jueves, 2 de noviembre de 2017

Entrevista a Ángel Herrera: "Sin silencio no existe el acto creativo".

Me concede una entrevista Ángel Herrera (Santa Cruz de Tenerife, 1975). Hijo de un pescador y una costurera, como leemos en su biografía de su último libro, después de acabar sus estudios de bachillerato en La Laguna, consiguió una beca para estudiar en los Estados Unidos. Su pasión es la música, aunque también la literatura como lo demuestra el hecho de haber publicado dos novelas ‘La eterna fragancia’ y ‘Un mundo idílico’. Este año nos sorprende con ‘El mensajero’, un tratado de pensamientos donde reflexiona sobre el ser humano y su relación con la vida. Le pregunto a Ángel, a Angelico, sobre esta ‘guía para ayudar a vivir una vida realizada y dichosa’.

Leemos en el prólogo de ‘El mensajero’ que la idea de escribir este libro surgió dando un paseo junto al mar, pensando en una situación hipotética; ¿nos la comentas brevemente?

Vivo en un territorio insular, por tanto el mar está presente en mi vida, mi padre fue pescador, las ocurrencias creativas puede aparecer en cualquier lugar y cualquier momento. La idea de ‘El mensajero’ era narración al igual que mis obras anteriores. Imaginé un mundo sin habitantes, pero a medida que iba escribiendo se convirtió en un libro que ni yo mismo pensé en escribir.

Has clasificados estos 500 pensamientos y acciones en siete capítulos, por así decirlo, encabezados por cada uno de los días de la semana. Háblanos de esta ordenación y de tu intención con ello.

En el prólogo del libro escribo que las meditaciones están escritas para ser leídas cada día de la vida y al libre albedrío del lector. Este libro nos acerca a la vida, es un libro si me permites la expresión con “fuerza vital”, además  al igual que mis anteriores responde a la siguiente pregunta: ¿Qué podemos hacer en la más pura soledad de nuestras vidas? Mi respuesta personal es vivir una vida autentica para poder ser dueños de nuestras vidas.

Imagino que hay casos en los que puede que un lector atento descubra en estos pensamientos o meditaciones que algunos se superponen, se conjugan -en cierto modo-. Por ejemplo, el nº 15 al hablar del sonido de la felicidad y el nº 24 sobre el silencio identificándolo como el mejor sonido del universo y la galaxia. ¿Es así?

Sin silencio no existe el acto creativo, yo intuyo que el sonido de la felicidad es una galaxia, (los filólogos dirán que es una sinestesia). Una galaxia de creación puede ser cualquier manifestación artística, es decir, hacer que aparezca en el mundo algo bello y bueno, en mi caso un libro.

He escogido algunos de estos pensamientos porque me gustaría que nos indicases la reflexión que llevan detrás, más allá del epigrama que nos lanzas, en pocas palabras, con estos pensamientos:
La tristeza como camino hacia la felicidad (nº 17)… Casi parecen conceptos antagónicos.

Hay epigramas que son un oxímoron, y si reflexionamos un poco más, la naturaleza humana es así, somos seres contradictorios, quizás la más inteligente contradicción es la que hace nacer en nosotros un impulso creativo. El epigrama número 17 “la tristeza como camino hacia la felicidad…” expresa las vicisitudes de la vida antes de conocer la dicha.

No contar todo lo que vayamos a hacer cara a conseguir un proyecto (nº 101)… Me recuerda a lo de no decir a nadie el deseo que se pide en los cumpleaños o ese lienzo que cubre el lienzo del pintor hasta terminar su obra.

El número 101 “no contar lo que vayamos hacer cara conseguir un proyecto…” es una reflexión  de la actividad artística como un trabajo de máxima concentración y perseverancia.

Leer al menos un libro cada semana (nº 227)... No sé si 52 libros al año estarán al alcance de muchos, imagino que dependerá también del libro escogido.

El número 227 “leer al menos un libro cada semana…”, mi objetivo es leer uno diario... Según los neurólogos nuestro cerebro contiene ciento de miles de millones de neuronas ¿qué hacen las neuronas si no aprenden nada nuevo? 

Hay varios conceptos que parecen cobrar gran importancia entre estos 500 pensamientos, algunos ya los hemos comentado, como la música, el silencio; también cantar, junto a los libros (lectura, escritura, etc.) o ese que llamas areté. Dinos a este respecto cuales son esos grandes temas sobre los que has querido enfatizar en ‘El mensajero’ y por qué.

La arete es un término que se utilizaba en la antigua Grecia. En nuestras vidas podemos sufrir rémoras: pérdida de un buen trabajo, una  casa, una relación sentimental… pero lo que nunca podemos perder es nuestra arete, es decir, nuestra realización personal. El arte, más concretamente la literatura en mi caso, me convierte en un ser realizado, te lleva una felicidad duradera, que  nada ni nadie puede arrebatar.


Muchas gracias, Ángel.

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