martes, 18 de mayo de 2021

Foodie. Raquel Carmona

Este libro Foodie (Photo Club), de Raquel Carmona, me enamoró nada más verlo. Quizás fue un amor a primera vista por su atractivo “físico”, pero como en toda buena relación, me conquistó además su interior. Y es que en Foodie, su autora ha sabido disponer en sus doce capítulos lo más relevante para quienes gustamos de la fotografía gastronómica. 

  Carmona cocina a la perfección este libro pues comienza con un apartado dedicado a los fundamentos fotográficos y otro al equipo necesario. El estilismo, la iluminación -reina indiscutible de una buena fotografía-, dan paso a la parte sustanciosa de la instantánea: la historia. Sí. Una fotografía no es solo imagen y color, en Foodie se aprecia casi en cada una de las fotografías que alborozan el texto. 

 Hallamos protagonistas, personajes, ingredientes o platos acabados que cuentan algo. Y ese algo puede conmover merced a los trucos, sugerencias y técnicas de Carmona. Solo hay que imaginarse ese chocolate caliente vertiéndose moroso en una taza o esa escena cenital con frutos rojos, verdes y fondo de madera. 

  ¿Qué triunfa en Instagram? A veces un simple tomate cortado en dos. No es el tomate en sí, es el arte de quien capta su esencia. Hablando de Instagram, el prólogo corre a cargo de Phil González. Carmona nos hablará de cómo vender ese producto, de cómo se mima el escenario, la luz o los pequeños detalles invisibles (o casi) al ojo inexperto. El resultado salta a la vista desde la portada. Y como no solo de pan y fotografías (con o sin Photoshop -hay un capítulo dedicado a este, por cierto- vive el instagramer, Carmona acompaña a cada capítulo con una receta. Una forma sibilina o no tanto de lanzarnos al placer de hacer, no solo de la contemplación y la composición y estilismo fotográfico foodie

  El salmorejo, la pie de fresas, la tarta de chocolate, la tarta tatín son una excusa más para devorar este Foodie. Buenas fotos y buen provecho. 

  Foodie. Raquel Carmona. Photo Club.

viernes, 14 de mayo de 2021

Agitación. Jorge Freire

Nuestra sociedad no sabe aburrirse. Creo que este podría ser un buen lema para introducir a grandes rasgos el sentir de Agitación (Páginas de espuma), de Jorge Freire

  Con su tercer libro, este filósofo, escritor y articulista ha obtenido el XI Premio Málaga de Ensayo. El subtítulo del libro también ayuda a comprender las líneas de este ensayo: “sobre el mal de la impaciencia”. 

  Entre sus páginas vamos descubriendo que  la sociedad agitada se compone de individuos, de Homo agitatus aquejados por aquel mal desde hace tiempo. No es algo actual, aunque nos lo parezca. Freire señala que  los grupos humanos ejecutamos la agitación para espantar aquello que más nos aterra. Aunque curiosamente, nos habla también de ciertas paradojas, como la de  que “quienes mueven a la agitación no suelen caer en ella”.

  Encontramos en Agitación varias referencias sobre la labor del periodismo en esta cultura de la agitación. Y es que la cultura y la búsqueda del conocimiento también parece habernos agitado a lo largo de la Historia. Aunque algunas veces, más como individuos, caemos en el esnobismo de querer ser los más cultos, de anhelar la libertad total o lo novedoso sin reflexionar sobre el verdadero sentido de esa búsqueda. 

  Agitación de algún modo nos agita internamente, nos acerca a los síntomas y nos propone una suerte de medicina del alma a través de la filosofía. Nos movemos, los Homo agitatus no sabemos ni aburrirnos ni quedarnos quietos; siendo así, detenerse a pensar quizá sea una suerte de redención o de bálsamo insumiso a quienes nos imponen la agitación perpetua hacia unos ideales vacuos. 

  Bajémonos de la rueda del hámster, huyamos del mandato del goce obligatorio impuesto y leamos -pero por el puro placer de leer-, empecemos por qué no por este Agitación y exorcicemos el mal de la impaciencia.

Agitación. Jorge Freire. Páginas de espuma.

martes, 11 de mayo de 2021

Cocina de resistencia. Alberto Chicote

No me he acercado a Cocina de resistencia (Planeta), de Alberto Chicote, por lo mediático de su autor. Aunque a estas alturas, hay que reconocer que tras Karlos Arguiñano, es el más reconocible cocinero de nuestra pequeña pantalla. 

  Decía que me interesó Cocina de resistencia no por el autor, sino por las recetas. Y ya adelanto que no son recetas refinadas, de las de tres estrellas Michelin o alrededores. Desde el título me llamó la atención que fuera un libro de cocina responsable. Cocina de aprovechamiento, vamos. Algo que durante generaciones se hizo por necesidad en muchos hogares españoles y, lo que son las cosas, volvemos a ello con más o menos afición. 

  Chicote presenta el libro animándonos a que sigamos sus pautas como quien transita por un bosque. Hay un camino, una guía, aunque podemos hacer nuestro propio camino. De esta guisa, además de unos consejos fundamentales a la hora de ir a la compra y preparar lo adquirido en casa, nos expone por secciones a leer y a cocinar casi a partes iguales. Donde digo leer subrayo el verbo. 

  Chicote ameniza, por no usar el celebre verbo maridar, cada receta con una anécdota o similar. Nunca ha sido muy panadero, nos asegura en la de tortas de aceite supearomáticas; en la de la salsa mahonesa comenta que esta es una salsa de origen español, una de las grandes salsas básicas incluida en los grandes tratados de cocina internacional. La Inmapizza, por ejemplo, recibe ese nombre porque se la dedica a su mujer... Y aunque también le hace guiños, en otras, a algunos profesionales del sector, me quedo por ejemplo con sus anécdotas de la infancia, como el bizcocho Purita, cuando era un chaval viviendo en Carabanchel, o ese juego con su hermano a la hora de comer canelones. 

  No me olvido de lo importante, el aprovechamiento. Esos restos de cocido para unas croquetas. cómo aprovechar las pechugas de pollo para hacer cachopollos (una versión libre de los escalopes Cordon Bleau) o ese tatín de albaricoques en el que hace una encomiable defensa de la fruta de temporada en un mundo globalizado donde podemos adquirir casi de todo casi todo el año. 

  No me extiendo, mejor os acercáis al libro. A este Cocina de resistencia donde podréis leer y pasar a la acción celebrando sus propuestas culinarias con la manos en la masa. Que las disfrutéis. 


  Alberto Chicote (Madrid, 1969). Soy cocinero y presentador de televisión. Asumí mi primera jefatura de cocina a los 27 años, y a los 30 tomé el mando del restaurante Nodo, donde por primera vez se planteó una cocina de fusión japonesa y española. Más adelante, compaginé esta con la jefatura de Pandelujo, una casa de comidas renovada para el siglo XXI. En 2012 empecé a grabar la edición española de Pesadilla en la cocina, de la que ya van siete temporadas emitidas. Desde entonces, he trabajado en varios programas de éxito como Top chef, ¿Te lo vas a comer?, Dietas a examen o El precio de los alimentos, y he acompañado a los espectadores en las campanadas con las que despedimos cada año. En 2014 abrí mi primer restaurante, Yakitoro, una taberna japonesa con una cocina de fusión española y japonesa. En 2016 abrieron sus puertas una segunda taberna y el restaurante Puertalsol, con una cocina clásica de arraigo madrileño. Tras muchos años de éxito al frente de Yakitoro, a finales del 2020, Inma ―mi mujer, mi compañera y mis manos derecha e izquierda― y yo dejamos su dirección para poner en marcha nuevos proyectos en los que, desde entonces, estamos enfrascados e ilusionados. 

Nota: Los beneficios del libro se destinarán a la World Central Kitchen, la ONG de José Andrés dedicada a acabar con el hambre en el mundo. 

Cocina de resistencia. Alberto Chicote. Ed. Planeta.

martes, 4 de mayo de 2021

Alrededor de la cocina. Susana Pérez

Desde la portada de Alrededor de la cocina (Grijalbo), de Susana Pérez, ya advertimos que lo gastronómico va ser el protagonista de este libro. Y lo es con el permiso tanto de Pérez como de Jesús Cerezo

  A cuatro manos nos tienden un mantel para saborear con los ojos y el paladar este Alrededor de la cocina. De entrante, por cierto, leeremos al novelista Juan Gómez-Jurado en el prólogo. A partir de ahí, se sucederán los platos literarios y fotográficos. Unos relatos escogidos de la cuenta de Instagram de Susana Pérez. La autora y fundadora del blog Webos Fritos nos narra una serie de historias breves entrañables, actuales, evocadoras e inspiradoras donde la cocina de algún modo está muy presente. 

  En algunas de estas la receta que se evoca se muestra en todo su esplendor a modo de invitación para que las y los lectores, si nos animamos, la llevemos a cabo. Las fotografías de Cerezo maridan a la perfección con esos relatos, con esas recetas, captan la esencia, el espíritu de sus protagonistas ya sean personajes vitales o ingredientes culinarios. 

  Relatos como El jardinero de La Magdalena, que nos transportará a Santander; La casa alta, evocando a una abuela croata y su strudel; el titulado La Tour Eiffel con el que viajamos a París; Sábados en el mercadillo de Sesma, acompañando al protagonista a Pamplona; o Tardes de pan y tomate, con un claro guiño a los pueblos y su paisanaje, a las sanas costumbres casi perdidas con la acelerada vida en las ciudades. 

  Pero Alrededor de la cocina es un libro también de recetas, como ya dije, y no encuentro mejor manera de poner el postre a esta reseña que mencionando algunas de las treinta estupendas propuesta de Pérez animando a acercarnos al libro desde lo literario y lo culinario. 

  A disfrutar del risotto de gambas, los contramuslos de pollo en escabeche, del guiso de cerdo con alcachofas o la mousse de chocolate y mandarina. 


Susana Pérez es abogada, pero en su tiempo libre da rienda suelta a su pasión por la cocina. Con Jesús Cerezo tras la cámara, ambos nos invitan a probar maravillosas recetas no solo en este libro, sino en otros como: Vasitos, Recetas de fiesta, Magdalenas o Bizcochos.

Alrededor de la cocina. Susana Pérez. Ed. Grijalbo.