viernes, 16 de noviembre de 2012

PIZCA DE SAL, de Alejandra Díaz-Ortiz.

Me apasiona el género del relato más que la novela, lo confieso. Y dentro de éste, disfruto mucho con los microrrelatos, microficciones, o cuentos brevísimos, que como sabréis aceptan varios nombres. Así, y después de haber leído recientemente Cuentos chinos (Trama Editorial, 2009) esperaba con hambre literaria el segundo libro de Alejandra Díaz-Ortiz en esta editorial: Pizca de sal. Dos guisos en uno, en realidad, ya que el libro -con prólogo de Luis Alberto de Cuenca- incluye: Aceite & Vinagre y Pizca de sal. Un maridaje perfecto de poemas y cuentos cortos, algunos brevísimos, en los que se aliña el amor, el desamor, la rutina y la fantasía. Ironía y humor en la proporción precisa, como esa pizca de sal en una delicatesen. El juego del lenguaje haciendo cosquillas en el paladar; un plato delicado y sin espinas, puro manjar blanco. Sinfonía de sabores literarios para aquellos que saben apreciar lo exquisito y lo harán con doble gusto brindando hasta la última página por Alejandra con un tequila fuerte, limón y sal. Salud y letras.

Por Ginés Vera.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. No las merece Alejandra, aunque colmado y satisfecho, aguardo con relamer de labios el siguiente. Una delicia, insisto. Salud.

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  2. Qué hambre me ha entrado leyéndote, Ginés. El libro del que hablas deberían haberlo hecho con hojas comestibles.
    Un abrazo

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    1. La verdad, Ricardo, es que no sé si son comestibles, no las he probado...y no lo haré ya que me gustan demasiado los libros en general y éste en particular.
      Una idea, no obstante, muy literaria más allá de la imagen que me evoca a un personaje de El nombre de la Rosa, ¿lo recuerdas?
      Otro abrazo, amigo.

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