lunes, 12 de septiembre de 2022

Crimen contra Shakespeare. Jesús Torres y Giuseppe Potenza

Tuve claro que quería leer -y jugar- a Crimen contra Shakespeare (Lunwerg), de Jesús Torres y Giuseppe Potenza. Leer y jugar, tal y como suena. Porque este libro-juego es el resultado original y sorprendente de dos artistas expertos en estrategias de gamificación. 

  En el centro de la partida está el bardo más famoso del mundo, William Shakespeare. Lugar: El Londres del siglo XVII. Objetivo: salvar la vida del poeta. Salvarlo… ¿de quién? 

  Ese es uno de los interrogantes. También dónde y cuándo será. El libro nos sumerge ya en las primeras páginas en una taberna londinense, en la Taberna del Oso. Si aceptamos o no la misión de salvar a Shakespeare será nuestra primera misión, ¿somos leales a la causa o no? A través de enigmas, acertijos y decisiones estratégicas apoyadas en códigos QR iremos recorriendo tabernas, iglesias y otros lugares de la ciudad. Habrá personajes que nos ayudarán, pero cuidado, otros no. Os lo digo por experiencia. 

  El tiempo se me pasó volando entre las páginas de Crimen contra Shakespeare. Doy fe que hay que darle a las células grises y que cabe la posibilidad de llegar a uno de los ocho finales previstos… pero, alerta, solo uno es el que salvará la vida del Bardo. Contaremos con una ayuda extra en las páginas finales del libro, pero mi sugerencia es sumergirse y disfrutar de ese recorrido por Londres, eligiendo bien el camino, viviendo los hechos verídicos relacionados con la trama propuesta. La decisión de a dónde ir o con quién hablar en cada paso será determinante. 

  Cojamos lápiz y el móvil y adelante. La aventura nos llama, la vida de William Shakespeare depende de nosotros.  


  Jesús Torres es un actor, autor gaditano, creador de El Aedo Games, sección dedicada a la gamificación de la empresa El Aedo. Destacar entre sus producciones La metamorfosis de Gregor, un espectáculo escrito y dirigido por él, de la compañía El Aedo Teatro. Su obra Puños de harina, recibió en 2019 el Premio Teatro AutorExprés por la Fundación SGAE y en 2020 el Premio Nazario de Mejor Espectáculo del Festival Cultura con Orgullo de Sevilla. 

  Por su parte, Giuseppe Potenza desarrolla su carrera en el marketing internacional, el mundo digital y la educación. Destaca su trabajo en El Aedo Games, que funda para acercar las artes al público joven a través de videojuegos, seriousgames y experiencias gamificadas.


  Crimen contra Shakespeare. Jesús Torres y Giuseppe Potenza. Lunwerg.

Para seguir leyendo y jugando

La mansión del terror. Raúl de Tomás

lunes, 5 de septiembre de 2022

Drogas, fármacos y venenos. David Sucunza

Qué interesante ha sido recalar, este verano, entre las páginas de Drogas, fármacos y venenos (Guadalmazán), de David Sucunza. Pude evocar así recuerdos de mi paso universitario por una carrera de ciencias a la par que disfruté de las singulares historias de este libro. 

  Veinticinco capítulos con títulos sugerentes, como dinteles a narraciones divulgativas, amenas y, más de una, harto curiosas. Porque Sucunza aborda el origen y devenir de productos naturales como el azúcar, la cocaína, la penicilina o la vainillina, entre otros, de una manera rigurosa a la par que entretenida. No en vano el capítulo dedicado al caldo de carne, llamado La cocina más grande del mundo, comienza con un pasaje de Alrededor de la luna, de Jules Verne. En ese “apetitoso” capítulo se cuelan no solo cómo se llegó a comercializar ese producto alimenticio. También dónde lució la primera bombilla eléctrica de Sudamérica o cuál fue el primer regalo promocional de la historia. 

  En el capítulo Cabeza de negro, el autor nos transportará a México; allí, Rusell Marker perseguía un sueño en busca de una planta peculiar. En realidad, buscaba en el reino vegetal una molécula como alternativa a la obtención en el laboratorio de la progesterona. Hallaremos más escenarios repartidos por el globo de la mano de Sucunza para interesarnos por sustancias como el caucho o la quinina, por ejemplo. Estos dos productos fueron claves en el discurrir de la Segunda Guerra Mundial, como también el empleo de los antibióticos, entre ellos, la penicilina. 

  La paternidad de la aspirina aún sigue huérfana, entre comillas, pues no está claro que -mi colega- el alemán Felix Hoffmann fuese su verdadero descubridor científico. Poco o nada sospecharía algunos años después, otro Hofmann, cuando Albert Hofmamm tras experimentar -por descuido-, en su laboratorio, los efectos del LSD lo que esta sustancia, y otras a su rebufo, causarían en la sociedad del siglo XX o nuestros días. 

  La serendipia, el hallazgo fortuito está muy presente en algunas de estas historias; en otras, como bien descubriremos en Drogas, fármacos y venenos, lo estuvo y está la paciente observación. Porque ciertos animales o los hombres del Neolítico ya tomaban algunas sustancias naturales de su entorno llegado el caso. Luego llegó la codicia, el afán de monopolizar la extracción, los cultivos, el comercio o su síntesis generando como resultado la riqueza de unos y la esclavitud o la deforestación en otros. Pero guardemos un agradable recuerdo, avainillado, si queremos hacerle un guiño a este libro, de la esencia de Drogas, fármacos y venenos y de lo que su autor, con buen tino, nos cuenta en él. Os lo recomiendo como medicina para el alma, para estos días de vuelta al colegio, al trabajo, etc. entre las acostumbradas adquisiciones postvacacionales. 


  David Sucunza es doctor en Química y profesor titular de la Universidad de Alcalá. Ha trabajado como docente e investigador en diferentes universidades y centros de investigación de España, EE.UU., Alemania, México y Reino Unido. En el campo de la divulgación científica, ha colaborado en distintos medios de comunicación como Jot Down, Mètode, Naukas, Principia, The Conversation y Diario La Rioja. Ha ganado el II Certamen fecyt de Comunicación Científica en categoría amateur.


  Drogas, fármacos y venenos. David Sucunza. Guadalmazán.

martes, 26 de julio de 2022

El síndrome Wanderlust. VV. AA.

Esta semana os quiero recomendar un libro muy veraniego, El síndrome Wanderlust (Anaya Touring). Reúne once relatos de otros tantos autoras y autores referentes de la narrativa contemporánea española. 

  Vienen prologados a su vez por el sensacional viajero y narrador Pepo Paz Saz, reseñé un libro suyo, Un país de novela en este blog. Once relatos en los que viajar está muy presente, al igual que la necesidad de contar. Sobre todo en aquellos relatos en los que las y los protagonistas les dan voz a sus historias. Otras, en cambio, son narradas desde una voz ajena, como situándonos en un privilegiado lugar para contemplar desde allí las vicisitudes de sus personajes. 

  El avión y el barco son dos de los medios de transporte  estrella de estos relatos, pero también nos subiremos a coches y barcos, por ejemplo. Dos relatos giran en torno a la isla europea de Islandia. Dos miradas distintas, la de Care Santos en Círculo Polar Ártico y la de Sergi Bellver con su Islandia. Sobrevolamos a gran altura con Das Kapital, de David Roas, y con El dado en la llaga, de Carmen R. Pinos. Nuestro líquido elemento, el mar, en realidad, es el escenario propicio para las historias que nos traen Luisa Castro en Los ojos del mar; José Ovejero, en Mujeres que viajan solas, o Carlos Jiménez Arribas en El viaje de Joäo. Por tierra, por carretera, nos lleva Roxana Popelka con su El camino más corto, en tanto, Emilia Piñeiro lo hace por ferrocarril en Chamartín-Austerlitz

  No me he olvidado de Eloy Tizón, de su relato Los horarios cambiados, uno de mis relatos favoritos de este El síndrome Wanderlust. Dejaré el billete listo para que quienes os acerquéis a estas páginas descubráis si también es el vuestro o si os decantáis por cualquiera de los que componen esta viajera antología. O por todos ellos. 

  Por cierto, en esta era de las e-tecnologías y tiempos instantáneos, donde a menudo un viaje se resume en una foto, un selfie, por ejemplo, con su correspondiente hastag, es de agradecer que este libro incluya ilustraciones a color. No son fotos de lugares, sino verdaderas ilustraciones a cargo de Miguel Vallés Salvador. Toca ahora acomodarse en un rincón lo más agradable posible, quizá también de camino, de viaje; quizá en casa, a punto de programar la escapada veraniega, y disfrutar de estos once relatos. Por cierto, el síndrome Wanderlust, existe como tal, es el deseo de caminar o deambular por el mundo  viajando compulsivamente. Más que un defecto, casi puede ser un espíritu vital como lo es leer… sobre todo en verano. 

  Felices viajes y felices lecturas. 

   El síndrome Wanderlust. VV. AA. Anaya Touring.


    PD1: Tuve oportunidad de conocer y entrevistar a Eloy Tizón, José Ovejero, David Roas y Care Santos. 

        PD2: Feliz verano a todas y todos, nos vemos en septiembre.

martes, 19 de julio de 2022

Cuaderno de enigmas para mentes criminales. Gareth Moore

He aquí uno de esos libros polifacéticos, como decía un amigo escritor. Porque Cuaderno de enigmas para mentes criminales (Martínez Roca), de Gareth Moore, es una suerte de selección de casos enigmáticos para desafiar nuestro poder de deducción y nuestro ingenio. 

  Dicho de otro modo, en Cuaderno de enigmas… vamos a encontrar más de 90 casos donde se nos planteará resolver cuestiones o problemas apelando a la agudeza visual, a la lógica, al razonamiento matemático o al de deducción. Moore los reúne en este libro que puede leerse de manera tradicional o al tuntún; sin importar en exceso si alguno se nos resiste… las soluciones están al final. Algunos de estos enigmas además son más sesudos que otros, que hay de varios niveles de ingenio, vaya. Los hay desde de  dos páginas a otros un poco más largos. Una excelente manera de no aburrirse este verano, ni solo ni con amigos y/o familiares. Curiosamente lo del título es solo a medias, por cierto. 

  Porque estos Cuaderno de enigmas para mentes criminales sí se enfocan tanto desde la perspectiva de resolverse como “criminal”, en tanto otros nos pondremos en los zapatos y tras la lupa de detectives. Lo verdaderamente importante, como bien apunta el autor, es pasárselo bien y disfrutar con estos enigmas. Entre nosotros os confesaré que resolví algunos en unos minutos y, para otros sí tuve que darle a las pequeñas células grises que decía el personaje de Hercules Poirot en la serie televisiva de los ‘90. 

  Poco más que añadir, salvo que incluso en la solapa de portada Moore ha incluido un crucigrama sencillo como carta de presentación de este libro, muy en la filosofía de esta obra de algo más de 200 páginas que a buen seguro os entretendrá las próximas semanas alentando vuestro sentido de la curiosidad y el ingenio. ¿Jugamos a los detectives?


  Cuaderno de enigmas para mentes criminales. Gareth Moore. Martínez Roca. Trad.: Víctor Ruiz Aldana.

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