jueves, 22 de diciembre de 2022

Entonces supe que iba a morir Entrevista a Fernando de la Cierva

Comparto con vosotrxs la entrevista que me concedió Fernando de la Cierva (Murcia, 1958). Ha publicado recientemente la novela Entonces supe que iba a morir (Alfar). Si el apellido os suena, os diré que sí, que su abuelo paterno fue Juan de la Cierva

  En cuanto a la novela, la idea al parecer partió de un lugar en Murcia que el autor recorre frecuentemente haciendo ejercicio. Ese será el punto de partida de esta historia, una joven haciendo footing y alguien que la vigila con aviesas intenciones. De la Cierva me contó que es un firme defensor de que en el mundo hay más bien que mal. Le creo. Por eso, habrá que leer no solo esta entrevista, también su novela Entonces supe que iba a morir.


  P.: Creo que en sus dos novelas, Un invierno en Filadelfia (Alfar, 2020) y esta, hay un gran componente de verosimilitud, de referencias verídicas. No en vano Entonces supe que iba a morir está ambientada en Murcia —ciudad que conoce bien— y algunos de los personajes inspirados en personas reales. Coméntenos esos guiños a compañeros de oficio y, en especial, al del personaje de la doctora Pearson. “...No deja de ser en ciertos aspectos un reflejo mío”, comenta en las notas del autor. 

  R: Pienso que todos los escritores, en mayor o menor medida, basamos ciertos aspectos de nuestros personajes en otros reales. Al menos en mi caso, acaban resultando como un puzle en el que cada característica la he sacado de alguien a quien conozco. He querido al principio de la novela despejar las dudas al respecto (también por los equívocos que en ese sentido pudiesen surgir entre los compañeros del hospital). Como digo al principio del libro en la doctora Pearson, por ocupar en la ficción el mismo puesto que ocupo yo en la vida real, he volcado mis experiencias laborales y buena parte de mi personalidad. 

  P.: Frente a las rural noir y la novela criminal localista —que parece haber tenido cierto tirón en nuestro país—, en Entonces supe que iba a morir la trama no solo mira a la bella ciudad de Murcia. Nos traslada también al frío escandinavo. ¿Qué le llevó a tramar esta línea a la hora de plantear esta historia?

  R: Precisamente porque no quise hacer una novela localista elegí hacerles un homenaje a los escritores nórdicos de novela negra. Me aproveché de un viaje que realicé hace unos años a los países escandinavos, desde Dinamarca hasta Finlandia pasando por Noruega y Suecia, para describir y ambientar parte de la narración en unos escenarios que tengo todavía muy frescos en mi memoria.

  P.: Le propongo que nos comente un pasaje bastante representativo de los temas de su novela. Concretamente ese en el que leemos: “...la mayoría de la gente piensa que el mal no existe y cuando se dan cuenta de su error, lo que más les cuesta asimilar es que el causante de algo horrible sea alguien a quien conocen”.

  R: Creo que de alguna manera todos somos conscientes de que el mal existe. Lo leemos en los periódicos y lo vemos y escuchamos en los informativos. De cualquier forma, soy un firme convencido de que en el mundo hay mucho más bien que mal, aunque el mal es noticia y el bien pocas veces lo es. Lo que en ningún caso tenemos asimilado es que el mal pueda producirse en nuestro entorno. Eso nos descoloca.

  

  P.: Como imagino que habrá tenido que documentarse para la parte técnica, la jurídica y policial, querría preguntarle por la labor actual de la investigación científico-pericial enfocada a bucear en las redes sociales de los sospechosos o las víctimas. Casi parece que estas sean o se hayan convertido en un arma de doble filo; no sé qué opina sobre ello dentro y fuera de su novela. 

  R: Pienso que la novela policíaca se va transformando a medida que los medios para obtener pruebas de los delitos van evolucionando. Después de las deducciones racionales y los testigos pasamos a las huellas dactilares, luego llegó el ADN y los reactivos y ahora estamos en la época del rastro que todos dejamos en el ciberespacio. Seguro que el futuro nos deparará nuevas sorpresas. La delincuencia también se irá adaptando a los nuevos tiempos, y lo que primero fue limpiar las huellas o eliminar a los testigos, más tarde fue limpiar los restos humanos con lejía, y hoy corremos el riesgo del hackeo y para la eliminación de pruebas o para la inculpación de un inocente.

  P.: De algún modo creo que hay un guiño a la literatura nórdica negra, no en vano introduce una cita del escritor Henning Mankell… No muy lejos de otros nombres entre los que se encuentra el del también murciano Jerónimo Tristante. Háblenos de esas alusiones y, si gusta, de la ávida lectora Ana que escogió la cita en cuestión.

  R: Tengo la suerte de tener unos hijos que son unos ávidos lectores. Entre ellos Ana, mi hija menor, es la que más novela negra y policíaca lee y le pedí que me echase una mano. No dudó en buscar esa cita de Henning Mankell que tenía tan reciente. “La barbarie siempre tiene forma humana”. “Eso es lo que hace que sea tan inhumana.”



  Fernando de la Cierva Bento nació en Murcia en 1958. Estudió Medicina y se especializó en Otorrinolaringología. Entre 2009 y 2016 fue profesor asociado de la Universidad de Murcia. Actualmente trabaja en el Hospital General Universitario Reina Sofía de su ciudad, del que es el Director Médico. Ha escrito numerosos relatos breves, entre los cuales “La tapia” y “Asquerosas palomas” fueron premiados en sendos certámenes de la Academia de Médicos Escritores y Artistas de la Región de Murcia. En 2015 publicó un compendio de relatos cortos bajo el título de “Catálogo de buenos recuerdos” (Editorial Dauro). También es autor de la novela corta “La niña que hablaba con las águilas”, así como de las novelas “El Patólogo” y “La muerte súbita”, esta última escrita conjuntamente con el periodista y escritor Enrique Morales Cano. En 2020 publicó con Ediciones Alfar la biografía novelada “Un invierno en Filadelfia. Juan de la Cierva y su Autogiro”. En 2021 ha sido coautor del libro “Murcia a vista de haiku”, de Editorial La Fea Burguesía.


  Entonces supe que iba a morir. Fernando de la Cierva. Ediciones Alfar.


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