Habitualmente, traigo a Maleta de libros
entrevistas de autores al hilo de su última novela. En este caso, mi
entrevistado me concedió esta simpática entrevista al hilo de dos
de sus novelas pues, de algún modo, están conectadas. Todo y que
entre una y otra publicó El mal y el tiempo (Nocturna, 2017). Sin
más preámbulos, os dejo con la entrevista.
P.: Publicó
en 2015, Los
jugadores,
una novela ambientada tras el final de la Gran Guerra, para retomar,
este 2023, con El
aviador,
una suerte de continuación de algunos de los personajes. En este
caso, El
aviador
se desarrolla el año en que prorrumpen las hostilidades de la
Segunda Guerra Mundial, los bombardeos alemanes en Londres y la caída
de Francia. Háblenos de estas dos novelas tan separadas en el tiempo
de publicación, pero unidas por algunos personajes clave.
R.: Las
dos novelas están, en efecto, vinculadas por la reaparición de
algunos personajes, pero se leen enteramente por separado, no son en
absoluto continuación la una de la otra. En Los
jugadores se
planteaba como escenario la Conferencia de Paz de París de 1919, y
cuando empecé a escribir El
aviador,
que sucede en Londres durante los nueve primeros meses de 1940, sentí
de pronto la curiosidad de saber qué había sido de algunos
personajes que aún eran jóvenes en aquella primera oportunidad, y
tendrían algo más de cincuenta años en esta segunda. Y me encontré
contando no solo su futuro, sino una parte más de su pasado que no
había contado en Los
jugadores.
De alguna manera, fue lo que ellos quisieron…
Pero son dos
novelas muy distintas. Los
jugadores
era una novela de tramas, en la que la importancia fundamental la
tenían los acontecimientos, y El
aviador
es una novela de personajes, una novela de personas enfrentadas a
grandes dilemas. El lector que aborde las dos encontrará
experiencias muy diferentes entre sí.
P.: He leído
en varios medios eso de que España se mantuvo neutral
durante la Primera Guerra Mundial. Pero creo que fue más bien una
“neutralidad forzada” por los países aliados. Además, creo que
también se le sumó una fuerte fractura social y política.
Coméntenoslo al hilo de la trama de Los
jugadores;
ese papel tibio de nuestro país en el marco histórico de principios
del siglo XX.
R.: Bueno,
yo creo que España se quedó -afortunadamente- fuera del conflicto
porque, como es tradicional en nuestro país, había una fuerte
división política interna entre “aliadófilos” y
“germanófilos”, que llevaba hasta el mismo interior del palacio
real. Luego, quedarse fuera le permitió hacer pingües negocios
durante el conflicto, y de esa manera ganarse no la gratitud, sino la
enemistad de todas las partes. Negocios que por cierto solo sirvieron
para enriquecer a los que ya eran ricos, lo que causó una crisis
económica terrible cuando acabó la guerra y se acabó el comercio
de armas y pertrechos. En ese momento pagamos la factura que otros
habían pagado antes con su sangre.
P.: Aparquemos
la Historia, con mayúsculas, para centrarnos en otros aspectos de la
trama de Los
jugadores.
A pesar de los dos asesinatos que tendrá que descubrir el comisario
Retier, no sé si podríamos tildarla de novela negra. Casi prefiero
que sea su autor quien nos de su valoración.
R.: Yo
no la llamaría novela negra, como no la llamaría novela histórica.
Es una novela de ambientación histórica que utiliza una trama
policiaca como vehículo para contar unos acontecimientos que van
mucho más allá de ella. La investigación del comisario Retier me
sirve para llevar de un sitio a otro a los personajes y aflorar
algunos de los conflictos que estaban perfilándose en aquella en
gran parte fallida conferencia de paz. Pero creo que es una novela
sin apellidos, una novela sin asignación de género.
P.: Como
ocurriera con Los
jugadores,
en El
aviador
se maridan los personajes históricos con los ficticios. Aprovecho
para preguntarle por los femeninos; quizá, por ejemplo, por la
profesora de piano, aunque no es la única.
R.: Marina
es un personaje al que tengo mucho cariño. Una representante de la
serenidad en un mundo de agitación. Creo humildemente que, además,
de una forma de serenidad muy femenina, que tiene los pies muy bien
puestos en el suelo. Los personajes femeninos de esta novela me
importan mucho. Me importa mucho Marina, pero también Laura, que ya
me importó mucho en Los
jugadores,
y sobre todo Clara, que es quien da y recibe la réplica del otro
personaje principal, el general Rojas, el aviador que da título al
libro.
P.: Entiendo
que el título de El
aviador
hace justicia a esos avances técnicos de la época que van a
transformar el mundo, por ejemplo, con la aviación, aunque sin
descuidar los acontecimientos políticos y sociales ante un futuro
cuajado de incertidumbre. Del cielo, de algún modo, llegó el final
de la Segunda Guerra Mundial y la gran amenaza actual de las
superpotencias de acabar con el mundo en forma de holocausto nuclear.
Háblenos de ello en el contexto de ese aviador y el resto de
personajes de su novela.
R.: Bueno,
yo he intentado exponer en la novela el papel de la aviación no como
arma, sino como avance. De hecho, en un momento de la novela el
general lamenta que el paso del tiempo haya convertido en agentes de
destrucción a quienes empezaron siendo agentes de progreso. Antes de
empezar a dejar caer bombas, la aviación había transportado
personas, noticias, cartas. Yo no me siento en deuda con los
aviadores que destruyeron las ciudades de Europa, sino con los que
consiguieron llegar a Nueva York en seis horas y media, en tres
mientras voló el Concorde.
Carlos Fortea
(Madrid,
1963)
ha
sido profesor de Traducción en la Universidad de Salamanca y en la
actualidad imparte clases en la Universidad Complutense de Madrid. Ha
traducido más de ciento cincuenta obras de literatura alemana que le
han hecho merecedor de galardones como el Premio Ángel Crespo o el
Premio Esther Benítez. Además, es autor de las novelas Impresión
bajo sospecha (2009), El diablo en Madrid (2012), El comendador de
las sombras (2013), Los jugadores (Nocturna, 2015) —finalista del
Premio Espartaco de la Semana Negra de Gijón—, A tumba abierta
(2016), El mal y el tiempo (Nocturna, 2017) y El aviador (Nocturna,
2023), así como del ensayo Un papel en el mundo (2023).
Podéis encontrar las novelas de Carlos Fortea aquí.
Pues me gusta mucho leer sobre este período histórico, así que tomo buena nota de ambas novelas. Muy buena entrevista. No conocía al autor.
ResponderEliminarBesotes!!!