valle de Lierp). Después de vivir un año en San Luis obispo (California), estudió en Zaragoza, donde se licenció en Filología Inglesa y obtuvo más tarde la plaza de profesora titular de escuela universitaria. Durante años ha compaginado su docencia universitaria con la traducción, la publicación de artículos, la investigación en literatura y lingüística y la participación en proyectos culturales, teatrales y de cine independiente. Desde 2007 vive en el precioso pueblo de Anciles, junto a la Villa de Benasque, donde se dedica, entre otras cosas,
a escribir.  Su primera novela, Palmeras en la nieve, fue uno de los éxitos editoriales de 2012.

jueves, 27 de abril de 2017

Fernando Delgado, en la Feria del Libro de Valencia

Recuerdo ver a Fernando Delgado en televisión, en los informativos cuando vivía en casa de mis padres. Me encantaba cómo hablaba y, sobre todo, la forma con la que se refería a los libros. No me extrañó que un día anunciasen que había ganado el prestigioso premio Planeta.

Fernando es tinerfeño, pero me consta que lleva tiempo en la costa levantina, en Valencia.

Para quienes le recuerden de su etapa televisiva, o no, para quienes le hayan leído o quieran acercarse a su narrativa, mañana pueden hacerlo pues estará firmando ejemplares de su última novela ‘El huido que leyó su esquela’ (Planeta) en la Feria del Libro de Valencia, en los Jardines de Viveros.

Será como digo, mañana a las 18h en los Jardines de Viveros, en el marco de la 52 edición de la Fira del Llibre de Valencia. Con ‘El huido que leyó su esquela’, Fernando Delgado completa la Trilogía del Ahogado, que integran otras dos novelas anteriores: No estabas en el cielo (1996) e Isla sin mar (2002).
En ‘El huido que leyó su esquela’, Fernando Delgado reflexiona sobre el debate entre la necesidad de huir y el deseo de encontrar un lugar.
La sinopsis del libro es:
A Carlos lo dieron por ahogado en una playa de la isla de Tenerife tras haber sido acusado de asesinar al cacique que había violado a su mujer. En realidad, una vez muerto el cacique, Carlos había huido a París, donde adquirió una nueva identidad con el nombre de Ángel y donde conoció a Erica, con quien formó una nueva familia y se instalaron en Berna. A pesar de ello siguió viviendo el peso o el orgullo de la culpa y su obsesivo deseo de escapada hacia donde fuera. El día que recibió una carta dirigida a su verdadero nombre, todo el pasado que hubiera querido olvidar regresó a su vida y le llevó a tomar una trágica decisión.

Fernando Delgado (isla de Tenerife, 1947) Licenciado en Ciencias de la Información y periodista en prensa, radio y televisión, es autor de las novelas Tachero, premio Benito Pérez Armas 1973; Exterminio en Lastenia, premio Pérez Galdós 1979; Ciertas personas (1989); Háblame de ti (1993); La mirada del otro (Premio Planeta 1995, llevada al cine por Vicente Aranda); No estabas en el cielo (1996); Escrito por Luzbel (1998), para cuya escritura contó con una beca de creación literaria de la Fundación Juan March; Isla sin mar (2002) y De una vida a otra (2009). Su poesía se contiene en Proceso de adivinaciones (1981), Autobiografía del hijo (1995), Presencias de ceniza (2001) y El pájaro escondido en un museo (2010).  Publicó también libros de artículos y ensayos como Cambio de tiempo (1994) y Parece mentira (2005). Obtuvo el premio Europa en Salerno en 1986, el Ondas Nacional de Televisión en 1995 por su tarea de difusión cultural en los telediarios de fi n de semana de TVE, la Antena de Oro de la Asociación de profesionales de radio y televisión ese mismo año y el premio Villa de Madrid de periodismo Mesonero Romanos en 2006. El gremio de bibliotecarios de la Comunidad Valenciana lo distinguió en 2010 como bibliotecario de honor.

52 Fira del Llibre de Valencia. (Jardines de Viveros)
Viernes 28 . 18h - Sala Museo 1.
Fernando Delgado, acompañado de Clara Sánchez y Carlos Marzal.
‘El huido que leyó su esquela’ (Planeta)



viernes, 21 de abril de 2017

El lenguaje de las abejas, de Cristina Caboni


Esta semana traigo a Maleta de libros esta novela de la escritora Cristina Caboni. La autora se estrenó con un éxito internacional gracias a su anterior novela, también publicada por Maeva, titulada ‘La estela de los perfumes’.
Caboni vive en la provincia de Cagliari, en Cerdeña, donde se ocupa de la propiedad familiar dedicada a la apicultura y a cultivar rosas. Siendo así no es de extrañar que sienta pasión por el mundo de la apicultura y así se refleja en esta novela ‘El lenguaje de las abejas’.
Si bien la protagonista Angélica Senes es una joven soltera, licenciada en ciencias zootécnicas especialidad etología y bienestar animal, que viaja por el mundo  en  su vieja autocaravana  acudiendo  a  la  llamada  de apicultores que necesitan ayuda con sus panales, también vemos que de pequeña se crio en la idílica isla de Abbadulche, en Cerdeña. Esos viajes con la autocaravana le permiten evitar aquello que no le gusta dejándolo atrás, por ejemplo, los secretos y cierto conflicto con su madre. Precisamente esta, un día le dará una terrible noticia que supondrá un nuevo propósito en su vida. Cuando era niña, durante la ausencia de su madre, a Angélica la cuidó una mujer mayor, Margherita, quien precisamente le enseñó a respetar a las abejas. La noticia es que Margherita ha fallecido y que esta le ha dejado en herencia su casa y sus terrenos de Abbadulche. Angelica se propone defender su propiedad ante el acoso de una importante constructora, que quiere hacerse con los terrenos.

La novela nos habla de un viaje personal, el de la protagonista, en el que se reencontrará consigo misma, también el deseo de descubrir un lugar en el que echar raíces y también el amor, que se asoma en los primeros capítulos con los recuerdos de Angelica de cierto amor juvenil con un chico llamado Nicola. También la novela nos permite reflexionar sobre como el hombre se está contaminando a sí mismo y a la naturaleza envenenándose al tiempo que la contamina.

Destacar la parte final del libro, pues si en cada capítulo, al comienzo, se nos indica un tipo de miel, incluye un ‘cuaderno de la miel’ con  más de treinta tipos de miel y sus propiedades además de un buen puñado de recetas para cocinar con miel.
Enlace al libro en la web de la editorial aquí

lunes, 17 de abril de 2017

María Nieves Michavila Gómez: «Tengo la intención de publicar una novela histórica sobre esto».


‘Voces desde el más allá de la historia’ (Incipit Editorial) no es una novela sino un ensayo de divulgación, me aclara su autora María Nieves Michavila Gómez desde el principio, añadiendo que está narrado de forma que la lectura resulte sencilla y atractiva no solo a los eruditos. «Mi ensayo es riguroso y pretende sacar a la luz estos hechos novedosos», añade. La entrevista me la concede a pocos días de que se presente en Valencia, concretamente en la Facultat de Geografia i Historia de Valencia con el aval de la catedrática Isabel Burdiel. Os dejo a continuación la entrevista.
Creo que la idea original de la historia que cuenta en ‘Voces desde el más allá de la historia’ le viene de una tradición oral cuando usted era niña, de su abuela. Cuéntenos al respecto.

Mi familia salió de España antes de que yo pudiera atesorar recuerdos, lo cual me hizo mucho más receptiva a lo que me contaba mi abuela materna acerca de sus padres y abuelos. Ella vivía con nosotros y tuve la oportunidad de escucharle muchas historias. Había una que me estremecía: el asesinato de su abuelo militar Federico Puig Romero en el cuartel de San Gil de Madrid, cuando unos sargentos entraron a su casa disparándole sin darle opción a nada. Uno de ellos se oponía a que le dieran el tiro de gracia porque había sido muy bueno con ellos. A continuación los sargentos se dirigieron hacia la puerta protegida por el asistente, tras la que se ocultaban la esposa e hijos de Federico Puig Romero, que escucharon todo. Decían que había que matar a los niños, pero finalmente desistieron. Mi abuela me habló también de la entrevista que mantuvieron la viuda y huérfanos con la reina Isabel II ofreciéndoles concesiones extraordinarias. Recibí además otra información por parte de mi madre acerca del rumor de que Federico Puig Romero era el verdadero padre del rey Alfonso XII, heredero de Isabel II.
Para tirar del hilo de esa tradición oral, habrá tenido que llevar a cabo una larga y profunda labor documental. Tengo entendido que la inició en la Biblioteca Militar de Valencia. ¿Cómo fue este proceso de búsqueda, en qué otros archivos tuvo que indagar y qué trabas se encontró, si las hubo?

Esta historia permaneció aletargada durante muchos años. En el año 2000 mi tío Federico Gómez Puig sufrió un cáncer fulminante y en sus últimos días me habló de una historia de la familia que él había recopilado y, como escritora, quería darme. No tuvo tiempo y prometí en su funeral completar esa historia, comenzando por esos dos datos que tenía como punto de partida: el asesinato de mi tatarabuelo y su posible paternidad de Alfonso XII. Comencé en la Biblioteca Militar, donde recibí una atención inmejorable. Además de orientarme sobre el Archivo General Militar de Segovia me dieron a leer la Historia Contemporánea de Antonio Pirala, que describía con todo lujo de detalles el asesinato de Federico Puig Romero y nada tenía que ver con la versión de mi abuela. Esto me llevó a plantearme llegar al fondo de esa versión para descubrir por qué se había equivocado tanto mi abuela. Y fue al revés. Cuando investigué por mí misma las fuentes pude comprobar que la versión del historiador no era cierta. En el Archivo General Militar de Segovia tuve por primera vez en mis manos el expediente de mi tatarabuelo, donde descubrí que su madre había sido azafata de la reina María Isabel de Braganza. También que su padre era militar, y curiosamente su expediente estaba desaparecido. El Archivo del Palacio Real y el Militar de Segovia fueron mis principales fuentes iniciales. A partir de ahí la investigación fue imparable, y las deducciones me llevaron a otros archivos, entre ellos el Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid, Archivo Histórico Nacional, Archivos Eclesiásticos, Archivos de Protocolos, Hemerotecas, Museo de Artillería, Biblioteca Nacional, Archivo del Ministerio de Justicia, etc. Fueron años de trabajo recuperando huellas que se habían intentado borrar. Me pusieron algunas trabas en la Real Biblioteca, en el Archivo del Ministerio de Justicia y al principio en el Archivo General Militar de Segovia, aunque a este último acudí en muchas ocasiones sin problemas. El principal obstáculo fue la documentación desaparecida.
Me ha resultado curioso eso que ha comentado en algún medio acerca de la escasez de imágenes de Enrique Puig Moltó, casi tanto como lo de que un historiador de renombre falseó en su momento algunos datos sobre este contexto histórico sobre el que desarrolla su libro. ¿A qué cree que se debió lo uno y lo otro?

En mi libro se desmonta la leyenda Puigmoltó, basada en la expansión de un rumor desde el mismo entorno de la reina, lo cual apunta a una cortina de humo para encubrir una paternidad que no convenía dar a conocer. Una imagen de este oficial de ingenieros podría corroborar el parecido físico con Alfonso XII. Sin embargo, esta comparación no es posible dada la total ausencia de imágenes de Puigmoltó en los libros publicados que le citan. Pienso que esto se debe a una ocultación deliberada que quizá pudiera desmontar este rumor, como sucede con otros datos sobre ello: se decía que era tuberculoso y nada más lejos de la realidad. Sin embargo, la tisis atacó a varios en la familia de Federico Puig Romero, cuyo retrato permaneció muchos años sin ser expuesto en el Museo Específico de la Academia de Artillería hasta 2003, cuando me lo enseñó el coronel director, concediéndole desde entonces un lugar privilegiado dentro del museo. En el retrato puede apreciarse el parecido físico de Alfonso XII con Federico Puig Romero, mayor que el que guarda Federico con sus hijos legítimos. En cuanto al historiador que alude, Antonio Pirala, en mi libro queda demostrada la falta de autenticidad de los datos que aporta en su versión del asesinato de mi tatarabuelo, publicada poco después de iniciarse la Restauración con Alfonso XII. La cortina de humo sobre el asesinato de Federico Puig Romero propagada por el gobierno de Isabel II no fue contundente y las especulaciones colearon hasta 1872, cuando los sucesos del 22 de junio de 1866  detonaron el conflicto artillero que derivó en la primera república. En 1876 había que zanjar las especulaciones sobre este asesinato de manera definitiva y avalada por un historiador.

Imagino que tenía varias opciones una vez recopilada la documentación, ficcionarla para destapar una mentira a través de una novela o sacar a la luz los hallazgos inéditos en forma de ensayo, como ha hecho. ¿Por qué lo decidió así y qué fue lo más complicado?

La opción más tentadora era escribir una novela, puesto que los hallazgos de mi investigación reúnen muchos ingredientes: adulterio, sexo, intriga, poder, realeza, asesinatos, política e incluso romanticismo. Pero finalmente opté por el ensayo de divulgación porque los hechos que saco a la luz son inéditos y de interés público, pues se destapa el encubrimiento del asesinato por parte del estado a lo largo de varios reinados, además de las consecuencias políticas hasta hoy pasadas por alto. Si lo hubiera planteado inicialmente como novela histórica, género que parte de hechos históricos y recurre a una ficción verosímil, no se sabría cuántos de estos hechos son ciertos y cuáles son inventados. Y considero fundamental que primero se conozcan mis investigaciones pues llevan a replantear hechos históricos aceptados hasta ahora de modo muy distinto. Era un reto muy difícil pues cuesta mucho echar por tierra información falsa que de tanto repetirse ha llegado a tomarse como cierta. Unos historiadores se basan en otros y no se plantean revisar las fuentes. Logrado mi objetivo inicial, tengo la intención de publicar una novela histórica sobre esto y pienso que puede tener gran impacto.  Actualmente trabajo en ello y ya tengo terminado el primer borrador.
Los hechos que saca a la luz no solo se remontan a la época de Isabel II y Fernando VII, también creo que hay una serie de implicaciones con la República y la etapa del régimen franquista.

El 22 de junio de 1866 murieron mi tatarabuelo y otros oficiales de artillería, aunque únicamente se produjeron especulaciones y contradicciones en el de mi tatarabuelo. En 1872, fuera de España Isabel II desde 1868, estas muertes salen de nuevo a la luz detonando un conflicto artillero sin precedentes que lleva finalmente al rey Amadeo a acatar al gobierno en su pretensión de  disolver el cuerpo de artillería, algo en lo que no estaba de acuerdo, por lo que a continuación dimite. Surge la primera república. El asesinato del coronel Puig nunca fue resuelto y quedan al descubierto las maniobras del gobierno de Isabel II para taparlo. En 1872 se desempolvaban estos hechos precisamente cuando Alfonso XII ganaba adeptos para una posible restauración borbónica. Y al iniciar su reinado se falsea el asesinato por el historiador Antonio Pirala. Lo curioso es que tantos años después, durante la dictadura franquista, todavía hiciera falta recurrir de nuevo a disfrazar este asesinato por el general Jorge Vigón, que en su libro Historia de la artillería española busca un móvil para justificar el asesinato aun a costa de contradecir la versión proporcionada por él mismo en un libro publicado cuando aún reinaba Alfonso XIII. Jorge Vigón, hombre de confianza del general Franco, ocupó muy altos cargos durante el régimen, siendo además preceptor del rey Juan Carlos I.
Un poco en la línea de lo anterior, alude en su libro a que la República no fue una consecuencia directa de su asesinato del general Prim sino del asesinato del coronel Federico Puig.

El general Prim muere víctima de un atentado producido el 27 de diciembre de 1870, cuando acudía a recibir al rey Amadeo, monarca aceptado sin apenas consenso. Prim tenía muchos enemigos, y además fue quien estaba a la cabeza del movimiento revolucionario del 22 de junio de 1866. Amadeo inició su reinado con muchos detractores pero cuando  fue puesto entre las cuerdas es con el conflicto artillero de 1872 por los sucesos del 22 de junio de 1866. Se publicó la carta de justificación del que fuera ayudante del general Prim, Baltasar Hidalgo de Quintana, exculpándose de las muertes dentro del cuartel de San Gil por las que el cuerpo de artillería le había estigmatizado. En mi libro se detalla la falsedad de Hidalgo sobre el asesinato del coronel Puig y todo lo que hay detrás de ello. De hecho, Alfonso XII persiguió a Hidalgo durante su reinado y protegió especialmente al cuerpo de artillería. El conflicto de 1872 a causa del 22 de junio de 1866 dejó a España sin artillería y colocó al rey Amadeo en la posición de dimitir. Creo que esto es algo relacionado mucho más directamente con el asesinato de Federico Puig Romero que con el asesinato del general Prim.
Desconozco si la Casa Real española o alguna autoridad se han puesto en contacto con usted a raíz de los datos que desvela en su libro bien para interesarse o, en su caso, para que los matizara o reconsiderara. ¿Ha sido así?

No he tenido noticias directas de la Casa Real. Sin embargo, se han producido intervenciones para abortar la publicación de este libro. La primera vez en 2006, teniendo apalabrado el contrato con una gran editorial, su director dio marcha atrás sin explicaciones. Similar circunstancia se dio con otras dos editoriales cuyo director se puso en contacto conmigo interesándose por el libro. Tuve que aguardar años hasta que dos editoriales se atrevieron a publicarlo, de las cuales escogí a Incipit Editores. Mi libro es riguroso pero polémico y no creo que resulte grato a la Casa Real. Prohibirlo podría hacerlo más mediático, como sucedió con el secuestro de la Revista del Jueves en 2007. Es más efectivo el silencio de los grandes medios de comunicación, que mantienen un pacto para proteger a la monarquía, según ha confirmado recientemente Juan Luis Cebrián, director del grupo Prisa. La repercusión que debería haber tenido este libro ha sido mermada drásticamente, quedando limitada a los  medios independientes y republicanos. Pero eso está cambiando.  Va a ser presentado el 4 de mayo en la Facultat de Geografia i Historia de Valencia con el aval de la catedrática Isabel Burdiel. También ha recibido una opinión favorable del catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Francisco Fuentes. Estoy convencida de que la verdad, como el agua, siempre se abre paso, aun a costa de los obstáculos tradicionales, como diría el general Prim.
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María Nieves Michavila Gómez (Sagunto, Valencia. 1964). Es licenciada en Informática por la Universidad Politécnica de Valencia, ha cursado también estudios de Ciencias Matemáticas y Ciencias Físicas, así como de Interpretación. Fue finalista del Premio Café Mon con su novela ‘Manual del buen truhán’ (2008), premio de relato corto con su relato ‘Katharsis’ (2009), y obtuvo el premio internacional Garzón Céspedes con el soliloquio teatral ‘Terapia de suicidio para un psiquiatra’ (2010).
La autora presentará el libro el 4 de mayo a las 19h en la Facultat de Geografia i Historia de Valencia.

lunes, 3 de abril de 2017

RAÚL ARIZA: «‘A sangre fría’ me sirvió de inspiración, por dónde tirar, qué tono adquirir».

Quedo con Raúl Ariza en la librería Ramón Llull de Valencia. Es la primera vez que acudo al nuevo emplazamiento de esta librería, como también es la primera novela de Ariza el motivo de reunirnos. ‘Un viaje solo para hombres’ (Versátil) es una novela contada a dos voces con dos grandes protagonistas, Santiago y Jorge. El primero huye con su hijo de cinco años tras cometer un crimen, el segundo va al encuentro de una novela, la que quiere escribir sobre esa huida. Hay un curioso personaje llamado Ginés, un psicoterapeuta con consulta en Valencia. También me resulta curiosa la simpatía que Raúl Ariza y yo (humildemente) sentimos por los microrrelatos y los relatos.

Sentados en una mesa al fondo del local, con un café y un poleo de por medio, le pregunto por ese salto de los relatos a la novela. Me dice que se lanzó por «descubrir un poco que la historia que tienes entre manos  requiere una extensión mayor de la que hasta ese momento estabas acostumbrado. Es una frase que solemos decir los escritores –aquí me hace un guiño entre colegas juntaletras–, que cada historia requiere su género y su límite. Y es que es verdad.» Le doy la razón, claro. Mi tocayo ficcional parece que tuvo mucho que ver con este arranque de su novela. «Yo me puse a escribir esta novela porque me puse a escribir sobre la visita de un escritor a la consulta de un psiquiatra, me parecía entretenido. Yo soy de los que escribe sin brújula y me dije: voy a ver dónde llega. Y empecé y cuando llevaba más de dos folios dije, esto no es un microrrelato, me he pasado de las 300 palabras. Y lo dejé. Aunque la idea siguió en mi cabeza. A partir de ahí fui enredando y enredándome.» Curiosamente, antes de iniciar la entrevista habíamos hablado con el librero acerca de los talleres literarios y, al escucharle hablar de que es un escritor ‘sin brújula’, me recordó eso, a tantos colegas que se lanzan a escribir bajo ese imperio de la emoción (guiño a Quiroga) a ese ‘a ver adónde llego’.
Raúl me comentó a continuación las dos temáticas que parecen centrar su obra narrativa hasta ahora. «Hay dos pretextos literarios que desde el punto de vista de la temática me persiguen, y digo que me persiguen porque es algo que he descubierto a posteriori. De entre los 150 o 160 relatos que tengo publicados, entre un 35 a un 40% hablan de violencia de género. Y otro porcentaje, quizá no tan alto pero si recurrente, es que acudo como herramienta a la propia actividad literaria.» No le gusta cuando le menciono la palabra metaliteratura, me dice que sí, aunque matiza que es recurrir «a explicarme a mí mismo por qué narices escribo y no pinto, por ejemplo. Enlacé esas dos cosas, busqué dos historias que encajasen una dentro de la otra y nació ‘Un viaje solo para hombres».

En esta novela aparecen referidas otras novelas, también canciones, algun que otro título de largometrajes de cine. Le pregunto por la decisión a la hora de elegirlas, intuyendo que no es casual, que tienen su porqué. «Me imaginaba a Jorge y a Santi leyendo o escuchando una u otra cosa, en ambos protagonistas, debería confesarte si fueras un párroco o un psicoanalista que hay algo de mí, pues era cómo me sentía o cómo creía que se sentía en ese momento el personaje.» Y entre las canciones, hay una del grupo Oasis, concretamente ‘Whatever’ que escuchó Santiago Albiol en el furgón policial de camino a los Juzgados y por la que preguntó a los guardias que le custodiaban. Ariza me dice que «la referencia a Oasis, además, tiene otra motivación, y es que ese primer capítulo que comenté, que empecé a escribir, recuerdo perfectamente que estaba escuchando esa canción, esa en concreto (Whatever). Lo recordé un par de años más tarde, y me dije, en homenaje tiene que salir. ¿Le viene bien al personaje? Sí. Pues venga.» Ahí soy yo el que me animo y le digo que me ha recordado a esa canción de The Beatles, Lucy in the sky with diamonds, que sonaba cuando descubrieron al esqueleto fósil del homínido africano que luego se llamó Lucy por aquella.  «¿Verdad?», dice. Reímos, y como sé que tras de mí vendrá otro compañero a entrevistarle antes de la presentación, sigo con esta entrevista un poco sin mapa, pero con brújula…
Si vemos ese homenaje a Oasis en la novela, el verdadero guiño literario se lo brinda Raúl, sin duda, a la novela ‘A sangre fría’ de Truman Capote. «A mí me gusta mucho Capote –me dice–, me gustan mucho sus relatos; además, esa novela la leí cuando la leí, a una edad digamos interesante, entre los 20 y los 30 años. Me impactó. Es un libro que tengo de cabecera, en la mesilla, es uno de esos incunables que tengo allí y de vez en cuando acudo a él. Cuando empecé a escribir (esta novela) lo utilicé como pretexto porque lo vi, hablaba de un escritor, en mi caso, el que había ido a la consulta de un psiquiatra, que quería escribir una historia, y me dije: aquí lo tengo. Incluso me sirvió de inspiración, por dónde tirar, qué tono adquirir, ese distanciamiento casi periodístico que utilizo en la novela estoy seguro que proviene de ahí.»
Como tengo a ‘A sangre fría’ como novela testimonio le pregunto si, de alguna manera, ‘Un viaje solo para hombres’ podría interpretarse como una novela testimonial. Parece ser que sí, me indica, usando una de esas palabrejas que me encantan, aunque no se lo digo. «Como trampantojo es lo que yo tenía en la cabeza, y ese es el motivo por el que empiezo por el final. Empiezo desvelando una de las dos tramas: Lector, te voy a hablar de un tipo que ha matado a su mujer. Es más, al día y en tal sitio, vamos a ver qué pasa. Y a partir de ahí como trampantojo. Me gustaba mucho esa idea». Eso en cuanto a los parecidos, salvando las distancias con la obra de Capote. Luego entramos en la forma, pues hay dos protagonistas masculinos, dos voces narrativas que se van alternando en contrapunto, una de ellas, en su parte formal no incluye las típicas rayas o guiones de diálogo, sino que son diálogos inclusivos, con acotaciones libres. «Es intencionado –me indica–, un poco como herencia de mi forma de escribir.» Me habla de esa herencia, de cómo gusta de escribir sus relatos con esa economía de exclamaciones, interrogaciones y otros signos ortográficos. Una herencia que ha plasmado en ‘Un viaje solo para hombres’ y que incluso hasta le ha resultado efectista. «Como en la novela tenía que diferenciar las dos partes porque supuestamente hay dos escritores, hay dos autores dentro de las mismas páginas me sirvió. Perfecto. Me dije, trabajo la forma de escribir con uno y con otro no».

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Raúl Ariza (Benicàssim, Castellón, 1968). Escritor. Abogado. Ha colaborado con diversas revistas literarias publicando relatos, artículos y crónicas que van desde la crítica literaria a la cinematográfica en varios medios digitales. Además de haber participado en diversas compilaciones y antologías, es autor de tres libros de relatos breves: Elefantiasis (Policarbonados, 2010), La suave piel de la anaconda (Talentura, 2012) y Glóbulos versos (Talentura, 2014).

viernes, 31 de marzo de 2017

Reconocimiento a Javier Sierra

En esta ocasión no traigo al blog ni una reseña ni una entrevista, aunque sí dejaré al pie el enlace a la que me concedió Javier Sierra.
Esta entrada es para expresar públicamente mi enhorabuena al escritor turolense. Fue uno de los primeros en concederme una entrevista en el conocido Hotel Astoria de Valencia, hace seis años, con motivo de la publicación de su novela 'El ángel perdido' en 2011.
Acaban de concederle un merecido galardón precisamente en su tierra, por aquello de que nadie es profeta en su tierra.
Enhorabuena, Javier.

Javier Sierra (Teruel, 1971) recibirá la Cruz de San Jorge 2017 que otorga la Diputación de Teruel como reconocimiento al “honor y buen nombre que ha dado a la provincia de Teruel”. El acto de entrega se celebrará el 21 de abril, en el acto institucional del Día de la Provincia, en la antigua sede del Banco de España en la capital turolense.

“Se trata, sin duda, de uno de los escritores y periodistas turolenses más conocido y valorado y, por supuesto, más querido”, ha dicho el presidente de la Diputación de Teruel, Ramón Millán. Pero no sólo es respetado a nivel local, sino también a nivel mundial: sus obras se publican en casi cincuenta países y han sido traducidas a más de cuarenta idiomas. Javier Sierra es el primer autor español –y hasta ahora único- que ha entrado en el top ten de las listas de best sellers de Estados Unidos con La cena secreta (Planeta, 2014), finalista del Premio Ciudad de Torrevieja. La dama azul, centrada en la mística española sor María de Jesús de Ágreda, fue elegida en 2008 como Mejor Novela Histórica del Año en EE.UU. durante la Book Expo America (BEA) de ese año. Asimismo inspiró el hermanamiento entre la villa Soriana de Ágreda y el estado de Nuevo México (EE.UU.), valiéndole a su autor el reconocimiento de Hijo Adoptivo de Ágreda. El ángel perdido (Planeta, 2011) recibió en 2012 dos Latino Book Awards a la mejor novela drama/aventura publicada en español en EE.UU., y en 2013 El maestro del Prado (Planeta) fue la obra de ficción más vendida en España, cosechando excelentes críticas y siendo muy bien acogida internacionalmente. 

Entrevista a Javier Sierra pinchando aquí.

lunes, 27 de marzo de 2017

ARQUÍMEDES EL DEL TEOREMA, de Jorge Alcalde


He disfrutado mucho con la lectura de este libro de no ficción, ‘Arquímedes el del teorema’ (Planeta, 2017), creo que es un libro estupendo para quienes quieran acercarse al fascinante mundo de la ciencia sin temor a tropezar con fórmulas, teoremas ni estadísticas. Lo que los lectores van a encontrar son historias bien tramadas donde diecisiete científicas y científicos desde la Antigüedad hasta el siglo pasado han sido ‘fotografiados’ bajo su perfil más humano y, en algunos casos, más sorprendente. Lo pienso así al leer que quizá Arquímedes tuvo algo de suerte a la hora de dar su veredicto sobre la famosa corona de oro macizo del rey Hierón. O al sonreír recordando la pasión de Darwin por los escarabajos con la curiosa anécdota sobre uno de estos insectos en concreto de por medio. Emocionante descubrir que Marie Curie no solo rompió barreras sexistas en su época, también al saber que pudo ser consciente del sacrificio personal que corría conforme avanzaban sus descubrimientos sobre la radioactividad. La vida del astrónomo Tycho Brahe me ha resultado digna de un serial cinematográfico de primer orden, ya desde su nacimiento; como también hay una valiosa lección al revisar las contribuciones científicas de Williamina Fleming o Jocelyn Bell al tener que superar la mentalidad machista de la época.

En resumen, diecisiete razones para entrar en estas páginas y disfrutar aprendiendo o aprender disfrutando sin dejar la risa, el misterio y el entretenimiento gracias a la habilidad de Jorge Alcalde. Viva la ciencia si nos la cuentan de forma tan amena y fascinante.
Jorge Alcalde (Madrid, 1968) es periodista y escritor. Ha dedicado buena parte de su carrera a la divulgación científica e histórica. Actual director de la revisa Quo, comenzó su carrera en la sección de cultura del diario ABC y hoy es habitual comentarista en diarios, revistas y canales de radio y televisión. Cuenta con algunos de los más importantes premios de divulgación en español, como el Prisma de la Casa de las Ciencias de La Coruña, los premios FECYT y TECNALIA al periodismo en medicina, y ha sido finalista del Premio Boehringer Ingelheim de Periodismo científico. Es autor de cinco libros de divulgación de ciencia y medicina, entre ellos ‘¿Por qué los astronautas no lloran?’ (2015) y este ‘Arquímedes el del teorema’ (2017).

jueves, 16 de marzo de 2017

KINTSUKOROI, de Tomás Navarro. (Zenith)


Esta semana, la propuesta literaria es el segundo libro del psicólogo Tomás Navarro. Su anterior libro, titulado ‘Fortaleza emocional’ (2015), me llevó a entrevistarle para ahondar más en los conceptos que planteaba. Espero que tenga a bien concederme una nueva con este ‘Kintsukoroi (Zenith).
En la parte introductoria ya nos seduce con el concepto del kintsukoroi, el arte japonés de recomponer lo que está roto, no en vano el subtítulo del libro es ‘el arte de curar heridas emocionales’. En realidad se trata de una guía estructurada en tres partes, con tres grandes objetivos para que el lector pueda trabajar con el libro de manera autónoma, en palabras del propio autor. Los tres objetivos son: asumir que las adversidades nos afectan y comprender que lo que nos sucede es un primer paso para superarlas; el segundo, el que podamos mostrar lo que nos ocurre a quienes nos rodean, pues la empatía puede ser una herramienta también para la superación de las heridas emocionales; y el tercero es el de dotarnos de herramientas para superar las adversidades y convertirnos en  personas más fuertes emocionalmente.
Dada la amplia experiencia clínica de Tomás Navarro en su ejercicio profesional encontraremos en el libro multitud de ejemplos para mostrarnos la parte teórica, pero también la práctica de las herramientas necesarias para poder superar las adversidades. El paralelismo con los maestros kintsukoroi es evidente, pues si ellos recomponen las piezas de cerámica rota rellenando las grietas resaltándolas con oro, mostrando las cicatrices como símbolo de fortaleza, Navarro nos enseña a aplicar este método siguiendo los consejos de este libro motivador para reparar nuestras grietas emocionales.
Por último, un guiño muy especial desde esa parte introductoria, el deseo de Navarro de que nos acerquemos a este libro conectando con el slow reading, proponiéndonos que leamos 'Kintsukoroi' lentamente, sin prisas, dialogando con el libro, saboreándolo.
Tomás Navarro, es un psicólogo que tiene un objetivo claro: sacar la psicología de la consulta y de las aulas y ponerla al servicio de las personas compartiéndola y divulgándola de una manera muy didáctica. Según su perfil de Linkedin: "Un día soñé que podía trabajar y vivir en las montañas que tanto amo y al despertar me puse a trabajar para conseguirlo. Desde La Cerdanya, un valle en el corazón de los Pirineos, escribo. También tengo una sección semanal de opinión en el Periódico de Catalunya, una mensual en la revista Objetivo bienestar y otra en la revista Psicología práctica. También colaboro con TVE, los jueves. En la Cerdanya realizo sesiones de coaching en medio de la naturaleza, andando, pedaleando o esquiando e imparto cursos de fortaleza emocional aplicada. Me gusta ver a la gente feliz por lo que además imparto cursos, charlas y conferencias por todo el mundo y colaboro con diferentes medios de comunicación proporcionando claves para conocernos y entender mejor lo que sentimos."
Os dejo a continuación el enlace de la entrevista que me concedió en 2015.

miércoles, 8 de marzo de 2017

ELGA REÁTEGUI: «Ha sido muy sencillo para mí ponerme en el lugar de un hombre».

Esta semana, coincidiendo además hoy, 8 de marzo, con el día de la mujer, traigo aquí la entrevista que amablemente me concedió la escritora y periodista peruana Elga Reátegui Zumaeta. Nos conocemos desde hace años, por lo que le estoy doblemente agradecido. Está de promoción con su última novela, ‘Y te diste la media vuelta’ (ADD Personas y libros).

Antes que nada, háblanos del título de esta tercera novela, ‘Y te diste la media vuelta’.
Yo tengo como parte de la banda sonora de mi infancia los boleros mexicanos rancheros y, claro, estoy impregnada de eso, del romanticismo, de la nostalgia, la despedida, el desamor y todo ello. Me pareció magnífico apoderarme en cierta forma de aquel título de uno, La media vuelta, de ese bolero, y me pareció fantástica la imagen, el gesto de dar la espalda, de dejar atrás algo, de cortar, de romper, de liberarse, me pareció fantástico, como que le iba como anillo al dedo a mi novela,

Imagen que se refrenda en la portada del libro.
Exactamente, aquel hombre con la gabardina y el sombrero dejando atrás a una mujer…

Un poco como en Casablanca.
Fíjate que no he visto esa película. Ya lo dije en una entrevista que me hicieron en Lima: «Tu novela tiene mucho de cinematográfico, dime cuáles son tus directores favoritos, tus películas…» Y les dije: «¿Sabes qué? Me estás haciendo quedar mal, no soy muy aficionada al cine, estoy aprendiendo con mi esposo que gusta mucho de las películas, hacíamos maratones de cine de fin de semana, educándome, por así decirlo, en ese aspecto». Aunque hay algunas películas que me han impactado no muero por el cine. A lo mejor lo que se refleja allí es más de mis lecturas, de lo aprendido en otros ambientes que nada tienen que ver con el cine.

Sergio rememora su pasado (familiar, sentimental,...) en el transcurso del viaje que, a insistencia de su hermana Sara, le lleva desde España a Perú a fin de cerrar asuntos pendientes con su madre y familia, pero ¿quién es Sergio, más allá de encarnar al protagonista masculino de la novela, quién está detrás de Sergio?
Todos los hombres que han estado y están en mi vida, llámense hermanos, amigos y, hasta en cierta forma, mi padre. Yo me he criado en un ambiente de varones, tengo muchos hermanos varones, somos solamente dos mujeres, nos alejan muchas generaciones porque son mayores que yo. En el ambiente laboral he estado siempre rodeada de varones, ejercí en periodismo de política y había un ambiente masculino, había pocas mujeres. Entonces, he visto de cerca, he compartido con estos hombres, sé cómo piensan, sé cómo sienten, y ha sido muy sencillo para mi ponerme en el lugar de un hombre, traer esos recuerdos y nutrirme de ellos para poder interpretar a este Sergio atormentado. Porque también tengo a amigos atormentados por sus madres y que no han podido romper con ese cordón, porque es muy complicado romper con ese lazo, con la madre, porque para bien o para mal está siempre presente en tu vida. E inconscientemente también en tus parejas buscas a alguien como ella aunque te haya tratado muy mal. Siempre está ahí el reflejo, el recuerdo, el reforzamiento de ese trato que te dio tu progenitora, tu madre. Tengo muchos amigos que pasan de los 50 y todavía buscan la aprobación de sus madres, les tratan mal, pero ahí están, siempre fieles, devotos, a lo mejor un tanto masoquistas, pero están ahí. A la larga, la que cría, tanto en hombres como en mujeres es la madre, puede haber algunos casos donde ellos participen, pero es la madre quien refuerza el comportamiento machista, la semilla del machismo, le echamos la culpa a medio mundo, pero la responsabilidad es de la madre.

Dado que tu novela se desarrolla en Perú y hablando de la mujer, del machismo, preguntarte si hay mucha o poca diferencia entre el machismo en Perú y en España.
Yo creo que la violencia contra la mujer es igual aquí, allí y en la Conchinchina. Hablando con una amiga que trabaja con mujeres en el resto de Europa me decía que en zonas de Europa del Este a lo mejor se ve mucho más la crueldad, pero que de forma asolapada, quizá por el clima, es más el refugio en casa, pero se ejerce la misma violencia porque llegan borrachos, al igual que en otros puntos de Latinoamérica o España hay mujeres que no denuncian, porque creen que son problemas que se deben tocar solamente en casa, que es algo nuestro, social, se piensa simplemente que es un problema conyugal y punto. Aquí en España hay casos tremendos, pero en Perú es exactamente igual.

Te ha tocado como escritora evocar una etapa político social muy traumática en Perú, la del terrorismo, no sé hasta qué punto tener que plasmarlo para tu novela te ha llevado a reflexionar si querías incluirlo o no incluirlo. Como periodista imagino que has pensado que ocurrió tal cual, que no ibas a maquillarlo.
Yo creo que ocurrió así y peor, fueron épocas muy duras que teníamos la lucha interna, Sendero Luminoso, el MRTA, sumado a una crisis económica espantosa, tremenda, donde no veíamos futuro, en ese tiempo éramos muy jóvenes, no vislumbrábamos un progreso, una esperanza quizá, vivíamos al día. Queríamos salir de nuestra pobreza a través del estudio, de nuestro trabajo, y el sueño de alguno de ver otra solución, para nosotros, para nuestras familias. Yo más o menos comencé a ver cuál era la situación de mi país mucho antes, ya con los últimos coletazos de la Junta Militar, con Bermúdez, que luego dio paso a la democracia. Los primeros brotes de terrorismo se dan con el gobierno de Belaúnde que no hizo caso, luego la cosa se puso peor. Empezó en el campo y luego fue más fuerte y más violento, con los atentados que hubo en Lima. En ese tiempo ya estaba en el periodismo, de una u otra forma creo que cada peruano en esa época tiene algo que llorar, algún familiar, algún amigo, hemos sido muy golpeados por esa época. Fueron épocas muy duras, muy tenebrosas. Yo vivía cerca de los Ministerios que eran el blanco perfecto de los terroristas, recuerdo el sonido de la policía, el desconcierto, la gente corriendo por las calles, la policía no sabiendo a quien detener, todos eran sospechosos, generalmente se creía que las principales universidades públicas eran nidos de terroristas, de terrucos, como les llamábamos nosotros. Es increíble que ahora se pretenda condenar a aquellos jueces sin rostro, invalidar los juicios y decir que no, que no se les dio un trato justo, favorecer a los terroristas. Si, fueron épocas muy duras, están ahí, forman parte de mi historia.

Elga Reátegui nació en Lima, pero reside desde hace años en Valencia (España). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y se licenció en Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza de la capital peruana.  Ejerció su profesión en Perú en diversos medios de comunicación e incursionó en el mundo de la literatura con el poemario ‘Ventana Opuesta’ (1993), al cual le siguieron ‘Entre dos polos’ (1994), ‘Alas de acero’ (2001), ‘Etérea’ (2004). Asimismo, junto al escritor y decimista, Pedro Rivarola (ya fallecido) publicó  los epistolarios ‘Correo de Locumba’ (2002) y ‘Violación de correspondencia’ (2003), además de la plaqueta de poesía ‘Madera y fuego’ y el CD ‘Abrazados’ (2003). En 2007 publicó su primera  novela ‘El santo cura’. En 2009, llegó al Perú, en una segunda edición. En 2011 publicó ‘De ternura y sexo’  y ‘A este lado y al otro’ (2015). Es autora también del poemario ‘En mi piel’ (2005), una recopilación de sus anteriores publicaciones. La versión al inglés se publicó en el mercado norteamericano bajo el título ‘Body maps’, en 2014.Tiene canal en YouTube, donde difunde su programa cultural ‘Momentos’ (el cual produce y conduce). Es miembro del PEN Club Internacional y de la Asociación Concilyarte.