lunes, 6 de junio de 2016

ELSA PUNSET: «Es un libro para convivir con él, tiene vocación de ser vivido».



Coincido con unos compañeros de medios de comunicación alrededor de una mesa para tomarnos un café con Elsa Punset de visita promocional a Valencia para presentar su último libro titulado: ‘El libro de las pequeñas revoluciones’ (Destino, 2016). 


Como puede leerse en la portada, se trata de ‘250 rutinas exprés para mejorar tu día a día’, algo así a una por día si queremos usar el libro tal como nos recomienda Elsa: abriéndolo al azar cada día, no tanto leyéndolo de inicio a fin como acostumbramos. Se trata, en definitiva,  de pequeñas acciones cotidianas al alcance de todos con vistas a mejorar nuestro bienestar emocional. 


Sobre lo racional y lo emocional le vamos preguntando a Elsa en una agradable y animada charla que dio para varios folios pero me permito resumiros aquí.

Tradicionalmente la razón y la emoción estaban enfrentadas, y lo que se sabe ahora es que en la base de cada pensamiento racional hay una emoción, el sistema emocional y racional están totalmente integrados, y si tiene que mandar uno es la emoción y de ahí la cita con la empiezo el libro, una muy bonita de Gandhi ya que decía: “Cuida tus pensamientos porque se convierten el palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”.

Es muy útil, empieza con un sentimiento y va permeando todo lo que haces, así que no hay divorcio entre la cabeza y el corazón, van absolutamente a la par, otra cosas es que no estén bien trabajadas la una y la otra, que tengas una serie de traumas que arrastras.

Se le ha dado toda la importancia a la razón y al sentimiento se le ha considerado algo secundario, que no hacía falta entender, se ha considerado un peligro, un poco como esta frase de Gandhi, como que de alguna forma el sentimiento puede desbaratarte la razón y ha de mantenerse reprimido. 

Pensábamos que la razón estaba enfrentada a la razón y que los humanos nos distingue de los animales el tener una corteza cerebral muy desarrollada con capacidad para prever y para recordar, que esto, de alguna manera, nos ponía por encima del resto de las especies, nos hacia una especie racional frente a una especie emocional, pero somos una especie racional y a la vez emocional de ahí que los neurocientificos hablen de que tenemos un cerebro emocional. De repente las emociones han encontrado su órgano que es el cerebro. De hecho, curiosamente ahora lo que se está viendo es que hay neuronas en otros órganos, por ejemplo, se está hablando de un pequeño cerebro en el estómago que se comunica con el gran cerebro. Se empieza a pensar que el corazón tiene su propia forma de comunicación con el cerebro, es decir, el cuerpo es mucho más integrado de lo que pensábamos, pero la base siempre la hemos tenido. 

El modo de usar este libro no es empezar por la primera página.

Nunca, nunca, no hay que leerlo de principio a fin. Es un libro un poco diferente. Me lo comentaba una periodista que estaba aquí hace un momento, me decía: ¿No te ha dado miedo publicar algo que no es como el común de los libros? Porque no es un libro para abrir y empezar a leer desde el principio sino para abrir al azar y probar, es largo tiene 250 posibilidades… -Es muy largo, bromeo-. (Risas) Es largo pero tiene 4 bloques… Realmente cuando lo abres te llama la atención, pasas a otra página, ves un ejercicio… Es un libro para convivir con él, tal vez lo abres y estás en una época de tu vida en la que necesitas una cosa y tal vez en otra ocasión necesitas otra cosa, creo que tiene vocación de acompañar, de ser vivido, pienso.

¿El libro también puede leerse sin ánimo de cambiarnos?

Depende de las circunstancias, tanto si crees que puedes como si no tienen razón, es una de las citas del libro. 

Entonces, estas rutinas del libro ¿me las puedo aplicar en cualquier circunstancia?

A veces me dicen: oye, ¿qué emoción borrarías del mapa? Yo no borraría ninguna, todas tienen un mensaje y una razón evolutiva, y nos hemos creído que son buenas o malas, positivas o negativas y no lo son. Sí que algunas son perjudiciales pero depende del momento de tu vida. En un momento determinado, por ejemplo, la ira puede destrozar tu vida, en un momento, en una relación de pareja, o puede ser el germen de la justicia social, depende de cómo la apliques, y en esto yo carteo que es mucho más como interpretas tú el momento y qué emoción aplicas y cómo la gestionas y de ahí viene la idea de gestionar las emociones y aprender en qué medida puedes aplicarla en ese momento y saber calmarla o saber exaltarla en función de lo que necesitas.

¿Eso puede convertir a la humanidad en autómatas?

Al contrario, ¿cómo funcionamos los humanos? Nos acostumbramos a reaccionar de la misma manera, esto si es automático, los hábitos, y tenemos una serie de sesgos cognitivos, como dividir el mundo en buenos y malos, en ellos y nosotros, en pensar que el grupo de enemigos siempre tiene todos los defectos o pensar que la gente antipática es más inteligente… es también evolutivo, porque piensas que deben saber algo que yo no sé.  Si te dejas llevar por estos hábitos siempre reaccionas igual, de ahí que la gente termina y te viene y te dice: es que a mí siempre me pasa esto con mis parejas o siempre me pasa lo mismo con mi trabajo... Tendemos a proteger siempre la misma piedra, la libertad precisamente está en poder ver lo que te está pasando y cambiar el hábito, decir: oye, voy a dejar de reaccionar así. Porque si siempre haces lo mismo y siempre dices lo mismo o ves a las mismas personas nada cambia en tu vida y que yo creo que es una llave de libertad, la gestión emocional es poder elegir como reacciono yo antes una situación que me viene dada, cómo la gestiono es una enorme libertad pero es más complicado, es como más fácil dejarse llevar y decir: bueno, pues lo de siempre. Si nos lo enseñasen en las escuelas sería más fácil, pero la mayoría salimos de las escuelas sabiendo leer, restar y sumar, pero no mucho más de cara a la vida, pues bueno, hay que ponerse a aprenderlo a la edad que le toca a uno.

Dicen que tenemos un número limitado de decisiones al día, y que a partir de ahí nos dejamos llevar.  He oído que Barak Obama usa siempre el mismo traje.

Yo cuando voy a la tele siempre visto de negro y cambio la bufanda.

¿Por haber leído lo de Obama?, (bromeo de nuevo).

(Risas) Es verdad que lo que si se ha visto es que estamos en una sociedad en la que hay más lecciones y las lecciones crean angustia.

Muchas gracias y mucha suerte, Elsa.

Por Ginés J. Vera.

Elsa Punset (Londres, 1964) es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Oxford. Máster en Humanidades, en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y en Educación Secundaria por la UCJC, es autora de varios libros como ‘Inocencia radical’, ‘Brújula para navegantes emocionales’ o ‘Una mochila para el universo (21 rutas para vivir nuestras emociones)’que se ha convertido en un bestseller con más de 150.000 ejemplares vendidos. Colaboradora en programas televisivos y prensa, y actualmente dirige el Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional de la Universidad Camilo José Cela, desde el que impulsa talleres y proyectos relacionados con la inteligencia emocional para adultos y niños.

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