jueves, 4 de julio de 2013

Entrevista a JERÓNIMO TRISTANTE: «Una novela histórica tiene que hacer que el lector se sienta contigo en otra época».

La entrevista de hoy es a un colega escritor, colega de ciencias, por cierto (Estudió Biología en la Universidad de Murcia y actualmente es profesor de Biología y Geología de educación secundaria)

   Murciano para más señas, que me concedió una simpatiquísima entrevista en su periplo promocional de su última novela. La palabra ruido ambiental ha cobrado un nuevo significado para mí en la transcripción de la entrevista, esto a modo de confesión, claro. Os dejo la entrevista a Jerónimo Tristante a la espera de vuestros comentarios, no descarto que tras leerla, él mismo quiera mandarme a Victor Ros a hacerme 'unas preguntas'.


--Ginés J. Vera: ¿El público esperaba una nueva entrega del detective Víctor Ros tras la última aventura en 2010?

--Jerónimo Tristante: Si, si que lo esperaba. Yo normalmente alterno una de otra temática con una Víctor Ros. Publique El valle de las sombreas y me encontré con un hecho histórico que ocurrió en noviembre de 1936 en Madrid sobre la guerra civil; hay que gente que dice que es un tema agotado pero para nada, cualquiera que persona que vivió esa época y te puede contar historias de película. El caso es que me encontré con este hecho histórico que no es muy conocido y que tenía relación con otro muy interesante y pensé en una trama y en una precuela de El valle de las sombras, un personaje que investiga casos en el Madrid a punto de entrar los nacionales.

La presión de los lectores para que hubiera una nueva historia de Víctor ros la viví en la Feria del Libro de Madrid, me decían: ¿qué pasa con Víctor Ros, cuándo sale? Mi propio editor me lo decía: ‘la gente quiere un nuevo Víctor Ros’. Terminas una novela de Víctor Ros y ya quieren más. A mí me encanta, siempre se cuenta la historia de Sherlock Holmes y Conan Doyle que le mato; pero es que corren unos tiempos en los que la gente quiera más de Víctor Ros, que quieran vivir más aventuras, y te pida más, me parece estupendo. La última noche de Víctor Ros la escribí el verano pasado, alteré el orden de la publicación. A veces se dice que son las editoriales quienes imponen las publicaciones pero no, son los lectores lo que te dirigen, y yo encantado con la reacción de la gente. La anterior novela de Víctor Ros era más gore, he intentado retomar ese aire de homenaje al folletín que tanto gusta a los lectores de Víctor Ros. De hecho, fíjate si hay demanda que vamos a hacer una serie de televisión de Víctor Ros.

--G.J.V.: ¿A veces la solución a un conflicto es analizarlo desde una perspectiva nueva como hace Clara?

--J.T.: Sí, porque a veces, cuando estás dentro del problema, sucede que hay que evitar que los árboles no te dejen ver el bosque. A veces estas dentro de un problema dándole vueltas y una visión externa ayuda mucho. En este caso creo que si, a veces una persona ve las cosas desde fuera y dice: ‘esto es muy fácil’.

--G.J.V.: El estilo de sus novelas es muy peculiar, según una opinión que he leído sería una mezcla entre Sherlock Holmes y el universo galdosiano.

--J.T.: Bueno, a mi me lo dijeron en Madrid, cuando publique El misterio de la casa Aranda, en una presentación; me pareció superfuerte. Yo soy galdosiano estricto, lógicamente si estás retratando el Madrid de esa época a lector le tiene que recordar al Galdós. En muchos momentos se tiene que parecer a La regenta; si estés retratando ese mismo universo que te digan que es algo galdosiano es normal.

--G.J.V.: De entre las curiosidades una pregunta castiza, ¿existieron en realidad ‘las famosas judías estofadas de la Taberna del tío Colás’?

--J.T.:¿En esta novela? No; una novela histórica tiene que hacer que el lector se sienta contigo en otra época. Es muy importante dejar la documentación en el puntito adecuado, esto implica que el noventa y cinco por cien de las tabernas y lugares que reflejo son reales y el resto no, en El enigma de Calabria nombro un restaurante de la plaza de España, pues el menú lo copie literalmente. Si te soy sincero este (las famosas judías estofadas de la Taberna del tío Colás) creo que me lo inventé.

--G.J.V.: Las aventuras y misterios del detective Víctor Ros han traspasado nuestras fronteras, ¿cómo ven los lectores de Polonia, por ejemplo, a Víctor Ros?

--J.T.: Yo creo que bien, como siempre nos llama la atención lo exótico.., ten en cuenta que a los escritores españoles nos va bien en Francia, Italia, o en Alemania. Hemos conseguido alcanzar cierto prestigio fuera por el tipo de novela que hacemos. Somos una generación influida por el lenguaje audiovisual, con una patina de calidad literaria europea y luego con una ambientación histórica rigurosa muy veraz y muy real. Eso da lugar a un tipo de novela que el lector avezado le gusta y disfruta, también a los editores les gusta mucho. La documentación hay que cuidarla Yo o me pateo el sitio, o me busco fotos, o miro en internet. Para esta novela contacté con una persona que me proporciono muchos datos, incluso libros que están casi casi en extinción. Y lo de que nos resulta siempre más exótico lo de fuera, es porque con la primera novela que publique no me sacó ni La verdad ni La opinión. Es pasar de: ‘Es de Murcia’ a ‘¿Es de Murcia?’… Ahora en Murcia tengo una calle y todo, pero para llegar a eso hay que trabajarlo mucho, supongo que en Valencia ocurrirá lo mismo.

--G.J.V.: Escribir novelas de detectives, ¿le hace a uno más perspicaz? ¿Qué hay de Víctor Ros en Jerónimo Tristante?


--J.T.: Pues yo creo que sí, sobre todo con un personaje como este; al final terminas un poco fijándote demasiado en los detalles y eso es bueno. A veces, cuando analizas lo que hace Sherlock Holmes, Víctor Ros, o ‘El mentalista’ si explicas el porqué llegan a esas conclusiones, si que te fijas, es verdad que unos pocos detalles pueden darte conclusiones sobre las personas. Esto a veces me da miedo, porque veo cosas que no quiero ver, y a veces incluso te crea problemas e incomprensión. Me ha ocurrido con algunas personas y aunque no se puede prejuzgar a la gente, las primeras impresiones son muy buenas, en ocasiones lo tildamos de presentimientos o de prejuicios, y no son prejuicios son post-juicios. A veces te das cuenta de cosas inconscientemente…  es un tema muy interesante.

Muchas gracias, Jerónimo y mucha suerte.

Por Ginés J. Vera.

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