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viernes, 26 de junio de 2026

El libro de pasatiempos del detective de sillón. Gareth Moore y Laura J. Ayres

El libro que os traigo estos días es El libro de pasatiempos del detective de sillón (Larousse), de Gareth Moore y Laura J. Ayres. Es cierto, también semanas atrás os traje uno en la línea de libros de entretenimiento. 

En el caso de este, os puedo asegurar que lo he disfrutado con un lápiz en la mano durante varias tardes. Contiene más de 80 retos, no los llamaría juegos, variados en los que se nos pondrá a prueba el intelecto. Encontraréis así desafíos de agudeza visual, de lógica, de deducción; de tipo laberíntico o, entre otros, los populares sudokus adaptados, eso sí, a esta propuesta de resolución de enigmas por parte de los dos autores. 

El planteamiento de cada uno de estos casos detectivescos es justo como leemos en el título, con una narración previa en cada caso y una cuestión si logramos descifrar o resolver la prueba. Además de adictivo, en caso de duda siempre podemos recurrir a las soluciones que encontraremos al final del libro. Me ha parecido muy apropiada esta lectura con el final de las clases lectivas o el inicio de las vacaciones por razones obvias, no hay que ser un gran detective. Esas habilidades mejor las reserváis para El libro de pasatiempos del detective de sillón. 

Moore es un autor superventas internacional en este tipo de libro de entretenimientos, Laura Jayne Ayres, por su parte, es lingüista y junto con Moore es coautora de varios libros de enigmas y acertijos tan interesantes como el que os aguarda desde ya en las librerías.


El libro de pasatiempos del detective de sillón. Gareth Moore y Laura J. Ayres. Larousse


martes, 23 de junio de 2026

Bajamares. Antonio Tocornal

¿Quién es el verdadero protagonista de la novela Bajamares (Sloper), de Antonio Tocornal? Conforme nos vamos deslizando por sus páginas, parece evidente que lo es el habitante del islote Roque Espino. Ese joven que se presentó voluntario, décadas atrás, para hacerse cargo del faro. Labor que ha desempeñado a la perfección, sin haber regresado jamás a tierra firme. Su contacto con el mundo exterior es a través de un barquero que cada quince días le trae las provisiones. 

Tocornal podría haber escrito un relato, uno breve o, quizá, algo más extenso; pero con sabiduría marinera, dirige la proa de la narración a un puerto seguro entre paisajes y voces. Porque el protagonista de Bajamares no está solo. Y no me refiero a los lagartos del islote, ni a los que descansan en paz, en el cementerio de marineros muertos que trajo la bajamar al islote. Está su otro yo. Conocemos más de la historia del guardafaros y de su existencia a través de una sucesión de voces narrativas. Las del barquero, las del narrador omnisciente, la de la madre... Suma no de una voz, sino de una serie de aportes, de documentos, para que la unión de las partes nos descubra la historia casi como ese buque que entre la niebla aparece silencioso, imponente. Niebla y silencio. Curioso traer aquí estos dos conceptos. Porque hay algo de neboluso, de onírico, de somnolencia e imaginación en estas voces. Como también hay silencios, no podía ser menos en una isla semihabitada; no obstante, el lenguaje atrapa, se aferra al lector en forma de imágenes y metáforas. 

Palabras que leemos en un elemento no menos curioso. Y es que el guardafaros, temiendo perder el lenguaje, encarga a tierra firme que le traigan a Roque Espino un gran diccionario enciclopédico ilustrado. Esa enciclopedia será su único vínculo con el resto del mundo —más allá del contacto quincenal con el barquero—; estudiará los tomos durante toda su vida. Vida. Otra palabra que en el tono casi reflexivo de esta novela, adquiere un significado simbólico, si unimos, como lectores, las imágenes iniciales y las finales. Acaso como el perímetro de esa isla. Como un mar primigenio donde se hace la luz para arrojar a las tinieblas, donde a diario vivimos con nuestro yo presente y nuestro yo del pasado en una conversación con la sana intención tal vez de no alejarnos en exceso de tierra firme, esa a la que indefectiblemente regresaremos cuando baje la marea.

Bajamares mereció el primer Premio de Novela de la Diputación de Córdoba en 2018, Sloper la reedita este 2026 con un prólogo de Nadal Suau.


Bajamares. Antonio Tocornal. Editorial Sloper

martes, 9 de junio de 2026

Una fábula sueca. Nicolás Diez

Nos gusta lo noire, quizá por eso celebramos la llegada a las librerías de novelas como Una fábula sueca (AdN), de Nicolás Diez. 

Granadino él, el autor, actualmente compagina su pasión por la narrativa como escritor con su labor docente. No es su primera novela, aunque si vamos a hablar de Una fábula sueca hay que apuntar un detalle: está inspirada en un caso verídico ocurrido en Granada en los años noventa. La trama converge a una supuesta desaparición de un anciano sueco. Un pueblo pequeño, La Umbría, un consulado al que llegan dos mujeres supuestamente hermanas a renovar el pasaporte de aquel y un relato que no logra convencer a Ingrid, la cónsul que las atiende. Siendo un caso de consulados, de un súbdito sueco, las autoridades españolas se ven en la necesidad de investigarlo y querer cerrarlo cuanto antes para que lo político no empañe un supuesto caso doméstico.

Pero de haber sido solo eso, Diez no habría tramado más de quinientas páginas desvelando a través de los personajes una realidad mucho más horrenda e insospechada. La condición humana es parte del aderezo de este thriller psicológico, porque la intuición, las miserias de un trabajo poco reconocido y los silencios durante las pesquisas policiales son tan importantes como un dosier de veinte páginas elaborado por una cónsul con ínfulas de detective. Ir descubriendo paso a paso la relación de dos mujeres entre sí, la de ellas con Hans, el del pasaporte, la de la cónsul y su familia más allá de los pasajes iniciales de la novela... Diez teje como un moderno Penélope estos hilos sin destejerlos por la noche, para darnos tiempo a las y los lectores a ir viendo el tapiz, quizá convirtiéndonos en modernos Ulises con ganas de llegar a Ítaca, de regreso, o demorarnos en el viaje conforme lleguemos al desenlace de esta fábula, de Una fábula sueca.


Una fábula sueca. Nicolás Diez. AdN Editorial.

lunes, 1 de junio de 2026

El prisionero de la planta 15. Salvador Perpiñá

Descubrí la prosa de Salvador Perpiñá años atrás, por un libro de relatos. Quizá por eso quise sumergirme en una novela, este thriller titulado El prisionero de la planta 15 (HarperCollins). 

Sería fácil reproducir parte del argumento, ese que aparece en la contraportada. Facilita saber de qué nos habla Perpiñá al trasladarnos al Madrid de 1966. Y en esa estela, en el centro de la historia está un personaje poliédrico, asimétrico, si se me permite. No solo porque viva solo en un apartamento del Edificio España. Ya ese coloso de la urbe, casi un laberinto de plantas, ascensores y con vida propia para Cano, actúa como tabla de salvación a sus fantasmas interiores. Porque Perpiñá le ha dotado de un pasado, Cano fue un excombatiente de la División Azul en la Segunda Guerra Mundial. Cano es un morfinómano y de tanto en tanto reflexiona sobre ese pasado, sobre esas heridas. 

Lo que tira de la anilla de esta granada de mano es una llamada de alguien justamente de su pasado al pedirle que busque a su hija. Una joven de la alta sociedad madrileña. Y así se iniciará un doble acto de descubrimiento, de huida hacia delante. Quizá todos los personajes alrededor de Cano estén huyendo, de sus propios fantasmas o de los que la sociedad crea porque el miedo es el arma más poderosa de control. Quien no aprende de su pasado, dicen, está condenado a repetirlo. Pero, ¿y si lo que creías que era tu pasado se resquebraja y has de componerlo para saber quién eres en realidad? Cano tomará la punta del ovillo de Ariadna en el laberinto del submundo madrileño de los '60. Tendrá que bracear ese fango, con la ayuda de una joven actriz de provincias en horas bajas, pero sobre todo, solo. 

Porque Perpiñá en El prisionero de la planta 15 quiere que el lector descubra no solo el secreto de Dolores Rivera. También el de Víctor Cano, uno que al completar el puzle en la recta final del libro nos hará pensar en las palabras de Oliveiro Toscani: "si el arte no provoca, no es arte".


El prisionero de la planta 15. Salvador Perpiñá. HarperCollins Ibérica.


jueves, 21 de mayo de 2026

Haz caso a mamá. Entrevista a Paloma Sorribes

Comparto esta semana la entrevista que me concedió una escritora e ilustradora valenciana. Paloma Sorribes, tras pasar más de una década entre cables y pantallas, decidió apostar por lo que realmente le daba vida: la ilustración. 

Ha confesado que le gustan las plantas verdes (su primer dibujo fue con los dedos en una maceta… o en la pared del salón, según a quien se le pregunte), las gallinas, el sol de invierno y los dulces (quizá por eso estudió biología y repostería). Dibuja porque le hace feliz y porque sospecha que dentro de cada historia hay un rincón que sólo se entiende con un buen dibujo. Estos días presenta en librerías y ferias de libros su opera prima, el cuento ilustrado Haz caso a mamá (Brief), por el que le pregunto.


P: Antes de ver la luz tu primer libro, Haz caso a mamá, ya habías colaborado con ilustraciones en varios medios, no solo en España. ¿Qué te animó a dar el salto a ponerle texto a tus dibujos?

R: Mis dibujos siempre han tenido texto… es solo que a este le he puesto palabras para ayudar.

P: El título es muy significativo, me parece, porque al protagonista le asaltan las dudas con un compañero del colegio que no se porta muy bien. Cuéntanos algunos de los valores que has querido transmitir con Haz caso a mamá.

R: A veces, los valores se dan de bruces con la educación… y sí, es bastante incómodo darse cuenta (de eso va el libro) de que tus valores, por muy auténticos que sean, no siempre te sirven de mucho.

La experiencia, con su manía de llegar tarde, va corrigiendo el rumbo. Lo que de joven te parecía incuestionable, de adulto puede rozar lo ridículo. Pero bueno, al final todo consiste en seguir respirando, ¿no? Y entonces aparece, sin pedir permiso, esa voz de mamá —queridos papás no es algo personal… en el libro es mamá, porque yo lo soy— repitiendo lo que ya sabías… o lo que no quisiste escuchar. Y, cómo no, con los años, se cumple.

P: Entre los diversos y animados personajes que pululan por las páginas, voy a destacar aquí a las moscas. Las hay que no dicen nada, pero luego hay tres muy parlanchinas. ¿Es así?

R: Las moscas es la paradoja más grande del cuento (que obviamente no va a entender un niño), pero me apetecía meter esa reflexión para quién se la quiera plantear. El camaleón come moscas por lo que lo lógico sería que se comiera a esas tres… como pasa en la cena con sus papás… Sin embargo, esas tres se han unido, han creado un lazo con él, porque están de acuerdo en que la mantis es molesta y mala. Es como si dijeran: me uno a mi enemigo, pero porque tenemos un enemigo común más difícil, eso sí, tú que eres el VERTEBRADO vas delante.

Al final, la víctima del camaleón llega a manipularlo de cara a un enemigo común. Alimentan su ego para que se enfrente al único rival que puede acabar con él… Pero esto no es para niños…, esto son cosas que me pasan por la cabeza y quedan en segundo plano en el cuento… para mí… o para esos padres que no se conformen en leer un cuento para sus niños antes de dormir, sino para los que entienden que Caperucita Roja es algo más que una niña que debe temer al lobo.

P: En una de las escenas, vemos al protagonista con su madre, mientras se lava los dientes (risas). Además de este hábito saludable, seguro que hay algún otro que pueden compartir las y los lectores de Haz caso a mamá con sus padres. Por ejemplo...

R: No era mi intención hablar de hábitos saludables… De hecho, el camaleón come moscas jajajajaja. Pero cogiendo la pregunta por los pelos, podemos decir que en la última escena la Mamá Mantis pone fruta para cenar en la mesa y que cenan juntos. Mi experiencia me ha dicho que aunque un niño proteste al principio…, cenar con papá y mamá en la mesa tiene un efecto positivo. Él no lo sabe, pero disfruta de la charla.

R: La mamá del protagonista, en un pasaje del libro, está preocupada porque le ve obsesionado con hacer lo que él cree "justo". Como madre, ¿te ha pasado esto alguna vez? ¿Qué consejo le darías a otra mamá si estuviera en esa situación?

R: Pufff.. Los niños aprenden antes a decir que algo no es justo que «mamá, déjame que reflexione sobre eso», jajajaja. La justicia se sostiene sobre la experiencia, salvo que seas alguien por encima de todo. La infancia es instinto, es impulso… La tarea de una madre (cuando el niño es muy pequeño) no es hacer un tratado de filosofía, sino explicarle a través de lo que es capaz de entender lo que está bien y mal. Aquí, los cuentos…, los de siempre y los que seguimos inventando…, hacen su papel…. su gran papel… Al final, un cuento infantil es solo una forma de razonar, de filosofar con los niños… Todos hemos sido niños…, la ventaja es que algunas veces… mientras dibujo… yo me acuerdo.

P: Creo que vas a visitar varias ciudades de España promocionando tu libro. ¿Cuál es la próxima cita?

R: Este próximo fin de semana, concretamente el domingo 24 por la mañana, estaré en en Centro Cultural La Nau, en Valencia. Después toca hacer la maleta rumbo a la Feria del Libro de Madrid, donde estaré el 4 de junio durante todo el día. Y luego… ¡quién sabe! 😄 Estoy intentando organizar alguna feria más —quizá Zaragoza— y seguramente caerá también algo por Valencia. ¡Así que, con un poco de suerte, nos vemos pronto entre libros, dibujos y conversaciones!


Haz caso a mamá. Paloma Sorribes. Brief ediciones.





martes, 19 de mayo de 2026

La zona. Tomás Navarro

En esta ocasión, os traigo un libro de alguien a quien conozco personalmente. Me refiero a La zona (Zenith), de Tomás Navarro. A las y los asiduos a Maleta de libros les sonarán títulos como Kintsukoroi, Tus líneas rojas o Fortaleza emocional, entre otros. 

En La zona, Navarro nos explica en primer lugar qué es eso de la zona para más adelante entrenarnos a entrar y obtener los beneficios que nos aguardan en ella. Navarro llama zona a ese estado mental donde mente y cuerpo fluyen armónicos. Antes hay que dejar fuera la distracción, la pereza, los miedos y la procrastinación, además de las prisas. Un concepto también muy importante es saber centrarse, sin dispersarse, es decir, focalizarse y entrar conscientemente en ese estado. Una vez dentro, toca fluir en tiempo que permanezcamos en él, y seguro que coincidiréis en que el tiempo pasa deprisa cuando haces algo que te gusta. Qué importante es la motivación. 

La Concentra-acción, otro término que nos presenta Navarro en la tercera parte, es capital para buscar la zona, nuestra zona, cada día. Si aprendemos a entrar, seremos más productivos en los estudios, en el trabajo, en nuestras relaciones personales o en los momentos de ocio. Navarro nos advierte en La zona de los peligros de la procrastinación, de las adicciones (por ejemplo, a las redes sociales), a cómo abordar los problemas de atención, incluso en esos casos en los que nos "autodiagnosticamos" de TDA (sobre todo, si no lo padecemos). Hay ejemplos, guiños literarios, también al cine y buen humor, incluso en algo tan aparentemente serio como es la parte dedicada al sexo en la zona. ¿Por qué no?

En resumen, la falta de atención puede vencerse y con una buena motivación y los sencillos ejercicios propuestos por Navarro, entraremos en consonancia, conscientes a ese estado de bienestar y fertilidad en nuestros propósitos. La zona te espera para que disfrutes más de tu tiempo. ¿Te animas?


La zona. Tomás Navarro. Editorial Zenith

martes, 12 de mayo de 2026

Fabulosos imperios

Llegó a mí, de nuevo, uno de esos libros que tienen un lugar especial en mi biblioteca, me refiero a Fabulosos imperios (Cátedra). Una edición de Mariano Martín Rodríguez, uno de los expertos de este género en el ámbito hispanohablante. 

Debería empezar por el principio, por la parte teórica que Martín Rodríguez antepone a los textos antologados. Pero lo haré al revés. Me sumergí primero en las historias, doce en total, de este libro, comprobando eso sí, que la variedad de autoras y autores aúna la diversidad de planteamientos, enfoques y temáticas incluso dentro de lo que en el mundo sajón se denomina fantasy o high fantasy. Reconozco que aunque sí había leído algo de varios de estos autores, léase Laura Gallego, José Ovejero o Pedro Ugarte, me ha sorprendido gratamente este registro, estas historias. Desde la breve o brevísima Trilce, de Sofía Rhei hasta la nouvelle de Una esfera perfecta de Eduardo Vaquerizo hay un mundo, dicho sea con un doble guiño. 

A lo largo de sus páginas esos territorios narrativos, esos imperios (qué grán acierto el del título) se erigen no solo en el papel, sobre este, sino que escalan a través del inconsciente colectivo y se erigen en nuestra mente de lectoras y lectores como si hubieran existido o aún permaneciesen tras las ignotas fronteras de ultramar. Como decía, desde esa fabulosa y opulosa Trilce como ciudad (a algunas les sonará del poemario de Cesar Vallejo), hasta la de Idhún y sus Oráculos, en El origen de los unicornios; desde el país de Nari, en el relato homónimo, pasando por la Ciudad-Estado del relato también homónimo de Pedro Ugarte, al continente austral de Opalestis, en el planeta Thámyris, del relato Leyenda de Avendroth, el devorador de sueños, por citar algunos de los escenarios, sus protagonistas nos sumergirán en historias casi legendarias, épicas, si se me permite caer en el tópico. 

Doce historias, ahora sí, precedidas por ese exhaustivo análisis del género de la fantasía épica con profundas reflexiones de la mano del docto Martín Rodríguez. Una invitación a traspasar las barreras de la ficción, a voltear las primeras páginas y deslizarnos por otros mundos, como en la cita de Paul Éluard, que están en este, como nos lo demuestra Fabulosos imperios.


Fabulosos imperios Antología de la fantasía épica española. Ediciones Cátedra.

jueves, 23 de abril de 2026

El septimo hombre y otros cuentos. Jean Cristophe Deveney - PMGL

 

Hace tiempo que no reseño un libro ilustrado y he querido que sea este, además, en un día tan señalado como hoy, 23 de abril. Murakami llegó a mi vida de casualidad, con una novela tierna y lúcida. Cómo no iba a sumergirme así en los relatos, en estos El séptimo hombre y otros cuentos (Planeta Comic), ilustrado por Jean Cristophe Deveney y PMGL. Las onomatopeyas han contado con el japonés Misato Morita. 

Nueve relatos en su mayoría a color, sin estridencias, tan al estilo Murakami. Destaca el blanco y negro de En cualquier lugar donde pueda hallarse. Nueve historias con un pie en la realidad y otro en lo fantástico, casi como lo que leemos en el relato Sherezade sobre su coprotagonista. Rana salva Tokio abre esta obra con ese punto irónico, aunque también reflexivo. 

Puestos a señalar guiños, la metaliteratura está muy presente, no solo por ese título, comentado, en referencia a Las mil y una noches, También a Ana Karenina, a El Mago de Oz o a Kokoro. Si me pregustáis qué hilos he visto en estos nueve relatos (nueve fueron los del libro también de relato de J. D. Salinger), creo que os diría que quizá el poder de las decisiones  y sus consecuencias. Quizá también la débil frontera entre lo que consideramos que está bien y lo que está mal. Pero este volumen está ilustrado, como apuntalado por dos artistas como son  Jean Cristophe Deveney, con el guion, y PMGL con los dibujos y el color. 

Un tándem estupendo para reflejar en las más de 400 páginas un proyecto que les llevó más de una década. Y, con la traducción al castellano de  Albert Agut Iglesias llega a las librerías para hacernos disfrutar sin duda en el mes más literario del año. Un día del libro como hoy, se merecía esta joya literaria y plástica.


El séptimo hombre y otros cuentos. Jean Cristophe Deveney – PMGL. Planeta Comic

viernes, 17 de abril de 2026

Territorios David Roas

 

¿Qué es el agrohorror?..., me preguntas mientras clavas tu guadaña en mi... No, no es un poemario de lo que hoy vengo a hablar, sino de un libro de relatos, Territorios (Páginas de espuma), de David Roas. Por tanto, las oscuras golondrinas de la gallega Rosalía se trocan aquí en negros cuervos. 

El agrohorror es el hilo argumental de los siete relatos que componen este (casi) manual de supervivencia frente al horror rural. Porque Roas ha sabido cultivar entre tomates y calabacines gigantes a unos personajes igual de inquietantes. Los escenarios nos sumergen en la Galicia profunda, en páramos semidesérticos o con campos de centeno donde un fantasma quizá se sienta libre, a salvo, ¿lo estarías tú? Quienes lean estas siete historias que se preparen, porque esa legendaria tranquilidad del campo, esa inspiradora soledad a la que acuden/acudimos los urbanitas domingueros esconde, en realidad, leyendas, rituales y rincones con hambre de confiados turistillas. 

Las narraciones de Territorios, como digo, seducen por el horror con ironía, con lo grotesco y lo paródico. Los guiños al cine o series de TV también levantan ese espantapájaros moderno sobre un terreno plagado de personajes dignos de Los santos inocentes o Cerdita. "Cuanto daño ha hecho Tarantino", leemos en un pasaje, aunque me viene a la boca el sabor de Stephen King o el de Shirley Jackson a la hora de recomendaros estos siete deliciosos relatos de miedo y horror agrario, sin abandonar el humor negro o la sátira. Será que la tierra nos llama y en el campo su sonido se hace más nítido; acercaos, acercaos y escucharlo, os espera sin móviles ni internet para recordaros que quien viene al pueblo, a la aldea, al agro, es bien recibido...


Territorios. David Roas. Editorial Páginas de espuma

jueves, 2 de abril de 2026

Guia para identificar los simbolos en el arte. VV. AA.

 

Esta semana, con algunos festivos de por medio, os invito a que redescubráis algunas obras de arte de la mano de la Guía para identificar los símbolos en el arte (Cátedra). Sus cuatro autores presentan una nueva entrega de la exitosa serie de guías que transforman nuestra mirada sobre el arte. 

En este volumen, han organizado su contenido de una forma amena y muy didáctica. Porque más allá de esos símbolos, claramente identificables -o no- en pinturas, esculturas, escudos heráldicos o fachadas de edificios, se esconden significados de lo más variados y sugerentes. Hallamos así símbolos relacionados con objetos: guadañas, espejos, puertas, relojes... También con animales, frutas y plantas, como: gatos, perros, leones, unicornios, rosas, granadas, manzanas o vides, por ejemplo. 

Símbolos presentes en ellas para dar profundidad a las obras, para esconder opiniones o expresar sentimientos que a menudo requieren justo de eso: algo que lo represente más allá de las palabras, con una imagen. El ciprés de La noche estrellada de Vincent van Gogh, por ejemplo, ¿qué nos transmitió¿ ¿Y Dalí, con ese reloj tan singularísimo, en su Perfil del tiempo? ¿Por qué de ese escorpión, en la mano de uno de los personajes de Un joven siendo presentado a las Siete Liberales, de Boticelli? 

Entre los atractivos de este libro, destaco, por ejemplo, su formato apaisado; también, los dos índices del final: el alfabético tal y como discurren los distintos símbolos y, otro inverso, de los significados de esos símbolos. Con todo, sobresale justo eso, esos significados de los símbolos en el arte, pues hallaremos que el concepto de la justicia ha sido simbolizada con una espada, con una balanza o con un fuego, por citar algunos ejemplos. Más aún, a su vez, un perro puede simbolizar la fidelidad, como el célebre Retrato del matrimonio Arnolfini, de Jan van Eyck, o justo lo opuesto. Curioso, ¿no? 

Lo que sí es una realidad, es que en la Guía para identificar los símbolos en el arte vamos a disfrutar con cada página, avivando nuestro deseo de seguir conociendo ese fascinante universo simbólico en las obras de arte, a las que ya no veremos igual, tras esta lectura.


Guíapara identificar los símbolos en el arte. VV. AA. Cátedra.

martes, 24 de marzo de 2026

El Tunche. Miguel Gayo

 
La novela El Tunche (Vencejo), de Miguel Gayo, arranca con un hecho tomado de la realidad. Se cumplen diez años de la muerte violenta de una joven, en un parque sevillano, a manos de un hombre perturbado y desalmado que acabó con su vida aprovechando su indefensión para agredirla, además, sexualmente. 

Gayo toma ese hecho verídico para componer una historia de ficción, en esa ciudad, con varios personajes convergiendo en un curioso triangulo pasional. Narrada en contrapunto, asistiremos a un reencuentro entre dos amigos que amaron a una misma mujer. La fatalidad se cruzó en sus caminos, no solo la moral, también la que acompaña a nuestra existencia mundana y finita. 

El Tunche como título alude a una criatura mitológica de la selva andina, de donde es también Flor María, un cuarto personaje clave en toda la trama. Solo que ese Tunche demoníaco y selvático parece traspasar la distancia, lo folclórico, para merodear por Sevilla. El Tunche avisa, silba y, si tiene ocasión, devora a sus víctimas. 

La novela se articula en capítulos afluentes donde los encuentros y desencuentros de Bruno y José, con su amada Sara, revelarán que la vida nos pone a prueba, que el destino puede llegar a ser cruel, que el incluso lo que está por suceder tiene un componente ajeno a la voluntad humana. Pero otra parte no. El Tunche roza la tragedia porque el amor puede ser un pasatiempo y una tragedia, como dijo Isadora Duncan.


El Tunche. Miguel Gayo. Vencejo ediciones.

viernes, 6 de marzo de 2026

Las risas del arte. Carlos Reyero

He encontrado muy interesante este libro, Las risas del arte (Cátedra), de Carlos Reyero. Entre las diversas razones destacaría el planteamiento del autor al abordar la risa en la pintura occidental, no por periodos históricos, sino por temáticas. También el gran valor de la Introducción justamente como preámbulo no solo de lo que hallaremos en las páginas de Las risas del arte, sino de esos códigos de la risa, de la naturaleza de lo risible, lo cómico o lo paródico, para lograr entender qué vemos frente a un cuadro o qué quiso mostrar su autor. 

La risa es una virtud humana, incluso un acto social, según sus entendidos. Por ello, ir de museos y reírnos con una obra, ya solos ya acompañados, puede ser un gesto de aprecio, de complicidad, de buen gusto. No siempre fue así. Lo descubrimos en este libro. La risa escondía, a menudo, crítica social o desafío al poder, en otras, es verdad que frisaba lo satírico, lo irreverente o lo escatológico. Como dijo cierto artista, el arte debe provocar, si no, no es arte. En Las risas del arte, Reyero nos pasea con el texto por el humor en el arte incidiendo con ejemplos en aspectos como la risa despreciativa o la burlesca, la equívoca, la festiva, la engañosa, la fisiológica o el humor sexual, por citar algunos. Tendremos oportunidad de comprobarlo, además, con las páginas a color con reproducciones de obras de arte citadas en el libro. Pero estoy seguro que Reyero nos abre la puerta aquí a seguir solazándonos de muchas más obras, acudiendo a contemplarlas bajo nuestro acervo cultural, e. g., el recién adquirido con este libro. 

Risas hay muchas y reírse a destiempo casi puede ser contraproducente, pero el arte es atemporal y la eternidad de cada una de esas obras ha dejado, para nosotros, deliciosos momentos efímeros de alegría, sufrimiento o reflexión social a la espera de que nos riamos de la complejidad y contradicción de la naturaleza humana. Creo que hasta Reyero estaría de acuerdo conmigo en lo saludable de la risa, pues reduce el estrés y mejora nuestro sistema inmunitario, no es broma. Reivindiquemos el humor en el arte como Reyero hace en Las risas del arte.


Carlos Reyero ha sido catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid y en la Pompeu Fabra de Barcelona. Especialista en arte del siglo XIX, sus principales investigaciones se han centrado en la pintura de historia, las identidades culturales, nacionales y de género, los intercambios artísticos en Europa, los monumentos conmemorativos, la caricatura de prensa y el uso de imágenes en la construcción de discursos políticos. Ediciones Cátedra ha publicado sus libros Pintura y escultura en España, 1800-1910 (2005) -coescrito con Mireia Freixa-, Introducción al arte occidental del siglo XIX (2014), Fortuny o el arte como distinción de clase (2017), El arte parodiado (2022) y Sorolla o la pintura como felicidad (2023).


Las risas del arte. Carlos Reyero. Ediciones Cátedra.

sábado, 28 de febrero de 2026

Las tres familias. Miguel Ángel González

Llegó a mi casa, por sorpresa, la novela Las tres familias (Ediciones B), de Miguel Ángel González. El propio autor me pidió que me lo leyese tranquilo, sin prisa, que lo disfrutase. Procuré no leerme antes la sinopsis, por aquello de no sugestionarme a la hora de ir descubriendo los conflictos y los giros argumentales. Pronto descubrí que la palabra -o el concepto, más bien-, que se repetía con fuerza estaba en el título. La familia. 

En este convulso siglo XXI en el que la sociedad se enfrenta a nuevos retos identitarios de afiliación, pertenencia e individualismos colectivizados, de nuevos roles interfamiliares, recordar los valores que nos hacen mejor persona es casi un acto de rebeldía.

La familia en Las tres familias concatena varias historias con personajes principales separados en el espacio y el tiempo, aparentemente, sin mucho en común. Pero ese camafeo que lleva Hueso, gran protagonista central, es solo el extremo del hilo de Ariadna que las conecta. Desde el vil y horrendo crimen cometido en España, por un noble creyéndose impune, en el siglo XVI, a los sucesos narrados a mediados del siglo XX. Tres hermanos, entonces, que huyen, que hundirán por separado sus raíces en una isla mediterránea, pero que ni la distancia ni el aislamiento conseguirán borrar lo más importante: los valores que guían a las personas, como el de la familia. 

El contrapunto en Las tres familias potencia una trama de sucesos en los que la amistad, la perseverancia, el honor y la lealtad -incluso si solo has conocido la miseria en un orfanato-, vertebran las dos historias que como afluentes alimentan el río de esta novela. Hay espacio para la emoción, para el amor, para experimentar el deseo de justicia, incluso hasta en sus últimas consecuencias. Creo que también González ha querido dejar ante nuestros ojos que tras la palabra mafia se ha intentado volcar más oprobio y crimen sistémico del que por origen le corresponden a tres familias italianas de origen español, como descubriremos aquí. 

En resumen, Las tres familias es un viaje al pasado, un salto en el tiempo hasta el final de la segunda gran guerra, para conocer la génesis de un sentimiento, de unos valores que quisieron mantenerse -y se mantienen en la actualidad- a pesar de la mala fama y los garbanzos negros. Porque seamos honestos, en todas las familias hay de todo, pero pase lo que pase, los lazos están ahí. Las personas vienen y van, pero si su legado si es honesto y comprometido, perdurará en las siguientes generaciones.


Miguel Ángel González (Madrid, 1982) es novelista y dramaturgo, facetas con las que ha obtenido numerosos galardones y el aplauso de la crítica. Compagina la escritura con la dirección de la escuela literaria Club de Escritores. En 2016 publicó Todos los miedos, ganadora de la 65.ª edición del Premio Café Gijón. Más tarde escribió Cariño (2018), que fue elegida como una de las diez mejores novelas del año por la revista Forbes; Un nublao de tiniebla y pedernal (2021), con la que obtuvo el Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa, y el thriller Dios no está con nosotros porque odia a los idiotas. En 2022 vio la luz Prolepsis, y en 2024 publicó Perder el equilibrio nominada a mejor novela en los premios Valencia Negra 2024. En 2025, reunió una selección de sus mejores cuentos en la antología El chico que ganaba todos los premios, su poemario ¿Qué harías si yo muriera? fue distinguido con el Premio Ciudad de Badajoz. Como dramaturgo, ha sido reconocido con el Premio Fray Luis de León, el Premio Max Aub y el Premio Born y sus obras se han representado en escenarios de España, Argentina, México y Estados Unidos.


Las tres familias. Miguel Ángel González. Ediciones B

martes, 17 de febrero de 2026

Le seré sincero, no pinta bien. Álvaro Carmona

Menudo juego de palabras nos gasta Álvaro Carmona en Le seré sincero, no pinta bien (Crítica). Porque si os gusta el arte y la medicina, este libro pinta más que bien. Su autor se ha puesto los guantes y, con un delicado bisturí, nos invita a acercarnos, pero no a una camilla en una sala de autopsias. En realidad, a una serie de cuadros, algunos famosos, para señalarnos signos, rasgos y dolencias de quienes quedaron congelados por el paso del tiempo. 

Porque los cuadros pueden esconder misterios si se mira con atención. Otras veces, la enfermedad es clara, visible, aunque sorpresiva a nuestros ojos del siglo XXI por la forma en la que la vivían o la trataban en su época. A lo largo de la historia de la humanidad, paralela a la del arte, este ha tratado de representar una realidad cuanto menos fascinante. La enfermedad plasmada en las pinceladas -unas veces a color, otras con oscuridad o vacío- revela, a menudo, grandezas y miserias de quienes las vivieron (y padecieron), pero también de quienes las interpretaron (y sufrieron) desde este lado del pincel. 

Una joven se toca un pecho en 1518 sin saber, acaso, lo que ese pezón retraído significa. ¿Qué nos transmite la mirada de don Sebastiánde Morra en el cuadro de Diego Velázquez? ¿Fue más cruel la enfermedad con Carlos II o Juan Carreño al pintarlo? ¿Qué extraían en verdad los médicos en los pacientes como el que se nos muestra en la imagen de la portada del libro? 

Como avancé, particularmente interesante me ha parecido, a la hora de destacar algún capítulo, el llamado Eso podría haberlo pintado un niño. Nuevamente, Carmona tira de ironía para hablarnos de algunas patologías de grandes maestros de la pintura. Porque ahora sabemos -o creemos saber- que la enfermedad y su arte se dieron la mano como reflejo imborrable de la fragilidad humana desde los tiempos de las primeras manifestaciones artísticas en cuevas por nuestros antepasados. 

La sordera de Goya, la artritis de Miguel Ángel o Degas, sin olvidarnos del intenso dolor reflejado por Frida Khalo son ventanas abiertas a nuestra mirada, conscientes de que la pintura es mucho más que arte si se sabe observar. Sucede así con Le seré sincero, no pinta bien. Es un libro, pero también un viaje y una invitación a ponernos delante de pinturas expuestas en los museos ¿o de nuestras propias fotografías? Quizá tras leer este libro descubramos detalles nuevos y comencemos a percibir cómo la luz, la imagen y los colores han moldeado nuestra historia o fueron el refugio de quienes vivieron con la enfermedad trascendiéndola en sus obras.


Álvaro Carmona (Sevilla, 1990) es bioquímico por la Universidad de Sevilla y doctor en Medicina Molecular. Obtuvo una beca internacional de doctorado en la Universidad de Roma, La Sapienza (2016-2020). Su recorrido como investigador atraviesa la neurociencia y patología molecular del cáncer, es docente universitario y divulgador de ciencia en redes sociales, radio, televisión y prensa. Ha trabajado en La Universidad La Sapienza, el Institut Català D’Oncología y las Universidades Alfonso X El Sabio y Loyola de Andalucía. Actualmente coordina asignaturas del Grado en Enfermería en la Universidad Loyola Andalucía. Ha diseñado proyectos docentes donde el arte se convierte en herramienta para enseñar medicina y empatía clínica.


Le seré sincero, no pinta bien. Álvaro Carmona. Editorial Crítica.

martes, 10 de febrero de 2026

Epifanía. Israel Merino

Un libro crudo, directo e inquietante, este Epifanía (Temas de Hoy) de Israel Merino. El autor toledano nos traslada a un pequeño pueblo manchego para sumergirnos que pequeños dramas entrelazados. Unos de jóvenes, otros de los adultos, todos interconectados porque aquí se cumple el dicho de pueblo pequeño infierno grande. 

Surgen de fondo temas como la especulación inmobiliaria, la xenofobia o las rencillas familiares, en lo más individual. El peso de familia, como un nudo corredizo, la falta de oportunidades o la miseria cotidiana llevada hasta ese punto de violencia, soterrada o no, convergen en esta novela con aire de thriller. Porque Epifanía nos saluda con un crimen, el atropello mortal de una pareja de jóvenes, a las afueras de la localidad. ¿Fue un accidente o premeditado? ¿Quedará impune con la connivencia de los vecinos y la policía local o la venganza destapará la costra sobre una herida mal cicatrizada? 

Página a página, capítulo a capítulo, Merino va dándonos las piezas de un puzle rural, descarnado, frenético e introspectivo porque la sociedad es el reflejo de los individuos que la componen. ¿Qué somos capaces de hacer cuando sabemos que la culpa y la moralidad tienen los linderos suavemente definidos? Epifanía evocará a algunos a El Gatopardo por aquella frase mítica sobre cambiar para que todo siga igual o a la crudeza del realismo crítico de Rafael Chirbes. Un pulso firme a una realidad que no siempre grita, ni sale en los medios de comunicación, pero está ahí, latiendo en la España profunda de este siglo XXI.


Israel Merino (Toledo, 2000) es periodista y escritor. Ha trabajado como reportero para medios como El Español o CTXT, y ha sido comentarista político en programas de La Sexta, Radio 3, Catalunya Radio o Carne Cruda. Actualmente, es columnista en Público y El Confidencial, y escribe sobre música en 20Minutos. Ha publicado la novela Subura (2021) y la crónica literaria Más allá de la noche (2022).


Epifanía. Israel Merino. Temas de Hoy. 

martes, 27 de enero de 2026

El artesano. Pablo Ortiz de Zarate

Qué acierto ha sido zambullirme en las páginas de El artesano (Destino), de Pablo Ortiz de Zárate. Habrá quien piense que el arte sirve para poco, quizá como experiencia estética y poco más. Pero hay mucho más, como bien lo sabe Ortiz de Zárate. 

Es esta una obra didáctica y, a su vez, una suerte de manual de uso. Empezar a leer ya es un reto, nos lo advierte así en la introducción. Si ponemos en práctica lo que iremos aprendiendo capítulo tras capítulo, no veremos el arte igual. Es más, de las dos partes en las que Ortiz de Zárate ha dividido El artesano, la primera es más de comprender, de aprender y aprehender acerca de la luz, los objetos, las personas o los colores en las obras de arte. 

Es en la segunda donde se centra en hacer práctico ese conocimiento aprendido. Los beneficios del arte se conocen desde hace siglos y así lo ha refrendado la ciencia. Desde ese punto de partida, El artesano nos invita a trabajar la empatía, a afrontar la ansiedad, el estrés, el miedo a tomar decisiones y a extraer, en definitiva, el poder terapéutico de las obras de arte en determinados momentos en los que este puede ayudarnos a mantener una mente más sana y una vida emocional plena. 

¿Por qué unos cuadros son consideradas obras maestras? ¿Es sano rodearse de obras de arte en casa? Entrenarse en la observación de detalles ¿nos predispone a una mejor empatía? ¿Nos puede ayudar el arte a pensar más y a sentir más? Estas y otras cuestiones las responde Ortiz de Zárate conocedor de la íntima relación del arte y la salud, pues él mismo lo comprobó en carne propia.  

El artesano es una ventana abierta a mejorar nuestra salud mental, a comprender nuestras emociones y a ser más empáticos gracias a las obras de arte que dejarán de ser solo cuadros si sabemos mirarlos con la mirada precisa.


Pablo Ortiz de Zárate se formó como periodista la Universidad Pontificia de Salamanca, España, y se especializó en Historia del Arte en el University College London, Reino Unido. Durante años se dedicó a divulgar sobre arte en medios de comunicación y como creador de contenidos didácticos para museos. Es colaborador del programa Hoy por Hoy en Cadena SER, con la sección «El Artesano». Está especializado en el poder de los cuadros para gestionar las emociones. 


El artesano. Pablo Ortiz de Zárate. Ediciones Destino

martes, 13 de enero de 2026

Destinos de la España mágica. Pepo Paz Saz

El escritor y viajero  Pepo Paz Saz (Madrid, 1962) nos propone en su Destinos de la España mágica (Anaya Touring) una mirada crítica a un puñado de destinos sorprendentes. Lugares de nuestro suelo patrio, peninsular e insular, repleto de tradiciones, cultos y leyendas casi en cada rincón de nuestra geografía.

 Desde los exorcismos que se practicaban en el castellonense santuario de La Balma a la moura de Pena Fourada, en A Coruña, pasando por el origen del Paso del Fuego en las Tierras Altas sorianas o los no pocos fantasmas o aparecidos de numerosos castillos. 

Leyendas y tradiciones que escapan a lo racional, quizá por eso han pervivido hasta nuestros días, algunos desde la tradición oral. Cuántas veces hemos oído esa expresión de: "si las piedras hablasen", pues entre los destinos de Destinos de la España mágica tenemos la oportunidad de acercarnos las Peñas de Rodas en Lugo; al Dólmen de la Chabola de la Hechicera, en Álava; al de la Cascaja en Navarra o a los de Antequera en Málaga para que nos cuenten. Y si hay lugares más o menos populares como la navarra cueva de Zugarramudi; la villa zaragozana excomulgada de Trasmoz, la leyenda del Santo Grial asociada a Montserrat o la del Santo Cáliz de Valencia, Paz nos propone más destinos curiosos. Me refiero a descubrir la leyenda del caballo de oro soriano; el tesoro de Don Julian, en Guadalajara; el de la Vila Closa, en Tarragona. 

Pero quien se sienta más valiente siempre puede dejarse seducir por otros misterios y leyendas, como la del demonio Guayota, en Tenerife; el juancaballo, de Sierra Mágina, en Jaen; la Tarasca, en Granada o el Basajaun, en Navarra, entre otros. Destinos de la España mágica espera a que cruces las páginas y te sumerjas en otros mundos aunque estén en este, en nuestro cofre de misterios de nuestra piel de toro.


Pepo Paz Saz es editor independiente y fotoperiodista. Premio Región de Murcia de Turismo 2006 (modalidad Periodismo y Comunicación), en la editorial Anaya Touring, además del 101 Destinos de España sorprendentes, ha publicado Un país de novela. 15 destinos literarios de España, 101 Lugares sorprendentes de Madrid, Viajar en tren por el norte de España, Un corto viaje a Soria, 101 Destinos de España aún más sorprendentes, Los mejores destinos para observar los cielos en España y ha coordinado el libro ilustrado El síndrome Wanderlust. 11 relatos viajeros. Es autor de los textos de Toledo. Acuarelas de viaje (con ilustraciones de Luis Ruiz Padrón), Madrid. Acuarelas de viaje (con ilustraciones de Fernando Blasco) y Jardines de Madrid. Acuarelas de Viaje (con ilustraciones de Pablo Rubén López Sanz). También ha publicado el libro de relatos Las demás muertes (2018) y Transeúntes (de América Latina) (1999).


Destinos de la España mágica. Pepo Paz Saz. Anaya Touring


martes, 23 de diciembre de 2025

Ser adicto a sentirme bien. Entrevista a Isaac Vélez Sampedro

A punto de dar la despedida a 2025, comparto con vosotros la entrevista que me concedió Isaac Vélez Sampedro desde Cantabria, muy cerca de Santander, ciudad a la que llevo siempre en mi memoria y mi corazón. De inicios va también su libro, Ser adicto a sentirme bien (Bubok) recién salido del horno literario. Aprovecho para desearos unas felices fiestas y una estupenda entrada de año nuevo.


P.: He leído que este es tu primer libro. Imagino que siempre es un reto un nuevo proyecto, en este caso literario, coméntanos por qué escribir un libro y por qué ahora.

R.: Desde bien pequeño he sentido una gran necesidad por expresarme y, con este manuscrito, "Ser adicto a sentirme bien" creo que es una buena forma de hacerlo. Yo no tomé la decisión de escribir un libro, actualmente, sino que la idea fue espoleada por mi tío Gonzalo; sin embargo, coincido con él, en que este momento (en el que a mis 30 años de edad tengo bastante experiencia de vida y conocimiento como para poder extrapolarlo) es el adecuado.

P.: Has elegido como título "Ser adicto a sentirme bien". Casi suena a un oxímoron, pues solemos asociar una adicción con algo opuesto a sentirnos bien. ¿Nos lo comentas?

R.: Este título tampoco me pertenece a mí, sino a la misma persona que me sugirió escribirlo. Prometo que el texto principal de este libro sí lo he escrito yo. Sí que tengo que decir, que, aunque suene ciertamente contradictorio, la adicción se relaciona con algo "malo", incapacitante e improductivo. Empero, si nos centramos en el más profundo aspecto biologicista de nuestra especie, tengo que decir que la adicción (entendida como una obsesión de la mente y una compulsión del cuerpo) dedicada a construir es lo que nos hace evolucionar. Nadie prospera apoltronándose.

P.: Uno de los conceptos que mencionas en tu libro es el de la alquimia emocional. Ya apuntas que no es nuevo, que por ejemplo Carl. G. Jung lo usó en alguna ocasión. Me sirve para preguntarte por el enfoque práctico de tu obra, alejándote de "aburrir" al lector, destacando, en ese sentido incluso, la extensión del propio libro.

R.: Claro, este libro es más práctico que teórico. Fíjate si es tan pragmático que he desarrollado, a partir de este concepto de "alquimia emocional", uno más tangible: el de "alquimia productiva". Con esta, transmutamos la "escoria emocional" en "oro del alma". Las claves para hacerlo, paso a paso, están cuidadosamente guardadas en este libro, así como en posteriores ejemplares.

P.: Al parecer, aquellas personas que posean "un carácter obsesivo y compulsivo" están de enhorabuena. Un interesante punto de vista que me gustaría que nos contases incluso bajo datos como el del Informe Anual del Sistema Nacional de Salud de 2023 que habla de que al menos el 34% de la población española tiene algún problema de salud mental.

R.: Me encanta que hablemos de datos. La estadística es una de mis pasiones; y sería la primera si no fuera porque es una amante desagradecida. Me explico. Cuando hablamos de porcentajes (sobre todo, respecto al marco social) están bastante sesgados. Si entendemos que un problema de salud mental es algo incapacitante, entonces sí, tenemos alrededor de un 35% de población no productiva (incluso menos). Pero, ¿y qué hay de todas aquellas personas que sufren "en silencio", pero que aportan al Estado? No entran dentro de estos parámetros, porque básicamente no interesan. 

Puedo decirte que no existe ni una sola persona en España ni en el planeta Tierra que esté exenta de un problema de salud mental (incapacitante o no). ¿Por qué? Fácil. Porque no somos perfectos y con la peculiar cognición humana vienen condiciones asociadas (estrés, ansiedad o neurosis, entre otras) que no poseen otros organismos con habilidades diferentes. Por tanto, todos poseemos esa pieza ligada a la adicción, llamada obsesión, y aunque la mayoría de las veces la utilizamos para destruir, también podemos utilizarla para construir.

P.: Otro de los conceptos que he leo en el libro es el de los vampiros emocionales. Te lo comento porque, a menudo, nuestros éxitos o fracasos o la percepción de ambos, si me apuras, casi parece depender más de la opinión ajena que de la propia. Esa necesidad de valoración externa, ¿puede llegar a modificar nuestra conducta? ¿Hay que saber rodearse de gente sana, saludable y empática?

R.: Por supuesto. Nos guste o no, somos condicionados por nuestro entorno. Por ese mismo motivo, debemos cuidar este. Ahora está muy de moda el "yo voy por libre" o el "yo no necesito a nadie". Cuidado. Igual lo que usted necesita es personas "cohete"; es decir, aquellas que te impulsan, que te espolean y te promueven. Y, claro, debemos de aprender a relacionarnos con personas saludables de manera saludable.

P.: Para terminar, creo que tu libro "Ser adicto a sentirme bien" se centra en la transformación de las personas, en tomar conciencia desde una situación de conflicto personal para comenzar un viaje, no siempre fácil, hacia la autorrealización. ¿Qué consejos le dirías a alguien que tras leer tu libro se sienta dispuesto a emprender el viaje? ¿Cuáles son los primeros pasos?

R.: Las personas que hayan leído "Ser adicto a sentirme bien" ya han comenzado el primer paso hacia este viaje del conocimiento: querer saber. Recordemos que ignorante no es el que no sabe, sino el que no quiere aprender. Para concluir esta entrevista, y aprovechando para darte las gracias por este espacio, he de decirte que, sería muy triste, aburrido y nada estimulante si ya diese, en una sola respuesta, los pasos a seguir para estar autorrealizado. Dejémonos sorprender. Un día a la vez. Gracias. Buen viaje.


Isaac Vélez Sampedro es terapeuta emocional, conferencista, divulgador, profesional de la salud y adicto en recuperación. Especializado en el tratamiento de pacientes complejos, su actividad profesional integra conocimientos de psicología, psicoanálisis y medicina. Destacar así mismo en su labor divulgativa el enfoque de la mejora de la calidad de vida a través de la mentalidad. En Ser adicto a sentirme bien (Bubok) nos presenta su primera publicación con afán de continuar y un único propósito: ayudar a otras personas. De 30 años de edad, denota en esta opera prima un gran interés por mostrar cómo él mismo salió de sus adicciones, así como como sus conocimientos de la materia.


Ser adicto a sentirme bien. Isaac Vélez Sampedro.


miércoles, 3 de diciembre de 2025

Querido profe, me invaden las tinieblas. Enrique Bonete

Hay ocasiones en las que un libro parece llamarnos, eso me pasó con Querido profe, me invaden las tinieblas (Ariel), de Enrique Bonete. Por razones personales, me encontraba en un momento emocional bajo y presumí que la lectura de este libro podría ayudarme. Lo primero que he de decir de Querido profe, me invaden las tinieblas es que no es un ensayo, no pretende moralizar a nadie. Y creo que eso es un acierto. 

Lo segundo, que está basado en una historia real, en una correspondencia (electrónica) entre el autor, catedrático de Filosofía Moral en la Universidad de Salamanca, y una antigua alumna. Desde una mirada un tanto fría y narrativa, la elección de los personajes se me antoja clave para llegar al lector. Creo que es otro acierto en ese sentido. Por último, añadiría que no solo vamos sumergiéndonos en la correspondencia entre profesor y exalumna de la asignatura de Ética, donde coincidieron, sino también en lo importante: cómo nos comportamos en los alrededores del "último viaje". Me permito entrecomillarlo porque sé, por amistades y conocidos, que la muerte y su entorno aún sigue siendo un gran tabú en nuestra sociedad. 

Sería pretencioso decir que el libro revela verdades ocultas o ignotas, como también recetas infalibles para cuanto llega ese momento sin retorno. No es así. Lo que el libro y, por ende, su autor, creo que ha pretendido es algo mucho más pragmático, si se me permite decirlo. Y ese creo que es otro de sus aciertos. Ya en la introducción al libro, Bonete apunta los dos objetivos que le movieron a escribir el libro. Uno, "el bien moral que puede generar en quienes lean las inquietudes existenciales" del personaje encarnado bajo el seudónimo de Nuria. El otro, "dar a conocer en un lenguaje asequible algunas sensatas reflexiones éticas de filósofos que puedan contribuir a fortalecer nuestra actitud ante la fatalidad." 

Si el primero me parece muy humano, empático, capaz de invitarnos a la reflexión personal en tanto proviene de una persona que pasó por un trance por el que (todos) vamos a pasar, me llamó la atención también el segundo. Un buen número de filósofos y pensadores, algunos de renombre, dedicaron parte de sus vidas justo a eso, a filosofar -entendido por esta búsqueda de la verdad-, sobre la muerte y sus alrededores. 

Leer Querido profe, me invaden las tinieblas puede parecer un acto de sutil intromisión en la intimidad de alguien en un momento de flaqueza, pero no. Me mantengo en lo reflexivo, como también en la invitación, acaso velada, de seguir leyendo -como si este libro fuera un aperitivo-, a esos filósofos que quisieron entender qué pasaba y como afrontar el amargo trance del final de la vida. 

Creo que hay mucha luz y mucha esperanza a pesar del título, a pesar de los detalles que Bonete ha preferido no incluir y del hecho en sí de saber que los mails que intercambiaron tuvieron un final casi previsible. Por todo ello, aconsejo su lectura, personal e incluso a quienes tengan la difícil misión de ayudar a otras personas en la tesitura central de este libro.

Un último apunte, el autor valenciano presenta Querido profe, me invaden las tinieblas en su ciudad natal el próximo jueves, 11 de diciembre, a las 18.30h. en el Aula Magna de la Universidad Católica de Valencia.


Enrique Bonete Perales (Valencia, 1959) es catedrático de Filosofía Moral en la Universidad de Salamanca. Amplió estudios en Estrasburgo, Berlín y Oxford. Ha publicado numerosos trabajos en revistas especializadas de Ética y de Filosofía Política y coordinado varias obras colectivas. En 2018 recibió el Premio María de Maeztu a la “excelencia científica”, que otorga el Rectorado de la Universidad de Salamanca. Entre sus libros recientes destacan: Ética de la Dependencia (2009), Neuroética Práctica (2010), Poder político: límites y corrupción (2014), Tras la felicidad moral (2015), Filósofos ante Cristo (2016), La maldad (2017), El morir de los sabios (2019), Con una mujer cuando llega el fin (2021), El abrazo velado (2022) y Ética de la guerra (2024).


Querido profe, me invadenlas tinieblas. Enrique Bonete. Editorial Ariel

martes, 21 de octubre de 2025

¿Qué pasa con Baum? Woody Allen

Sentí curiosidad de leer ¿Qué pasa con Baum? (Alianza), de Woody Allen, no solo porque es la primera novela del polifacético escritor, director y actor estadounidense. O quizás sí. Ya desde la portada nos asomamos a la icónica ciudad de New York, no solo a Central Park y sus alrededores. De algún modo, creo que Allen ha transformado la ciudad en un personaje más, muy a su estilo, para quienes conozcan otras facetas artísticas del autor. 

El protagonista de ¿Qué pasa con Baum?  Bien podría ser un alter ego de Allen, algo más joven, acaso, evocándome así, salvando las distancias, al autor y peripecias del protagonista de On the road (En el camino), de Kerouac. 

Asher Baum es un escritor judío que tras tres matrimonios nos cuenta y se cuenta a sí mismo ese discurrir por los años, no exento de humor, ironía y los conflictos personales propios de un artista que se tiene por tal. Lo que nos hace ir devorando las páginas de ¿Qué pasa con Baum? No es querer saber más de Allen, sino de Baum, con su descarnado humor, con esas excentricidades y sus complejos de culpa o hipocondría, entre otras lindeza. Su mujer Connie, el hijo de esta Thane, sus pocos amigas e incluso su editor van tejiendo a su alrededor una telaraña de simpáticas anécdotas bien hiladas invitándonos a ponernos a veces en los zapatos de Baum. Por cierto, la escena de la portada, por así decirlo, aparecerá en un pasaje de la novela, como curiosidad. 

Dos apuntes más que me han parecido interesantes, sobre todo, para quienes quieran leer la novela desde otros zapatos, para escritoras y escritores en potencia o con recorrido. Es esta una novela sin capítulos, como un largo viaje sin escalas al corazón y la mente de su protagonista, evocándome así a esa De profundis de Wilde, por ejemplo. Además, para no romper esa continuidad, algunas notas se han llevado al final del libro, para aclarar algunos guiños de Allen, o de Baum, sin perturbar la continuidad de su lectura. Hay mucho Allen en Baum, o quizás no, esa cuestión la dejo a consideración de quienes se acerquen a  ¿Qué pasa con Baum?


WOODY ALLEN es escritor, director y actor. A los quince años empezó a escribir gags para la prensa y posteriormente trabajó como humorista de monólogos. Es autor de varios libros de relatos con la ciudad de Nueva York como escenario de sus enredos. Es un ferviente apasionado del jazz y un entusiasta de los eventos deportivos. Vive en la zona del Upper East Side de Manhattan con su esposa, Soon-Yi, con quien lleva casado más veinte años, y sus dos hijas, Manzie y Bechet. 

¿Qué pasa con Baum? Woody Allen. Alianza editorial. Trad.: Manuel de la Fuente Soler.