miércoles, 11 de diciembre de 2013

DRACULA Y LOS CRÍMENES DE JACK EL DESTRIPADOR, de MIGUEL ANGEL NAHARRO

Miguel Ángel Naharro es el fundador y editor de la web Action Tales, donde publica relatos; autor de La Maldición de la diosa-araña, DLorean ediciones, 2013; y coautor en las antologías de TyrannosaurusBooks  Zombis volumen II, Arkham : relatos de horror cósmico, Los mejores relatos de zombis y Epic: relatos de fantasía épica; la antología Steam Tales de relatos stempunk de DLorean ediciones y Érase una veZ de Kelonia editorial, publicando también en las revistas Cimmeria y Ultratumba. Con este libro abre junto con Tony Jiménez y su Drácula vs La Momia: batalla por Chicago la nueva colección de la editorial TyrannosaurusBooks, MonstersUnleashed, todo un homenaje a la literatura pulp y la cultura comiquera clásicas.

Ambos tomos muestran destacadas portadas de Daniel Expósito Zafra que rezuman el mismo tono desaforadamente pulp y retro. Los coleccionistas preparaos porque querréis tenerla completa, con sus escenarios vintage y enfrentamientosde monstruos de la literatura y el cine clásicos.

Drácula y los crímenes de Jack el Destripador se desarrolla en un Londres de los últimos años del siglo XIX alternativo y de tono steampunk, con dirigibles surcando los cielos y primitivos robots sirvientes. Drácula ha tenido un desenlace con Van Helsing y sus amigos bastante distinto a lo narrado por Stoker y la personalidad y motivos de Jack el Destripador distan mucho también del histórico, pues estamos a otro nivel, en otro mundo alternativo, con unos ambientes y acciones decididamente hammerianos. La historia fluye hacia ese enfrentamiento final con un estilo muy visual, teniendo casi la impresión de estar leyendo uno de esos films británicos de vampiros o un cómicexploitation de los años 70.

Una lectura muy recomendable para los fans de este tipo de géneros cuyo único defecto visible es una cierta abundancia de errores tipográficos que espero sean subsanados en próximas reediciones.


Por Beatriz T. Sánchez

lunes, 9 de diciembre de 2013

Entrevista a ELOY TIZÓN: «Pretendo que estén representadas la parte sombría y la parte luminosa de la vida en lo que escribo».

Entrevisto a Eloy Tizón (Madrid, 1964) en el céntrico hotel de Valencia donde recala para los medios promocionando su último libro Técnicas de iluminación. Un libro intenso que celebro con él, durante la entrevista, pues me ha estimulado a retomar mi propia escritura de relatos. 

Tizón está considerado uno de los mejores narradores de relato breve y novela de los últimos años. Escribe habitualmente en la prensa, ha ejercido la crítica literaria, y  trabajado también como docente en escuelas literarias. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán, finés y árabe. Es autor de las novelas: La voz cantante, Labia y Seda salvaje; y de tres libros de relatos: Parpadeos, Velocidad de los jardines y, este año, Técnicas de iluminación.

Os dejo a continuación la entrevista.

¿De dónde surgió la primera luz para agrupar estos diez relatos que componen técnicas de iluminación?

Pues surgió cuando tenía escritos aproximadamente tres o cuatro, o alguno más. Los escribí sin buscarles ninguna unidad pero me di cuenta que en todos ellos  apuntaban a que hubiera el elemento luminoso en todos ellos, y un poco por casualidad y en ese momento que el personaje se enfrenta a una situación vital complicada y tiene como que mostrar quien es, de qué pasta está hecho ¿no?, el momento de iluminación al que yo quería llegar. Una vez que vi ese hilo conductor vi que ese era el camino del libro.

¿Es tan importante a veces lo que no se cuenta, lo que permanece oculto, lo que se insinua, como lo que se cuenta?

Totalmente, yo diría incluso que lo que no se cuenta es más importante, porque ese espacio que queda sin explicar es un espacio que tú le concedes al lector para que él participe. Entonces Intento no dárselo todo masticado, no dárselo todo explicado, no para fastidiar al lector sino todo lo contrario, para contar con su complicidad. Yo quiero que estos relatos los termine el lector.

Leo en ‘La calidad del aire’ que hay un punto de iluminación en esa abrazada definitiva que le lleva a uno a un lugar sin vuelta atrás.

Bueno, ese sería el punto que a veces es interesante alcanzar, muchas veces en la vida, y también en la literatura, es ese punto en el que ya nos comprometemos con algo tanto que somos capaces de no pensar en el camino de vuelta, aunque nos cueste la propia vida. En la literatura nos empuja en ese sentido a que perdamos la vida, no llegar a tanto, pero si a un punto que realmente mostremos la valentía y tengamos el coraje de llegar a algún terreno que no habíamos llegado antes y a veces nos asusta un poco llegar.
¿Hay una poética de la luz, de la sombra y de la reflexión a que lectores van dirigidos estos relatos?

En principio yo no establezco ningún tipo de jerarquía, pienso que cualquier tipo de lector con cierta inquietud literaria puede entrar en ellos y puede disfrutarlos. Sí hay una voluntad literaria por mi parte de mirar con la misma intensidad y el mismo detenimiento la parte sombría de la vida y la parte luminosa de la vida, pretendo que las dos estén representadas en lo que escribo. Hay una parte en el libro donde puede haber cierto humor, el atrapar ciertos momentos de dicha, habitualmente efímeros, y la voluntad de mirar el rincón que nos da miedo.

‘La acción supera el pensamiento, es mejor hacer cosas que soñarlas’.

Eso lo dice un personaje, yo no sé si estoy de acuerdo con eso. Yo defiendo mucho el sueño, en concreto, la creación literaria. Creo que es una herramienta creativa, yo escribo mucho con sueños. Alguno de estos cuentos, en concreto, nace con alguno de los sueños que yo he tenido y que me ha servido para ver por dónde podía ir el relato. Por ejemplo en ‘Ciudad dormitorio’ cuando al personaje le entregan la caja forma parte de un sueño que yo tuve. Cuando desperté le asigne esa acción al personaje porque me pareció narrativamente interesante; el momento de decidir, ese dilema, casi es un dilema moral más que de otro tipo.

‘Los besos no recibidos han hecho más por la literatura que los besos recibidos’, leo en Merecía ser domingo.

Esa es una frase de una cierta tristeza, pero yo creo también de una cierta verdad, al final gran parte de la literatura se construye en torno a la ausencia, si pensamos en la poesía, la poesía que echa de menos al ser amado; en contraste una narrativa de la felicidad es más escasa y probablemente mucho menos interesante, nos interesa más cuando hay conflicto, cuando hay problemas. Empatizamos más con ese tipo de literatura.

¿Cuándo se decide por la musa de novela y cuando por la del relato? ¿Qué les dice a sus alumnos sobre las musas?

Que no confíen mucho en ellas, yo prefiero el trabajo disciplinado a lo Picasso, sí que hay momentos en los que sí aparecen las musas o podríamos llamarlo inspiración o iluminación. Momentos de un cierto deslumbramiento, de cierta sorpresa que te llevan a un terreno que no imaginabas, pero que se da porque hay antes un trabajo, y una horas, romper papeles, lo que al final te lleva a que algo de lo que produzcas merezca la pena.


Normalmente yo las historias muy al principio ya intuyo si puede ser novela o puede ser relato porque me da la sensación o bien que es un mundo comprimido que puede ser contado en doce o quince paginas, o que yo veo con bastante ramificaciones, personajes secundarios, caminos alternativos, que necesitan más espacio para ser desarrollados.

Muchas gracias y mucha suerte, Eloy.

Por Ginés J. Vera

jueves, 5 de diciembre de 2013

Entrevista a EDMUNDO DÍAZ CONDE: «La escritura debe ser un oficio artesano y sacrificado».

Entrevisto al escritor orensano Edmundo Díaz Conde que aunque se licenció en Derecho confiesa que no ha ejercido por convicción. Acaba de publicar El príncipe de los piratas. Premio de Novela Ciudad de Badajoz en 1999 por Jonás el estilita, con su siguiente novela, La ciudad invisible, quedó finalista del XXXIII Premio Ateneo de Sevilla, y con El veneno de Napoleón resultó finalista del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio en 2008. 
Os dejo a continuación la entrevista a la espera de vuestros comentarios.

¿Por qué conocemos más la historia de los piratas ingleses por ejemplo que la de los españoles?

Porque es mucho más mediática. El Caribe es profundamente mediático, sin embargo, los piratas españoles, que los hubo, se dedicaron a la zona del Mediterráneo y el Cantábrico fundamentalmente. Todo y eso, hay que decir que el primer pirata del Caribe, cosa no muy conocida, fue un pirata español, Bernardino de Talavera que fue ajusticiado en 1511 debido a sus múltiples y voraces apetitos. Se arruinó y luego se dedico a la piratería; pero dicho eso, yo lo que quería era reivindicar un poco la figura del héroe, del héroe español representado al filibusterismo inglés que tanto daño hizo a las colonias españolas de la época. Ese era el reto, que se enfrentase al pirata más famoso y popular de la época, y de todos los tiempos probablemente, Henri Morgan.

Escribir una novela con base histórica exige, entiendo, más rigurosidad frente a uno mismo y ante el público.

Sí, es cierto, pero creo que exige algún matiz. Por ejemplo, si debo adscribir esta novela a algún genero, cosa que tal vez no deba corresponderme a mi del todo, creo debe ser al género histórico, efectivamente; pero me parece más subrayable decir que  es una novela profundamente de aventuras. Y cuando digo de aventuras quiero decir que el universo de la ficción tiene tanta o más importancia que la cuestión histórica. Naturalmente forma parte de la columna vertebral de la novela el hecho histórico. Hubo un ataque, un saqueo a Panamá por parte de los filibusteros y corsarios franceses e ingleses, eso es completamente cierto. Fue una epopeya marítima, fue algo realmente insospechado, porque Panamá era una ciudad muy rica, muy bien defendida, y todo eso esta ricamente documentado, cómo fue como ocurrió; sin embargo, el universo de la ficción es tan rico y tan maravilloso, nos permite tanta libertad, que eso tiene preponderancia y hegemonía por encima de lo histórico.

Además del punto histórico, mucho de aventuras, el romanticismo, ‘El príncipe de los piratas’ ¿nos enseña el valor del heroísmo, la lealtad?

Esta muy bien, me gusta la pregunta porque creo que toda colectividad llámese Valencia, llámese Galicia, España o Europa necesita héroes. Si todos necesitamos héroes, me pregunto: en este país, ¿quiénes son los héroes? Los héroes anónimos todos sabemos quiénes son, los que intentan llegar a final de mes; eso está claro, pero si hablamos de héroes mediáticos nos referiremos a deportistas: Nadal, la selección española,…  Pero hay otro tipo de héroes, por ejemplo debemos reconocer que en este aspecto España ha sido un país muy desmemoriado, muy ingrato, que ha arrojado a los héroes a la piratería, me he preguntado muchas veces escribiendo esta novela si un país de estas características merece nuestra lealtad. He pensado que la novela es capaz de responder a esa pregunta, nuestro país ingrato, desmemoriado, que nos arroja a la piratería, me pregunto: ¿merece lealtad?

A propósito de esto he leído: ‘España es la peor de las madres’ reproche de El duque a Íñigo Santacruz.

España es la peor de las madres, sí; lo era en el siglo XVII. Los españoles que se consideraban españoles frente al enemigo común extranjero, hablaban de patria, pero la patria literalmente para ellos era la comarca, su entorno, que abarcaba 30 ó 40 kilómetros, nada más. Y por cierto, se llevaban fatal entre sí; los vascos con los valencianos, con los gallegos, con los andaluces, con los portugueses –que eran españoles hasta 1667 ó 1968 que se independizo Portugal–; o sea, exactamente igual que ahora, los tiempos no han cambiado. Aunque curiosamente se llevaban muy bien cara al exterior. Me apetecía muchísimo mostrar esa emoción por la tierra propia que aunase esa tripulación de españoles de diferentes nacionalidades, una emoción común entre ellos que fuera capaz de ayudarles a combatir al enemigo común, ese era el gran reto. He intentado que estuviese muy bien descrito con una escena medular de la novela, una en el que un barco pirata español se enfrenta a uno francés y además, en inferioridad de condiciones. Nuestro protagonista solo tiene un arma para aunar a toda esa gente, le dice al guitarrista, al músico del barco: hijo, toca una canción de la tierra. Y esa canción de la tierra no tiene una calificativo de español o vasco, es una canción que conocen en Valencia, en Galicia, en Extremadura, en todas partes; uno tras otro empiezan a silbarla hasta que todos los hombres de cubierta están silbándola, incluso lo de las jarcias, esa canción les da la fuerza y coraje para enfrentarse al buque extranjero.

Varias de sus obras han merecido prestigiosos premios literarios, tal vez por ello concibe la escritura como una pasión más que como un oficio.

Oficio irremediablemente; la escritura debe ser un oficio artesano y sacrificado. Por otra parte, si a cualquier trabajo no le acompaña la pasión el resultado tiene que desmerecer muchas veces, entonces claro que es una pasión que me arrastra. Todas las pasiones tienen que arrastrar hasta el final, en el sentido positivo y en el negativo. He llegado a la conclusión de que no tengo muchas aficiones, quizá el cine, con amigos; la escritura y la lectura consumen la mayor parte del tiempo de un escritor de raza. Esa es la pasión verdadera del escritor.

Me atraen las historias de piratas y tesoros, ¿también en su caso?, ¿cuándo se propuso escribir esta novela?

La idea surgió de una pregunta, cuando piensas en piratas ¿qué se te viene a la cabeza? Curiosamente se me viene lo mismo que hace veinte años. Es decir: una palaya de arenas blancas, un mar color turquesa, traslucido, palmeras, el coraje, el cielo azul, el crepúsculo, el vigor, la juventud, la mujer enamorada a tu lado, la botella de ron y la aventura por delante. Me dije: tío, intenta hacer  una novela de piratas con sentimiento romántico; ese era el reto.

¿Y lo hemos conseguido?

Eso lo tiene que decidir el lector. Pero la idea era escribir una novela literalmente, una aventura romántica, ¿en qué sentido romántica? Romántica porque está rebosante de emociones, cada personaje está impulsado por una emoción, o por varias, en muchos casos por un sentimiento muy concreto: la venganza, la pasión amorosa, los celos…, poner en danza todas esas emociones, y que esas emociones diseñasen un poco la historia. Por eso digo que es una aventura romántica, también lo es porque es una aventura en pos de un tesoro mítico, la aventura en pos de la libertad.

Muchas gracias, Edmundo y mucha suerte.

Por Ginés J. Vera. 

lunes, 2 de diciembre de 2013

Entrevista a los PREMIO DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA 2013

Entrevista a Lorenzo Luengo, ganador del Premio de novela Ateneo de Sevilla 2013, con su obra La cuestión Dante. Entre sus obras, que se inician con la publicación de un ensayo novelado sobre mitologías comparadas en 2002, se encuentran la primera edición completa de los Diarios de Lord Byron (2008), la novela El quinto peregrino (2009), galardonada con el Premio Juan March Cencillo de Novela, y Amerika (2009), por la que recibió el XIV Premio Ateneo Joven de Sevilla.

¿Qué supone recibir el premio ateneo de Sevilla 2013 tras haber recibido el Premio Ateneo Joven de Sevilla en 2009?

Bueno supone subir un escalón más dentro de una carrera que, en lo relativo a los premios, se remonta mucho más atrás. Yo empecé en la pura base, en lo que casi puede ser la infantería de la literatura, que son los premios de provincias. A lo largo de los años vas consolidando un estilo que a lo mejor puede ser el que querías conseguir y que por lo menos te ha llevado a conquistar ciertos premios importantes. Esto siempre es una buena noticia, sobre todo en tiempos como este. Que te reconozcan el trabajo que has hecho y que este trabajo tenga una repercusión mayor. No podemos negar que la repercusión mediática que tiene un premio importante es mayor que la que tiene un libro que sale y que a los dos días, a lo mejor, desaparece de las librerías.

‘La cuestión Dante’ discurre entre dos realidades separadas por los dos protagonistas Dante y Virgil, ¿cómo se planteó esta historia?

Empieza todo con un interrogante sobre la identidad: ¿quiénes somos? Es una pregunta que me he hecho casi desde que tengo uso de razón; me preguntaba muchas veces por qué yo era yo y no mi hermano. Esta clase de preguntas que me han acompañado siempre, en este caso las he planteado de una forma mucho más exacta a través de unos personajes que tiene que discernir quienes son a través de toda la novela.
¿Hay verdades absolutas en la Historia o vivimos bajo cierta confusión de quienes nos gobiernan y nos quieren proteger de los peligros del mundo?
Buena pregunta. Creo que las verdades absolutas no deben existir en casi nada y que lo debemos es aspirar a conseguir o a conquistar verdades morales. Para mí la literatura debe plantear la verdad moral de la estética y la ética detrás de la estética. Que el autor debe comprometerse con esa clase de cuestiones, la principal el estilo, la honestidad con la que escriba. Vivimos en un mundo en el que hablamos de humildad, pero olvidamos que la honestidad está por encima. Verdades absolutas me he dado cuenta estudiando durante nueve años la sombra del poder, no hay ninguna; no las hay ni siquiera para los sucesos ocultos detrás de los sucesos visibles. Ni siquiera lo creo para aquellos que nos han llevado al lugar en el que estamos. Creo que todos vivimos bajo una sombra o sospecha de que hay algo detrás de lo que vemos.

¿Existen muchas maneras de manipular o de condicionar nuestra personalidad además de la alteración del sueño?

Sí, existen muchas; la alteración del sueño es la más evidente. Mediante la alteración del sueño y la privación sensorial alcanzas un umbral de la conciencia que te impide discernir a las claras el mundo en el que vives, la forma en la que se te presenta por los sentidos. Existen muchas otras, principalmente algunas que están siendo utilizadas hace tiempo en el marketing como el neuromarketing y la neurolingüística.

A lo largo de las investigciones que realicé para mi novela lo entendí. Recuerdo que fue la época en la que Obama se presentaba a las presidenciales. Obama supo utilizarlo, él y sus asesores, de manera que el mensaje que llegaba al individuo era un mensaje transcendente. Esos mensajes estaban en todas partes, en las fotografías de Obama con la orla, con el halo como si fuera un mesías, en las revistas… Desde el punto de vista de la neurolingüística se utilizaba mensajes muy claros que conectaban con el inconsciente de las personas al nivel de los arquetipos. Arquetipos perdurables desde la consciencia más remota. Lo enfocaban de tal manera que aunque no fueras consciente del mensaje inconscientemente lo estabas recibiendo de esa forma.

La avalancha de información que aparece en La cuestión Dante, ¿no cree que puede restar lectores desencantaos con los medios de comunicación de masas?

No lo sé, es algo que no me he planteado, pero si me lo hubiese llegado a plantear no me lo hubiera tomado como un hecho autocensurable. Para mí la novela, sus intereses, están por encima de cualquier otro, ya el estilo, ya el argumento o el desarrollo del argumento, inciden solo al nivel que la novela necesita. Nunca me planteo si la novela es apta o no apta para un grupo determinado. El único lector que tengo en mente soy yo. Lo que si he hecho para que la novela sea una novela y no documental ha sido engrasarla literariamente para que el lector la lea como un ritmo de thriller. Vas pasando las páginas porque cada página te lleva a una nueva revelación, a un nuevo giro argumental que quieres esclarecer.
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Entrevista a Juan Soto Ivars, Premio Ateneo Joven de Sevilla 2013 con su novela Ajedrez para un detective novato. Escritor y periodista, autor de varias novelas y cofundador del movimiento literario Nuevo Drama. Su primera obra, Siberia, ganó el premio Tormenta al mejor autor revelación de 2012.

Ajedrez para un detective novato, ¿es una obra satírica que invita a pensar?

Invita a pensar: ¿por qué compre esta novela? Es una novela satírica que es un reflejo de mi forma de pensar, que es tomar una distancia y reírme de aquello no hace ni puñetera gracia.

¿Nos hace falta más sátira en general y en la literatura actual en particular?, “Con ironía  –leo– se piensa mejor que cabreado”.
En la literatura, por algún motivo, la ironía en esta época está menos presente que en la televisión; los programas y las serie de televisión más exitosas son bastante irónicas: Padre de familia, Los Simpson –que son eternos –, en fin… En la literatura no se ha hecho todavía, no hay todavía una ola de novelas irónicas, porque la literatura es más lenta que la televisión, siempre va un paso por detrás. Los escritores tardan más en escribir las novelas, también porque el sector editorial es un poco conservador, aun están por ahí los vampiros.

Yo espero que sea la primera, o una de las primeras, de muchas. Eduardo Mendoza sigue haciéndolo; la ultima ya estaba hablando de temas actuales, como los locales vacíos, las ciudades que se desmantelan, y yo quería tirara por ahí. La escribí en un momento en el que no tenía apenas trabajo, que no podía casi llegar a final de mes, me parecía una cosa de rey árabe, de lujo persa. Entonces, ante esa situación, dije: o me río o hago un atentado terrorista. Opté por la menos pragmática que es escribir la novela y reírme y esto es lo que salió: salió una novela.

La literatura dice que es lenta, entonces, cuando los brotes verdes sean verdes de verdad ¿vendrá la literatura cuando ya hayamos salido de la crisis?

Hay autores que piensan que si. Lo estuve hablando en el último encuentro del Getafe Negro. El tema era: ¿la crisis se puede tratar ya desde la novela negra? Ellos decía que no y yo decía que sí. Ellos decían que no porque –y en eso tienen razón–, para la literatura hace falta tomar distancia, tener información. Yo utilicé otra técnica: la deformación, que es la misma que utilizó Valle-Inclán en aquella España oscura de Primo de Rivera, de Alfonso XIII, corrupta, criminal, trapacera que no sé a que España me recuerda; yo he hecho exactamente lo mismo. He cogido, he deformado aquello que veía; el humor surgió a consecuencia de la deformación. Te ríes después, cuando la ves deformada. Es una novela satírica como consecuencia de la deformación a la que he sometido el país, lo que está pasando en él.
Pregunta de ajedrez, háblennos del protagonista sin enrocarse.

Qué buena. El protagonista es un detective que no quería ser detective, quería escribir novelas de detectives, pero un gran detective de la época descubre si talento para husmear en los crímenes y decirle hacerle su ayudante. A través del aprendizaje al que le somete su maestro, el más legendario de esta época, descubre que los detectives tienen un código de honor al igual que los ajedrecistas, que nunca pueden hacer trampas, que solo pueden luchar con las armas que da el tablero, y llega el momento en el que su maestro se enfrenta a un caso, un estrangulador de prostitutas al que no puede hacer frente, en ese momento el novato tiene la petulancia de pensar que es mejor que su maestro y decide echarle una mano, momento en el que todo se vuelve loco, en el que la trama se convierte en algo más negro que satírico.

Bien jugado, algún lector o lectora podría tildar su novela de masculina, ¿qué papel juegan María Juárez y el resto de mujeres en esta partida?

Es una novela en cierta manera masculina porque el narrador recuerda la época en la que se convirtió en detective, y porque tanto él como su maestro son bastante mujeriegos; son gente bastante misógina, en el sentido de depredador sexual. Es una novela que no entiende de géneros –me refiero a sexo no a negra–, pero en la que las mujeres tiene parte de la culpa de que sea divertida. La novia de este detective novato es una chica de 16 años que se llama María, pero de virgen solo tiene el nombre, es una especie de ciclón sexual. Y las prostitutas, que en esta novela han conseguido convertirse en soviets después de una revolución años atrás, se han convertido en la reinas de los burdeles después de pasar a cuchillo a todos los abusadores y chulos. Han vivido en comunas femeninas en paz hasta que este estrangulador ha llegado. Tendrán que contar con los servicios del gran detective Lapiedra.

“Si en aquellos tiempo hubiera leído a Balzac, hubiera sabido que el miedo vive en la anticipación”, leo en la novela.


A mí me daba miedo hacer entrevistas porque es una novela de la que resulta difícil hablar, es una novela que se lee mejor y se cuenta peor. El miedo procede de la anticipación, creo que ahora mismo el poder usa esta cita de Balzac para decirnos: estamos mal, pero podríamos estar peor. En esta anticipación nosotros nos acojonamos y decimos: por lo menos no me han despedido…, me han bajado el sueldo, pero al menos tengo trabajo… Y no tiene ningún sentido porque ya estamos bastante mal como para anticiparnos a nada. La troica, por desgracia, ha leído a Balzac, ha leído por lo menos esta frase y la ha entendido muy bien.

Muchas gracias y mucha suerte a ambos.

Por Ginés J. Vera.