martes, 9 de junio de 2026

Una fábula sueca. Nicolás Diez

Nos gusta lo noire, quizá por eso celebramos la llegada a las librerías de novelas como Una fábula sueca (AdN), de Nicolás Diez. 

Granadino él, el autor, actualmente compagina su pasión por la narrativa como escritor con su labor docente. No es su primera novela, aunque si vamos a hablar de Una fábula sueca hay que apuntar un detalle: está inspirada en un caso verídico ocurrido en Granada en los años noventa. La trama converge a una supuesta desaparición de un anciano sueco. Un pueblo pequeño, La Umbría, un consulado al que llegan dos mujeres supuestamente hermanas a renovar el pasaporte de aquel y un relato que no logra convencer a Ingrid, la cónsul que las atiende. Siendo un caso de consulados, de un súbdito sueco, las autoridades españolas se ven en la necesidad de investigarlo y querer cerrarlo cuanto antes para que lo político no empañe un supuesto caso doméstico.

Pero de haber sido solo eso, Diez no habría tramado más de quinientas páginas desvelando a través de los personajes una realidad mucho más horrenda e insospechada. La condición humana es parte del aderezo de este thriller psicológico, porque la intuición, las miserias de un trabajo poco reconocido y los silencios durante las pesquisas policiales son tan importantes como un dosier de veinte páginas elaborado por una cónsul con ínfulas de detective. Ir descubriendo paso a paso la relación de dos mujeres entre sí, la de ellas con Hans, el del pasaporte, la de la cónsul y su familia más allá de los pasajes iniciales de la novela... Diez teje como un moderno Penélope estos hilos sin destejerlos por la noche, para darnos tiempo a las y los lectores a ir viendo el tapiz, quizá convirtiéndonos en modernos Ulises con ganas de llegar a Ítaca, de regreso, o demorarnos en el viaje conforme lleguemos al desenlace de esta fábula, de Una fábula sueca.


Una fábula sueca. Nicolás Diez. AdN Editorial.

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